BMW Veritas Rennsportwagen: 123 CV y 6 cilindros
Con 123 CV, el BMW Veritas Rennsportwagen convierte cada aceleración en un empuje progresivo que se siente vivo en el volante. Su 6 cilindros de 1.970 cc entrega una respuesta elástica, ideal para enlazar curvas con precisión y salir con decisión. El sonido metálico del motor acompaña un carácter de carreras clásico: ligero, directo y exigente, pensado para disfrutar de la conducción sin filtros.
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Sobre la marca de coches BMW
Ponerte al volante de un BMW es sentir una dirección precisa y una respuesta inmediata, ya sea en ciudad o en carretera. La marca alemana combina un diseño sobrio con ingeniería orientada al conductor, ofreciendo motores eficientes y un chasis equilibrado. Su apuesta por la innovación se traduce en conectividad y asistentes avanzados, pensados para viajar con confianza y disfrutar cada kilómetro.Versiones de BMW Veritas Rennsportwagen
2.0L 6 cil 123 cv Manual (1949 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.970 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
123 CV
Potencia (kW)
92 kW
Potencia (PS)
125 PS
Par
-
Peso
800 kg
Longitud
4.210 mm
Anchura
1.440 mm
Altura
1.040 mm
Batalla
2.260 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre BMW Veritas Rennsportwagen
¿Qué es el BMW Veritas Rennsportwagen y por qué es tan especial?
Nacido en la Alemania de posguerra, el Veritas Rennsportwagen fue un biplaza de competición construido por Veritas (fundada por exingenieros de BMW) usando base técnica BMW 328. Ligero, bajo y minimalista, buscaba ganar por agilidad más que por potencia bruta. En conducción se siente directo: morro vivo, cambios de apoyo rápidos y una conexión mecánica constante con el asfalto.¿Qué motor monta y cómo se siente al acelerar?
Suele equipar el mítico 6 cilindros en línea BMW 2.0 derivado del 328, con carburadores y preparación de carreras. En muchas unidades se citan potencias alrededor de 100–130 CV según especificación. No empuja como un deportivo moderno; entrega progresiva y elástica, con un sonido metálico y lleno. Lo mejor es estirar marchas y mantenerlo “cantando” en zona media-alta.¿Cómo es su chasis, peso y comportamiento en curvas?
Su filosofía es la ligereza: carrocería sencilla y chasis orientado a competir, con un peso frecuentemente referido en el entorno de 600–700 kg según configuración. Eso se traduce en una dirección viva y un tren delantero comunicativo. En curva, el coche pide manos finas: entra con rapidez, cambia de apoyo sin inercias y premia una trazada limpia más que correcciones bruscas.¿Qué transmisión lleva y qué tacto ofrece al cambiar de marcha?
Lo habitual es una caja manual de 4 velocidades de la época, con recorridos largos y un tacto claramente mecánico. No es un cambio para “golpear” marchas, sino para acompasar motor y chasis. La experiencia es física: embrague con peso, engranajes audibles y la necesidad de sincronizar bien. Cuando aciertas, el coche fluye y la conducción se vuelve rítmica.¿Qué velocidad alcanza y cómo se percibe a alta velocidad?
Según preparación, se citan cifras de punta en el rango aproximado de 170–200 km/h. Más importante que el número es cómo se vive: vas sentado bajo, con el capó largo delante y mucho aire alrededor. A alta velocidad el Veritas exige concentración; cualquier cambio de rasante se siente. La estabilidad depende del estado del coche, neumáticos y puesta a punto.¿Cómo frena y qué hay que tener en cuenta en conducción?
Monta frenos de tambor en muchas especificaciones, coherentes con su época. Frenar es un ejercicio de anticipación: pedal más firme, menor mordiente inicial y resistencia al calentamiento condicionada por el uso. En tramo o circuito, se conduce “redondo”, evitando frenadas tardías. El buen piloto gana tiempo con inercia y precisión, dejando que el chasis trabaje y no forzando el pedal.¿Qué sensaciones ofrece frente a un clásico de calle?
Es un coche más cercano a una herramienta de competición que a un gran turismo. Hay menos aislamiento, más vibración y un nivel de información altísimo en volante, asiento y pedales. La carretera se lee con el cuerpo. Un clásico de calle perdona; el Veritas enseña. Cuando encadenas curvas, sientes que todo sucede a escala humana: velocidad real, reacción inmediata, concentración total.¿Qué diseño y aerodinámica tiene y cómo influye en la conducción?
La carrocería es baja y fluida, con pasos de rueda marcados y habitáculo mínimo. La aerodinámica es simple, pensada para reducir resistencia más que para generar apoyo. Eso se traduce en un coche que se apoya en la mecánica y el equilibrio, no en la carga. En recta “corta” bien el aire para su época; en curva rápida dependes de neumáticos y geometrías.¿Es un coche raro y qué valor tiene hoy en el mercado?
Sí, es muy raro: la producción fue limitada y muchas unidades tuvieron vidas deportivas intensas, con cambios y reconstrucciones. El valor depende muchísimo de historial, autenticidad, especificación (Rennsport/RS) y documentación. En el mercado de clásicos de competición, los Veritas bien acreditados pueden alcanzar cifras altas en subastas especializadas, especialmente si conservan trazabilidad y configuración histórica.¿Qué hay que revisar antes de comprar un Veritas Rennsportwagen?
Prioriza la procedencia: número de chasis, historial deportivo, fichas, fotos antiguas y coherencia de piezas. Mecánicamente, revisa el estado del 6L BMW, carburación, sistema de refrigeración y holguras de transmisión. En chasis, busca fisuras, reparaciones y alineación. Importan también frenos y suspensiones: un ajuste correcto transforma el coche. Sin documentación clara, el riesgo de “réplica” sube.¿Para quién es este coche y dónde se disfruta de verdad?
Es para quien busca conducción analógica pura y entiende la cultura de la competición clásica. Se disfruta en subidas históricas, regularidad, exhibiciones y track days de clásicos, más que en tráfico cotidiano. En carretera abierta, lo ideal son tramos despejados y firmes buenos: ahí el Veritas te recompensa con una comunicación constante. No es comodidad; es una conversación directa entre piloto y máquina.Rivales de BMW Veritas Rennsportwagen
El BMW Veritas Rennsportwagen pertenece a ese breve y fascinante periodo de la posguerra europea en el que la competición se reconstruyó a base de ingenio, piezas disponibles y una ambición desbordante por volver a correr. Bajo el nombre Veritas se reunieron conocimientos procedentes del entorno de BMW y de la escena alemana de carreras, dando forma a barchettas ligeras y afiladas, concebidas para brillar en pruebas de montaña, circuitos reabiertos y categorías de deportivos. Su receta era clara: peso contenido, chasis simple pero eficaz y un seis cilindros en línea de raíz BMW con un carácter elástico, perfecto para salir con decisión de curvas lentas y mantener velocidad en tramos rápidos. En su terreno natural, el BMW Veritas Rennsportwagen se mide con rivales que compartían filosofía: coches pequeños, bajos, con el piloto muy expuesto y una obsesión por la relación peso/potencia más que por la potencia absoluta. Entre los antagonistas más representativos aparece el Porsche 356 en sus primeras evoluciones deportivas: menos cilindrada y, a menudo, menos potencia, pero con una aerodinámica eficiente y una facilidad de conducción que le permitía ser constante vuelta tras vuelta. El alemán de Zuffenhausen solía compensar su menor empuje con tracción y estabilidad, mientras que el Veritas respondía con músculo en medios y una banda sonora más llena, típica del seis en línea. En el mismo ecosistema competitivo emerge el Frazer Nash Le Mans Replica, británico de escuela clásica: ligero, directo y con una mecánica de enfoque deportivo que privilegiaba el “feeling” sobre la sofisticación. Frente a él, el Veritas aportaba una base mecánica más sólida en elasticidad y, según configuración, un margen superior para estirar desarrollos en recta. El Frazer Nash, por su parte, solía devolver el golpe con agilidad y un tacto de dirección muy comunicativo, ideal en trazados revirados. El tercer gran contrincante natural es el Allard J2, que encarna la solución anglosajona de la época: chasis sencillo y motor grande. En aceleración y punta podía ser temible gracias a su V8, pero a cambio exigía manos en apoyos y frenadas, especialmente en firmes irregulares. Aquí el BMW Veritas Rennsportwagen jugaba una carta distinta: menos potencia bruta, pero un conjunto más equilibrado y aprovechable en secciones técnicas, donde el peso y la progresividad mecánica valen tanto como los caballos.| Modelo | Cilindrada (cc) | Arquitectura | Potencia (CV) | Alimentación |
| BMW Veritas Rennsportwagen | 1971 | 6 cilindros en línea | 110 | Carburadores |
| Porsche 356 | 1488 | 4 cilindros bóxer | 60 | Carburadores |
| Frazer Nash Le Mans Replica | 1971 | 4 cilindros en línea | 125 | Carburadores |
| Allard J2 | 5425 | V8 | 160 | Carburador |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026