BMW 507: 148 CV, V8 y 3169 cc
El BMW 507 combina 148 CV con un V8 de 8 cilindros y 3169 cc para ofrecer una entrega de potencia lineal que se siente sedosa al acelerar. Su sonido grave acompaña cada cambio de ritmo y refuerza la sensación de control en carreteras abiertas. Más que cifras, transmite una conducción clásica: dirección comunicativa, ritmo fluido y un placer sereno al volante, especialmente a cielo abierto.
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Sobre la marca de coches BMW
Ponerte al volante de un BMW es sentir una dirección precisa y una respuesta inmediata, ya sea en ciudad o en carretera. La marca alemana combina un diseño sobrio con ingeniería orientada al conductor, ofreciendo motores eficientes y un chasis equilibrado. Su apuesta por la innovación se traduce en conectividad y asistentes avanzados, pensados para viajar con confianza y disfrutar cada kilómetro.Versiones de BMW 507
3.2L 8 cil 148 cv Manual (1956 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
3.169 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
148 CV
Potencia (kW)
110 kW
Potencia (PS)
150 PS
Par
220 Nm
Peso
1254 kg
Longitud
4.400 mm
Anchura
1.660 mm
Altura
1.210 mm
Batalla
2.490 mm
Depósito
110 L
Velocidad máx.
196 km/h
0-100
11,1 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre BMW 507
¿Qué es el BMW 507 y por qué es tan importante?
El BMW 507 (1956-1959) es un roadster biplaza con motor V8 que redefinió la imagen deportiva de la marca tras la posguerra. Se fabricaron alrededor de 252 unidades, y esa rareza se percibe en cada detalle: conducción abierta, postura baja y una sensación de artesanía. Su diseño de Albrecht von Goertz transmite ligereza visual, invitando a pasear rápido y con elegancia.Diseño exterior: ¿qué se siente al verlo y conducirlo?
Su carrocería de líneas limpias y capó largo sugiere un equilibrio clásico: elegante, sin exceso. Al volante, esa proporción se traduce en una percepción clara del morro y de la carretera, como si el coche “respirara” aire frío. La baja altura y los voladizos contenidos dan una sensación de precisión al entrar en curva, con un aplomo más grand tourer que deportivo radical.Interior y posición de conducción: ¿cómo es la experiencia a bordo?
Dentro manda lo esencial: dos plazas, salpicadero simple y un ambiente de época que favorece el contacto directo con el coche. La posición es relativamente baja y cercana al eje trasero, aumentando la sensación de empuje cuando aceleras. La visibilidad hacia delante es amplia por el capó largo, y el cockpit transmite conducción analógica: manos, oído y tacto trabajan juntos sin filtros electrónicos.Motor y prestaciones: ¿cómo empuja el V8 del BMW 507?
Monta un V8 atmosférico de 3.2 litros (3.168 cm³) con unos 150 CV, pensado para entregar par con suavidad. En marcha, el empuje es progresivo y lleno desde medio régimen, ideal para carreteras secundarias. El sonido es grave y redondo, más refinado que agresivo, y acompaña a una conducción fluida. Su velocidad punta rondaba los 200 km/h.Cambio, tracción y sensaciones: ¿es un coche para ir rápido?
El BMW 507 utiliza tracción trasera y caja manual de 4 marchas, con una interacción muy física: recorridos claros y necesidad de anticipar. No es un coche de “ataque”, sino de ritmo alto sostenido, donde premia enlazar curvas con suavidad. En aceleración sientes el eje trasero empujando con nobleza, y en reducciones el coche pide tacto para mantenerlo fino.Chasis, suspensión y frenos: ¿cómo se comporta en carretera?
Su puesta a punto es de gran turismo: estable, con reacciones previsibles y una suspensión que filtra más de lo que esperas en un clásico. El peso y el neumático de época hacen que el límite llegue antes que en un moderno, pero el coche avisa. Los frenos son de tambor, por lo que conviene conducir con margen, usando el motor y planificando.¿Qué consumo y mantenimiento cabe esperar en un BMW 507?
En uso real, un V8 3.2 de los años 50 puede moverse alrededor de 12-16 l/100 km según ritmo y ajuste, y el mantenimiento exige manos expertas. La experiencia es más sensorial que eficiente: temperatura, carburación y lubricación condicionan el tacto del acelerador. Un 507 bien afinado arranca y rueda con suavidad, pero pide revisiones meticulosas y piezas cuidadosamente seleccionadas.Rareza, unidades y valor: ¿por qué es tan cotizado?
Con unas 252 unidades producidas, el 507 es una pieza de colección donde el valor nace de la escasez y de su historia. En conducción, esa exclusividad se siente en la atención a cada maniobra: todo parece más “importante”, desde abrir la puerta hasta engranar primera. En el mercado, las cotizaciones suelen situarse en varios millones de euros según estado, autenticidad y restauración.Historia y cultura: ¿qué relación tiene el BMW 507 con Elvis Presley?
El BMW 507 está ligado a Elvis Presley, que tuvo uno durante su servicio militar en Alemania. Esa conexión lo convirtió en icono cultural y amplificó su aura. En la práctica, se entiende: es un coche que invita a pasear con presencia, a dejar que el motor marque el tempo. No necesita ser ruidoso para destacar; su magnetismo viene de la proporción, el sonido y la rareza.¿Para quién es el BMW 507 hoy: conducción, colección o eventos?
Es un coche para coleccionistas que también valoran conducir, especialmente en rallies de regularidad y concentraciones clásicas. En carreteras tranquilas ofrece una experiencia táctil: dirección, cambio y frenos piden precisión. No se disfruta por cronómetro, sino por sensaciones: viento, V8 y una carrocería que parece flotar. Si buscas tecnología, no; si buscas narrativa y tacto mecánico, sí.Qué revisar antes de comprar o restaurar un BMW 507
Lo crítico es la autenticidad (números de chasis y motor), calidad de restauración y corrosión en carrocería y estructura. Mecánicamente, vigila carburación, refrigeración y fugas, porque condicionan la finura al acelerar. Una unidad bien restaurada debe sentirse equilibrada: ralentí estable, temperatura controlada y cambios sin rascados. En carretera, debe ir recto y frenar sin desvíos, dentro de su época.Rivales de BMW 507
BMW 507: rivalidades en la élite del gran turismo europeo Nacido en la segunda mitad de los años 50, el BMW 507 fue la respuesta alemana a una pregunta muy concreta: cómo vestir la ingeniería con una carrocería capaz de seducir en los bulevares y, a la vez, sostener un ritmo alto durante cientos de kilómetros. Concebido como roadster de prestigio, combinó un V8 ligero para su época, un planteamiento de tracción trasera y una puesta a punto orientada al gran turismo. No era un deportivo radical de circuito; era una pieza de alta velocidad “utilizable”, con una elegancia sobria y una mecánica pensada para entregar par con suavidad. Su principal campo de batalla fue el de los descapotables de lujo y alto rendimiento, donde la clientela buscaba estatus, sonido mecánico y una conducción rápida sin fatiga. Ahí entran sus rivales naturales: En primer lugar, el Mercedes-Benz 300 SL Roadster (W198), que representaba el lado más técnico y ambicioso del segmento. Frente al enfoque gran turismo del 507, el 300 SL jugaba con una base claramente deportiva: inyección mecánica, soluciones derivadas de competición y una puesta a punto más enfocada a prestaciones puras. Para un comprador, la elección era casi filosófica: refinamiento y estilo fluido en el 507 frente a precisión y rendimiento con aroma de carreras en el 300 SL. El segundo gran antagonista fue el Jaguar XK150, especialmente en especificaciones “S”, que ofrecía el encanto británico del seis en línea con cilindradas generosas y una relación precio-prestaciones difícil de ignorar. El Jaguar era un gran rutero con músculo, muy rápido en línea recta y con un carácter más “clásico” en tacto. El 507, en cambio, apostaba por un V8 más compacto y un aire de exclusividad germana, con una conducción más redonda para viajar rápido con aplomo. Por último, el Ferrari 250 GT California Spider actuaba como el polo mediterráneo del deseo: un V12 de alto giro, respuesta inmediata y una orientación más deportiva. En su terreno, Ferrari imponía un listón de sensaciones y rendimiento. El 507 no intentaba ser un coche de carreras con matrícula; su propuesta era la de un roadster de representación con capacidad real para devorar autopista y puerto de montaña con la misma compostura. En conjunto, el BMW 507 compitió en una franja donde la técnica importaba tanto como la narrativa: el conductor no solo compraba cifras, compraba presencia, sonido, tacto y una forma de entender el viaje.| Modelo | Cilindrada (cc) | Arquitectura | Potencia (CV) |
| BMW 507 | 3.168 | V8 | 150 |
| Mercedes-Benz 300 SL Roadster (W198) | 2.996 | L6 | 215 |
| Jaguar XK150 3.8 S | 3.781 | L6 | 265 |
| Ferrari 250 GT California Spider | 2.953 | V12 | 240 |
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026