Bristol 407: V8 5.129 cc y 215 CV

Con 215 CV, el Bristol 407 entrega una aceleración progresiva que se siente como una ola constante al pisar el acelerador. Su V8 de 8 cilindros y 5.129 cc aporta un sonido grave y una respuesta llena desde bajas vueltas, ideal para enlazar carreteras con ritmo sin esfuerzo. Es un gran turismo pensado para devorar kilómetros con serenidad, suavidad y ese tacto mecánico clásico que acompaña cada cambio de ritmo.

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Sobre la marca de coches Bristol

Hablar de Bristol es entrar en un mundo de gran turismos británicos donde prima la artesanía, la sobriedad y una mecánica con carácter. Al volante, su conducción se siente serena y sólida: dirección precisa, aplomo a alta velocidad y una entrega de par que invita a viajar lejos sin esfuerzo. Su historia, marcada por la exclusividad y la producción limitada, convierte cada modelo en una declaración de estilo clásico y refinado.

Versiones de Bristol 407

5.1L 8 cil 215 cv Automática (1961 - 1962 )

Bristol 407 - 5.1L 8 cil 215 cv Automática - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
5.129 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
215 CV
Potencia (kW)
160 kW
Potencia (PS)
218 PS
Par
463 Nm
Peso
1585 kg
Longitud
4.880 mm
Anchura
1.740 mm
Altura
1.530 mm
Batalla
2.910 mm
Depósito
81 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Bristol 407

¿Qué es el Bristol 407 y por qué es importante?

El Bristol 407 (1961-1963) es un gran turismo británico que marca un giro decisivo: abandona motores propios y adopta el V8 Chrysler 5.1 (313 cu in) con alrededor de 250 CV. Esa cifra se traduce en una entrega de par sedosa, con empuje desde muy pocas vueltas y un paso por carretera rápido, sin esfuerzo. Es un coche de largas distancias, refinado y reservado.

¿Cómo se siente el motor V8 del Bristol 407 al conducir?

El V8 Chrysler 5.1 aporta una respuesta llena desde abajo: no necesitas estirar marchas para notar velocidad. En la práctica, el 407 se mueve con una “ola” de par, ideal para incorporaciones y adelantamientos suaves. El sonido es grave y contenido, más de crucero que de exhibición. Con carburación cuádruple, la aceleración resulta progresiva y muy americana en carácter, pero con etiqueta británica.

¿Qué prestaciones ofrece el Bristol 407 en carretera?

Con unos 250 CV, el Bristol 407 se sitúa en el territorio de los GT serios de su época, con velocidades máximas cercanas a 200 km/h según especificaciones y pruebas históricas. Más que la cifra, se percibe la facilidad para sostener cruceros altos: el coche no parece ir forzado. La sensación es de reserva mecánica, de potencia disponible para ganar ritmo sin elevar tensión ni ruido.

¿Qué cambio y qué tracción tiene, y cómo influyen en la conducción?

El Bristol 407 emplea habitualmente cambio automático TorqueFlite de 3 marchas asociado al V8, con tracción trasera. En uso real, eso se traduce en una conducción muy fluida: sales desde parado con suavidad y el coche enlaza marchas sin tirones, favoreciendo el confort. No es un deportivo de “punta-tacón”; es un gran turismo para viajar rápido con calma, dejando que el par haga el trabajo.

¿Cómo es el chasis y el comportamiento del Bristol 407?

El 407 combina su potencia con un planteamiento pensado para estabilidad y aplomo. El tacto es el de un coche pesado y serio, que prefiere trazadas limpias y entradas redondas a la curva. A ritmo de carretera, transmite seguridad y un balanceo contenido para su época. La dirección se siente más de precisión progresiva que de nervio, ideal para guiarlo con continuidad en carreteras rápidas.

¿Qué tipo de suspensión y frenos monta, y qué sensación transmiten?

En el Bristol 407 la suspensión está orientada al confort de alta velocidad: absorbe irregularidades con compostura y evita reacciones secas. Los frenos, acordes a principios de los 60, exigen anticipación frente a un clásico moderno: el pedal pide presión sostenida y distancia. La experiencia es la de conducir “con mirada larga”, apoyándote en el par del V8 y en una conducción fina para mantener ritmo.

¿Cómo es el interior y la posición de conducción?

El habitáculo del Bristol 407 respira artesanía británica: materiales sobrios, instrumentación clara y un ambiente de club discreto. La posición invita a viajar, con asientos pensados para horas de autopista, no para agarrarte en curvas. En marcha, el coche aísla bien para su época, y el V8 trabaja con un murmullo profundo. Es un lugar donde la velocidad llega sin dramatismo, casi sin darte cuenta.

¿Qué tamaño y presencia tiene el Bristol 407 por fuera?

El 407 es un coupé de proporciones elegantes y clásicas, con presencia contenida: no busca llamar la atención con cromados excesivos. En carretera, su silueta transmite autoridad tranquila, como un GT diseñado para pasar rápido sin alboroto. La visibilidad y el largo del morro te recuerdan que conduces un coche serio, de otra era, donde cada maniobra se hace con método y suavidad.

¿Para qué tipo de conductor es ideal un Bristol 407 hoy?

Es perfecto para quien busca un clásico utilizable, orientado a viajar, con potencia abundante y conducción reposada. El 407 encaja en rutas largas, eventos de regularidad y escapadas donde el objetivo es mantener un ritmo alto sin fatiga. No es para quien quiera sensaciones deportivas modernas; es para quien disfruta del par del V8, del confort de marcha y de una elegancia discreta en movimiento.

¿Qué hay que vigilar al comprar o mantener un Bristol 407?

Al ser un coche de baja producción, la clave está en historial y estado: corrosión en estructura/carrocería, ajustes de carrocería y estado del interior. El V8 Chrysler suele ser agradecido si está bien mantenido, pero conviene revisar refrigeración, carburación y fugas. La caja automática requiere cambios de fluido y funcionamiento fino. La sensación al volante debe ser de empuje suave, temperatura estable y frenada recta.

¿Qué consume y qué autonomía puede ofrecer en uso real?

Un V8 5.1 de los 60 no es frugal: en conducción mixta es razonable esperar cifras de dos dígitos altos (l/100 km) e incluso más si se rueda rápido. A cambio, ofrece una autonomía práctica para viajar si el depósito está en buen estado y la carburación afinada. En carretera, el mejor “consumo” es la facilidad: mantienes velocidad con poca apertura de gas, aprovechando el par constante.

¿Qué alternativas o rivales tenía el Bristol 407 en su época?

Por planteamiento, el 407 se movía cerca de Aston Martin DB4, Bentley y algunos GT europeos de gran cilindrada. La diferencia se siente en el carácter: menos exhibicionista, más de desplazamiento rápido y reservado. Donde otros te piden vueltas y cambio manual, el Bristol te da empuje a medio gas y una marcha larga mental. Es un coche para quien valora el ritmo sostenido, no la demostración.

Rivales de Bristol 407

El Bristol 407 representa uno de esos puntos de inflexión discretos pero decisivos en la historia del gran turismo británico. A comienzos de los años 60, Bristol entendió que el refinamiento no bastaba por sí solo: hacía falta empuje, elasticidad y una respuesta más contundente para sostener cruceros elevados con la serenidad propia de la marca. La llegada del V8 de origen Chrysler transformó al 407 en un GT de alta velocidad con una entrega de par llena y autoritaria, ideal para viajar largo y rápido sin dramatismos, con esa sensación de “reservas” mecánicas que define a los coches concebidos para devorar kilómetros. En su terreno natural, el Bristol 407 se mide con rivales que comparten filosofía —lujo, potencia y aplomo— pero interpretan el concepto desde ángulos distintos. El Jaguar Mark 2 3.8 aporta una receta más deportiva y visceral: su seis en línea es elástico y sonoro, y su carácter es el de una berlina con alma de competición, especialmente apreciada por quien valora dirección y tacto. Frente a él, el 407 juega la carta del V8 de gran cilindrada: menos necesidad de ir “buscando” el régimen, más empuje inmediato y una manera más descansada de ganar velocidad. Con el Aston Martin DB4, la rivalidad se vuelve casi ideológica. El DB4 es la interpretación más atlética y de alta costura del GT británico: un seis cilindros sofisticado, prestaciones serias y un porte que habla el idioma del automovilismo de élite. El Bristol 407, sin pretender ese protagonismo, responde con una eficacia práctica y un rendimiento de “gran motor” que prioriza la facilidad de uso y la contundencia en cualquier marcha. El tercer contrapeso lógico es el Bentley S2, más aristocrático y orientado al confort. Su V8 es refinado y su enfoque es el de una berlina de representación con gran capacidad rutera. Aquí, el 407 se sitúa como alternativa más compacta y enfocada al conductor: menos ceremonial, más directa, pero igualmente pensada para mantener ritmos altos con aplomo y compostura.
Modelo Motor Cilindrada (cc) Potencia (CV)
Bristol 407 V8 5212 250
Jaguar Mark 2 3.8 L6 3781 220
Aston Martin DB4 L6 3670 240
Bentley S2 V8 6230 200

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026