Chrysler Laser 143 CV: 2.213 cc y 4 cilindros

Con 143 CV, el Chrysler Laser ofrece una entrega de potencia que se nota ágil al incorporarte y fluida al mantener ritmos de crucero. Su motor de 4 cilindros y 2.213 cc prioriza la progresividad: acelera con suavidad, reduce la necesidad de jugar con el cambio y transmite control en ciudad y carretera. Una configuración pensada para viajar con comodidad, con un tacto de conducción estable y fácil de dosificar.

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Chrysler - Logo

Sobre la marca de coches Chrysler

Chrysler representa una forma de entender el automóvil centrada en viajar con calma y estilo. Al volante, la respuesta es progresiva y el rodar prioriza el aislamiento y la suavidad, invitando a devorar kilómetros sin esfuerzo. Su diseño de inspiración americana y su enfoque en el confort convierten cada trayecto, del tráfico urbano a la autopista, en una experiencia serena y controlada.

Versiones de Chrysler Laser

2.2 (1983 )

Chrysler Laser - 2.2 - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.213 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
143 CV
Potencia (kW)
107 kW
Potencia (PS)
145 PS
Par
217 Nm
Peso
1285 kg
Longitud
4.450 mm
Anchura
1.750 mm
Altura
1.300 mm
Batalla
2.470 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.2L 4 cil 96 cv (1983 - 1985 )

Chrysler Laser - 2.2L 4 cil 96 cv - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.212 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
96 CV
Potencia (kW)
71 kW
Potencia (PS)
97 PS
Par
162 Nm
Peso
1135 kg
Longitud
4.450 mm
Anchura
1.750 mm
Altura
1.300 mm
Batalla
2.470 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.5 (1985 )

Chrysler Laser - 2.5 - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.499 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
100 CV
Potencia (kW)
74 kW
Potencia (PS)
101 PS
Par
179 Nm
Peso
1225 kg
Longitud
4.450 mm
Anchura
1.750 mm
Altura
1.300 mm
Batalla
2.470 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Chrysler Laser

¿Qué es el Chrysler Laser y dónde encaja en la gama?

El Chrysler Laser fue un coupé compacto de principios de los 80, emparentado con los “K-cars” del grupo y vendido como opción más cuidada dentro del universo Dodge/Plymouth. Sus cifras de peso contenido para la época y su enfoque de gran turismo accesible se traducen en una conducción fácil: dirección ligera, mandos suaves y un coche que se lleva sin esfuerzo en ciudad, pero con porte de coupé en carretera.

¿Cómo es su diseño exterior y qué transmite al conducir?

Su silueta de dos puertas, líneas rectas y voladizos moderados reflejan el lenguaje ochentero: limpio y funcional, con toques de “personal luxury”. En marcha, esa carrocería baja y alargada ayuda a sentirte más cerca del asfalto que en una berlina equivalente. No es un coche de reacciones nerviosas; invita a un ritmo constante, con sensación de aplomo cuando el asfalto está en buen estado.

¿Qué motores montó y qué sensaciones ofrece?

Según mercado y año, se ofreció con cuatro cilindros en línea de 2.2 litros (atmósferico y, en algunos casos, turbo) y también con V6 2.6 litros de origen Mitsubishi en ciertas versiones. El 2.2 prioriza progresividad y consumo razonable: empuja de forma lineal y deja conducir con calma. El turbo añade respuesta más viva a medio régimen, con carácter más elástico en adelantamientos.

¿Cómo es el consumo y qué esperar en uso real?

Por planteamiento y cilindradas, el Laser puede moverse en consumos moderados para su época si está bien afinado, especialmente con el 2.2 atmosférico. En conducción tranquila, se agradece una entrega suave que permite mantener velocidad con poco acelerador. En autopista, la aerodinámica cuadrada penaliza algo a ritmos altos, y el turbo, si se usa su empuje, tiende a elevar el gasto de manera perceptible.

¿Cómo se comporta en carretera: dirección, frenos y suspensión?

Su plataforma de tracción delantera busca estabilidad y previsibilidad: entra en curva con seguridad y, si fuerzas, aparece subviraje progresivo que avisa con tiempo. La dirección suele ser asistida y ligera, ideal para maniobras. La suspensión está pensada para filtrar baches, no para firmeza deportiva; transmite un balanceo moderado que invita a conducir redondo, sin brusquedades, disfrutando del viaje.

¿Qué tal es por dentro: ergonomía, materiales y atmósfera?

El habitáculo del Laser mezcla instrumentación típica de los 80 con una orientación “premium” dentro de Chrysler: asientos amplios, salpicadero envolvente y un puesto de conducción cómodo para largos trayectos. Las plazas delanteras se sienten tipo butaca, con postura relajada. En marcha, el aislamiento depende mucho del estado de juntas y paneles, pero la experiencia tiende a ser serena, más turismo que deportivo.

¿Es un coche cómodo para viajar y qué tal va en autopista?

Como coupé de enfoque rutero, se defiende bien en autopista: estabilidad correcta en línea recta y una pisada que favorece el confort. A ritmos constantes, el motor gira sin estrés si la transmisión está bien ajustada, y la sensación general es de coche “tranquilo”, de mantener velocidad con suavidad. El ruido aerodinámico puede aparecer por su diseño anguloso, sobre todo con ventanillas y gomas envejecidas.

¿Qué equipamiento y tecnología ofrecía en su época?

Dependiendo del acabado, era común ver dirección asistida, aire acondicionado, elevalunas y cierre eléctrico, e incluso instrumentación más completa de lo habitual en compactos. Ese equipamiento se traduce en una experiencia agradable: climatización que hace llevadero el verano, mandos eléctricos que facilitan el día a día y un ambiente de coupé confortable. En un clásico, que estos elementos funcionen marca mucho la percepción de “coche bien cuidado”.

¿Qué problemas típicos y puntos débiles conviene revisar?

En modelos de esta edad, lo clave es el estado eléctrico (conectores, masas, alternador), fugas de aceite y refrigeración, y el desgaste de silentblocks y amortiguadores, que cambian por completo el tacto. En motores turbo, vigila holguras, lubricación y temperatura. También revisa óxidos en bajos y pasos de rueda. Un Laser afinado se siente suave; uno descuidado transmite vibraciones y dirección imprecisa.

¿Qué mantenimiento es recomendable para conservarlo fino?

Prioriza una puesta al día “de base”: distribución si aplica, fluidos (aceite, caja, refrigerante, frenos), bujías, cables y filtros. Cambiar manguitos y termostato ayuda a estabilizar temperaturas, algo esencial para conservar sensaciones consistentes. Un buen alineado y neumáticos de calidad devuelven la precisión al volante. En uso clásico, conviene moverlo con frecuencia: cuando rueda, el coche se siente más redondo y fiable.

¿Qué valor tiene hoy como clásico y por qué puede interesar?

El Chrysler Laser atrae por ser un coupé ochentero diferente, con estética reconocible y mecánicas relativamente sencillas. Su valor como clásico suele depender más del estado, originalidad y funcionamiento del equipamiento que de la rareza pura. Al conducirlo, ofrece una experiencia “analógica” y relajada: volante ligero, suspensión cómoda y un ritmo de viaje sin prisas. Es ideal para quien busca nostalgia utilizable sin complicaciones extremas.

¿Para quién es el Chrysler Laser y qué alternativa moderna recuerda?

Es para quien quiere un coupé cómodo, de conducción fácil y carácter americano ochentero, más enfocado a pasear y viajar que a atacar curvas. Si disfrutas de interiores amplios, estética cuadrada y mecánica accesible, encaja. Como sensación general, recuerda a un compacto actual orientado al confort: respuesta progresiva, dirección suave y un comportamiento que te acompaña sin exigir técnica, siempre que el coche esté bien mantenido.

Rivales de Chrysler Laser

El Chrysler Laser fue la interpretación más “gran turismo” y orientada al confort dentro del universo de coupés compactos estadounidenses de mediados de los 80. Nacido sobre la plataforma K de Chrysler y muy emparentado con el Dodge Daytona, apostó por una puesta a punto pensada para viajar con aplomo, un habitáculo más cuidado y un enfoque menos radical que el de algunos rivales que empezaban a abrazar sin complejos la estética y el tacto de los deportivos europeos. Su rivalidad, por tanto, no se entiende solo en cifras: se libró en el terreno del equilibrio entre prestaciones utilizables, tecnología turbo emergente y un carácter de coupé “de diario” con vocación rutera. Frente al Dodge Daytona, su contrincante más directo por genética, el Laser juega la carta de la sofisticación percibida. Comparten arquitectura, motores y gran parte de la ingeniería, pero el Daytona fue, en general, el que mejor encajó con el comprador que buscaba imagen deportiva más evidente y un posicionamiento más juvenil. El Laser, en cambio, se defendía con una presentación más formal y un rodar menos nervioso, manteniendo la ventaja práctica del tracción delantera: buena motricidad en condiciones adversas y un conjunto fácil de llevar rápido sin exigir manos expertas. La batalla con el Ford Mustang (generación “Fox”) es especialmente interesante porque representa dos escuelas. El Mustang seguía fiel a la propulsión trasera y a las mecánicas de mayor cilindrada, ofreciendo un empuje más contundente en línea recta y un tacto clásico, más físico. El Laser respondía con eficiencia: motores de menor cubicaje —a menudo con turbo—, un peso contenido y una entrega de par que, bien gestionada, permitía una conducción ágil en carreteras secundarias. Donde el Mustang imponía presencia y músculo, el Laser proponía tecnología, accesibilidad y un uso cotidiano más racional. Con el Toyota Celica Supra (A60) el duelo se traslada a la precisión. El japonés ofrecía una ingeniería muy pulida, seis cilindros en línea y una sensación de cohesión mecánica notable, además de una calidad de ensamblaje que marcaba referencia en la época. El Laser, más sencillo en planteamiento, buscaba compensar con coste de acceso más contenido y con la contundencia del turbo en versiones concretas, privilegiando una respuesta viva a medio régimen sobre la linealidad de un atmosférico grande. En suma, el Chrysler Laser fue un coupé que quiso ser un aliado para quien deseaba estética y sensaciones deportivas sin renunciar a la facilidad de uso y a un confort superior al de algunos rivales más enfocados. Su valor histórico está en ese punto intermedio: el de un gran rutero compacto que se apoyó en la sobrealimentación y la tracción delantera para plantar cara a iconos de filosofías muy distintas.
Modelo Motor / Cilindrada Arquitectura Alimentación Potencia Par Tracción Cambio
Chrysler Laser (2.2 Turbo, aprox. 1984-1986) 2.2 L (≈ 2.213 cc) L4 Turbo ≈ 142-146 hp ≈ 230-240 Nm Delantera (FWD) Manual 5v / Automático 3v
Dodge Daytona (2.2 Turbo, aprox. 1984-1986) 2.2 L (≈ 2.213 cc) L4 Turbo ≈ 142-150 hp ≈ 230-245 Nm Delantera (FWD) Manual 5v / Automático 3v
Ford Mustang (5.0 V8, aprox. 1984-1986) 5.0 L (≈ 4.942 cc) V8 Atmosférico ≈ 175-200 hp ≈ 330-380 Nm Trasera (RWD) Manual 5v / Automático 4v
Toyota Celica Supra (2.8, aprox. 1984-1986) 2.8 L (≈ 2.759 cc) L6 Atmosférico ≈ 160-170 hp ≈ 225-240 Nm Trasera (RWD) Manual 5v / Automático 4v

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026