Citroën Xantia 191 CV V6 2.9 (2945 cc)
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Sobre la marca de coches Citroen
Con Citroën, la conducción se vive desde el confort: dirección suave, suspensión enfocada a filtrar baches y una sensación de calma en ciudad y carretera. En esta guía repasamos su gama actual, opciones de motorización y niveles de equipamiento, además de claves de consumo y espacio interior. Te contamos qué esperar al volante y qué modelo encaja mejor con tu día a día.Versiones de Citroen Xantia
1.6 LX (1993 - 1996 )
1.6L 4 cil 89 cv Manual (1993 - 1998 )
1.8 (1995 )
1.8 Break (1995 - 1996 )
1.8 LX (1993 )
1.8 SX (1993 )
1.8i Break (1993 )
1.8L 4 cil 89 cv Manual (1999 - 2001 )
1.9 D (1999 )
1.9 D Break (1995 )
1.9 VSX Turbo Diesel (1993 )
2 (1999 )
2.0 D (1999 )
2.0 HDi (1993 )
2.0 HDi Break (1993 )
2.0 VSX (1993 )
2.0i SX Break (1993 )
2.0i SX Break Automatic (1993 )
2.0i SX Estate (1995 )
2.1 D (1995 )
2.1 D Break (1996 )
2.9 (1997 - 1999 )
Break (1995 )
Información sobre Citroen Xantia
¿Qué tipo de coche es el Citroën Xantia y para quién tiene sentido hoy?
El Citroën Xantia es una berlina/ familiar (1993-2002) enfocada al confort, con un tacto de rodadura muy “alfombra” gracias a su suspensión hidroneumática (Hydractive en muchas versiones). Es ideal si valoras viajar sin fatiga, con dirección ligera y buen aplomo. Como clásico utilizable, encaja para quien asume mantenimiento específico y busca sensaciones de suavidad que hoy casi no se encuentran.¿Cómo se siente su suspensión hidroneumática en carretera real?
La hidroneumática usa esferas y fluido (LHM) para separar carrocería y asfalto: baches y juntas se filtran con una progresividad muy poco común. En Hydractive, la electrónica endurece o ablanda según ritmo, frenada o giro. En autovía se apoya con serenidad, y en ciudad “respira” al pasar badenes. Con esferas sanas, el coche parece deslizar más que rodar.¿Qué motores del Xantia son más recomendables y qué carácter tienen?
En gasolina, el 1.8 16v (alrededor de 110 CV) ofrece suavidad y respuesta suficiente sin complicarse; el 2.0 16v (≈135 CV) llena mejor a medio régimen y hace adelantamientos más redondos. En diésel, los 1.9 TD (≈90 CV) y 2.0 HDi (≈110 CV, según año) destacan por empuje utilizable y consumos contenidos en viaje.¿Qué consumos puedes esperar en uso normal con el Citroën Xantia?
Depende del motor y del estado, pero como guía: un 1.8 gasolina suele moverse en 8-9 l/100 km mixto si se conduce fluido; un 2.0 16v puede subir a 9-10 l/100 km si se le exige. En diésel, el 1.9 TD ronda 6,5-7,5 y el 2.0 HDi suele estar cerca de 5,5-6,5 en viajes tranquilos.¿Cómo es el comportamiento: cómodo, sí, pero ¿también estable?
El Xantia combina balanceo contenido y mucha estabilidad lineal; su fuerte es el aplomo a ritmo sostenido. En curvas enlazadas se nota el trabajo de la suspensión: apoya progresivo y transmite confianza más por serenidad que por nervio. La dirección prioriza suavidad y no es muy comunicativa, pero el coche sigue la trazada con nobleza, especialmente con neumáticos correctos y alineación fina.¿Qué tal frena y qué sensación deja el pedal en las versiones hidroneumáticas?
El sistema puede alimentarse de la hidráulica del coche, con un tacto de freno particular: la respuesta es inmediata y con poco recorrido de pedal, más “dosificable por presión” que por recorrido. Cuando está bien mantenido, frena con contundencia y estabilidad. Requiere adaptación si vienes de coches modernos. Discos y pastillas se notan mucho; la calidad de componentes marca la progresividad.¿Qué espacio interior y maletero ofrece, y cómo se percibe en viajes?
Es un coche pensado para devorar kilómetros: asientos amplios, postura cómoda y un aislamiento correcto para su época. En plazas traseras hay buen espacio para piernas en berlina, y en Break (familiar) la habitabilidad se vuelve muy práctica. El maletero es generoso para su segmento (en torno a 480 L en berlina, según versiones), y en el Break gana versatilidad para carga larga.¿Qué versiones del Xantia son más deseadas o interesantes como compra?
Para uso equilibrado, los 2.0 HDi por consumo y empuje; para sensaciones finas en gasolina, los 2.0 16v por elasticidad. En el extremo pasional está el Xantia Activa, conocido por su control activo del balanceo: en curvas se siente plano y sorprendentemente firme para un Citroën confortable. Eso sí, Activa implica mayor complejidad y exige mantenimiento meticuloso para mantener su carácter.¿Qué averías y puntos débiles conviene vigilar antes de comprar uno?
Clave: suspensión. Revisa esferas (si rebota o va “duro”), fugas de LHM, estado de tubos hidráulicos y corrector de altura. Comprueba arranque en frío, humo y tirones (diésel), y en HDi el estado de inyectores/caudalímetro según kilómetros. El sistema eléctrico puede dar fallos de sensoría y cierres. Un historial de mantenimiento vale más que un bajo kilometraje.¿Qué mantenimiento específico exige la hidráulica y cómo se nota al conducir?
Un Xantia “en forma” se reconoce al instante: sube y baja de altura con suavidad, no cruje, y filtra sin rebotes. Cambiar LHM según plan, limpiar filtros del depósito y sustituir esferas cuando pierden presión devuelve el confort original. Si el coche tarda en coger altura o la dirección se siente pesada, suele haber aire, fluido degradado o fugas. Mantenerlo al día es mantener su esencia.¿Qué comprobar en una prueba dinámica para acertar con la unidad?
Arranca y observa cuánto tarda en estabilizar altura; escucha si la bomba trabaja continuamente (puede indicar acumulador agotado). En marcha, busca suspensión progresiva sin “tabla” ni rebote. Prueba frenadas suaves: el tacto debe ser firme y dosificable. En curvas, que no flote ni haga correcciones. Verifica que no haya manchas verdes (LHM) bajo el coche tras la prueba. Si se siente ligero y sereno, va bien.¿Es un buen clásico para uso diario y qué experiencia ofrece frente a coches actuales?
Sí, si aceptas su mantenimiento y un enfoque más mecánico. En ciudad es cómodo por suavidad y visibilidad; en carretera convierte el viaje en algo reposado, con una pisada que invita a mantener ritmo constante sin cansancio. Frente a coches actuales, pierde en infotainment y asistencias, pero gana en “tacto Citroën”: suspensión que acompaña, dirección amable y una forma de aislar el mundo que sigue siendo valiosa.Rivales de Citroen Xantia
El Citroën Xantia ocupa un lugar muy particular en la historia del automóvil europeo: el de la gran berlina familiar que prioriza el confort de marcha y la solvencia rutera sin renunciar a una puesta a punto eficaz. Nacido para competir en el corazón del segmento D de los años 90, su argumento diferencial no estaba en la potencia bruta ni en la imagen de marca, sino en la manera de “flotar” sobre el asfalto y, a la vez, mantener la carrocería bajo control cuando el ritmo sube. Con su planteamiento técnico y su enfoque viajero, el Xantia miró de tú a tú a rivales consolidados que apostaban por otros valores: equilibrio generalista, precisión alemana o consistencia industrial.
Su rivalidad más directa fue con el Peugeot 406, primo cercano en filosofía de berlina cómoda y familiar, pero con una interpretación más convencional en suspensiones y tacto. Donde el 406 destacaba por homogeneidad y dirección agradable, el Xantia respondía con una rodadura más filtrada y un carácter rutero que se aprecia especialmente en firmes rotos y largas distancias.
Enfrente tuvo también al Renault Laguna de primera generación, otro nombre clave del mercado francés. El Laguna jugaba la carta de la practicidad y el confort “a la francesa” con una presentación moderna para su época, mientras que el Xantia defendía una personalidad más técnica: el confort no era solo mullido, sino controlado, con una sensación de aplomo muy particular.
El duelo con el Volkswagen Passat (B5, a finales de los 90) elevaba el listón en percepción de calidad, estabilidad a alta velocidad y refinamiento general. El Passat ofrecía un enfoque más sobrio y sólido, con motores muy competitivos en par y eficiencia. El Xantia, en cambio, respondía con una experiencia de suspensión y comodidad de marcha que seguía siendo un argumento emocional para quien hace kilómetros.
Por último, el Ford Mondeo representaba el contrapunto dinámico: chasis afinado, reacciones nobles y una orientación claramente equilibrada. Frente a él, el Xantia no buscaba ser el más “afilado”, pero sí el que mejor entendía el viaje largo, el asfalto imperfecto y ese confort de berlina grande que invita a conducir sin fatiga.
A continuación, una comparativa técnica orientativa con versiones representativas y muy extendidas en el mercado (las especificaciones pueden variar según año, mercado y variante exacta):
| Modelo | Motorización (ejemplo) | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Par (Nm) | Combustible | Cilindros |
| Citroën Xantia | 2.0 HDi | 1997 | 110 | 250 | Diésel | 4 |
| Peugeot 406 | 2.0 HDi | 1997 | 110 | 250 | Diésel | 4 |
| Renault Laguna I | 1.9 dTi | 1870 | 100 | 200 | Diésel | 4 |
| Volkswagen Passat (B5) | 1.9 TDI | 1896 | 110 | 235 | Diésel | 4 |
| Ford Mondeo (Mk2) | 2.0 TD | 1998 | 90 | 190 | Diésel | 4 |
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