Citroën LNA 35 CV (652 cc): cómo se siente al volante

Con 35 CV bajo el capó, el Citroën LNA apuesta por una conducción ligera y sin complicaciones. Su motor de 2 cilindros y 652 cc entrega una respuesta viva a baja velocidad, ideal para moverse entre semáforos y calles estrechas con soltura. El tamaño contenido se traduce en maniobras fáciles y aparcamiento rápido, mientras el tacto mecánico sencillo invita a conducir con ritmo tranquilo y eficiente.

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Sobre la marca de coches Citroen

Con Citroën, la conducción se vive desde el confort: dirección suave, suspensión enfocada a filtrar baches y una sensación de calma en ciudad y carretera. En esta guía repasamos su gama actual, opciones de motorización y niveles de equipamiento, además de claves de consumo y espacio interior. Te contamos qué esperar al volante y qué modelo encaja mejor con tu día a día.

Versiones de Citroen LNA

0.7 (1985 )

Citroen LNA - 0.7 - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
5
Cilindrada
652 cc
Cilindros
2
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
35 CV
Potencia (kW)
26 kW
Potencia (PS)
35 PS
Par
50 Nm
Peso
710 kg
Longitud
3.400 mm
Anchura
1.530 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.240 mm
Depósito
43 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

0.7L 2 cil 35 cv Manual (1978 )

Citroen LNA - 0.7L 2 cil 35 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
5
Cilindrada
652 cc
Cilindros
2
Tipo motor
boxer
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
35 CV
Potencia (kW)
26 kW
Potencia (PS)
35 PS
Par
49 Nm
Peso
710 kg
Longitud
3.390 mm
Anchura
1.530 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.240 mm
Depósito
40 L
Velocidad máx.
126 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Citroen LNA

¿Qué es el Citroën LNA y qué tipo de coche representa?

El Citroën LNA fue un urbano ligero de finales de los 70 y 80, pensado para moverse con agilidad y gastar poco. Con poco peso y mecánicas sencillas, la conducción se siente directa: dirección ligera, reacciones previsibles y un tacto “mecánico” muy transparente. Es un coche de ciudad de la vieja escuela: visibilidad amplia, maniobras fáciles y mantenimiento accesible.

¿Cómo se siente conduciendo en ciudad el Citroën LNA?

En ciudad el LNA se percibe pequeño, fácil de colocar y con buena lectura de las esquinas gracias a su carrocería compacta. El peso contenido ayuda a arrancar con viveza en tráfico y a frenar con poco esfuerzo, aunque conviene anticipar en vías rápidas. La suspensión es simple, pero filtra lo suficiente para adoquines y baches urbanos, priorizando practicidad.

¿Qué motores llevaba el Citroën LNA y qué transmiten al volante?

Según versión y año, montó motores de baja cilindrada, con potencias modestas orientadas al consumo. Entregan lo mejor a ritmos tranquilos: aceleración progresiva, sonido presente y una sensación de “ligereza” típica de coches pequeños. No busca empuje alto, sino responder con honestidad en recorridos diarios. En cuestas se conduce jugando más con el cambio, manteniendo el motor alegre.

¿Qué consumo y costes de uso puedes esperar del Citroën LNA?

Su planteamiento prioriza gastar poco: peso bajo, neumáticos estrechos y mecánica simple favorecen consumos moderados para su época. En conducción suave y trayectos urbanos, se percibe eficiente porque requiere poca energía para moverse. Los costes suelen estar ligados a mantenimiento básico: fluidos, frenos y elementos de desgaste. La clave es una unidad cuidada y con revisiones al día.

¿Cómo es la estabilidad del Citroën LNA en carretera?

En carretera el LNA invita a un ritmo calmado. A velocidades moderadas se siente estable por su sencillez y por una puesta a punto sin pretensiones, pero en autopista conviene no exigir: la aerodinámica y el aislamiento son los de su época. Se conduce con trazadas suaves, anticipación y respetando distancias. En curvas enlazadas transmite ligereza más que aplomo.

¿Qué tal es el confort, el ruido y la suspensión del Citroën LNA?

El confort se entiende desde lo esencial: asientos simples, aislamiento acústico justo y una suspensión que prioriza robustez. En firme irregular llega información al habitáculo, pero esa comunicación también aporta sensación de control. A baja velocidad resulta agradable; a más ritmo el ruido mecánico y de rodadura es más evidente. Es un coche para disfrutar sin prisas, con tacto auténtico.

¿Qué espacio interior y maletero ofrece el Citroën LNA?

Como urbano, su mayor virtud es aprovechar bien centímetros. Delante se viaja con postura erguida y buena visibilidad; detrás el espacio es funcional para trayectos cortos. El maletero es correcto para compras y uso diario, pero limitado para equipaje voluminoso. La experiencia es práctica: entrar y salir fácil, y una sensación de coche ligero que no “abruma” en ciudad.

¿Qué equipamiento y tecnología tenía el Citroën LNA?

El LNA se caracteriza por equipamiento sencillo: instrumentación básica, mandos claros y poca electrónica. Eso se traduce en una relación directa con el coche: arrancar, conducir y sentir. En algunas versiones podía variar el nivel de acabados, pero siempre con filosofía utilitaria. Para el conductor actual, su encanto está en la simplicidad: menos distracciones, más atención a la carretera.

¿Es un clásico interesante hoy y para qué tipo de conductor encaja?

Hoy el Citroën LNA puede ser un clásico accesible para quien busca un utilitario con personalidad histórica y mantenimiento asumible. Encaja con conductores que valoran ligereza, sencillez y una conducción “analógica”. No es para grandes viajes frecuentes, sino para paseos, ciudad y concentraciones. Bien conservado, transmite una nostalgia práctica: el placer de ir a ritmo humano y entendible.

¿Qué puntos débiles conviene revisar antes de comprar un Citroën LNA?

Antes de comprar, revisa óxidos en bajos, pasos de rueda y puntos estructurales, además de fugas de aceite y estado de refrigeración. Comprueba frenos, silentblocks y dirección: en coches ligeros, holguras se notan mucho. Revisa instalación eléctrica y arranque en frío. Una prueba dinámica debe ser fluida, sin tirones ni vibraciones excesivas. El historial de mantenimiento vale más que el brillo.

¿Qué mantenimiento recomienda una experiencia de uso fiable en el Citroën LNA?

Para fiabilidad, prioriza mantenimiento preventivo: cambios periódicos de aceite y filtros, bujías, correas si aplica, y revisión de carburación/encendido según versión. Mantén frenos y neumáticos en buen estado: el coche “habla” mucho a través del pedal y el volante. Un sistema de refrigeración sano es clave en uso urbano. Con cuidados básicos, la conducción se vuelve consistente y tranquila.

¿Cómo se compara el Citroën LNA con otros urbanos clásicos de su época?

Frente a otros urbanos clásicos, el LNA juega la carta del peso contenido y la mecánica simple, lo que se siente en agilidad y economía de uso. No destaca por potencia ni refinamiento, sino por facilidad de conducción y tamaño manejable. Es menos “rutero” que modelos más grandes, pero más cómodo de aparcar y de mantener. Su atractivo está en la sencillez que todavía funciona.

Rivales de Citroen LNA

El Citroën LNA ocupa un lugar singular en la historia del automóvil europeo: nació como respuesta pragmática a la necesidad de movilidad eficiente en ciudad, con una receta de bajo peso, mecánicas sencillas y mantenimiento asequible. En su hábitat natural —calles estrechas, aparcamientos imposibles y trayectos cotidianos— el LNA se mueve con una ligereza que hoy resulta casi evocadora: dirección directa, dimensiones contenidas y una filosofía de “menos es más” propia de finales de los 70 y primeros 80. Su rivalidad natural se dibuja alrededor de los urbanos franceses y europeos que dominaron la época. Frente al Citroën Visa, el LNA representa la opción más compacta y austera: menos coche, pero también menos masa que arrastrar y una mecánica más simple. El Visa, por su parte, juega con mayor empaque y, según versión, motores más capaces para salir con más solvencia de la periferia y la carretera secundaria. Con el Peugeot 104 el duelo es fraternal y técnico: comparten planteamiento de utilitario ligero y, en determinadas variantes, una cercanía mecánica evidente por el contexto industrial de la época. El 104 suele sentirse algo más “coche” en pisada y aplomo, mientras que el LNA responde con una sencillez de uso diaria y una orientación aún más clara hacia la economía de funcionamiento. El Renault 5 fue el rival que marcó el listón comercial y de concepto: más polivalente, con una gama amplísima y una imagen muy asentada en el mercado. Donde el R5 ofrece diversidad (carrocerías, equipamientos, escalones de potencia), el LNA se mantiene fiel a la idea de herramienta urbana: compacto, accesible y sin pretensiones, ideal para quien priorizaba coste por kilómetro y facilidad de reparación. Y si el análisis se centra en el tráfico urbano puro, el Fiat 127 aparece como contrincante directo por equilibrio general: motores modestos pero elásticos, buena habitabilidad para su tamaño y una reputación consolidada. El LNA contraataca con ligereza y un planteamiento muy racional, aunque el 127 solía brillar por su sensación de solidez global y su enfoque más paneuropeo. A continuación, una comparativa técnica orientativa entre versiones representativas de la época (las cifras pueden variar según año, mercado y serie):
Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Nº cilindros Combustible
Citroën LNA (1.1) 1124 50 4 Gasolina
Citroën Visa (1.1) 1124 50 4 Gasolina
Peugeot 104 (1.1) 1124 50 4 Gasolina
Renault 5 (1.1) 1108 47 4 Gasolina
Fiat 127 (1.05) 1049 50 4 Gasolina

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026