Abarth Renault 109 CV: carácter 2.0 de 4 cilindros
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Sobre la marca de coches Abarth
Abarth es la firma italiana que traslada el temperamento de la competición a la calle. Al volante, su dirección rápida y el chasis firme invitan a enlazar curvas con precisión, mientras el motor entrega empuje con una respuesta directa. Más allá de sus cifras, la marca se reconoce por un diseño con carácter y una puesta a punto enfocada en la agilidad, pensada para disfrutar de cada tramo.Versiones de Abarth Renault
Fregate (1954 - 1959 )
Fregate 2000 (1958 )
Información sobre Abarth Renault
¿Qué es el Abarth Renault y por qué genera tanto interés?
Abarth y Renault no han mantenido una alianza comercial directa y estable como marca-modelo, así que “Abarth Renault” suele referirse a búsquedas de preparación, swaps o a confusión con versiones deportivas (Abarth 500/595/695 vs Renault RS). Lo interesante es el enfoque: Abarth prioriza nervio y respuesta inmediata; Renault Sport, precisión de chasis. En carretera, el primero se siente más visceral, el segundo más redondo.¿Qué sensaciones ofrece un Abarth (595/695) frente a un Renault deportivo equivalente?
En un Abarth 595/695, con 145–180 CV (y hasta 190 CV en ediciones 695), el empuje llega pronto y la dirección transmite un morro ligero, muy vivo en ciudad y tramos revirados. Un Renault Sport tipo Clio RS (200 CV atmosférico) o Mégane RS (250–300+ CV turbo) se percibe más asentado: pisa más ancho, frena con más aplomo y mantiene ritmo alto con menos esfuerzo.¿Qué motor es el “corazón” típico en Abarth y cómo se siente al volante?
El 1.4 T‑Jet es el icono moderno de Abarth: turbo, par lleno desde abajo (según versión, alrededor de 206–250 Nm) y un golpe de acelerador muy inmediato. En conducción diaria se traduce en adelantamientos fáciles sin bajar tantas marchas y en salidas de curva con mucha intención. No busca estirar infinito, sino empujar pronto y dar esa sensación de coche “tenso” y despierto.¿Cómo es el comportamiento en curva: agilidad vs estabilidad?
Abarth juega la carta de la agilidad: batalla corta, peso contenido (en torno a 1.050–1.120 kg según versión/equipamiento) y reacciones rápidas. Eso se siente como un kart de calle: cambios de apoyo instantáneos, ideal para puertos ratoneros. Un Renault deportivo equivalente suele ir más “sobre raíles”: mejor ancho de vías, más capacidad de tracción y mayor estabilidad a alta velocidad, especialmente en apoyos largos.¿Qué tal frenan y qué notas en un tramo exigente?
En Abarth es frecuente encontrar frenos Brembo en acabados altos: pinzas de 4 pistones y discos delanteros sobredimensionados (según versiones). En un tramo, la primera frenada es mordiente y el pedal invita a entrar fuerte en curva. En Renault Sport, la resistencia a la fatiga suele ser superior por enfoque de chasis y refrigeración; se siente más consistente cuando encadenas bajadas largas o tandas.¿Consumo real y uso diario: qué puedes esperar?
Un Abarth 1.4 turbo, conducido normal, puede moverse alrededor de 7–8,5 l/100 km; si aprovechas el turbo, sube con facilidad. En ciudad, su tamaño y respuesta lo hacen muy cómodo, aunque la suspensión firme y el sonido pueden cansar en baches. En un Renault RS, el consumo depende mucho del motor (turbo/atmosférico), pero el coche suele ser más “maduro” en autopista.Sonido y carácter: ¿qué te transmite de verdad?
Abarth es famoso por su escape (Monza/Record Monza en muchas versiones): el coche “habla” en cada aceleración, con petardeos y un timbre metálico que acompaña la conducción. Eso convierte trayectos cortos en algo emocional. En Renault Sport, el sonido suele ser más filtrado y técnico; la emoción llega más por la precisión del chasis y la velocidad de paso por curva que por el escape.¿Qué hay que revisar en fiabilidad y mantenimiento si buscas un Abarth?
En Abarth 1.4 T‑Jet conviene vigilar mantenimiento de aceite, estado del turbo, bobinas y posibles fugas, además del desgaste de embrague si ha tenido conducción dura. Suspensión y silentblocks sufren si se usa en carreteras rotas. En Renault RS, revisa caja (EDC en algunos), estado de frenos y historial de trackdays. En ambos, el historial documentado manda más que los kilómetros.¿Es mejor para diversión pura o para “coche único” de diario?
Para diversión inmediata a baja y media velocidad, Abarth gana por tamaño, respuesta y sensación juguetona: cada rotonda parece más pequeña. Como deportivo polivalente para viajar y mantener ritmos altos, Renault Sport suele encajar mejor por aplomo, espacio y estabilidad. Si priorizas sensaciones en recorridos cortos, Abarth es adictivo; si quieres un deportivo total, Renault RS es más completo.¿Qué versión recomendarías y cómo elegirla con criterio?
Si buscas equilibrio, un Abarth 595 de 145–165 CV ya ofrece el carácter sin disparar costes; para el plus emocional, el 180 CV/695 con frenos y escape más contundente. En Renault, un Clio RS es ágil y utilizable; un Mégane RS es el salto serio de chasis y potencia. Elige por tu carretera habitual: ciudad y puertos estrechos, Abarth; autopista y tramos rápidos, Renault.Rivales de Abarth Renault
Cuando se habla de Abarth y Renault en una misma frase, normalmente no se trata de un duelo entre marcas “equivalentes” en gama, sino de una rivalidad muy concreta: la del utilitario pequeño, nervioso y de reacciones rápidas, pensado para carreteras reviradas y para quien prioriza sensaciones por encima de la pura practicidad. En ese territorio, Abarth ha construido su identidad alrededor del Abarth 595 (y sus distintas evoluciones), mientras que Renault firmó durante años uno de los referentes dinámicos del segmento con el Renault Clio R.S..
El Abarth 595 juega con una receta clásica: dimensiones compactas, una puesta a punto que busca tacto y respuesta inmediata, y un 1.4 turbo de carácter. Es un coche que se siente ligero de reacciones, con una entrega de par viva y un sonido trabajado para acompañar el ritmo. Su enfoque es muy emocional: dirección rápida, suspensiones firmes y una personalidad que se nota más por cómo transmite que por cifras absolutas.
Frente a él, el Renault Clio R.S. (especialmente en su etapa de 1.6 turbo) pone el acento en el equilibrio entre eficacia y usabilidad diaria. Donde el Abarth tiende a ser más visceral y directo, el Clio busca una dinámica más “redonda”, con una base de chasis muy afinada y una entrega de potencia pensada para sostener el paso por curva con confianza. Además, en varias generaciones apostó por transmisión automática de doble embrague, un matiz importante para quien busca rapidez sin pedal de embrague.
Para completar el triángulo de rivales naturales, el Ford Fiesta ST ha sido una referencia recurrente: un utilitario deportivo con un motor turbo moderno, mucho par y un chasis que premia la conducción fina. Es el tipo de alternativa que atrae a quien quiere sensaciones, pero también una mayor sensación de “coche grande” por aplomo y estabilidad.
En resumen: la rivalidad “Abarth vs Renault” se entiende mejor como Abarth 595 frente a Renault Clio R.S. (y, por contexto de segmento, frente a Ford Fiesta ST). Tres maneras de interpretar el utilitario deportivo: el italiano enfatiza carácter y tacto; el francés busca compromiso entre eficacia y polivalencia; el americano-europeo (Fiesta) suele destacar por chasis y conexión con la carretera.
| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Nº cilindros | Sobrealimentación |
| Abarth 595 | 1.368 | 145 | 4 | Turbo |
| Renault Clio R.S. | 1.618 | 200 | 4 | Turbo |
| Ford Fiesta ST | 1.497 | 200 | 3 | Turbo |
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