AMC AMX III: 341 CV, V8 y 6.375 cc

Con 341 CV, el AMC AMX III entrega una aceleración que se siente firme desde el primer toque de gas, con ese empuje continuo que solo un V8 sabe dibujar. Sus 8 cilindros convierten cada subida de vueltas en un pulso grave y constante, más cercano a un gran turismo que a un músculo brusco. Los 6.375 cc aportan respuesta plena y una conducción relajada incluso a ritmo alto.

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Sobre la marca de coches AMC

Hablar de AMC es volver a una época en la que la conducción tenía un tacto más directo: dirección comunicativa, chasis sincero y una puesta a punto pensada para viajar sin prisas, pero con personalidad. La marca American Motors Corporation dejó huella con propuestas prácticas y atrevidas, capaces de diferenciarse en un mercado dominado por gigantes. Repasamos su origen, sus modelos más recordados y su legado.

Versiones de AMC AMX III

6.4L 8 cil 341 cv Manual (1970 - 1970 )

AMC AMX III - 6.4L 8 cil 341 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
6.375 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
341 CV
Potencia (kW)
254 kW
Potencia (PS)
346 PS
Par
-
Peso
-
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
2.670 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
257 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre AMC AMX III

¿Qué es el AMC AMX III y por qué sigue siendo tan deseado?

El AMC AMX III fue un prototipo de superdeportivo estadounidense presentado en 1970, diseñado por Dick Teague para demostrar que AMC podía jugar en la liga de los gran turismo europeos. Con carrocería de fibra de vidrio, proporciones muy bajas y un enfoque biplaza, prometía sensaciones de coche-exhibición con tacto real. Se construyeron muy pocas unidades, lo que multiplica su aura y coleccionabilidad.

¿Qué motor monta el AMC AMX III y qué sensaciones ofrece?

Bajo su capó trasero-lateral se contempló un V8 AMC de 6,4 litros (390 cu in) con potencia en el entorno de 340 CV (según especificación), asociado a una entrega muy americana: par abundante desde pocas vueltas y empuje continuo. En conducción, eso se traduce en aceleraciones contundentes sin necesidad de estirar marchas, con un sonido grave y mecánico que acompaña cada apoyo.

¿Cómo es su diseño exterior y qué transmite en carretera?

El AMX III adopta una silueta de morro afilado, cabina retrasada y pasos de rueda marcados, con una altura muy contenida y superficies limpias típicas de los concept de 1970. La carrocería en fibra de vidrio permite líneas tensas y ligeras. En marcha, su postura baja te hace sentir pegado al asfalto, y su anchura visual refuerza esa sensación de estabilidad y presencia.

¿Es un coche de motor central y qué aporta al comportamiento?

Sí, su planteamiento fue de motor central-trasero, una arquitectura pensada para equilibrar masas y ganar agilidad en cambios de apoyo. Esa disposición, unida a su corta distancia visual entre ejes y a su posición de conducción muy baja, sugiere un coche más reactivo que un V8 delantero tradicional. La experiencia esperada es de morro más vivo, y una trasera con tracción muy contundente.

¿Qué se sabe de sus prestaciones y cómo se sentiría acelerando?

Como prototipo, las cifras variaron según fuente y configuración, pero se habló de velocidades máximas cercanas a 250–260 km/h y 0–100 km/h en el rango de 5–6 segundos. Más allá del dato, la sensación sería la de un gran turismo musculoso: empuje amplio, adelantamientos instantáneos y una reserva de par que te “empuja” desde medio régimen, con carácter muy físico.

¿Cómo es el interior del AMC AMX III y qué experiencia propone?

El habitáculo del AMX III combina una atmósfera de concept car con enfoque de conductor: posición baja, parabrisas muy tendido y un entorno envolvente que prioriza la sensación de pilotaje. La visibilidad frontal se percibe rasante, como en un coche de competición, y el V8 cercano añade presencia acústica. Es un interior pensado para sentir velocidad incluso a ritmos moderados, más que para la practicidad diaria.

¿Por qué AMC no lo produjo en serie y qué implica hoy?

Aunque el AMX III generó expectación, producir un superdeportivo de bajo volumen exigía una inversión elevada en homologación, red comercial y calidad de fabricación, algo complejo para AMC en ese momento. El resultado es un mito: poquísimas unidades, escasa disponibilidad de piezas específicas y un valor de colección alto. Conducirlo hoy es más un evento que un uso, por su exclusividad y fragilidad histórica.

¿Cómo se compara con superdeportivos de su época como De Tomaso Pantera o Corvette?

Por concepto, el AMX III se acerca al Pantera: V8 y ambición europea, pero con el sello de prototipo y una imagen más futurista. Frente a un Corvette de principios de los 70, el AMX III promete una experiencia más centrada y baja por su arquitectura, con sensaciones de mayor precisión en apoyos. No era “otro muscle car”, sino un intento de gran turismo exótico a la americana.

¿Qué debes mirar si encuentras uno a la venta o en restauración?

Lo clave es la autenticidad: documentación, historial de propiedad y coherencia de componentes, porque muchas piezas pueden ser únicas o adaptadas. Revisa la integridad de la carrocería de fibra (fisuras, reparaciones), el estado del V8 y el sistema de refrigeración, y la calidad de la instalación eléctrica. En conducción, busca temperatura estable y frenada consistente; cualquier desajuste puede indicar restauración superficial.

¿Qué hace especial conducir un AMC AMX III hoy?

Conducirlo sería como manejar una idea convertida en coche: posición muy baja, reacciones de motor central y el pulso de un V8 grande trabajando cerca de ti. No es un deportivo moderno de ayudas, sino una experiencia analógica: tacto mecánico, dirección con información y una aceleración que se siente en el torso. Su rareza añade un componente emocional: cada kilómetro parece una exhibición itinerante de historia.

Rivales de AMC AMX III

El AMC AMX III fue el ejercicio de estilo con el que American Motors quiso demostrar que, más allá de la practicidad que definía su gama, también podía hablar el lenguaje de los grandes “gran turismo” de su época. Concebido como prototipo a finales de los sesenta, el AMX III proponía una receta clásica y ambiciosa: motor V8 delante, carrocería baja y musculosa, y una puesta en escena pensada para medirse —al menos en intención y posicionamiento— con los deportivos europeos y los “muscle” más refinados del mercado estadounidense. Su rivalidad no es la de un coche de producción con cifras de ventas frente a frente, sino la de un manifiesto técnico y emocional. En ese tablero, el Chevrolet Corvette (C3) aparece como el antagonista natural: mismo ADN americano de altas prestaciones, misma promesa de V8 y velocidad, pero con el peso de una saga consolidada y una base industrial lista para fabricar en volumen. El AMX III, en cambio, jugaba la carta del deseo y la exclusividad “de laboratorio”, con una silueta más europea y una intención de gran turismo que buscaba sofisticación además de potencia. Del lado europeo, el Jaguar E-Type Series 2 representa el rival de elegancia y equilibrio: seis cilindros, refinamiento británico y una reputación ya labrada como deportivo con clase. Frente al E-Type, el AMX III contraponía cilindrada y par motor, una respuesta más contundente desde abajo y una estética americana con guiños de “coachbuilding” continental. La comparación subraya el punto clave: el AMC quería estar en la conversación donde se mezclaban prestaciones, diseño y prestigio. Por último, el De Tomaso Mangusta encarna la rivalidad más sugerente: la del exotismo híbrido italo-americano. También V8, también filosofía de gran turismo agresivo, y también una producción limitada que reforzaba el aura. Si el Mangusta era la demostración de que un chasis y una carrocería italianos podían abrazar la fuerza bruta de Detroit, el AMX III intentaba el viaje inverso: una marca estadounidense buscando un resultado más cosmopolita sin renunciar a su músculo mecánico. A continuación, una comparativa centrada únicamente en especificaciones técnicas clave (orientativas según configuraciones más comunes de la época y del prototipo):
Modelo Arquitectura Cilindrada Potencia Cilindros Alimentación Posición del motor
AMC AMX III V8 6.4 L (≈ 6.390 cc) ≈ 340 hp 8 Carburador Delantero
Chevrolet Corvette C3 (327) V8 5.4 L (≈ 5.354 cc) ≈ 300 hp 8 Carburador Delantero
Jaguar E-Type Series 2 (4.2) L6 4.2 L (≈ 4.235 cc) ≈ 246 hp 6 Carburadores Delantero
De Tomaso Mangusta V8 4.7 L (≈ 4.727 cc) ≈ 306 hp 8 Carburador Central-trasero

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026