Bristol 406: 130 CV, 6 cilindros y 2216 cc

Con 130 CV, el Bristol 406 convierte cada aceleración en un empuje progresivo que se siente lleno desde abajo, sin brusquedades. Su 6 cilindros de 2216 cc aporta una finura mecánica que se traduce en silencio rodando y respuesta limpia al abrir gas. Es un clásico pensado para devorar kilómetros: dirección con tacto, ritmo sereno y una sensación de coche hecho para viajar con distinción.

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Sobre la marca de coches Bristol

Hablar de Bristol es entrar en un mundo de gran turismos británicos donde prima la artesanía, la sobriedad y una mecánica con carácter. Al volante, su conducción se siente serena y sólida: dirección precisa, aplomo a alta velocidad y una entrega de par que invita a viajar lejos sin esfuerzo. Su historia, marcada por la exclusividad y la producción limitada, convierte cada modelo en una declaración de estilo clásico y refinado.

Versiones de Bristol 406

2.2L 6 cil 91 cv Manual (1958 - 1960 )

Bristol 406 - 2.2L 6 cil 91 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
2.215 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
91 CV
Potencia (kW)
68 kW
Potencia (PS)
92 PS
Par
174 Nm
Peso
1260 kg
Longitud
4.990 mm
Anchura
1.720 mm
Altura
1.530 mm
Batalla
2.900 mm
Depósito
81 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.2L 6 cil 92 cv Manual (1961 )

Bristol 406 - 2.2L 6 cil 92 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
2.216 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
92 CV
Potencia (kW)
68 kW
Potencia (PS)
93 PS
Par
174 Nm
Peso
1260 kg
Longitud
4.980 mm
Anchura
1.720 mm
Altura
1.530 mm
Batalla
2.900 mm
Depósito
81 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Zagato (1958 )

Bristol 406 - Zagato - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
2.216 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
130 CV
Potencia (kW)
97 kW
Potencia (PS)
132 PS
Par
180 Nm
Peso
1120 kg
Longitud
4.710 mm
Anchura
1.610 mm
Altura
1.400 mm
Batalla
2.900 mm
Depósito
80 L
Velocidad máx.
209 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Bristol 406

¿Qué es el Bristol 406 y qué lugar ocupa en la historia de la marca?

El Bristol 406 (1958-1961) es la síntesis del gran turismo británico clásico: artesanía, discreción y velocidad utilizable. Sustituyó al 405 y precedió al 407, marcando el final de la era Bristol con motor seis cilindros derivado de BMW antes del salto al V8. Con unas 174 unidades, su exclusividad se percibe al conducirlo: silencio mecánico, aplomo y una sensación de coche “hecho a medida”.

¿Cómo se siente su motor 2.2 y qué cifras maneja?

Bajo el capó vive un seis cilindros en línea de 2.216 cm³, con variantes de carburación que rondan aproximadamente 105-135 CV según especificación. En marcha se traduce en un empuje progresivo, más de “par y finura” que de golpe. Estira con suavidad, responde con nobleza desde medio régimen y permite rodar rápido sin esfuerzo, con una sonoridad metálica contenida y muy británica.

¿Qué tal acelera y cuál es su velocidad máxima realista?

En un 406 bien afinado, la velocidad punta se mueve alrededor de 160-175 km/h (según versión y desarrollo), cifras serias para finales de los 50. No transmite prisa: acelera con continuidad, como una ola que sube sin romper. En carretera abierta, mantiene cruceros altos con una serenidad que hoy sorprende: el coche invita a “hacer kilómetros” y a elegir trazadas largas y limpias.

¿Cómo es su comportamiento en curvas y qué transmite el chasis?

El 406 prioriza estabilidad y confianza. El volante exige manos firmes, pero devuelve información honesta: notas el peso del morro y cómo asienta antes de girar. En curva rápida, su equilibrio es su argumento; no es nervioso, es compositivo. La suspensión filtra con cierta firmeza clásica, y el coche premia la conducción fluida: enlazar apoyos con precisión, sin brusquedades, es su lenguaje.

¿Qué tipo de caja de cambios lleva y cómo es el tacto al conducir?

Lo habitual es una caja manual de 4 velocidades, con una palanca de recorrido largo y mecánico, de esas que piden pausa y decisión. El embrague suele ser consistente, nada esponjoso, y el conjunto encaja con el carácter del coche: conducción de gran turismo, no de semáforo. Cambiar en el Bristol es casi un ritual, y cuando todo está ajustado, la transición es limpia y satisfactoria.

¿Qué tal frena un Bristol 406 y qué hay que esperar hoy?

De origen, muchos 406 equipan frenos de tambor, bien dimensionados para su época, pero con limitaciones claras frente a la conducción moderna. En sensaciones: frenada progresiva, requiere anticipación y pie firme, especialmente en descensos largos donde puede aparecer fatiga. Conducido como se diseñó—ritmo rápido pero elegante—cumple. Para uso actual, es clave revisar ajuste, material de fricción y correcta refrigeración del sistema.

¿Cómo es el interior y qué atmósfera crea al volante?

El habitáculo del 406 es sobrio, artesanal y orientado a viajar: cuero, madera y una instrumentación clara que te coloca en modo “aviación ligera”. La posición es más erguida de lo que imaginas, con una visibilidad excelente hacia el frente. En marcha, el aislamiento y la calidad de rodadura crean una burbuja de serenidad: sientes el coche sólido, compacto, con un refinamiento que no necesita exceso decorativo.

¿Qué carrocerías y detalles de diseño distinguen al Bristol 406?

El 406 suele presentarse como coupé 2+2 de líneas discretas y proporciones muy equilibradas, con un frontal limpio y una zaga que prioriza aerodinámica práctica. Su diseño no busca llamar la atención: convence por coherencia. Al conducir, esa forma se traduce en estabilidad a velocidad y una sensación de coche bien “cerrado” al aire. Cada pieza parece pensada para durar, no para impresionar en escaparates.

¿Qué diferencias hay entre las versiones del 406 (estándar y opciones)?

A lo largo de su vida hubo diferentes niveles de carburación y ajustes, además de detalles de acabado y equipamiento según pedido, algo típico en Bristol. En la práctica, la diferencia se nota en cómo respira el motor: algunas unidades se sienten más vivas arriba, otras priorizan elasticidad. También hay variaciones en relación final y puesta a punto. Lo importante es su estado: un 406 bien mantenido siempre se siente redondo.

¿Es un coche cómodo para viajes largos y qué consumo puede tener?

Es un gran turismo en el sentido literal: cómodo a ritmo alto, estable y poco fatigante si todo está en orden. La suspensión absorbe con dignidad y los asientos están pensados para horas. En consumo, un seis en línea de carburación clásica puede moverse aproximadamente entre 12 y 16 l/100 km según uso y puesta a punto. La sensación es de eficiencia “de época”: no gasta por rabia, gasta por cilindrada y estilo.

¿Qué fiabilidad ofrece y cuáles son sus puntos críticos hoy?

El conjunto mecánico es robusto si se respeta mantenimiento y ajuste: carburación, encendido, refrigeración y lubricación son la vida del 406. Puntos críticos: corrosión en carrocería y bajos, cableado envejecido, holguras en suspensión y sistema de frenos. En conducción, un 406 sano se nota: arranca limpio, mantiene temperatura estable y no transmite vibraciones extrañas. Si aparece “aspereza”, suele ser afinación pendiente, no un defecto de concepto.

¿Qué mirar antes de comprar un Bristol 406 clásico?

Prioriza documentación y trazabilidad: historial, números, restauraciones y calidad de trabajos. Inspecciona óxidos estructurales, alineación de paneles, estado de cromados y sellados. En prueba, debe rodar recto, frenar sin tirones y mantener presión/temperatura estables. Escucha la caja: no debería rascar con facilidad. Un 406 bueno transmite serenidad; uno cansado se delata por ruidos, calor y falta de precisión en dirección y suspensión.

¿Qué valor de mercado puede tener y qué lo hace atractivo para coleccionistas?

Con una producción muy baja (alrededor de 174 unidades), el 406 es un objeto de colección por rareza y por su enfoque de gran turismo discreto. Su valor varía mucho según estado, originalidad y calidad de restauración, moviéndose en rangos típicos de clásicos exclusivos británicos. Lo atractivo al volante es su “calidad de marcha”: no es un coche para exhibirse, es para entender cómo se viajaba rápido con elegancia y método.

¿Qué mantenimiento recomienda un especialista para conservarlo en forma?

Rutina clásica pero estricta: aceite y filtros con frecuencia, ajuste de válvulas/encendido, sincronización de carburadores, revisión de manguitos y radiador, y control de frenos y rodamientos. La suspensión necesita engrase y comprobación de holguras. Conducido regularmente, mejora: el 406 agradece el uso suave y constante. La sensación es clara cuando está al día: ralentí estable, respuesta elástica y una rodadura silenciosa, como si el coche “respirara” mejor.

Rivales de Bristol 406

El Bristol 406 representa uno de los momentos más refinados de la marca: un gran turismo británico de dos puertas que combina una ingeniería de inspiración aeronáutica con un planteamiento rutero serio, pensado para viajar rápido y con aplomo más que para deslumbrar en cifras. Su personalidad se apoya en una construcción muy cuidada, un tacto de conducción sobrio y una mecánica de seis cilindros en línea que prioriza la elasticidad. En su época, el 406 se movía en una franja donde el conductor exigente buscaba distinción, estabilidad a alta velocidad y calidad de acabado, frente a rivales que podían apostar por el músculo, el pedigree deportivo o la sofisticación técnica. En esa liga, el Jaguar XK150 fue el antagonista natural por imagen y prestaciones: un deportivo gran turismo con un seis cilindros de mayor cilindrada, opciones de potencia más ambiciosas y una escena pública más notoria. Frente al Jaguar, el Bristol jugaba la carta de la discreción, el equilibrio y un enfoque más “ingenieril” que teatral, con una entrega de par suave y una sensación de control muy británica. El Aston Martin DB2/4, por su parte, situaba la rivalidad en el terreno del refinamiento deportivo. Con su seis en línea y una puesta a punto pensada para combinar carretera rápida y gusto por conducir, el Aston ofrecía una interpretación más atlética del gran turismo. El Bristol respondía con una filosofía de precisión y solidez, menos enfocada al gesto deportivo y más a la consistencia a ritmos altos durante horas. Por último, el Alfa Romeo 2000 Touring (Sprint) aportaba un contrapunto europeo: más ligero, más vivaz por concepción y con un motor de doble árbol que respiraba con alegría. Donde el Alfa seduce por agilidad y respuesta, el Bristol imponía su serenidad de gran carretera, con un carácter más maduro y un aislamiento superior para el viaje largo. A continuación, una comparativa técnica (valores típicos según versiones más comunes de la época; pueden variar por año, especificación y mercado):
Modelo Motor / Arquitectura Cilindrada (cc) Potencia (CV) Cilindros
Bristol 406 Gasolina, atmosférico 2.216 105 6 en línea
Jaguar XK150 Gasolina, atmosférico 3.442 190 6 en línea
Aston Martin DB2/4 Gasolina, atmosférico 2.922 140 6 en línea
Alfa Romeo 2000 Touring (Sprint) Gasolina, atmosférico 1.975 115 4 en línea

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026