Aston Martin V8 Saloon: 317 CV de elegancia y músculo

Con 317 CV, el Aston Martin V8 Saloon entrega una aceleración con sensación de empuje progresivo, ideal para devorar kilómetros con serenidad. Su V8 de 8 cilindros y 5.340 cc llena el habitáculo de un ronroneo grave que acompaña cada cambio de ritmo, mientras el par se percibe como una ola constante al salir de curvas. Un gran turismo clásico: refinado, firme y con presencia.

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Aston Martin - Logo

Sobre la marca de coches Aston Martin

Aston Martin representa la tradición británica llevada a la carretera con una mezcla de refinamiento y rendimiento. Al ponerte al volante, la dirección transmite aplomo desde el primer metro y el motor entrega una respuesta llena de matices, ideal para enlazar curvas con precisión. Sus líneas atemporales y su enfoque artesanal acompañan una dinámica pensada para disfrutar, tanto en ciudad como en rutas abiertas.

Versiones de Aston Martin V8 Saloon

Automatic (1980 - 1980 )

Aston Martin V8 Saloon - Automatic - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
5.340 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
317 CV
Potencia (kW)
236 kW
Potencia (PS)
321 PS
Par
434 Nm
Peso
1824 kg
Longitud
4.630 mm
Anchura
1.890 mm
Altura
1.330 mm
Batalla
2.620 mm
Depósito
104 L
Velocidad máx.
233 km/h
0-100
7 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Aston Martin V8 Saloon

¿Qué es el Aston Martin V8 Saloon y qué lugar ocupa en la historia de la marca?

El Aston Martin V8 Saloon (1969–1989) fue la gran berlina-coupé de la firma: un GT de cuatro plazas con motor V8 delantero y propulsión trasera. Según versiones, rondó 315–432 CV y 0–100 km/h en torno a 5,3–6,5 s. Al volante se siente pesado pero noble: dirección con peso, estabilidad alta y un empuje profundo, más de “gran turismo” que de deportivo puro.

¿Qué motor lleva y cómo se siente su entrega de potencia?

Monta el V8 “Tadek Marek” de 5.3 litros, con carburadores en muchas unidades y, más tarde, inyección (V8 Vantage/X-Pack). Dependiendo del año, se mueve entre unos 315 y más de 400 CV. La sensación es de par constante: no pide revoluciones para avanzar con autoridad. A medio gas ya empuja con músculo, y a plena carga suena grave, metálico y continuo.

¿Cómo es su conducción en carretera: aplomo, dirección y frenos?

Es un coche largo y pesado (sobre 1.700 kg según especificación), pensado para viajar rápido con serenidad. La dirección transmite con un punto clásico: más esfuerzo que precisión quirúrgica, pero estable en apoyo. La suspensión prioriza el control del balanceo sin volverse seca. Los frenos de disco en las cuatro ruedas cumplen, aunque en conducción intensa se aprecia el enfoque GT: ritmo alto sostenido, no circuito.

¿Qué caja de cambios es mejor: manual o automática?

Hubo manuales (habitualmente 5 marchas en muchos años) y automáticas (3 velocidades Chrysler Torqueflite en gran parte de la producción). La automática encaja con su carácter: suavidad y empuje continuo, ideal para disfrutar del V8 sin prisas. El manual aporta más conexión y freno motor, haciendo que el coche se sienta más “vivo” en tramos. En ambos casos, el protagonista es el par.

¿Qué consumo real y autonomía se pueden esperar?

No es un coche de cifras contenidas: el V8 5.3 suele moverse en rangos de 18–25 l/100 km según uso, puesta a punto y transmisión. En autopista estable puede bajar algo, pero en ciudad o conducción dinámica sube con facilidad. La experiencia es la de un gran turismo clásico: planificas repostajes y disfrutas del viaje por la manera en que acelera y rueda, no por la eficiencia.

¿Cómo es el interior: calidad, postura y sensación a bordo?

Dentro se vive como un club británico sobre ruedas: cuero abundante, madera y una ergonomía de época. La postura es baja, con capó largo al frente y mandos que recuerdan su linaje artesanal. Hay cuatro plazas, pero las traseras son más de uso ocasional en viajes cortos. En marcha, el aislamiento es correcto para su edad: oyes el V8 con presencia, sin ser molesto si está bien ajustado.

¿Qué versiones existen y cómo cambia la experiencia entre ellas?

Hay múltiples evoluciones: Series 2/3, V8 Vantage, Vantage X-Pack y las variantes Volante (descapotable) y Lagonda (relacionada). El “Vantage” es el más deseado por carácter: más potencia (en el entorno de 400+ CV), respuesta más directa y sensaciones más cercanas a un muscle GT europeo. Las versiones estándar son más redondas para viajar: menos nervio, más suavidad y equilibrio.

¿En qué fijarse al comprar uno: puntos críticos y señales de alerta?

La clave es la corrosión: su estructura y paneles pueden esconder óxido en bajos, pasos de rueda y uniones. Revisa también fugas de aceite, estado de refrigeración y carburación/inyección: un V8 mal afinado se nota en ralentí irregular y olor a gasolina. Caja automática con cambios bruscos o patinamiento, y frenos fatigados son alertas. Un historial de mantenimiento pesa más que el kilometraje en estos clásicos.

¿Cómo es el mantenimiento y qué costes típicos conviene prever?

Es un Aston Martin artesanal: el mantenimiento exige especialistas y piezas que no siempre son baratas. Puesta a punto de encendido y carburadores, sistema de refrigeración, juntas y manguitos son partidas recurrentes por edad. Suspensión y frenos pueden requerir reconstrucción si ha estado parado. La sensación de conducción mejora muchísimo cuando está “fino”: arranque limpio, respuesta plena y temperatura estable, que es lo que diferencia un buen coche de uno cansado.

¿Qué valor clásico tiene hoy y por qué interesa a coleccionistas?

Su atractivo viene de combinar diseño musculoso, producción relativamente limitada y un V8 con carácter. En el mercado, el precio varía mucho por versión, originalidad y estado: los V8 Vantage/X-Pack suelen cotizar más alto. Para coleccionistas, importa la especificación, el color y el historial. En uso, ofrece algo difícil de replicar: velocidad de crucero con presencia, sonido profundo y una conducción que se disfruta por “peso” y autoridad.

¿Para qué tipo de conductor es ideal el Aston Martin V8 Saloon?

Es perfecto si buscas un gran turismo clásico para rutas largas, eventos y conducción con ritual: calentar, escuchar, sentir el chasis asentarse y rodar con ritmo. No es para quien quiera agilidad moderna ni costes contenidos. Es para quien valora el tacto mecánico, el empuje progresivo y la elegancia contundente. En carreteras abiertas se entiende su propósito: viajar rápido sin dramatismo, con un V8 que marca el compás.

Rivales de Aston Martin V8 Saloon

El Aston Martin V8 Saloon ocupa un lugar singular en la historia del gran turismo británico: una berlina de representación con alma de deportivo clásico, nacida para llevar el carácter de Aston Martin más allá del coupé. Su planteamiento fue claro: ofrecer un habitáculo amplio y distinguido, pero con un V8 de gran cilindrada al frente y una puesta a punto orientada a viajar deprisa, con aplomo y una sonoridad mecánica que forma parte del propio lujo. En carretera abierta, su rivalidad natural no se entiende tanto por cifras puras como por el tipo de cliente: quien buscaba exclusividad, presencia y una conducción con peso, respuesta y tacto artesanal.

En ese territorio, el Jaguar XJ12 fue el antagonista lógico. También británico y también aristocrático, el Jaguar apostaba por la suavidad y el refinamiento del V12, con un enfoque más orientado al confort continuo y a la fluidez a alta velocidad. Frente a él, el Aston jugaba la carta de la rareza y de una personalidad más marcada: el V8, más lleno en medios y con una entrega más directa, reforzaba esa sensación de “berlina con pulso deportivo” que el XJ12, más señorial, interpretaba de otra manera.

En clave germana, el Mercedes-Benz 450 SEL 6.9 representó el contrapunto técnico y la referencia de ingeniería. Era el coche del poder silencioso: gran par, gran estabilidad, un chasis preparado para devorar kilómetros y una autoridad dinámica que imponía respeto sin necesidad de gestos. Para el comprador, la disyuntiva era casi filosófica: el Mercedes como herramienta perfecta de largo recorrido, el Aston como declaración de gusto por lo artesanal, el sonido del V8 y la exclusividad de un producto producido en cifras muy limitadas.

Y si el cliente buscaba el sello italiano en una gran berlina con ambición deportiva, el Maserati Quattroporte III completaba el triángulo de rivalidades. Su receta mezclaba estilo transalpino y temperamento mecánico con un enfoque más expresivo. Frente a esa teatralidad, el Aston ofrecía un lujo más sobrio, una presencia británica y un tacto de conducción que privilegiaba la contundencia y el “gran turismo” en el sentido más clásico: viajar rápido, con carácter y sin necesidad de alardes.

En conjunto, el Aston Martin V8 Saloon no compitió por volumen ni por racionalidad. Compitió por aura: por ser una berlina de alta representación capaz de conservar el latido de la marca, plantando cara a rivales con argumentos sólidos—suavidad (Jaguar), perfección técnica (Mercedes) o pasión italiana (Maserati)—desde la exclusividad, el V8 de gran cilindrada y un enfoque marcadamente gran turismo.

Modelo Cilindrada Arquitectura Potencia
Aston Martin V8 Saloon 5.3 L (≈5.340 cc) V8 atmosférico ≈310–320 CV (según versión/mercado)
Jaguar XJ12 5.3 L (≈5.343 cc) V12 atmosférico ≈285 CV (según año/mercado)
Mercedes-Benz 450 SEL 6.9 (W116) 6.9 L (≈6.834 cc) V8 atmosférico ≈286 CV
Maserati Quattroporte III 4.9 L (≈4.930 cc) V8 atmosférico ≈280 CV (según versión/mercado)

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026