Bristol 404: 91 CV, seis cilindros y 1971 cc

Con 91 cv, el Bristol 404 entrega una aceleración serena que invita a conducir con precisión más que con prisa. Su seis cilindros de 1971 cc destaca por un giro fino y constante: el motor empuja de forma progresiva y transmite un tacto mecánico elegante. En carretera, esa cifra se traduce en un ritmo fluido, con sonido discreto y una sensación de ligereza que hace fácil mantener velocidades de crucero.

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Sobre la marca de coches Bristol

Hablar de Bristol es entrar en un mundo de gran turismos británicos donde prima la artesanía, la sobriedad y una mecánica con carácter. Al volante, su conducción se siente serena y sólida: dirección precisa, aplomo a alta velocidad y una entrega de par que invita a viajar lejos sin esfuerzo. Su historia, marcada por la exclusividad y la producción limitada, convierte cada modelo en una declaración de estilo clásico y refinado.

Versiones de Bristol 404

2.0L 6 cil 91 cv Manual (1953 )

Bristol 404 - 2.0L 6 cil 91 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
1.971 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
91 CV
Potencia (kW)
68 kW
Potencia (PS)
92 PS
Par
152 Nm
Peso
1040 kg
Longitud
4.000 mm
Anchura
1.730 mm
Altura
1.420 mm
Batalla
2.450 mm
Depósito
72 L
Velocidad máx.
177 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Bristol 404

¿Qué es el Bristol 404 y por qué es tan especial en carretera?

El Bristol 404 (1953-1955) es un gran turismo británico de posguerra, ligero y finamente ensamblado. Con su seis cilindros en línea derivado de BMW y una puesta a punto enfocada al conductor, transmite suavidad mecánica y precisión. En marcha se siente compacto, con dirección comunicativa y una estabilidad muy “de coupé”. Su aerodinámica limpia favorece cruceros relajados y silenciosos.

¿Qué motor lleva el Bristol 404 y cómo se siente al acelerar?

El 404 monta un 6 cilindros en línea de 2.0 litros (aprox. 1.971 cm³), con potencias que rondan 105-125 CV según versión y preparación. No empuja con brusquedad: entrega el par de forma progresiva, invitando a estirar cada marcha con un sonido metálico fino. A media carga responde elástico, ideal para enlazar curvas sin reducir tanto. En adelantamientos, pide anticipación y ritmo.

¿Qué tal son sus prestaciones reales y su forma de ganar velocidad?

Para su época, el Bristol 404 podía rozar 170-185 km/h de velocidad punta, con un 0-100 km/h aproximado en 12-14 s según especificación. Más que cifras, destaca cómo construye la velocidad: con una sensación de ligereza y continuidad. En autopista antigua o carretera abierta, mantiene cruceros altos sin esfuerzo aparente. Se disfruta conduciendo “redondo”, sin tirones, con inercia bien gestionada.

¿Cómo es el chasis, la dirección y el paso por curva del Bristol 404?

El 404 está concebido como GT ágil: estructura ligera y un tarado pensado para precisión antes que confort blando. La dirección, sin asistencias modernas, requiere manos firmes pero devuelve mucha información del asfalto. En curvas rápidas se siente plantado y equilibrado, con balanceos contenidos para su generación. En carreteras reviradas premia una conducción fina: trazar limpio y sostener velocidad, más que frenar tarde.

¿Qué suspensión y frenos tiene, y qué sensaciones transmite al frenar?

Según época, combinaba soluciones tradicionales con una puesta a punto muy cuidada; en muchos 404 predominan frenos de tambor bien dimensionados. La frenada se siente más “larga” que en un clásico con discos: exige anticipar y dosificar. En bajadas prolongadas conviene gestionar temperatura y usar el motor. La suspensión filtra lo justo: no aisla, acompaña. Se perciben juntas y baches, pero con nobleza.

¿Cómo es el interior y la posición de conducción del Bristol 404?

El habitáculo del 404 es un ejercicio de artesanía británica: cuero, instrumentación clara y un ambiente de club privado. La posición de conducción es baja y centrada, con volante grande y pedales pensados para modular. En marcha, el coche “encierra” al conductor, favoreciendo la concentración. La visibilidad es buena para un coupé clásico, y la sensación general es de calidad sólida y discreta, sin estridencias.

¿Es práctico? Maletero, espacio y el detalle de las ruedas en los laterales

El Bristol 404 es un 2+2 muy contenido: plazas traseras más bien testimoniales para adultos, útiles para trayectos cortos o equipaje. Su rasgo distintivo es el alojamiento de rueda de repuesto y batería tras pequeñas tapas laterales en las aletas delanteras, liberando espacio y equilibrando pesos. En el día a día clásico, se agradece para viajes de fin de semana: chaquetas, bolsas y herramientas caben sin drama.

¿Qué consumo y autonomía puedes esperar en un Bristol 404?

Con su seis cilindros 2.0 carburado, un consumo realista suele moverse en torno a 10-13 l/100 km, dependiendo de carburación, estado y ritmo. A crucero sostenido puede ser relativamente contenido para un GT de los 50, pero en tramo y ciudad sube. La autonomía varía según depósito y uso, pero es un coche de etapas: invita a parar, revisar niveles y seguir, como se viajaba entonces.

¿Qué versiones del Bristol 404 existen y cómo cambia la experiencia?

Dentro del 404 hubo configuraciones y preparaciones, y algunos ejemplares se orientaron a mayor rendimiento (a veces citados como “404 Sports”). Las diferencias se sienten en respuesta del motor, relaciones y puesta a punto: los más prestacionales piden ir altos de vueltas y suenan más presentes; los más “touring” ruedan con mayor suavidad y tolerancia. En todos, el carácter es de GT fino: rapidez sin dramatismo.

¿Qué revisar antes de comprar uno: puntos críticos y mantenimiento?

En un Bristol 404 manda el estado: corrosión en estructura y paneles, ajuste de carrocería, holguras de dirección y salud del seis en línea (compresión, carburación, fugas). Revisa frenos de tambor (ovalización, ferodos), refrigeración y sistema eléctrico. Piezas específicas pueden requerir especialistas, y eso condiciona costes. Un buen 404 se siente “tenso” y preciso; uno cansado vibra, flota y frena con incertidumbre.

¿Cuánto puede valer un Bristol 404 y qué lo hace más coleccionable?

Su valor depende de originalidad, historial, coincidencia de números, calidad de restauración y especificación. Al ser un modelo poco común, el mercado se mueve por unidades concretas: un ejemplar excelente y documentado cotiza sensiblemente más que uno “bonito” sin trazabilidad. Lo más coleccionable es la autenticidad: interior fiel, mecánica bien ajustada, detalles correctos y conducción coherente con la filosofía Bristol: refinamiento y discreción en marcha.

¿Para quién tiene sentido hoy un Bristol 404 y qué tipo de rutas disfruta?

El 404 encaja con quien busca un clásico para conducir, no solo para exhibir. Brilla en carreteras secundarias amplias, puertos con buen asfalto y etapas de 200-300 km donde se disfrutan la elasticidad del motor y la estabilidad. No es un coche de tráfico denso: se goza con espacio y ritmo. Conducirlo es escuchar mecánica, leer el firme y viajar con una calma rápida.

Rivales de Bristol 404

El Bristol 404 encarna una forma muy británica de entender el gran turismo de posguerra: un coupé compacto en apariencia, pero concebido para sostener cruceros rápidos y silenciosos con la misma naturalidad con la que atraviesa un tramo revirado. Su planteamiento técnico —motor de seis cilindros en línea derivado de BMW, construcción cuidada y un enfoque claro hacia la estabilidad a alta velocidad— lo situó en una liga selecta: la de los GT refinados, capaces de combinar precisión de guiado con una entrega de potencia progresiva y elástica. En su tiempo, la rivalidad del Bristol 404 no se medía solo en aceleraciones, sino en el equilibrio global: calidad de rodadura, tacto de dirección, aplomo en autopista y una cierta discreción estética que escondía una ingeniería seria. Frente al Jaguar XK120 FHC, el Bristol se posicionaba como una alternativa menos exuberante y más sobria: el Jaguar jugaba la carta del rendimiento puro y del carisma del “XK”, mientras que el 404 respondía con una finura mecánica muy homogénea y un comportamiento más “de precisión” que de músculo. Con el Aston Martin DB2 la comparación se volvía más aristocrática. Ambos eran GT con aspiraciones, pero el Aston ofrecía una narrativa más deportiva y una imagen más orientada al automovilismo, mientras que el Bristol defendía la idea de viajar rápido sin ostentación, con una sensación de control constante y un motor diseñado para empujar con suavidad en todo el rango útil. Y frente al Frazer Nash Le Mans Replica, el duelo era casi filosófico: el Frazer Nash era una máquina de sensaciones, con enfoque mucho más purista y de competición, mientras que el Bristol 404 apostaba por la polivalencia real: un coche pensado para usarse, para sumar kilómetros, para sostener ritmos altos sin fatiga y con una elegancia técnica que se percibe más en el volante que en la ficha comercial.
Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura Potencia (CV)
Bristol 404 1971 6 cilindros en línea 105
Jaguar XK120 FHC 3442 6 cilindros en línea 160
Aston Martin DB2 2580 6 cilindros en línea 105
Frazer Nash Le Mans Replica 1971 6 cilindros en línea 125

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026