BMW Z1 175 CV: el roadster que se conduce con los sentidos

El BMW Z1 combina 175 CV con un seis cilindros de 2.494 cc para ofrecer una entrega progresiva que se siente llena desde medio régimen. Esa potencia se traduce en aceleraciones limpias y una respuesta inmediata al gas, ideal para enlazar curvas con precisión. El motor, suave y con un timbre clásico, acompaña una conducción baja y cercana al asfalto, invitando a disfrutar del trayecto más que del destino.

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Sobre la marca de coches BMW

Ponerte al volante de un BMW es sentir una dirección precisa y una respuesta inmediata, ya sea en ciudad o en carretera. La marca alemana combina un diseño sobrio con ingeniería orientada al conductor, ofreciendo motores eficientes y un chasis equilibrado. Su apuesta por la innovación se traduce en conectividad y asistentes avanzados, pensados para viajar con confianza y disfrutar cada kilómetro.

Versiones de BMW Z1

2.5L 6 cil 171 cv Manual Roadster (1986 )

BMW Z1 - 2.5L 6 cil 171 cv Manual Roadster - Imagen no disponible
Carrocería
Roadster
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
2.494 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
171 CV
Potencia (kW)
127 kW
Potencia (PS)
173 PS
Par
222 Nm
Peso
998 kg
Longitud
3.960 mm
Anchura
1.810 mm
Altura
1.280 mm
Batalla
2.440 mm
Depósito
58 L
Velocidad máx.
224 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.5L 6 cil 175 cv Manual Roadster (1987 - 1991 )

BMW Z1 - 2.5L 6 cil 175 cv Manual Roadster - Imagen no disponible
Carrocería
Roadster
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
2
Cilindrada
2.494 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
175 CV
Potencia (kW)
130 kW
Potencia (PS)
177 PS
Par
230 Nm
Peso
1250 kg
Longitud
3.960 mm
Anchura
1.810 mm
Altura
1.280 mm
Batalla
2.450 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre BMW Z1

¿Qué es el BMW Z1 y por qué es tan especial en la historia de BMW?

El BMW Z1 (1989-1991) fue el primer roadster moderno de la saga Z y un laboratorio rodante: chasis monocasco de acero galvanizado y paneles de carrocería termoplásticos desmontables. Con solo unas 8.000 unidades, se siente artesanal y directo. Su rasgo icónico, las puertas retráctiles que bajan dentro de los estribos, cambia la experiencia: conducción “a cielo abierto” incluso con la puerta bajada, más sensorial.

¿Cómo se siente al volante: es un deportivo puro o un clásico para pasear?

Es más comunicativo que explosivo. Con motor delantero y propulsión trasera, el Z1 transmite la carretera con un tacto mecánico limpio, típico BMW de la época. La dirección invita a colocar el coche con precisión y el chasis premia una conducción fluida. No busca impresionar por potencia, sino por equilibrio: ritmo alegre en carreteras secundarias, con un nivel de conexión difícil de encontrar hoy.

¿Qué motor lleva el BMW Z1 y qué prestaciones ofrece en la práctica?

Monta el seis cilindros en línea 2.5 (M20B25) de 170 CV y 222 Nm, asociado a cambio manual de 5 marchas. En cifras, ronda 0-100 km/h en 7,9-8,5 s y unos 220-225 km/h, según fuentes y condiciones. En la conducción real se percibe el empuje progresivo y el sonido metálico del seis en línea; pide estirar marchas y disfrutar del rango medio.

¿Qué tal es el chasis y la suspensión: transmite confianza o exige manos?

El Z1 combina una estructura rígida con suspensión trasera multibrazo tipo “Z-axle” derivada de BMW, lo que aporta motricidad y estabilidad en apoyo. Se siente asentado, con reacciones nobles cuando enlazas curvas, siempre que entres con suavidad. No es un coche “nervioso”, pero la carrocería baja y la posición de conducción te hacen ir muy integrado. La confianza crece con el ritmo constante.

¿Qué hace diferentes a sus puertas retráctiles y cómo afectan a la conducción?

Las puertas que desaparecen en los laterales no son solo un truco: cambian el ambiente. Con ellas bajadas, el flujo de aire y el sonido del motor llegan sin filtros; vas más expuesto, más conectado. En ciudad atrae miradas, y en carretera convierte cada trayecto en una experiencia abierta sin renunciar a la rigidez del conjunto. También obliga a cuidar mecanismos y ajustes para que sigan funcionando finos.

¿Cómo es el interior del BMW Z1: deportivo, clásico o minimalista?

Es funcional, de ergonomía BMW ochentera: instrumentación clara, mandos sólidos y una postura baja que te coloca en el eje del coche. No pretende lujo moderno; pretende control. El parabrisas y el capó largo crean una perspectiva de roadster tradicional, y el conjunto transmite “máquina” más que “salón”. En marcha, el interior acompaña con pocas distracciones: tacto de palanca, pedales y volante marcan el carácter.

¿Es cómodo para viajar o está pensado solo para escapadas cortas?

Para viajes se puede, pero con mentalidad clásica. El aislamiento acústico es limitado y el maletero no es enorme; aun así, a ritmos legales mantiene buena estabilidad y un confort razonable para un roadster ligero. Lo mejor es usarlo para rutas: 100-200 km de carreteras con curvas donde el coche respira. Con capota puesta, mejora el confort, pero sigue siendo un coche de sensaciones.

¿Cómo es la capota y la vida a cielo abierto en el Z1?

La capota es manual y simple, acorde a su filosofía. Abierto, el Z1 ofrece una exposición al entorno muy marcada por el parabrisas bajo y la carrocería contenida: notas el aire, los olores del campo, el eco del seis cilindros en muros y túneles. Con las puertas bajadas, esa sensación aumenta. Es un coche que invita a elegir horarios suaves y carreteras bonitas: atardeceres, puertos, costa.

¿Qué consumo tiene y qué mantenimiento pide un BMW Z1 hoy?

En uso real, es habitual moverse en 9-12 l/100 km, dependiendo del ritmo y del estado del motor. El seis cilindros M20 es relativamente conocido, pero el Z1 exige atención a piezas específicas: paneles, gomas, ajustes de puertas y componentes de carrocería. Un ejemplar cuidado se siente “redondo” y preciso; uno descuidado, ruidoso y con holguras. Revisiones, lubricación de mecanismos y buena conservación marcan la diferencia.

¿Cuáles son los puntos débiles y qué revisar antes de comprar uno?

Conviene revisar corrosión en zonas estructurales, estado del galvanizado, holguras de suspensión, fugas y temperatura de funcionamiento. Imprescindible comprobar el mecanismo de puertas: subida/bajada uniforme y sin tirones. También mirar capota, drenajes y sellos para evitar filtraciones. Paneles exteriores deben encajar bien; son desmontables, pero caros y delicados. En carretera, debe frenar recto y sentirse firme, sin vibraciones ni “flaneo”.

¿Qué versiones y colores son los más buscados del BMW Z1?

La gama fue relativamente sencilla: un único motor y enfoque, con combinaciones de colores muy reconocibles. El verde “Top Red/Green” y el amarillo destacan por su presencia noventera, mientras que tonos oscuros realzan el diseño limpio. Más que “versión”, manda el estado, el historial y la originalidad. Un Z1 con pintura y ajustes coherentes transmite calidad al rodar; uno rehecho sin criterio puede perder esa sensación precisa.

¿Cómo se posiciona frente a un BMW Z3 o a roadsters de su época?

El Z1 es más experimental y “de ingeniería” que el Z3, menos orientado al gran público. Frente a roadsters contemporáneos, destaca por su construcción con paneles plásticos y su eje trasero avanzado, que le dan un tacto particular: ágil, estable y muy comunicativo. No es el más potente, pero sí de los que más cuentan lo que pasa bajo las ruedas. Se disfruta por cómo gira y por lo que transmite.

¿Es buena idea como coche clásico: valor, uso y disfrute?

Como clásico, el Z1 combina rareza, diseño y una conducción auténtica. Su valor tiende a sostenerse por producción limitada y por ser el inicio de la saga Z moderna. Para usarlo, lo ideal es un plan realista: salidas de fin de semana, garaje, mantenimiento preventivo y piezas bien localizadas. Cuando está fino, ofrece una experiencia muy pura: seis cilindros, cambio manual, propulsión y una cercanía al entorno difícil de replicar.

Rivales de BMW Z1

El BMW Z1 no fue concebido para dominar un segmento por cifras de ventas, sino para demostrar hasta dónde podía llegar BMW cuando se permitía experimentar. Nacido a finales de los 80 bajo el paraguas de BMW Technik, este roadster de motor delantero y propulsión trasera combinó una arquitectura clásica con soluciones poco habituales: carrocería de materiales compuestos y, sobre todo, sus célebres puertas escamoteables que se deslizan hacia abajo. En la carretera, su planteamiento es el de un biplaza de conducción limpia y directa, con el seis cilindros en línea como hilo conductor: suavidad mecánica, entrega progresiva y un sonido que acompaña sin invadir. Su rivalidad natural se entiende mejor por enfoque que por cronología exacta: el Mercedes-Benz 190 SL (como referencia histórica de roadster “boutique” de alta clase), el Alfa Romeo Spider (Serie 4) como alternativa mediterránea de placer abierto, el Porsche 944 S2 Cabriolet por calidad dinámica y equilibrio, y el Honda NSX como contrapunto tecnológico de la época en clave más radical y de motor central. Todos comparten una idea: coches que no solo se conducen, se viven. Frente al Alfa Romeo Spider, el BMW Z1 ofrece una ejecución más germánica: tacto de mandos, sensación de solidez y una mecánica de seis cilindros que estira con finura, mientras que el italiano apuesta por ligereza emocional, respuesta más sencilla y un carácter que prioriza el disfrute pausado. Comparado con el Porsche 944 S2 Cabriolet, el Z1 juega la carta de la rareza conceptual (diseño y soluciones), mientras el Porsche responde con equilibrio de chasis y una puesta a punto de escuela, más eficaz en términos de trazada y consistencia a ritmo alto. Si miramos al Honda NSX, la comparación es casi filosófica: el Z1 es un roadster experimental y cercano, el NSX un superdeportivo de precisión industrial y rendimiento, ambos hijos de una época en la que la ingeniería aún se permitía soñar sin pedir permiso. A día de hoy, el BMW Z1 se valora tanto por lo que es como por lo que representa: un BMW que se atreve, que convierte un paseo en un acto de curiosidad mecánica. Sus rivales pueden superarlo en potencia, cilindrada o prestaciones puras, pero pocos igualan su capacidad de detener miradas y contar una historia antes incluso de girar la llave.
Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Nº cilindros Arquitectura de motor Tracción Transmisión
BMW Z1 2.494 170 6 En línea Trasera Manual 5v
Alfa Romeo Spider (Serie 4) 2.0 1.962 120 4 En línea Trasera Manual 5v
Porsche 944 S2 Cabriolet 2.990 211 4 En línea Trasera Manual 5v
Honda NSX 3.0 2.977 274 6 V6 Trasera Manual 5v
Mercedes-Benz 190 SL 1.897 105 4 En línea Trasera Manual 4v

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026