Citroën 15 76 CV (2866 cc): elegancia y suavidad clásica

El Citroën 15 combina 76 CV con un 6 cilindros de 2866 cc que se traduce en una entrega de par progresiva y una conducción serena, ideal para rodar a ritmo constante. La cilindrada aporta una respuesta llena desde pocas vueltas, con ese tacto mecánico refinado que invita a viajar. En marcha, la suavidad del seis en línea se percibe en menos vibraciones y un avance fluido, más gran turismo que deportivo.

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Sobre la marca de coches Citroen

Con Citroën, la conducción se vive desde el confort: dirección suave, suspensión enfocada a filtrar baches y una sensación de calma en ciudad y carretera. En esta guía repasamos su gama actual, opciones de motorización y niveles de equipamiento, además de claves de consumo y espacio interior. Te contamos qué esperar al volante y qué modelo encaja mejor con tu día a día.

Versiones de Citroen 15

2.9L 6 cil 76 cv Manual (1941 - 1957 )

Citroen 15 - 2.9L 6 cil 76 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
2.866 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
76 CV
Potencia (kW)
57 kW
Potencia (PS)
77 PS
Par
187 Nm
Peso
1325 kg
Longitud
4.770 mm
Anchura
1.800 mm
Altura
1.570 mm
Batalla
3.100 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Citroen 15

¿Qué es el Citroën 15 (Traction Avant) y por qué sigue siendo referencia?

El Citroën 15, conocido como Traction Avant 15/6, es una berlina clásica (1938-1957) famosa por su tracción delantera, carrocería autoportante y centro de gravedad bajo. Con unos 77 CV en su seis cilindros 2,9 litros, se siente aplomado y sorprendentemente moderno en curva. Su dirección transmite mucho asfalto y su pisada invita a viajar con calma y autoridad.

¿Qué motor monta el Citroën 15 y cómo se siente al volante?

El 15/6 equipa un seis cilindros en línea de 2.867 cm³, con potencia alrededor de 77 CV (según versión y año) y buen par a bajo régimen. En marcha ofrece una entrega suave, con un ronroneo grave y continuo, más de “empuje” que de estirada. No busca aceleraciones fulgurantes; premia llevarlo redondo, enlazando marchas con tacto y disfrutando de su inercia.

¿Cómo es la conducción del Citroën 15 comparada con coches de su época?

Para su tiempo, el Citroën 15 se siente adelantado: la tracción delantera tira del coche con seguridad, reduce pérdidas de motricidad y aporta estabilidad en firmes delicados. Su plataforma baja te “sienta” dentro del coche, generando confianza. En curvas enlazadas parece más coche de carretera que berlina antigua, aunque exige anticipación en frenadas y respeto por neumáticos y estado mecánico.

¿Qué consumo y autonomía puedes esperar en un Citroën 15?

El consumo típico ronda 12-15 l/100 km, variable por carburación, puesta a punto y ritmo. A velocidad constante, su seis cilindros puede ser relativamente civilizado; en ciudad o con carreteras exigentes, bebe más. La sensación es la de un gran turismo clásico: no se conduce con prisas, sino con una cadencia fluida. La autonomía depende del depósito y la preparación real del vehículo.

¿Qué tal frena y qué seguridad ofrece en uso actual?

De origen, el Citroën 15 utiliza frenos de tambor, adecuados para su época, pero hoy requieren máxima previsión: distancias más largas y sensibilidad a fatiga si bajas puertos. Bien ajustado frena recto, con tacto progresivo. La seguridad pasiva es la de un clásico: estructura sin zonas de deformación modernas, sin airbags, y con iluminación y señalización mejorables para tráfico actual.

¿Cómo es la suspensión y el confort en viajes largos?

Su suspensión está pensada para filtrar irregularidades con un balanceo contenido, ayudada por el bajo centro de gravedad. En carretera transmite un confort “de salón”: va asentado, con movimientos amplios pero controlados. El asiento y la postura son muy de época, más verticales, y el aislamiento acústico es limitado; aun así, el coche invita a recorrer kilómetros escuchando el motor y el viento.

¿Qué mantenimiento es clave en un Citroën 15 para disfrutarlo sin sorpresas?

Lo esencial es la puesta a punto del encendido, carburación, refrigeración y lubricación, además de revisar frenos de tambor, latiguillos y rodamientos. En clásicos, la fiabilidad nace del ajuste fino: una válvula mal reglada o una mezcla pobre cambian el carácter al instante. También conviene vigilar fugas, estado del cableado y la calidad de los neumáticos para conservar su aplomo.

¿En qué debes fijarte al comprar un Citroën 15 de segunda mano?

Prioriza la carrocería: óxidos y reparaciones estructurales condicionan todo, porque su diseño autoportante exige trabajos bien hechos. Revisa alineación de puertas, suelos, largueros y puntos de anclaje. Mecánicamente, busca arranque en frío limpio, ralentí estable y temperatura controlada. Una prueba en carretera debe mostrar dirección precisa y frenada uniforme; si “flota” o vibra, habrá trabajo.

¿Qué versiones del Citroën 15 existen y cuál es la más recomendable?

Dentro de la familia 15/6 hubo variaciones por años y mercados, con diferencias en acabados, detalles de chasis y ajustes del motor. La recomendación suele ser un ejemplar con historial claro y restauración documentada, más que “la versión perfecta”. En conducción, una unidad bien puesta a punto se siente robusta y coherente; una mal restaurada pierde esa precisión que define al Traction Avant.

¿Qué valor clásico tiene el Citroën 15 y cómo encaja como coche de colección?

El Citroën 15 es un icono por su ingeniería avanzada y su presencia elegante, con una silueta baja que aún impone respeto. Como clásico, combina disfrute real en carretera con interés histórico, especialmente si conserva originalidad. Su valor depende de estado, autenticidad y calidad de restauración. Con mantenimiento constante, ofrece una experiencia de conducción analógica, sólida y muy “de máquina”.

Rivales de Citroen 15

El Citroën 15 —conocido popularmente como “15 Six” dentro de la familia Traction Avant— es uno de esos automóviles que explican, por sí solos, un cambio de era. Su planteamiento de tracción delantera, la carrocería autoportante y un comportamiento rutero muy por delante de su tiempo lo convirtieron en una referencia en carreteras rápidas y firmes irregulares, donde otros coches contemporáneos exigían correcciones constantes. En su versión “15”, el Traction Avant añadió además un seis cilindros que aportaba elasticidad y aplomo para viajar con una cadencia seria, casi ceremonial.

Su rivalidad natural hay que buscarla en las grandes berlinas europeas de preguerra y posguerra inmediata: modelos que combinaban presencia, confort y capacidad de crucero, pero que —en muchos casos— seguían ligados a soluciones más tradicionales (chasis separado, propulsión trasera, direcciones más lentas). Frente a ellos, el Citroën 15 proponía otra lógica: estabilidad notable por su arquitectura, motricidad en lluvia y firme deslizante, y una sensación de coche “plantado” que, para el conductor, se traducía en confianza.

Entre sus antagonistas más representativos aparece el Peugeot 402, una berlina francesa elegante y aerodinámica, con un enfoque más clásico de propulsión trasera y una entrega de potencia suficiente para el uso familiar y rutero. Donde el Peugeot destacaba por suavidad y presencia, el Citroën respondía con una pisada más moderna y una dirección que invitaba a mantener ritmo constante sin fatiga. El duelo era, en el fondo, una confrontación de filosofías: tradición refinada frente a innovación aplicada.

El Renault Primaquatre también entra en la conversación por posicionamiento y época: grande, confortable y con motores de cuatro cilindros de enfoque robusto. En comparación, el seis cilindros del Citroën 15 ofrecía una progresividad superior al estirar marchas y una reserva de empuje más convincente en vías abiertas, mientras que el Renault ponía el acento en la sencillez mecánica y la facilidad de servicio.

Y si el debate se eleva a la categoría de “gran turismo” de su tiempo, el BMW 326 representa el rival alemán que combinaba calidad de fabricación y un seis cilindros de corte fino, con esquema de propulsión trasera. Frente a él, el Citroën 15 se defendía con una arquitectura que priorizaba el control del tren delantero y una estabilidad que, en determinados escenarios, podía resultar más tranquilizadora para un conductor que buscara viajar rápido sin dramatismos.

En conjunto, el Citroën 15 no competía solo por cifras: competía por sensaciones. Su rivalidad con estas berlinas históricas se entiende mejor como una lucha entre “cómo se viaja” más que “cuánto corre”. Y ahí, su legado sigue siendo una lección de ingeniería aplicada al confort dinámico.

Modelo Cilindrada (cc) Cilindros Potencia (CV) Tracción
Citroën 15 (Traction Avant 15 Six) 2.867 6 77 Delantera
Peugeot 402 1.991 4 55 Trasera
Renault Primaquatre (tipo) 2.383 4 48 Trasera
BMW 326 1.971 6 50 Trasera

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026