Caterham Superlight R de 190 CV: la esencia del control
Con 190 CV extraídos de un 4 cilindros de 1.795 cc, el Caterham Superlight R transforma cada recta en un tirón inmediato y cada curva en una conversación directa con el volante. Su filosofía de ligereza se traduce en cambios de apoyo instantáneos y frenadas que se sienten firmes y dosificables. Es un deportivo que no filtra sensaciones: las amplifica, invitando a conducir con precisión y a disfrutar del ritmo.
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Sobre la marca de coches Caterham
Conducir un Caterham es volver al origen: manos firmes en el volante, respuesta inmediata y el asfalto hablándote en cada curva. La marca británica ha hecho de la ligereza su identidad, combinando mecánicas vivas con una puesta a punto sin filtros. En esta guía repasamos su historia, su filosofía “menos es más” y las claves de sus modelos para quienes buscan sensaciones auténticas.Versiones de Caterham Superlight R
1.8L 4 cil 190 cv Manual (2002 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
1.795 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
190 CV
Potencia (kW)
142 kW
Potencia (PS)
193 PS
Par
203 Nm
Peso
490 kg
Longitud
3.110 mm
Anchura
1.580 mm
Altura
810 mm
Batalla
2.230 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
220 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Caterham Superlight R
¿Qué es el Caterham Superlight R y qué sensaciones ofrece?
El Caterham Superlight R es la interpretación más purista del Seven: chasis tubular, carrocería mínima y un peso muy contenido, normalmente por debajo de 600 kg según configuración. Esa ligereza se traduce en dirección viva, reacciones inmediatas y una sensación de velocidad muy alta incluso a ritmos moderados. Con el viento y la mecánica tan cerca, cada aceleración y cada apoyo se sienten “sin filtros”.Motor y prestaciones: ¿cómo empuja el Superlight R?
Suele montar un 4 cilindros atmosférico de 2.0 litros de origen Ford Duratec, con potencias habituales en el entorno de 175–200 CV según versión y preparación. Con tan poca masa, el empuje es instantáneo: al abrir gas el coche “salta” hacia delante y estira con rabia hasta altas vueltas. El 0–100 km/h suele rondar la franja de 4–5 s, con respuesta directa y muy mecánica.¿Cómo es su comportamiento en curva y la precisión de la dirección?
La clave está en la ligereza y en un reparto de pesos muy favorable: el morro entra con rapidez y el coche gira con una precisión milimétrica. La dirección, normalmente sin asistencia, transmite textura del asfalto y carga de los neumáticos a cada grado de volante. En apoyos largos se siente neutro y comunicativo; si provocas con gas, el eje trasero acompaña de forma progresiva, ideal para conducción fina.Chasis, suspensión y frenos: ¿qué notas al conducirlo?
El chasis tubular es rígido y “habla” constantemente: notas baches, cambios de adherencia y transferencia de masas al instante. Con suspensiones ajustadas al enfoque Superlight, el coche se siente tenso, ligero de pies y muy controlable en cambios de apoyo. Los frenos, a menudo con discos ventilados delanteros según configuración, ofrecen mordida directa y fácil dosificación, con poco recorrido de pedal y una conexión clara pie-asfalto.Peso y relación peso/potencia: ¿por qué se siente tan rápido?
En un Superlight R, cada kilo cuenta: con cifras habituales por debajo de 600 kg, la relación peso/potencia puede situarse cerca o por encima de 300 CV/tonelada según versión. Eso se convierte en aceleraciones contundentes, recuperaciones instantáneas y una capacidad de ganar velocidad sin esfuerzo. También mejora la agilidad: cambia de dirección con mínima inercia, como si el coche anticipara tus manos y tu mirada.Caja de cambios y tacto de mandos: ¿es un coche “de piloto”?
El Superlight R suele asociarse a una caja manual de recorridos cortos, con guiado metálico y un “clack” mecánico muy satisfactorio. El embrague tiende a ser directo y el acelerador responde con inmediatez, facilitando punta-tacón si está bien ajustado. Esa interacción constante exige precisión, pero recompensa con control total: no conduces “por encima” del coche, sino dentro de la mecánica, gestionando cada detalle.¿Cómo es la experiencia en carretera: confort, ruido y fatiga?
Es un coche exigente: el aislamiento es mínimo, el ruido aerodinámico aparece pronto y el asfalto se escucha y se siente. A cambio, la conexión con el entorno es total; en carreteras reviradas, cada curva se convierte en un evento. En trayectos largos puede fatigar por postura, vibraciones y exposición al viento, pero si lo usas para rutas cortas e intensas, su enfoque tiene mucho sentido.Interior, ergonomía y calidad percibida: ¿qué encontrarás a bordo?
El interior es funcional y sin adornos: asientos ligeros, instrumentación clara y mandos al alcance, priorizando peso y control. La posición de conducción es baja, con piernas estiradas y volante cercano, lo que aumenta la sensación de ir “encajado” en el chasis. La calidad se percibe más en la honestidad del conjunto que en lujos: aluminio, remaches y tacto mecánico dominan la experiencia diaria.Consumo y mantenimiento: ¿qué esperar en uso real?
El consumo depende mucho del ritmo: a velocidad constante puede ser razonable para un 2.0 atmosférico, pero en conducción deportiva sube rápidamente por el régimen alto y la aerodinámica básica. El mantenimiento suele ser sencillo por mecánica conocida, aunque conviene ser riguroso con fluidos, geometrías y aprietes, porque el coche transmite y castiga más. Neumáticos y frenos pueden durar poco si se rueda fuerte o en circuito.¿Es apto para circuito y tandas: qué lo hace especial?
En circuito, la ligereza es ventaja inmediata: frena tarde, cambia de dirección con rapidez y permite jugar con inercias sin necesidad de grandes potencias. La comunicación del chasis te ayuda a aprender: sientes el límite antes de perderlo del todo. Con neumáticos adecuados y una buena alineación, puede ser muy consistente en tandas. Eso sí, exige manos finas: las reacciones son rápidas y el margen de error es menor que en un turismo moderno.Seguridad y ayudas: ¿qué debes tener en cuenta?
Es un coche de escuela clásica: normalmente sin control de estabilidad ni ayudas invasivas, y con una protección frente a impactos inferior a la de un turismo moderno por concepto y estructura abierta. La seguridad depende mucho del estado del coche, neumáticos, frenos y de tu disciplina al volante. Conduciendo fluido y anticipando, es muy controlable; si fuerzas con brusquedad, te recuerda rápido que la electrónica no está para rescatarte.¿Para quién tiene sentido el Caterham Superlight R hoy?
Tiene sentido para quien valora sensaciones por encima de confort y equipamiento: alguien que busca dirección pura, ligereza real y un coche que convierta una carretera secundaria en una experiencia intensa. No es el mejor “coche único” para todo, pero sí un segundo coche ideal para fines de semana, puertos y tandas. Si te gusta conducir con técnica y sentir cada gramo de adherencia, encaja perfectamente en tu garaje.Rivales de Caterham Superlight R
El Caterham Superlight R representa una interpretación purista del concepto “menos es más”: un biplaza mínimo, sin concesiones y con una relación peso/potencia que convierte cada recta en una invitación y cada curva en un examen de precisión. Su rivalidad natural no se mide tanto por tamaño o practicidad, sino por sensaciones: tacto de dirección sin filtros, reacciones inmediatas y una conexión mecánica que hoy es difícil de encontrar en deportivos más complejos. En su ecosistema competitivo aparecen, por afinidad de filosofía, dos antagonistas claros. Por un lado, el Ariel Atom 3, que juega en el mismo terreno de chasis ligero y rendimiento frontal, pero con un planteamiento más “exoesqueleto” y un escalón de potencia que suele traducirse en mayor contundencia en aceleración. Donde el Caterham tiende a enamorar por su lectura transparente del asfalto, el Atom responde con una pegada más rotunda y una puesta en escena todavía más radical en términos de exposición y enfoque de circuito. Por otro, el Lotus Elise S2 111R (una referencia obligada entre los deportivos ligeros), que introduce un matiz decisivo: mantiene la ligereza como pilar, pero la combina con una carrocería cerrada y un grado superior de “coche” en el sentido tradicional. Frente al despojamiento del Superlight, el Elise ofrece un compromiso más utilizable sin renunciar a la agilidad. En carreteras reviradas, la rivalidad se vuelve más emocional: el Caterham se siente más directo y visceral; el Lotus, más cohesionado y usable en el día a día. Cierra el triángulo el Radical SR3, un rival con ADN claramente orientado a track-days. Su arquitectura y aerodinámica suelen situarlo un paso más cerca de un prototipo que de un deportivo de carretera. Frente a él, el Superlight R se defiende con una sencillez mecánica que facilita el acceso a las sensaciones puras, mientras que el Radical pone el acento en el paso por curva y en la eficacia global cuando el ritmo sube y el circuito manda.| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Nº cilindros | Arquitectura motor | Tracción |
| Caterham Superlight R | 1999 | 175 | 4 | Atmosférico | Trasera |
| Ariel Atom 3 | 1998 | 245 | 4 | Compresor | Trasera |
| Lotus Elise S2 111R | 1796 | 192 | 4 | Atmosférico | Trasera |
| Radical SR3 | 1340 | 210 | 4 | Atmosférico | Trasera |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026