Abarth Simca 44 CV (1220 cc): carácter clásico
Con 44 CV, su 4 cilindros de 1220 cc no busca cifras, busca sensaciones: empuja con alegría desde abajo y pide llevarlo fino, aprovechando cada cambio. En ciudad se mueve ligero y fácil de colocar; en carreteras reviradas transmite un tacto mecánico directo, de los que conectan manos y asfalto. Un clásico con carácter Abarth, pensado para disfrutar del ritmo más que de la velocidad.
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¿Tuviste un Abarth Simca? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Abarth
Abarth es la firma italiana que traslada el temperamento de la competición a la calle. Al volante, su dirección rápida y el chasis firme invitan a enlazar curvas con precisión, mientras el motor entrega empuje con una respuesta directa. Más allá de sus cifras, la marca se reconoce por un diseño con carácter y una puesta a punto enfocada en la agilidad, pensada para disfrutar de cada tramo.Versiones de Abarth Simca
GT Coupe (1954 )
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
1.220 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
44 CV
Potencia (kW)
33 kW
Potencia (PS)
45 PS
Par
-
Peso
818 kg
Longitud
3.890 mm
Anchura
1.450 mm
Altura
1.260 mm
Batalla
2.430 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
170 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Abarth Simca
¿Qué es el Abarth Simca y por qué es tan especial para conducir?
El Abarth Simca es el resultado de la alianza entre Simca y Abarth para crear berlinas pequeñas con alma de competición. Con motores de cuatro cilindros preparados por Abarth y un peso contenido, transmite una sensación de coche “tenso”, siempre listo para salir disparado. La dirección y el chasis se sienten directos, con un tacto mecánico muy presente y una respuesta viva al acelerador.¿Qué motor llevaba el Abarth Simca y cómo se siente en marcha?
Los Abarth Simca más conocidos montaron motores 1.3 litros (serie 1300) con preparación Abarth, carburación y ajustes orientados al rendimiento. En conducción, el motor sube de vueltas con ganas y pide llevarlo alegre, donde entrega lo mejor: sonido metálico, vibración auténtica y una estirada que te invita a apurar marchas. A ritmo alto se percibe ligero y reactivo, con carácter clásico.¿Cuánta potencia tenía y qué prestaciones ofrecía?
Según versión y preparación, las cifras podían situarse alrededor de 100–125 CV en los 1300 más prestacionales, con velocidades punta que podían rondar 180–200 km/h en especificaciones de época. Más que el número, impresiona la relación peso/potencia: acelera con inmediatez y da sensación de coche “de carreras matriculado”. En carretera secundaria se mueve rápido, con adelantamientos contundentes si mantienes el motor en su zona buena.¿Cómo es el chasis del Abarth Simca y qué transmite en curvas?
El chasis, derivado de base Simca, recibe un enfoque más firme: suspensiones duras, menos balanceo y un comportamiento que premia la precisión. En curvas se siente ágil y comunicativo, con una zaga que puede insinuarse si levantas gas, típico de clásicos ligeros. No es un coche para ir desconectado: te habla por el volante y el asiento, y exige manos finas para ir rápido.¿Qué tal frena un Abarth Simca en conducción real?
En su contexto histórico, muchos Abarth Simca mejoraron frenos respecto a los modelos estándar, con configuraciones más capaces para uso deportivo. En la práctica, el pedal suele sentirse más duro y con menos asistencia que en un coche moderno, pero con buen mordiente si el sistema está bien ajustado. A ritmo vivo conviene anticipar y dosificar: cuando aprendes su tacto, frenar se vuelve parte del juego.¿Qué cambios estéticos y aerodinámicos definen al Abarth Simca?
Las versiones Abarth Simca destacan por detalles funcionales: tomas de aire, capós específicos, llantas más anchas y, en variantes de competición, ensanches y soluciones para refrigeración. Estéticamente transmite propósito: no busca lujo, busca velocidad. Al conducir, esos elementos se traducen en temperaturas más controladas y estabilidad a alta velocidad, especialmente en tramos largos. Es un clásico que “parece rápido” y se confirma al volante.¿Cómo es el interior y qué sensación da en el día a día?
El habitáculo del Abarth Simca es espartano y centrado en la conducción: instrumentación clara, postura relativamente vertical y mandos mecánicos. La experiencia es muy analógica: notas el calor, el ruido y el trabajo del motor y la transmisión. En ciudad requiere paciencia por embrague y maniobra, pero en carretera te recompensa con conexión total. Cada kilómetro se siente “hecho a mano”, sin filtros electrónicos.¿Qué versiones del Abarth Simca existen y cuáles son las más buscadas?
Dentro de la familia, los Abarth Simca 1300 y sus evoluciones deportivas son los más reconocibles, con distintas especificaciones según mercado y uso (calle o competición). Las unidades con preparación más potente, componentes Abarth auténticos y documentación histórica suelen ser las más valoradas. En conducción, esas versiones se perciben más vivas y estables, con mejor respuesta del motor y un chasis más firme para ritmos altos.¿Es un coche fiable y qué mantenimiento necesita hoy?
La fiabilidad depende más del estado y la restauración que del diseño: carburadores, encendido, refrigeración y frenos exigen mantenimiento meticuloso. Bien puesto a punto, puede ser sorprendentemente consistente, pero no perdona descuidos. En marcha, cuando está fino, arranca con facilidad y responde limpio; cuando no, aparecen tirones y temperatura. La clave es usar recambios correctos, ajustar carburación y revisar fugas y holguras con frecuencia.¿Qué valor tiene un Abarth Simca en el mercado clásico y por qué?
Su valor viene de la rareza, la historia Abarth y la conexión directa con la competición. Las cotizaciones varían muchísimo según autenticidad, especificación, restauración y palmarés, pudiendo dispararse en unidades muy documentadas. Más allá del precio, lo que se paga es la experiencia: un coche ligero, ruidoso y preciso que convierte cada salida en un evento. Es un clásico para quien busca sensaciones, no comodidad.¿Para qué tipo de conductor es el Abarth Simca hoy?
Es ideal para el aficionado que disfruta conduciendo con técnica: jugar con el cambio, mantener el motor alto de vueltas y trazar con precisión. No es el coche para “ir del punto A al B” sin implicarte. Te pide atención, oído y tacto, y a cambio ofrece una sensación de control mecánico muy rara hoy. Perfecto para rallies de clásicos, carreteras de montaña y eventos históricos bien organizados.Rivales de Abarth Simca
El Abarth Simca representa una de esas alianzas poco comunes que nacen cuando el pragmatismo industrial se cruza con la ambición deportiva. En esencia, Abarth tomó como base los compactos de Simca y los sometió a su receta: aligerar, afilar el chasis y exprimir motores de pequeña cilindrada hasta convertirlos en herramientas eficaces para circuito y competición en subida. El resultado fue un coche de proporciones contenidas pero de carácter muy marcado: respuesta viva, mecánica dispuesta a girar y una sensación de “coche de carreras a escala” que lo hacía temible en su categoría. Cuando se analiza su rivalidad natural, el Abarth Simca se entiende mejor frente a tres contrincantes que, por filosofía y época, también buscaban prestaciones desde el minimalismo mecánico: Por un lado, el Alpine A110 1100 era el rival de enfoque más refinado: más ligero en concepción, con motor trasero y una puesta a punto pensada para enlazar curvas con fluidez. Si el Abarth-Simca destacaba por nervio y punch en aceleración dentro de su cilindrada, el Alpine respondía con una agilidad casi quirúrgica y una tracción sobresaliente a la salida de curva, especialmente en tramos revirados. Frente al Mini Cooper S 1275, la comparación se vuelve casi ideológica. El Mini era la definición de eficacia popular: tracción delantera, batalla corta y un motor que, sin grandes cifras, entregaba rendimiento real en carreteras estrechas. El Abarth Simca, en cambio, jugaba con la tradición Abarth de potenciar y tensar el conjunto: más temperamento de “preparación” y una entrega que invitaba a conducirlo con decisión, especialmente si hablamos de las variantes más capaces. Por último, el Renault 8 Gordini 1100 aportaba el punto intermedio: un turismo con vocación deportiva, motor trasero y una base pensada para correr sin dejar de ser utilizable. Era un rival muy serio por equilibrio general, mientras que el Abarth Simca tendía a sentirse más concentrado en la prestación pura y la inmediatez de respuesta, como si cada pieza hubiera sido elegida para recortar décimas antes que para sumar comodidad. A nivel técnico, estas diferencias se reflejan en cifras: cilindradas relativamente cercanas, potencias que varían según el grado de preparación y arquitecturas que condicionan el comportamiento. A continuación, una comparativa orientativa con especificaciones típicas de las versiones más representativas de cada modelo (pueden existir variaciones por año, mercado y homologación).| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Nº cilindros | Alimentación | Tracción | Arquitectura |
| Abarth Simca (típico 1300/1300 GT) | 1.288 | ≈ 115 | 4 | Carburador | Trasera | Motor delantero |
| Alpine A110 1100 | 1.108 | ≈ 95 | 4 | Carburador | Trasera | Motor trasero |
| Mini Cooper S 1275 | 1.275 | ≈ 76 | 4 | Carburador | Delantera | Motor delantero |
| Renault 8 Gordini 1100 | 1.108 | ≈ 95 | 4 | Carburador | Trasera | Motor trasero |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026