173 CV y 6 cilindros en 3301 cc: empuje suave y silencioso para viajar cargado. Confort de monovolumen y respuesta progresiva en autopista.
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¿Tuviste un Chrysler Voyager? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Chrysler
Chrysler representa una forma de entender el automóvil centrada en viajar con calma y estilo. Al volante, la respuesta es progresiva y el rodar prioriza el aislamiento y la suavidad, invitando a devorar kilómetros sin esfuerzo. Su diseño de inspiración americana y su enfoque en el confort convierten cada trayecto, del tráfico urbano a la autopista, en una experiencia serena y controlada.Versiones de Chrysler Voyager
2.0L 4 cil 131 cv Manual Minivan (2000 )
2.4 Family (2004 - 2009 )
2.4 SE (2006 )
2.4 SE Automatic (2008 )
2.4 SE SWB (2007 )
2.4L 4 cil 139 cv Manual Minivan (2003 )
2.4L 4 cil 145 cv Manual Minivan (2002 )
2.4L 4 cil 150 cv Manual Minivan (2001 - 2005 )
2.5 CRD (2005 )
2.5 CRD Family (2006 - 2009 )
2.5 D (2001 )
2.5 Turbodiesel SE (2005 )
2.5L 4 cil 101 cv Manual Minivan (1991 )
2.5L 4 cil 116 cv Minivan (1992 - 1993 )
2.5L 4 cil 117 cv Minivan (1995 )
2.5L 4 cil 96 cv Manual Minivan (1988 - 1990 )
2.8 CRD (2004 - 2009 )
2.8 CRD Family (2006 - 2007 )
2.8 D (2004 )
3 (1988 )
3.3 (1993 - 2001 )
3.3 LE AWD (2005 )
3.3 LX (2006 - 2009 )
3.3 LX V6 (2004 )
3.3 SE Automatic (2006 - 2008 )
Información sobre Chrysler Voyager
¿Qué es el Chrysler Voyager y para quién tiene sentido?
El Chrysler Voyager es un monovolumen grande pensado para familias y profesionales que priorizan espacio y practicidad. Su carrocería amplia y acceso cómodo facilitan el día a día: entrar, colocar sillas infantiles o cargar equipaje se hace sin esfuerzo. Al volante transmite una conducción tranquila, con postura elevada y buena visibilidad, ideal para ciudad y viajes largos donde manda el confort y la facilidad de uso.¿Cómo se siente al conducir: es cómodo o torpe?
Por tamaño no busca agilidad, sino aplomo y suavidad. La suspensión está orientada a filtrar baches y juntas de dilatación, y el aislamiento suele favorecer una marcha serena a ritmos de autopista. En maniobras se nota el volumen, pero la dirección tiende a ser asistida y predecible. La sensación general es de “coche-herramienta” cómodo, pensado para conducir sin tensión.¿Qué motores y prestaciones ofrece el Chrysler Voyager?
Según mercado y generación, el Voyager ha montado gasolina V6 (frecuentes en Norteamérica) y diésel en Europa (habitualmente 2.5/2.8 CRD en etapas anteriores). No es un coche de aceleraciones brillantes, pero sí de empuje suficiente para mover carga y pasajeros sin fatiga. En carretera destaca más por su entrega progresiva y su capacidad de mantener cruceros estables.¿Cuánto consume y qué autonomía puedes esperar?
El consumo depende mucho del motor y del uso: en gasolina V6 es habitual ver cifras elevadas en ciudad, mientras que los diésel europeos suelen ser más contenidos en autopista. Aun así, el peso, la aerodinámica y el enfoque familiar penalizan en trayectos urbanos. En viaje, su depósito y planteamiento rutero permiten estirar kilómetros con una sensación de “rodar largo” sin paradas constantes.¿Qué tal es el espacio interior y la modularidad?
El punto fuerte del Voyager es el habitáculo: mucha anchura, plazas generosas y una tercera fila útil en versiones de 7 plazas. La sensación a bordo es de salón rodante, con asientos más altos y fáciles de acceder. La modularidad varía por versión, pero suele priorizar soluciones prácticas: asientos abatibles o extraíbles y huecos portaobjetos para viajes familiares reales, no solo escapadas cortas.¿Cómo es el maletero del Chrysler Voyager en la vida real?
Con cinco plazas, el maletero suele ser muy aprovechable por altura y formas, ideal para carritos, maletas grandes o compras voluminosas. Con siete plazas, el espacio se reduce, pero sigue siendo razonable para bolsas y equipaje blando. La experiencia es la de cargar sin “tetris”: boca amplia, umbral cómodo y un enfoque claramente pensado para meter y sacar cosas a diario sin complicaciones.¿Qué equipamiento y tecnología suele traer?
En función del año, puede incluir puertas correderas (manuales o eléctricas), climatización multizona, control de crucero, sistema multimedia con pantalla y soluciones familiares como tomas de corriente y múltiples posavasos. No siempre es el más moderno en conectividad, pero sí práctico. En marcha, esos detalles se traducen en menos estrés: niños más cómodos, mejor temperatura y una rutina de viaje más fácil de gestionar.¿Es un coche seguro para viajar con familia?
El Voyager suele estar concebido para viajar con carga humana, con estructura amplia, buenas cotas de estabilidad y ayudas que dependen del año (ABS, control de estabilidad, airbags). La sensación al volante es de vehículo asentado, con reacciones progresivas si se conduce a ritmo familiar. Para elegir bien conviene mirar el equipamiento concreto de seguridad de la unidad, ya que varía mucho por generación y acabado.¿Qué mantenimiento requiere y qué averías son típicas?
Como monovolumen pesado, agradece mantenimiento preventivo: aceite y refrigeración al día, frenos en buen estado y revisión de suspensión por su trabajo constante. En automáticos, el mantenimiento del cambio es clave para suavidad y durabilidad. En unidades veteranas pueden aparecer temas eléctricos, desgaste de puertas correderas y elementos de climatización. Con buen historial, la sensación es de coche sólido para sumar kilómetros sin sobresaltos.¿Cómo va en ciudad: aparcar y moverse es un problema?
En ciudad se nota su longitud y radio de giro, y el consumo puede subir, pero lo compensa con acceso cómodo y visibilidad elevada. Las puertas correderas son una ventaja real en plazas estrechas: entrar y sacar niños o bolsas resulta más limpio y rápido. Con sensores o cámara (según versiones) se vuelve más llevadero. La conducción urbana es de ritmo calmado, sin prisas, priorizando suavidad.¿Qué tal es para carretera y viajes largos?
En autopista es donde cobra sentido: postura relajada, estabilidad y una capacidad de “tragar kilómetros” muy familiar. A ritmos constantes transmite serenidad, con menos fatiga por el espacio y el confort de marcha. El ruido aerodinámico y de rodadura depende del año y neumáticos, pero el enfoque general es rutero. Viajar con cinco o siete ocupantes se siente natural, sin ir apretado ni forzado.¿Qué versiones, generaciones o alternativas conviene considerar?
El nombre Voyager abarca varias etapas, con saltos grandes en seguridad, motores y calidad percibida. En usados, conviene priorizar unidades con historial claro, cambio (si es automático) mantenido y equipamiento familiar (puertas eléctricas, climatización trasera). Como alternativas por concepto: Volkswagen Sharan/SEAT Alhambra, Ford Galaxy o Renault Espace según año. El Voyager destaca por enfoque práctico y confort, más que por dinamismo.Rivales de Chrysler Voyager
El Chrysler Voyager ha sido, históricamente, uno de los nombres propios del concepto “gran monovolumen” orientado a la familia: mucho espacio real, acceso cómodo, enfoque práctico y una forma de viajar que prioriza el confort y la modularidad por encima de la estética SUV. En Europa, su rivalidad más directa se define en torno a tres ejes: capacidad para llevar a varios ocupantes con equipaje, facilidad de uso (puertas correderas, altura de acceso, visibilidad) y eficiencia de los motores disponibles según el tipo de uso (ciudad, carretera, carga frecuente).
En ese tablero, el Volkswagen Sharan representa la alternativa “alemana” de enfoque rutero: tacto sólido, buen compromiso dinámico y una oferta mecánica tradicionalmente equilibrada. El Ford Galaxy, por su parte, suele interpretarse como el monovolumen familiar de orientación más “gran turismo”: amplio, estable a velocidad y con un chasis que disimula bien el tamaño, especialmente cuando se viaja cargado. Y si el criterio principal es el aprovechamiento del espacio y la lógica de uso diario, el Renault Espace (en sus generaciones de monovolumen clásico) entra en la conversación con una modularidad brillante y soluciones de habitáculo muy pensadas para la vida familiar.
Frente a ellos, el Chrysler Voyager se ha distinguido por una filosofía muy americana: gran sensación de anchura, asientos generosos y una vocación clara de “salón rodante”. Dependiendo del año y la generación, ha alternado motores de gasolina V6 y diésel de origen europeo, lo que condiciona su posición: con V6, compite por suavidad y reserva de par; con diésel, juega la carta de la eficiencia en largas distancias. En conjunto, su rivalidad no se decide solo por cifras, sino por el tipo de viaje que propone: el Voyager busca que el trayecto sea fácil, relajado y sin fricciones para pasajeros y conductor.
| Modelo | Cilindrada | Configuración | Alimentación | Potencia (CV) | Par (Nm) | Transmisión | Tracción |
| Chrysler Voyager (2.8 CRD) | 2.776 cc | L4 | Diésel turbo | 150 CV | 360 Nm | Automática 6v | Delantera |
| Volkswagen Sharan (2.0 TDI) | 1.968 cc | L4 | Diésel turbo | 150 CV | 340 Nm | Manual 6v / DSG 6v | Delantera |
| Ford Galaxy (2.0 TDCi) | 1.997 cc | L4 | Diésel turbo | 150 CV | 350 Nm | Manual 6v / Automática | Delantera |
| Renault Espace (2.0 dCi) | 1.995 cc | L4 | Diésel turbo | 150 CV | 340 Nm | Manual 6v / Automática | Delantera |
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