Bizzarrini Manta: 350 CV, V8 y 5.354 cc

El Bizzarrini Manta condensa la esencia de un prototipo de carretera en un formato radical. Sus 350 CV se sienten como una patada progresiva que empuja con constancia al abrir gas, mientras el V8 de 8 cilindros convierte cada aceleración en una banda sonora grave y cercana. Con 5.354 cc, la respuesta llega llena desde medio régimen, ideal para enlazar curvas con fluidez y mantener un ritmo sólido sin esfuerzo.

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Bizzarrini - Logo

Sobre la marca de coches Bizzarrini

Bizzarrini es el nombre de una Italia que entendió el automóvil como precisión mecánica y carácter. Nacida del talento de Giotto Bizzarrini, la marca dejó huella con deportivos diseñados para correr y para enamorar en carretera abierta. Al volante, el tacto directo y el empuje contundente invitan a trazar con decisión, mientras el sonido del motor y la silueta baja recuerdan su ADN competitivo y su ambición artesanal.

Versiones de Bizzarrini Manta

5.4L 8 cil 350 cv Manual (1968 - 1973 )

Bizzarrini Manta - 5.4L 8 cil 350 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
5.354 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
350 CV
Potencia (kW)
261 kW
Potencia (PS)
355 PS
Par
-
Peso
-
Longitud
4.110 mm
Anchura
1.860 mm
Altura
1.060 mm
Batalla
2.510 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Bizzarrini Manta

¿Qué es el Bizzarrini Manta y por qué sigue siendo referencia?

El Bizzarrini Manta (1968) es un prototipo “one-off” diseñado por Giorgetto Giugiaro para Italdesign, construido sobre base Bizzarrini. Su silueta en cuña y cabina adelantada marcó el lenguaje de los superdeportivos setenteros. En carretera se percibe bajo, tenso y muy directo: vas casi sobre el eje delantero, con una visibilidad panorámica que te mete en la conducción, como si llevaras un casco aerodinámico.

¿Qué motor lleva y qué sensaciones transmite?

Monta un V8 atmosférico Chevrolet small-block de 5,4 litros (327 ci), con una potencia citada en torno a 350 CV según especificación. Más allá del dato, lo que domina es el empuje lleno desde medio régimen y un bramido grave, metálico, muy americano, filtrado por una carrocería italiana. Acelerando, notas la entrega lineal y muscular; no es “turbo”, es par y presencia.

¿Cómo es su diseño exterior y qué aporta a la conducción?

Mide cerca de 1,06 m de altura, con una carrocería tipo cuña, pasos de rueda marcados y una zaga limpia que prioriza la penetración aerodinámica. El frontal bajo y el parabrisas muy tendido reducen el “aire” que sientes a velocidad: el coche parece pegarse al asfalto. En marcha, esa forma compacta se traduce en estabilidad y una sensación de ir cortando el viento con precisión.

¿Qué tiene de especial su interior de tres plazas?

Su cabina es de tres plazas en disposición central, con el conductor en medio y dos asientos ligeramente retrasados a los lados. Esto cambia la experiencia: te sientes alineado con el coche, con un control más natural en el apoyo y una lectura más clara del ancho en carretera. La instrumentación envolvente, tipo “cockpit”, refuerza la idea de prototipo funcional: todo queda a mano y a vista.

¿Cómo se comporta en curvas y qué puedes esperar del chasis?

Al partir de arquitectura deportiva con motor central-trasero, el Manta promete reacciones rápidas y un eje delantero muy comunicativo por la posición de conducción adelantada. En curvas, lo que imaginas es un giro incisivo y un apoyo firme, con la zaga empujando al salir. Requiere manos finas: el V8 entrega par de sobra y, con pesos concentrados, cada gas se nota.

¿Qué transmisión y qué tacto ofrece al conducir?

Se asocia a una caja manual (según las especificaciones del proyecto), pensada para aprovechar el rango útil del V8. El tacto esperado es mecánico, con recorridos marcados y una conexión física entre mano y engranajes. En conducción real, eso se traduce en una relación más “analógica” con el coche: reduces, oyes el régimen subir y el chasis se prepara para el apoyo con inmediatez.

¿Qué papel tuvo Giugiaro e Italdesign en este modelo?

Fue uno de los primeros manifiestos de Giugiaro en Italdesign, mostrando una cuña extrema, superficies tensas y un habitáculo avanzado. No es solo estética: la cabina adelantada y el perfil bajo ayudan a bajar el centro visual del coche y a mejorar la sensación de velocidad con menos esfuerzo. Al volante, esa filosofía se percibe en cómo todo está orientado a cortar el aire y concentrarte.

¿En qué se diferencia de otros prototipos en cuña de la época?

A diferencia de otros “wedge cars” más conceptuales, el Manta se concibió con base mecánica real de alto rendimiento y un interior utilizable para tres ocupantes. Esa combinación lo hace menos maquetación y más automóvil. Conduciéndolo, la diferencia es psicológica: no vas en una escultura, vas en un deportivo con motor grande, postura baja y un entorno pensado para moverse de verdad.

¿Qué datos clave conviene conocer antes de hablar del Manta?

Año: 1968. Carrocería: prototipo único. Diseño: Giorgetto Giugiaro (Italdesign). Motor: V8 Chevrolet 5,4 L (327 ci) con cifras cercanas a 350 CV según configuración. Arquitectura: motor central-trasero. Altura: alrededor de 1,06 m. Estos números, llevados a la experiencia, significan postura muy baja, aceleración de V8 atmosférico y un coche que se siente ancho, estable y muy inmediato.

¿Es un coche “usable” o solo de colección?

Por planteamiento, es un prototipo, y eso implica compromiso: acceso bajo, visibilidad condicionada por la forma y una ergonomía de época. Aun así, su interior de tres plazas y su base mecánica sólida sugieren que puede moverse con cierta normalidad en eventos o desplazamientos cortos. En conducción, la usabilidad se mide por la confianza: dirección directa, respuesta franca y un motor que no pide artificios.

¿Qué valor e interés tiene hoy para coleccionistas y aficionados?

Su interés mezcla rareza absoluta (unidad única), firma de diseño crucial (Giugiaro/Italdesign) y base Bizzarrini con V8 de alto carisma. En el mercado de clásicos, ese tridente suele traducirse en deseo sostenido y presencia en concursos. Para el aficionado, el valor es emocional: representa el momento en que la cuña dejó de ser dibujo y pasó a ser conducción, sonido y postura extrema.

Rivales de Bizzarrini Manta

El Bizzarrini Manta es una pieza de ingeniería y diseño que pertenece a esa estirpe de prototipos italianos donde la aerodinámica empieza a dictar la forma y el motor se convierte en parte de la arquitectura. Concebido a finales de los 60 bajo la batuta de Giotto Bizzarrini, su planteamiento “de competición para la carretera” se adelanta a conceptos que, años después, popularizarían los superdeportivos de motor central: carrocería muy baja, habitáculo adelantado, gran anchura de vías y una disposición mecánica pensada para maximizar tracción y aplomo. En su rivalidad natural aparecen dos caminos: los deportivos de motor delantero y gran V12 —más aristocráticos, más “gran turismo”— y los primeros superdeportivos de motor central —más radicales, más enfocados a sensaciones puras y eficiencia dinámica. Frente a un Lamborghini Miura P400, el Manta comparte la idea esencial: centralizar masas, rebajar el centro de gravedad y convertir cada apoyo en una declaración de intenciones. Sin embargo, mientras el Miura envuelve su exotismo en un estilo sensual y una producción (relativamente) tangible, el Manta se mueve en el territorio de lo experimental: más raro, más conceptual, más “laboratorio rodante”. El Ferrari 365 GTB/4 Daytona, por su parte, representa la respuesta clásica: V12 delantero, largas distancias a alta velocidad y una estabilidad que se apoya en la batalla y el equilibrio de un gran turismo musculoso. En comparación, el Manta propone una lectura más moderna del rendimiento: no tanto potencia para devorar autopistas como una configuración que busca eficacia en cambios de apoyo, frenadas y aceleración a la salida de curva. Y si el duelo se pone en clave de competición homologada, el De Tomaso Mangusta aparece como el antagonista pragmático: motor central, silueta afilada, filosofía italiana con corazón americano. Donde el Mangusta juega la carta del V8 de gran par y mantenimiento más accesible, el Manta se aferra a la tradición de grandes motores atmosféricos de alta cilindrada, con un carácter más “mecánico” y una entrega que se siente construida para respirar a alto régimen. En conjunto, el Bizzarrini Manta no compite solo en cifras: compite en enfoque. Es el tipo de automóvil que no pretende gustar a todos, sino definir una idea: la de un superdeportivo primigenio, con aerodinámica de prototipo y espíritu de pista, frente a rivales que o bien refinan el gran turismo o bien popularizan el motor central en clave de calle.
Modelo Cilindrada Configuración Potencia Alimentación
Bizzarrini Manta ≈ 5.358 cc V8 (motor central) ≈ 330 CV Atmosférico (carburación)
Lamborghini Miura P400 3.929 cc V12 (motor central-transversal) ≈ 350 CV Atmosférico (carburación)
Ferrari 365 GTB/4 Daytona 4.390 cc V12 (motor delantero) ≈ 352 CV Atmosférico (carburación)
De Tomaso Mangusta 4.727 cc V8 (motor central) ≈ 305 CV Atmosférico (carburación)

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026