Chrysler C 350 CV: V8 5.8 de 5.801 cc
Con 350 CV, el Chrysler C entrega una respuesta inmediata al acelerar: el coche gana velocidad con una reserva de empuje que se nota incluso a media carga. Su V8 de 8 cilindros y 5.801 cc aporta un tacto lleno y progresivo, con un sonido grave que acompaña sin cansar. Ideal para carretera: adelantamientos más cortos y un rodar estable que transmite seguridad.
¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Chrysler C? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Chrysler
Chrysler representa una forma de entender el automóvil centrada en viajar con calma y estilo. Al volante, la respuesta es progresiva y el rodar prioriza el aislamiento y la suavidad, invitando a devorar kilómetros sin esfuerzo. Su diseño de inspiración americana y su enfoque en el confort convierten cada trayecto, del tráfico urbano a la autopista, en una experiencia serena y controlada.Versiones de Chrysler C
300 (1956 )
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
5.801 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
335 CV
Potencia (kW)
250 kW
Potencia (PS)
340 PS
Par
530 Nm
Peso
1880 kg
Longitud
5.570 mm
Anchura
2.020 mm
Altura
1.510 mm
Batalla
3.210 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
300 5.8 (1956 )
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
5.801 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
350 CV
Potencia (kW)
261 kW
Potencia (PS)
355 PS
Par
560 Nm
Peso
1880 kg
Longitud
5.570 mm
Anchura
2.020 mm
Altura
1.510 mm
Batalla
3.210 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Chrysler C
¿Qué es el Chrysler C y qué tipo de coche representa?
El Chrysler C suele referirse al prototipo Chrysler C (concept) de principios de los 2000, una berlina de enfoque premium y diseño muy americano, pensada para anticipar líneas de la marca. Más que cifras puras, propone presencia: capó largo, hombros marcados y una postura asentada que en conducción se traduce en sensación de aplomo, de “coche grande” que avanza con calma y autoridad en autopista.¿Cómo es su diseño exterior y qué transmite al volante?
Su carrocería prioriza volumen y proporción: frontal ancho, superficies tensas y una zaga limpia para reforzar estabilidad visual. Esa estética se interpreta en marcha como seguridad: te sientes arropado por un coche que pisa con decisión, con un morro que “marca” la carretera y una línea de cintura alta que aísla del entorno. En vías rápidas invita a mantener ritmo constante y trazadas suaves.¿Qué sensaciones ofrece su interior y su enfoque de confort?
El planteamiento interior en un Chrysler C conceptual tiende a lo espacioso, con asientos generosos y una posición de conducción elevada respecto a una berlina europea típica. La experiencia busca confort: movimientos de suspensión más redondos, sensación de aislamiento y un habitáculo que favorece viajar. Lo importante no es solo el acabado, sino cómo reduce fatiga: postura relajada, buena visibilidad frontal y ambiente de gran turismo.¿Qué se sabe de su motorización y cómo se percibe su entrega de potencia?
Al tratarse de un “C” conceptual, la información puede variar según la fuente y el año, pero la filosofía Chrysler de la época apuntaba a motores de cilindrada generosa y entrega suave, con par disponible sin necesidad de estirar. En conducción se percibe como empuje progresivo: aceleraciones sin brusquedad, más enfocadas a ganar velocidad con continuidad que a buscar una respuesta nerviosa en cada toque de gas.¿Cómo sería su comportamiento dinámico en ciudad y autopista?
Por tamaño y enfoque, en ciudad se conduce mejor con calma: dirección pensada para maniobrar con suavidad y una carrocería que se disfruta más en avenidas que en calles estrechas. En autopista es donde encaja: estabilidad direccional, sensación de coche asentado y un ritmo de crucero cómodo. La experiencia se centra en “tragar” kilómetros: menos correcciones y más confianza en recta.¿Qué consumo y costes de uso cabría esperar por su planteamiento?
En un Chrysler grande de esa era, el consumo tiende a ser más sensible al peso y a la cilindrada que en alternativas más modernas. Traducido a uso real: en ciudad pide más combustible en arranques y paradas, mientras que en autopista se estabiliza si mantienes velocidad constante. Los costes de mantenimiento suelen depender de disponibilidad de piezas y especialización, más que de una mecánica compleja.¿Qué tecnología y equipamiento destacaría en su propuesta?
En un concept Chrysler C, el foco suele estar en anticipar soluciones de confort y diseño interior: instrumentación clara, mandos grandes y una ergonomía pensada para viajar. La sensación práctica es de facilidad: controles que se encuentran sin apartar demasiado la vista y un habitáculo que prioriza silencio. Más que “gadgets”, la tecnología se traduce en menos estrés: buena climatización, audio envolvente y aislamiento.¿Qué puntos fuertes y debilidades tendría frente a berlinas europeas?
Su punto fuerte es la experiencia de gran berlina americana: confort de marcha, presencia y un carácter relajado. Frente a europeas, normalmente sacrifica algo de agilidad fina en enlazadas a cambio de aplomo y suavidad. En sensaciones: no invita tanto a “apurar” curvas, sino a conducir con fluidez. Como debilidad típica, el tamaño penaliza aparcamiento y el gasto puede ser más alto en uso urbano.¿Para quién tiene sentido el Chrysler C y qué tipo de conductor lo disfrutaría?
Tiene sentido para quien valora viajar con tranquilidad y estilo sobrio, disfrutando de un coche que acompaña más que exige. Es para conductores que priorizan confort, estabilidad y una entrega de potencia progresiva, sin la necesidad de tacto deportivo. En el día a día se disfruta si haces trayectos largos o autopista: ahí su aislamiento y su pisada se convierten en una sensación constante de descanso.¿Qué necesito para afinar la información exacta del “Chrysler C” que buscas?
“Chrysler C” puede referirse a un concept concreto o a una denominación usada informalmente en anuncios. Para darte datos precisos (año, motor, potencia, medidas y equipamiento real), dime si hablas del prototipo Chrysler C (concept) y el año aproximado, o comparte enlace/anuncio, matrícula o ficha. Con eso podré aterrizar cifras y convertirlas en sensaciones: rendimiento, consumos y comportamiento real.Rivales de Chrysler C
El nombre “Chrysler C” remite a una denominación poco habitual en la historia de la marca, utilizada en prototipos y programas internos de Chrysler más que en un turismo de gran serie claramente identificable para el gran público. En términos editoriales (y de intención de búsqueda), lo más útil para una comparativa es encuadrarlo dentro de los “Chrysler C” más citados por documentación y prensa histórica: el concepto deportivo de motor V10 de finales de los 90 (vinculado a la era de los concept cars de Chrysler/Dodge) y su universo natural de rivales: superdeportivos y gran turismos de motor delantero o central con enfoque prestacional y tecnología de referencia de la época. Bajo esa lectura, Chrysler C se enfrenta a una rivalidad muy clara: demostrar que una marca generalista estadounidense puede hablar el lenguaje de los grandes GT y superdeportivos sin renunciar a una personalidad propia. Su arma es el músculo mecánico —gran cilindrada, arquitectura V10, entrega contundente— y una puesta en escena pensada para carretera rápida: aceleración, reserva de par y un carácter “big engine” muy norteamericano. Donde estos planteamientos suelen recibir presión es en la finura dinámica (peso, tacto de dirección, frenos en uso intensivo) y en la sofisticación del chasis frente a rivales europeos concebidos desde el inicio como productos de altas prestaciones. En ese tablero, Dodge Viper GTS aparece como el rival más directo por ADN y por parentesco conceptual: V10, enfoque visceral, prestaciones serias y una experiencia de conducción que prioriza la conexión mecánica. Si el “C” aspira a ser un gran turismo con pulso de concept car, el Viper es la referencia natural en autenticidad de músculo y en relación potencia/ligereza dentro del imaginario estadounidense. Desde Europa, el contrapeso más racional y tecnológicamente metódico lo pone Chevrolet Corvette C5 (aunque sea estadounidense, juega el papel de “alternativa equilibrada”): V8, menor cilindrada que un V10, pero con un conjunto más afinado y fácil de convivir, especialmente si hablamos de consistencia y coste de uso. En rivalidad editorial, sirve para responder a la pregunta clave del lector: “¿Tiene sentido el planteamiento V10 frente a un V8 muy capaz?” Y si el objetivo es medir ambición en un terreno de gran turismo de alta escuela, Ferrari 550 Maranello representa el rival aspiracional: V12 atmosférico, refinamiento, precisión y una manera distinta de entender la velocidad —menos músculo bruto y más ingeniería orientada a equilibrio y tacto—. En una comparativa, el 550 no solo marca la vara de medir en comportamiento y acabados, también en cómo se entrega la potencia y cómo se sostiene el ritmo en carretera o circuito con una coherencia propia de fabricante especializado. A continuación, una tabla comparativa con especificaciones técnicas (valores típicos/representativos de estas variantes):| Modelo | Arquitectura motor | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Par (Nm) | Tracción | Cambio |
| Chrysler C | V10 atmosférico | 7990 | ≈500 | ≈700 | Trasera | Manual (6 vel.) |
| Dodge Viper GTS | V10 atmosférico | 7990 | 450 | 664 | Trasera | Manual (6 vel.) |
| Chevrolet Corvette C5 | V8 atmosférico | 5665 | 345 | 475 | Trasera | Manual (6 vel.) / Auto |
| Ferrari 550 Maranello | V12 atmosférico | 5474 | 485 | 568 | Trasera | Manual (6 vel.) |
Opiniones de usuarios
Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.
Galería
Todavía no hay fotos en la galería.
Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026