Austin-Healey Tickford: 105 CV de elegancia británica
Con 105 cv, su 4 cilindros de 2441 cc entrega un empuje progresivo que se siente lleno desde abajo, ideal para rodar con ritmo sin esfuerzo. La respuesta del acelerador es directa y el sonido mecánico acompaña cada cambio de marcha con un tono clásico. En carretera, su carácter equilibrado invita a conducir con calma, disfrutando del aire y del tacto artesanal.
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Sobre la marca de coches Austin-Healey
Austin-Healey: historia, modelos y legado británicoVersiones de Austin-Healey Tickford
2.4L 4 cil 105 cv (1954 - 1957 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
-
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.441 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
105 CV
Potencia (kW)
78 kW
Potencia (PS)
106 PS
Par
184 Nm
Peso
1530 kg
Longitud
4.500 mm
Anchura
1.710 mm
Altura
1.400 mm
Batalla
2.600 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Saloon (1952 - 1955 )
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
-
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.443 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
105 CV
Potencia (kW)
78 kW
Potencia (PS)
106 PS
Par
185 Nm
Peso
1530 kg
Longitud
4.500 mm
Anchura
1.710 mm
Altura
1.400 mm
Batalla
2.600 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Austin-Healey Tickford
¿Qué es el Austin-Healey Tickford y por qué es tan especial?
El Austin-Healey Tickford es una versión carrozada por Tickford del Austin-Healey 100 (BN1), concebida como gran turismo más refinado. Conserva el 2.6 litros de cuatro cilindros (aprox. 90 CV) y su ligereza, pero añade un habitáculo más lujoso y una carrocería cerrada de líneas fluidas. Al volante se percibe más “coche de viaje”: menos viento, más aplomo y una atmósfera clásica.¿Cómo se siente su motor 2.6 y su entrega de potencia?
El cuatro cilindros de 2.660 cm³ ofrece una respuesta llena desde abajo y un empuje progresivo, más de par utilizable que de estirada final. Con unos 90 CV, no impresiona por cifras, pero sí por la sensación mecánica: vibración fina, sonido grave y un ritmo que invita a conducir con anticipación. En carreteras secundarias, su aceleración se vive como continuidad, no como golpe.¿Qué transmisión monta y cómo es el tacto del cambio?
En el BN1 la caja típica es de 3 marchas con overdrive, y en el Tickford esa configuración encaja con su enfoque viajero. El tacto es mecánico, con recorridos largos y una selección que pide decisión, especialmente en frío. El overdrive transforma el coche: a velocidad sostenida baja el ruido y la fatiga, permitiendo rodar con un paso más sereno, como un auténtico gran turismo de los 50.¿Qué diferencia al Tickford del Austin-Healey 100 roadster en uso real?
La diferencia se nota en el entorno del conductor: carrocería cerrada, mejor aislamiento y un interior más orientado al confort. A igual batalla y base técnica, el Tickford se siente más “cápsula” y menos exposición. En autopista o vías rápidas antiguas, la estabilidad percibida crece por la menor turbulencia. Mantiene el carácter del 100, pero lo vuelve más habitable.¿Cómo es su comportamiento dinámico y el equilibrio del chasis?
Con un peso contenido y un reparto clásico, el Tickford mantiene un morro comunicativo y una zaga que acompaña con nobleza. La suspensión es de época: absorbe con elasticidad, pero transmite firme lo que pasa bajo las ruedas. No es un coche para entrar pasado, sino para trazar redondo, apoyándose en el par del motor. La dirección requiere manos, y eso intensifica la conexión.¿Qué frenos lleva y qué sensaciones ofrece al frenar?
En los Austin-Healey 100 de primeros años lo habitual son frenos de tambor, eficaces para su tiempo pero sensibles al calentamiento. La sensación es de pedal con recorrido y necesidad de presión sostenida, más dosificación que mordida instantánea. Conduciendo “a ritmo”, anticipar y frenar en línea es parte del placer. En descensos largos conviene gestionar temperaturas, porque el fading puede aparecer si se abusa.¿Qué tal es para viajar: ruido, confort y postura de conducción?
El Tickford está pensado para sumar kilómetros con menos cansancio. La carrocería cerrada reduce turbulencias y mejora la conversación a velocidades medias, aunque sigue habiendo ruido mecánico y de rodadura propio de los 50. La postura es baja, con volante grande y pedales cercanos: invita a conducir con el cuerpo, no solo con las manos. Su confort es “clásico”: firme, con sensación de solidez artesanal.¿Qué nivel de exclusividad y producción tiene el Austin-Healey Tickford?
Es una de las variantes más raras del universo Austin-Healey 100. Se fabricó en números muy limitados (se citan alrededor de 50 unidades), lo que lo convierte en pieza de coleccionista por encima del 100 estándar. Esa escasez se traduce en una experiencia de propiedad particular: encuentros, recambios y documentación requieren más dedicación, pero a cambio el coche tiene una presencia distinta, más “club” que “serie”.¿Qué puntos críticos de mantenimiento y corrosión hay que vigilar?
Como clásico británico de los 50, la corrosión manda: bajos, largueros, puntos de apoyo de suspensión, pasos de rueda y uniones de carrocería. En Tickford, la calidad de ajuste es alta, pero la chapa y el drenaje siguen siendo sensibles. El motor 2.6 es robusto si está bien refrigerado; conviene revisar sistema de agua, carburación y fugas. Un coche sano se siente “tenso”, no flácido.¿Cómo es el interior Tickford: materiales y ambiente a bordo?
Tickford aporta un entorno más lujoso que el roadster: tapicerías mejor trabajadas, mayor sensación de acabados y un aire de gran turismo. No se trata de gadgets, sino de textura: cuero, moquetas y paneles que envuelven. Esa atmósfera cambia la manera de conducir: apetece ir “bien vestido”, llevar un ritmo constante y disfrutar del sonido del motor filtrado, más como acompañamiento que como protagonista.¿Qué valor tiene en el mercado y qué influye en su precio?
El precio depende de autenticidad, historial y estado, pero su rareza lo sitúa por encima de muchos Austin-Healey 100 equivalentes. Una unidad correcta, con carrocería Tickford verificada y restauración documentada, suele cotizar significativamente más que un BN1 roadster estándar. En sensaciones, pagas exclusividad y el concepto de coupé clásico. Un coche con números coincidentes y buen ajuste transmite calidad desde el primer cierre de puerta.¿Para quién tiene sentido hoy un Austin-Healey Tickford?
Tiene sentido para quien busca un clásico para conducir, no solo para exhibir, pero con un punto de distinción. Es ideal si te atraen rutas largas, rallies de regularidad y concentraciones donde la conversación importa tanto como el coche. Su conducción pide técnica suave y anticipación, y recompensa con conexión mecánica y ambiente de época. Es un GT clásico: ritmo constante, manos activas y una presencia elegante y discreta.Rivales de Austin-Healey Tickford
El Austin-Healey Tickford pertenece a esa estirpe de deportivos británicos de posguerra que entendían el lujo como una extensión natural del rendimiento. Sobre la base de los primeros Austin-Healey (100/100M), la firma Tickford aportó su saber hacer como carrocero: más foco en el confort de marcha, acabados de mayor empaque y una presentación pensada para quien deseaba viajar rápido… pero también viajar bien. Su rivalidad no se mide solo en cronos: se define en la frontera entre el roadster purista y el gran turismo con atenciones de clase superior. En su ecosistema competitivo, el Jaguar XK120 aparece como la alternativa de alto calibre: más potencia, seis cilindros y una velocidad punta que marcó época. Frente a él, el Tickford juega la carta de la ligereza conceptual del biplaza clásico (y, según configuración, un enfoque más intimista), aunque queda en desventaja cuando la conversación se desplaza a cifras absolutas y elasticidad mecánica. El Triumph TR2 representa el contrapeso pragmático: deportivo, más accesible y con una filosofía muy centrada en el conductor. Aquí, el Tickford responde con un planteamiento más distinguido y orientado a la calidad percibida, aunque el TR2 puede resultar más directo y sencillo de mantener para quien busca un clásico de uso frecuente. Por su parte, el MG MGA 1500 encarna el “deportivo inglés” en clave equilibrada: estilo limpio, comportamiento noble y una experiencia abierta sin pretensiones aristocráticas. El Tickford se desmarca por esa pátina de carrocería especial y un enfoque más gran turismo, con un aura de pieza escogida que hoy pesa tanto como su ficha técnica.| Modelo | Cilindrada | Arquitectura | Potencia |
| Austin-Healey Tickford | 2.660 cc | 4 cilindros en línea | ≈ 90–100 CV |
| Jaguar XK120 | 3.442 cc | 6 cilindros en línea | ≈ 160 CV |
| Triumph TR2 | 1.991 cc | 4 cilindros en línea | ≈ 90 CV |
| MG MGA 1500 | 1.489 cc | 4 cilindros en línea | ≈ 68–72 CV |
Opiniones de usuarios
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026