Bentley T2: 220 CV, V8 y 6750 cc de señorío
El Bentley T2 combina 220 CV, un V8 de 8 cilindros y 6750 cc para ofrecer una respuesta que se siente como un empuje constante, sin prisas y sin tirones. A ritmo de autopista, el gran cubicaje se traduce en una reserva de par que mantiene la velocidad con una serenidad casi absoluta. En ciudad, su suavidad invita a conducir con calma, disfrutando del aislamiento y del tacto de gran berlina.
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Sobre la marca de coches Bentley
Ponerte al volante de un Bentley es deslizarte en silencio con una reserva de potencia siempre lista, mientras cada detalle transmite tradición británica. La marca equilibra artesanía y tecnología para ofrecer un gran turismo de alto nivel, con estabilidad aplomada y una respuesta suave, pero firme, cuando el ritmo aumenta. Bentley es sinónimo de elegancia, presencia y rendimiento refinado en carretera.Versiones de Bentley T2
6.8L 8 cil 220 cv Automática (1978 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
4
Cilindrada
6.750 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
220 CV
Potencia (kW)
164 kW
Potencia (PS)
223 PS
Par
-
Peso
-
Longitud
5.180 mm
Anchura
1.810 mm
Altura
1.520 mm
Batalla
-
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Bentley T2
¿Qué es el Bentley T2 y qué lugar ocupa en la historia de la marca?
El Bentley T2 (1977-1980) es la evolución final del T-Series, gemelo técnico del Rolls-Royce Silver Shadow II. Estrena dirección asistida de tacto más moderno, mejoras en refrigeración y frenos, y un acabado aún más cuidado. Al volante transmite la sensación de “salón rodante”: aislamiento alto, mandos suaves y una pisada pesada, serena, pensada para devorar kilómetros sin tensión.¿Cómo se siente su motor V8 en conducción real?
Monta el V8 Bentley de 6,75 litros (según mercado también 6,23), concebido para empuje desde muy abajo, no para estirar vueltas. La respuesta es elástica y continua: aceleras y el coche avanza con un empujón silencioso, como una ola. Con la automática de 3 marchas (GM Turbo-Hydramatic) prioriza suavidad, y en autopista se mantiene con calma, sin esfuerzo aparente.¿Qué tal va de suspensión, confort y comportamiento en carretera?
La suspensión independiente con muelles y amortiguación afinada a lujo se traduce en una marcha flotante pero controlada. No “rebota”: filtra baches con una amortiguación larga, ideal para firmes rotos. En curvas se inclina, sí, pero inspira confianza por su aplomo y la sensación de masa bien asentada. Su dirección asistida del T2 resulta más predecible, especialmente maniobrando.¿Cómo frena y qué mejoras introduce el T2 frente al T1?
El T2 hereda el esquema de frenos asistidos por sistema hidráulico de alta presión, con una mordida potente y un pedal característico: no es esponjoso, es firme y muy asistido. Frente al T1, el T2 mejora el conjunto de frenos y la gestión térmica, lo que se nota en bajadas largas: mantiene mejor la consistencia. En conducción urbana, frena con mínima presión del pie.¿Cómo es el interior y qué sensaciones transmite a bordo?
Dentro predomina el cuero grueso, la madera real y una ergonomía clásica: mandos grandes, recorridos largos y una instrumentación sobria. La experiencia es de silencio y tacto: cierras la puerta y el sonido se apaga, como si el exterior quedara lejos. En marcha, los asientos invitan a viajar horas; no “sujetan” deportivo, pero descansan y aíslan con elegancia.¿Qué tal es para viajar hoy: autopista, ciudad y carreteras secundarias?
En autopista es donde el T2 brilla: el V8 va desahogado y la carrocería se siente estable, con un ruido de rodadura contenido para su época. En ciudad impone por tamaño y radio de giro, pero la dirección asistida facilita maniobras. En secundarias disfruta a ritmo fluido: enlaza curvas con balanceo noble, pidiendo anticipación y suavidad, no brusquedad.¿Qué consumo y autonomía cabe esperar en un Bentley T2?
Es un gran turismo pesado con V8 grande y carburación, así que el consumo es parte del carácter: en uso real suele moverse en cifras de dos dígitos altos (aprox. 16-25 l/100 km según conducción y estado). La sensación es de reserva de energía constante: no vas “ahorrando”, vas deslizando. Con depósito generoso, la autonomía es razonable para viajes, pero planifica paradas.¿Cuáles son los puntos débiles y qué conviene revisar antes de comprar?
Lo crítico es el estado del sistema hidráulico de frenos y nivelación (fugas, esferas/acumuladores, bombas), además de refrigeración y carburación bien ajustada. Revisa óxidos en bajos, pasos de rueda y marcos, y el funcionamiento eléctrico de confort. En conducción, cualquier tirón en cambios o freno irregular es aviso. Un T2 fino se siente “mantecoso”; uno cansado, torpe y ruidoso.¿Qué mantenimiento exige y cómo se vive la propiedad de un T2?
Requiere mantenimiento preventivo y especialista: fluidos correctos, revisiones del hidráulico y atención a temperatura. No es un clásico de “usar y olvidar”; se disfruta cuando todo está al día. A cambio, ofrece una experiencia de conducción ceremonial: arrancar, notar el ralentí profundo y salir con esa suavidad pesada que convierte un trayecto normal en viaje. Con historial completo, da mucha tranquilidad.¿Qué versiones existen y cuáles son las más interesantes?
El Bentley T2 se ofreció principalmente en berlina, con batalla estándar y un número limitado de derivados y carrocerías especiales según preparadores. También existieron unidades con especificaciones de distintos mercados, afectando carburación, emisiones y detalles de equipamiento. Lo más interesante suele ser priorizar estado y mantenimiento sobre rareza: un T2 bien conservado transmite más lujo real que uno raro pero descuidado.¿Qué valor clásico tiene y por qué puede ser una buena compra?
Como “último” T-Series, el T2 concentra mejoras útiles y mantiene el encanto analógico: V8 grande, automática sedosa y una calidad de materiales que se percibe en cada contacto. Su valor reside en la sensación de viajar aislado y con autoridad, no en prestaciones. En el mercado clásico, suele ofrecer acceso relativamente razonable al universo Bentley de época, siempre que el hidráulico y la corrosión estén controlados.Rivales de Bentley T2
El Bentley T2 representa el tramo final de una era: la gran berlina británica de líneas sobrias, construida con un enfoque casi artesanal y pensada para viajar lejos con una facilidad que no se mide solo en cifras. Lanzado como evolución del T1, el T2 refinó la receta con mejoras clave en usabilidad y seguridad (como un sistema de climatización más eficiente y una dirección asistida revisada), pero sin traicionar su esencia: silencio de marcha, aplomo y una entrega de par que hace que el coche se desplace con una autoridad tranquila. En su ecosistema natural, el Bentley T2 no compite por agresividad dinámica ni por ligereza. Su rivalidad se juega en otro terreno: el del lujo de alta costura, la potencia suave y el confort de larga distancia. Por eso, sus principales adversarios de época se encuentran entre las grandes berlinas V8 europeas y las alternativas británicas de representación. El Rolls-Royce Silver Shadow II es el rival más directo, hasta el punto de ser un “gemelo” conceptual y técnico: comparten plataforma y filosofía. La elección entre ambos suele ser de matiz y posicionamiento: el Bentley tiende a presentarse con un sesgo ligeramente más orientado al conductor (dirección, respuesta, puesta a punto), mientras que el Rolls enfatiza una puesta en escena todavía más ceremonial. En la práctica, ambos entregan un confort muy similar, con la diferencia en cómo comunican su carácter. El Mercedes-Benz 450 SEL 6.9 (W116) juega la carta alemana: tecnología aplicada al rendimiento y a la estabilidad a alta velocidad. Frente a la progresividad del Bentley, el 6.9 ofrece un músculo más evidente, una arquitectura de chasis pensada para devorar autobahn y una sensación de control más “mecánica” y precisa. Es la alternativa para quien quiere lujo con una ingeniería que se percibe en cada reacción. El Jaguar XJ12 Series II aporta la sofisticación del V12 y un enfoque dinámico más ágil para su tamaño. Donde el Bentley prioriza el aislamiento y la masa bien administrada, el Jaguar seduce por suavidad de giro, finura de funcionamiento y una relación precio-prestigio históricamente más accesible. Su rivalidad con el T2 se entiende como una comparación entre dos interpretaciones británicas del gran turismo de representación: una más señorial y robusta, la otra más ligera en sensaciones. El Maserati Quattroporte II, rareza por definición, representa el lujo italiano de baja producción y enfoque diferente. Menos “salón rodante” y más objeto de deseo minoritario, su rivalidad es más aspiracional que comercial: comparte el concepto de berlina exclusiva, pero con una lectura más exótica y una disponibilidad mucho más limitada. Frente al Bentley, ofrece distinción por escasez y un temperamento más latino.| Modelo | Cilindrada | Arquitectura | Potencia |
| Bentley T2 | 6.750 cc | V8 | ≈200 hp (según mercado/medición) |
| Rolls-Royce Silver Shadow II | 6.750 cc | V8 | ≈200 hp (según mercado/medición) |
| Mercedes-Benz 450 SEL 6.9 (W116) | 6.834 cc | V8 | 286 PS (≈282 hp) |
| Jaguar XJ12 Series II | 5.343 cc | V12 | ≈285 hp (según año/mercado) |
| Maserati Quattroporte II | 2.965 cc | V6 | ≈210 hp (según especificación) |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026