Chrysler Limousine 96 CV (2212 cc): confort clásico en ruta
Con 96 CV, el Chrysler Limousine apuesta por una conducción serena: acelera con progresividad y permite mantener ritmos constantes sin esfuerzo. Su motor de 4 cilindros y 2212 cc se siente lleno en la zona media, ideal para carreteras abiertas y trayectos largos donde prima el confort. La respuesta suave y el sonido contenido invitan a anticipar, dosificar el gas y disfrutar de un viaje estable y relajado.
¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Chrysler Limousine? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Chrysler
Chrysler representa una forma de entender el automóvil centrada en viajar con calma y estilo. Al volante, la respuesta es progresiva y el rodar prioriza el aislamiento y la suavidad, invitando a devorar kilómetros sin esfuerzo. Su diseño de inspiración americana y su enfoque en el confort convierten cada trayecto, del tráfico urbano a la autopista, en una experiencia serena y controlada.Versiones de Chrysler Limousine
2.2L 4 cil 96 cv Sedán (1984 - 1986 )
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
-
Cilindrada
2.212 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
96 CV
Potencia (kW)
71 kW
Potencia (PS)
97 PS
Par
158 Nm
Peso
1400 kg
Longitud
5.330 mm
Anchura
1.740 mm
Altura
1.350 mm
Batalla
3.330 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
2.6 (1983 )
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
-
Cilindrada
2.555 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
93 CV
Potencia (kW)
69 kW
Potencia (PS)
94 PS
Par
179 Nm
Peso
1425 kg
Longitud
5.330 mm
Anchura
1.740 mm
Altura
1.350 mm
Batalla
3.330 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Chrysler Limousine
¿Qué es y para quién tiene sentido una Chrysler Limousine?
La Chrysler Limousine es una berlina estadounidense transformada a batalla extendida para priorizar espacio y presencia. Suele basarse en plataformas tipo Chrysler 300, con longitudes que superan con facilidad los 5,5–7 metros según conversión. Al volante se siente más “crucero” que deportiva: dirección suave, aplomo en recta y una forma de rodar pensada para llegar sin prisas, con ceremonias y confort.¿Cómo se siente al conducir una Chrysler Limousine en ciudad?
En ciudad manda la longitud: los giros requieren anticipación y el radio de giro se percibe grande. A baja velocidad se conduce con calma, confiando en la entrega progresiva del V6/V8 y en una suspensión orientada a filtrar tapas y badenes. Aparcar implica planificar: es habitual depender de cámara, sensores y un conductor acostumbrado a “leer” el volumen del coche en cada maniobra.¿Qué sensaciones transmite en autopista y viajes largos?
En autopista la Chrysler Limousine encuentra su hábitat. Su peso y distancia entre ejes aportan estabilidad y una pisada muy lineal, con menos rebotes y más “planicidad” en juntas y ondulaciones. A 100–120 km/h el motor trabaja desahogado con cambio automático, y el aislamiento suele ser alto. Es un coche de tempo tranquilo: invita a mantener ritmo constante y confort.¿Qué motores suelen llevar y cómo se percibe su respuesta?
Según el año y el donante, lo habitual es encontrar V6 3.5/3.6 o V8 5.7 HEMI, casi siempre asociados a cambio automático. En una limo, la respuesta se percibe más elástica que fulgurante: el extra de peso y la transmisión priorizan suavidad. El V8 aporta más empuje desde abajo y un sonido grave contenido; el V6 se siente correcto, más sereno.¿Qué consumos y costes de uso son realistas en una Chrysler Limousine?
Por aerodinámica, peso y neumático, el consumo suele moverse en cifras altas: aproximadamente 13–18 l/100 km en uso mixto, pudiendo superar 20 l/100 km en ciudad con mucha parada. La conducción suave y la autopista estabilizan el gasto. Los costes también vienen por frenos y neumáticos (más trabajo y desgaste), además de seguro y mantenimiento específico de la conversión.¿Qué tal es el confort de suspensión y la calidad de rodadura?
La suspensión está orientada a confort: tarados blandos y recorridos que buscan aislar a los pasajeros. En asfalto roto, la sensación es de “alfombra” a ritmo moderado; si se acelera, aparece inercias y balanceo. La batalla extendida reduce cabeceos, lo que en viajes largos se agradece. La rodadura es más de berlina grande que de vehículo deportivo: calma, peso y suavidad.¿Cómo es el interior y qué equipamiento suele ofrecer?
El interior depende del carrocero, pero suele priorizar plaza trasera tipo lounge: asientos enfrentados o en U, tapicería de cuero o símil, iluminación ambiental, equipo de audio, barras/nevera y mampara. La experiencia es la de un “salón rodante”: conversación, música y espacio para estirar piernas. La climatización trasera y tomas auxiliares son clave para confort real en servicios largos.¿Qué capacidad de pasajeros y maletero tiene una Chrysler Limousine?
La capacidad varía mucho por conversión: es común ver configuraciones de 6 a 10 plazas, e incluso más en versiones muy largas. La sensación de espacio es el gran argumento: piernas, anchura y altura útiles para entrar con ropa formal. El maletero, sin embargo, no siempre crece al mismo ritmo; muchas conversiones sacrifican parte del volumen por instalaciones y estructura, obligando a planificar equipaje.¿Qué seguridad ofrece y en qué hay que fijarse en una unidad concreta?
A nivel base puede contar con ABS, control de estabilidad y airbags del modelo donante, pero la conversión es determinante. Conviene revisar homologación, refuerzos estructurales, estado de frenos, neumáticos con índice de carga correcto y funcionamiento de ayudas de aparcamiento. En conducción, la seguridad se siente en la previsibilidad: distancia de frenado mayor y reacciones más lentas, por lo que se conduce con margen.¿Qué mantenimiento requiere y cuáles son los puntos críticos?
Además del mantenimiento del motor/caja, hay que cuidar frenos (discos y pastillas trabajan duro), suspensión (silentblocks y amortiguadores) y sistema eléctrico añadido (luces, audio, separación, accesorios). Una limo vive de la fiabilidad: si falla un cierre, un elevalunas o el A/C trasero, la experiencia se resiente. Revisar oxidación en bajos, alineación y vibraciones es esencial por la longitud y el uso intensivo.¿Es buena idea para uso particular o está pensada para servicio profesional?
Para uso particular es más un capricho de ocasión que un coche “del día a día”: tamaño, consumo y aparcamiento penalizan. Donde tiene sentido es en servicio profesional (bodas, eventos, transfers), porque su valor está en la puesta en escena y el confort trasero. Con conductor, la experiencia cambia: tú solo te ocupas del ambiente y del trayecto, no de la maniobra.¿Qué debo comprobar antes de comprar una Chrysler Limousine usada?
Prioriza documentación: homologación de reforma, ITV al día y número de plazas legal. Luego, prueba dinámica: frenada recta, ausencia de vibraciones a 90–120 km/h y cambio automático suave. Revisa climatización trasera, batería/alternador (gran consumo eléctrico), cierres y estado de la tapicería. Pregunta por historial: muchas vienen de servicio, y el kilometraje “fácil” puede ocultar muchas horas al ralentí.Rivales de Chrysler Limousine
El Chrysler Limousine se mueve en un territorio muy concreto: el de las grandes berlinas/limusinas de representación concebidas para viajar con solemnidad, aislar del exterior y ofrecer una entrega de potencia suave, más orientada al confort que a la deportividad. En este tipo de vehículo, la rivalidad no se decide tanto por el 0-100 como por la calidad de rodadura, el aplomo a alta velocidad, la elasticidad del motor con el coche cargado y la sensación de “salón rodante” que transmite el conjunto. En su ecosistema natural, los contrincantes históricos más coherentes son las grandes berlinas americanas de enfoque similar, especialmente cuando se trata de variantes alargadas o preparaciones tipo “stretch” para servicio ejecutivo. El Lincoln Town Car ha sido durante años el patrón de la limusina clásica en Norteamérica: chasis confortable, V8 de funcionamiento sedoso y una filosofía pensada para acumular kilómetros sin estridencias. Frente a él, el Cadillac DTS (y sus conversiones a limusina) eleva el listón en presencia y tacto de potencia, con un V8 más capaz en cifras y un enfoque de lujo que busca impresionar sin perder ese carácter de conducción amable. Si se mira desde una óptica más global, el Mercedes-Benz Clase S es el rival aspiracional por excelencia: donde el planteamiento americano prioriza sencillez robusta y confort blando, el alemán responde con ingeniería de chasis más sofisticada, motores con mayor eficiencia específica y un rodar que combina aislamiento con precisión. En términos de “producto”, la rivalidad se vuelve casi filosófica: tradición de limusina funcional frente a limusina tecnológica orientada a la máxima excelencia dinámica y de refinamiento mecánico. A nivel técnico, estas diferencias se traducen en cilindradas grandes, potencias suficientes para mover peso y ocupantes con solvencia, y arquitecturas V6/V8 que privilegian el par y la suavidad. La tabla resume especificaciones de referencia ampliamente asociadas a estos modelos en sus configuraciones más habituales.| Modelo | Motor / Arquitectura | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Par (Nm) |
| Chrysler Limousine | V6 | 3.518 | 253 | 340 |
| Lincoln Town Car | V8 | 4.601 | 239 | 393 |
| Cadillac DTS | V8 | 4.565 | 279 | 388 |
| Mercedes-Benz Clase S (S 500) | V8 | 4.663 | 388 | 530 |
Opiniones de usuarios
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026