Bizzarrini A3C: 361 CV y V8 de 5.354 cc

El Bizzarrini A3C condensa la esencia del gran turismo italiano con 361 CV que se sienten como una oleada constante al abrir gas. Su V8 de 8 cilindros y 5.354 cc entrega un empuje lleno desde medio régimen, con un sonido grave que acompaña cada cambio de ritmo. En carretera, esa cifra se traduce en aceleraciones contundentes y una conducción física, precisa y muy conectada al asfalto.

¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Bizzarrini A3C? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Bizzarrini - Logo

Sobre la marca de coches Bizzarrini

Bizzarrini es el nombre de una Italia que entendió el automóvil como precisión mecánica y carácter. Nacida del talento de Giotto Bizzarrini, la marca dejó huella con deportivos diseñados para correr y para enamorar en carretera abierta. Al volante, el tacto directo y el empuje contundente invitan a trazar con decisión, mientras el sonido del motor y la silueta baja recuerdan su ADN competitivo y su ambición artesanal.

Versiones de Bizzarrini A3C

5.4L 8 cil 361 cv Manual (1964 - 1968 )

Bizzarrini A3C - 5.4L 8 cil 361 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
5.354 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
361 CV
Potencia (kW)
269 kW
Potencia (PS)
366 PS
Par
510 Nm
Peso
1260 kg
Longitud
4.470 mm
Anchura
1.770 mm
Altura
1.120 mm
Batalla
2.460 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Bizzarrini A3C

¿Qué es el Bizzarrini A3C y por qué es tan especial?

El Bizzarrini A3C es un gran turismo italiano de los 60 concebido para correr y viajar rápido, con ADN de competición. Nace alrededor de un V8 delantero y una silueta baja, larga y tensa, pensada para cortar el aire. Al volante transmite una sensación mecánica pura: dirección pesada, pedalier firme y un coche que pide manos y anticipación en cada apoyo.

¿Qué motor monta y qué se siente al acelerar?

Bajo el capó suele llevar un V8 americano (base Chevrolet) afinado para entregar mucha fuerza desde abajo y estirar con rabia. Esa cifra de potencia, elevada para su época, se traduce en empuje continuo y una banda sonora grave, metálica, muy cercana. Acelerando, notas cómo el morro se aligera y el coche gana velocidad con una contundencia directa, sin filtros.

¿Cómo es su comportamiento en curvas?

Su reparto de masas y la puesta a punto de chasis priorizan estabilidad a alta velocidad y precisión en apoyos largos. En curvas rápidas se siente plantado, con una sensación de “morro guiando” y el eje trasero empujando con decisión. En tramos revirados exige respeto: el volante comunica cada rugosidad y el acelerador manda, así que conviene dosificar para no descolocar.

¿Cómo frena y qué confianza transmite?

Equipa frenos de disco (según versión y preparación), un salto notable frente a soluciones más antiguas. En conducción real se traduce en una mordida más consistente y, sobre todo, repetible si están bien ajustados. El pedal suele ser firme y con recorrido corto: frenas “con el pie” y con la vista lejos, gestionando inercias. Es un coche que premia la frenada recta y progresiva.

¿Qué tal es la dirección y la conexión con el asfalto?

La dirección es directa y muy comunicativa, normalmente sin asistencia, lo que implica peso a baja velocidad y una lectura nítida del agarre cuando ruedas rápido. En marcha, cada pequeño movimiento tiene respuesta: sientes el neumático apoyando y el chasis asentándose. Es una conducción física, de brazos y tacto, donde la información llega por el aro del volante y el asiento.

¿Es cómodo para carretera o está pensado solo para competir?

Aunque nace con mentalidad de carreras, el A3C puede usarse en carretera, pero con una comodidad “clásica”: postura baja, ruido presente y suspensiones que priorizan control antes que suavidad. En viajes, la experiencia es intensa: el V8 marca el ritmo, el habitáculo vibra y el calor mecánico está cerca. A cambio, cada kilómetro se siente auténtico, sin aislamiento moderno.

¿Cómo es el interior y la posición de conducción?

El interior es funcional y centrado en el conductor: instrumentación clara, mandos esenciales y una posición baja que te integra en el coche. Más que lujo, hay propósito. Con el volante cerca y las piernas estiradas, conduces “desde dentro” del chasis. Esa ergonomía, sumada a la visibilidad típica de un GT bajo, crea una sensación de pilotaje constante, incluso a ritmos tranquilos.

¿Qué consumo y mantenimiento se pueden esperar?

Un V8 grande de los 60 no busca eficiencia: el consumo es elevado y depende mucho del carburado, el estado del encendido y el uso. En sensaciones, eso se traduce en un motor que agradece estar fino: arranque más limpio, respuesta más nítida y temperatura controlada. El mantenimiento exige especialista, revisiones de refrigeración y frenos, y una atención constante a fugas y ajustes propios de su edad.

¿Qué fiabilidad ofrece y qué puntos críticos conviene vigilar?

La fiabilidad puede ser buena si está correctamente restaurado y ajustado, porque la base mecánica del V8 es robusta. Lo delicado suele estar en periféricos: carburación, sistema de refrigeración, instalación eléctrica y latiguillos. Conduciendo, los síntomas se notan rápido: tirones, temperatura subiendo o frenada esponjosa. Un A3C en forma se siente redondo; uno descuidado, tenso y exigente.

¿Qué valor tiene para coleccionistas y qué lo hace deseable?

Su valor viene de la rareza, la historia de la marca y su enfoque radical: un GT con corazón V8 y chasis pensado para ir deprisa de verdad. En el mercado clásico, las unidades con procedencia clara y especificación original son las más buscadas. Poseerlo no es solo inversión: es convivir con una máquina que convierte cifras en emoción, y cada salida en un pequeño evento mecánico.

¿Para quién es el Bizzarrini A3C hoy?

Es para quien busca una conducción analógica, sin asistencias, donde el coche habla y el conductor responde. No es ideal si quieres facilidad o uso diario; sí si te atrae la sensación de llevar un GT de carreras matriculado. En carreteras amplias, su estabilidad y empuje invitan a un ritmo alto y fluido. Es un coche para disfrutarlo con respeto, técnica y tiempo.

Rivales de Bizzarrini A3C

El Bizzarrini A3C pertenece a esa estirpe de deportivos italianos nacidos de la competición y afinados con mentalidad de ingeniero. Su planteamiento es directo: motor delantero de gran cilindrada, proporciones largas y tensas, y un enfoque que prioriza la eficacia a alta velocidad. En carretera abierta —y, sobre todo, en trazados rápidos— el A3C se define por una entrega de par contundente y una arquitectura clásica que, bien puesta a punto, permite un paso por curva muy serio para su época. No es un gran turismo complaciente: es un coche con nervio, pensado para ir deprisa y sostener ritmos altos.

En esa misma conversación histórica aparecen rivales naturales con los que compartió público objetivo y escenario: el Ferrari 250 GTO, referencia absoluta de la era por equilibrio general y valor deportivo; el Shelby Cobra 289, más crudo y visceral en su fórmula angloamericana de ligereza y V8; y el Jaguar E-Type Lightweight, que aportaba una base aerodinámica y de chasis muy avanzada para inicios de los 60. La rivalidad entre ellos no se limita a cifras: es una pugna de filosofías. El Ferrari apuesta por la finura mecánica y la precisión, el Cobra por la relación peso/potencia y el golpe de par, el Jaguar por su enfoque estructural y aerodinámico, y el Bizzarrini por una lectura muy “racing” del V8 delantero, con énfasis en la estabilidad y la velocidad sostenida.

Donde el Bizzarrini A3C se gana su sitio es en la combinación de un V8 americano de amplia cilindrada con una puesta a punto italiana orientada a circuito. Frente al Ferrari 250 GTO, suele ceder en sofisticación de motor y progresividad, pero puede responder con empuje y robustez. Ante el Shelby Cobra 289, el duelo gira alrededor del control: el Cobra es más corto de batalla y más exigente cuando se busca el límite, mientras que el Bizzarrini tiende a sentirse más asentado en apoyo rápido. Y frente al Jaguar E-Type Lightweight, la comparación es de carácter: el Jaguar combina ligereza y soluciones avanzadas; el A3C contrapone músculo mecánico y una lectura más contundente del rendimiento.

Modelo Arquitectura / Motor Cilindrada (cc) Potencia (CV)
Bizzarrini A3C V8 atmosférico (delantero longitudinal) 5.358 ~350
Ferrari 250 GTO V12 atmosférico (delantero longitudinal) 2.953 ~300
Shelby Cobra 289 V8 atmosférico (delantero longitudinal) 4.728 ~271
Jaguar E-Type Lightweight L6 atmosférico (delantero longitudinal) 3.781 ~300

Opiniones de usuarios

Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.

Galería

Todavía no hay fotos en la galería.

Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026