¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Datsun 260Z? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Datsun - Logo

Sobre la marca de coches Datsun

Hablar de Datsun es volver a una automoción directa y sin artificios: coches ligeros, fáciles de entender y pensados para durar. Al volante, esa filosofía se traduce en maniobras ágiles, visibilidad clara y una conducción sencilla que invita a fluir entre calles y carreteras secundarias. Repasamos su historia, los modelos que marcaron época y las claves de su regreso en mercados emergentes, siempre con la practicidad como hilo conductor.

Versiones de Datsun 260Z

2.6L 6 cil 163 cv Manual Compacto (1974 )

Datsun 260Z - 2.6L 6 cil 163 cv Manual Compacto - Imagen no disponible
Carrocería
Compacto
Combustible
Gasoline - Premium
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
2
Cilindrada
2.565 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
163 CV
Potencia (kW)
121 kW
Potencia (PS)
165 PS
Par
213 Nm
Peso
1100 kg
Longitud
4.135 mm
Anchura
1.630 mm
Altura
1.290 mm
Batalla
2.310 mm
Depósito
60 L
Velocidad máx.
204 km/h
0-100
8 s
Consumo ciudad
12 L/100
Consumo carretera
8,4 L/100
Consumo mixto
-
CO2
-

2+2 (1974 )

Datsun 260Z - 2+2 - Imagen no disponible
Carrocería
Compacto
Combustible
Gasoline - Premium
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
4
Cilindrada
2.565 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
163 CV
Potencia (kW)
121 kW
Potencia (PS)
165 PS
Par
213 Nm
Peso
1200 kg
Longitud
4.450 mm
Anchura
1.630 mm
Altura
1.290 mm
Batalla
2.581 mm
Depósito
60 L
Velocidad máx.
204 km/h
0-100
8 s
Consumo ciudad
12 L/100
Consumo carretera
8,4 L/100
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Datsun 260Z

¿Qué es el Datsun 260Z y por qué sigue siendo tan deseado?

El Datsun 260Z (S30, 1974) es la evolución del 240Z: mismo concepto de coupé ligero, pero con más músculo. Su seis cilindros en línea 2.6 ofrece alrededor de 140–165 CV según mercado y normativa, y eso se traduce en un empuje más lleno a medio régimen. Al volante se siente largo de morro, bajo y comunicativo, con dirección viva y un equilibrio muy analógico.

¿Cómo se conduce un Datsun 260Z en carretera?

Con cerca de 1.100–1.200 kg, el 260Z se percibe ágil y “mecánico” en cada mando. El L26 empuja con suavidad desde bajas vueltas y gana carácter al estirar, acompañado por un sonido metálico típico de seis en línea. La suspensión tiende a ser cómoda para su época, pero permite jugar con el peso en apoyo. En tramos revirados pide conducción fina, no brusca.

¿Qué motor lleva y qué sensaciones entrega?

Monta el L26, seis cilindros en línea de 2.565 cc, normalmente con carburación (doble cuerpo o SU según versión). La potencia varía por emisiones: en EE. UU. se mueve en torno a 140–150 CV; en otros mercados puede acercarse a 160–165 CV. En marcha se aprecia más par que el 240Z: recupera mejor sin reducir y transmite una elasticidad agradable en carretera.

¿Qué caja de cambios y tracción tiene el Datsun 260Z?

El 260Z es propulsión trasera, y eso marca su carácter: salida de curvas con gas progresivo y un eje trasero que acompaña si lo provocas. Se ofreció con manual de 4 o 5 velocidades (según mercado/año) y automática en algunas versiones. La palanca tiene tacto largo pero preciso; con la 5ª, el coche respira mejor a cruceros sostenidos y reduce rumorosidad.

¿Qué consumo real puedes esperar en un 260Z clásico?

En uso actual, un 260Z bien afinado suele moverse en torno a 10–14 l/100 km, dependiendo de carburación, desarrollo, estado del encendido y estilo de conducción. En ciudad o con conducción alegre puede subir más. En carretera estable, la 5ª ayuda a contener el gasto. Lo importante es la sensación: el motor invita a llevarlo “redondo”, sin tirones, aprovechando su par medio.

¿Cómo es por dentro y qué ergonomía ofrece?

El habitáculo del 260Z es bajo y envolvente: capó largo delante, salpicadero simple y enfoque de gran turismo compacto. Los asientos, según tapicería y año, sujetan correctamente para conducción clásica, y la visibilidad frontal es buena gracias a los finos pilares. Los mandos se sienten mecánicos, con un pedalier pensado para disfrutar del cambio. El maletero es razonable para escapadas, más que para diario moderno.

¿Qué diferencias hay entre el 260Z y el 240Z/280Z?

Frente al 240Z, el 260Z aporta más cilindrada y par, y en muchos mercados también más equipamiento y refuerzos por normativa. Eso añade algo de peso, pero mejora la facilidad de uso. Frente al 280Z, el 260Z mantiene una sensación más ligera y, en versiones carburadas, un carácter más directo. El 280Z introduce inyección y refinamiento, pero también más masa y un tacto algo menos “crudo”.

¿Qué versiones existen (2+2, coupé) y cuál conviene?

Hubo carrocería coupé y 2+2 (batalla más larga). El coupé se siente más compacto y ágil, con reacciones más inmediatas. El 2+2 ofrece plazas traseras de compromiso y mejor practicidad, y a ritmo real puede ser más estable. Si priorizas sensaciones y estética “Z” pura, el coupé suele ser el preferido. Si quieres usarlo en rutas con más equipaje o acompañantes, el 2+2 encaja mejor.

¿En qué debes fijarte al comprar uno hoy?

Lo crítico es la corrosión: suelos, pasos de rueda, torretas, largueros, zona de batería y bajos del maletero. Revisa alineación de paneles y soldaduras, y pide fotos de restauraciones. Mecánicamente el L26 es robusto, pero mira presión de aceite, humo en caliente y estado de carburadores. Comprueba holguras en dirección/suspensión y frenos. Un coche sano se siente firme, sin vibraciones ni flotación.

¿Qué mantenimiento típico requiere para disfrutarlo sin sorpresas?

Aceite y refrigeración son sagrados: cambios frecuentes y radiador en buen estado. Ajuste de válvulas, puesta a punto de encendido y sincronización de carburadores marcan la diferencia entre un motor “áspero” y uno sedoso. Revisa manguitos, bomba de agua y sistema de combustible (mangueras y depósito). En chasis, silentblocks y amortiguadores rejuvenecen el tacto: el coche vuelve a leer el asfalto con claridad y sin rebotes.

¿Qué mejoras son recomendables sin perder la esencia clásica?

Mejoras discretas elevan seguridad y disfrute: latiguillos metálicos y pastillas modernas para un pedal más consistente; amortiguadores actuales manteniendo muelles de altura cercana a origen; neumáticos con compuesto moderno en medida clásica; y encendido electrónico para estabilidad. Un radiador mejorado ayuda en verano. La clave es que el 260Z siga sintiéndose ligero y comunicativo, pero con frenos y temperatura bajo control en rutas largas.

¿Qué valor clásico tiene y cómo se comporta como inversión emocional?

El 260Z se valora por su equilibrio entre pureza y usabilidad. Su cotización depende mucho de óxido, originalidad, historial y calidad de restauración; las unidades sanas y coherentes suelen mantenerse fuertes. Más allá del mercado, su valor está en lo que transmite: un GT compacto que te hace conducir con manos y oído, sintiendo carburación, peso y dirección. Es un clásico para usar, no solo para mirar.

¿Para quién tiene sentido un Datsun 260Z hoy?

Tiene sentido si buscas un deportivo clásico utilizable, con mecánica sencilla y un tacto auténtico. No es un coche de aislamiento: hay ruido, olor a gasolina y mandos con recorrido, y justo ahí está su encanto. En rutas secundarias a ritmo fluido brilla: motor elástico, chasis noble y una posición baja que te conecta con la carretera. Si quieres sensaciones puras sin complicarte con electrónica, encaja.

Rivales de Datsun 260Z

El Datsun 260Z ocupa un lugar muy particular en la genealogía del Z: es la respuesta directa a la demanda de más par y mayor solvencia rutera sin renunciar a la receta que convirtió a la saga en un icono—capó largo, propulsión trasera y un seis cilindros en línea pensado para estirar con suavidad. Frente al 240Z, el 260Z aporta un motor de mayor cilindrada que se nota sobre todo en recuperaciones y conducción a medio régimen, mientras que su puesta a punto y equipamiento evolucionaron para un uso más amplio: menos “puro” en sensaciones, pero más completo como gran turismo clásico.

Su rivalidad natural empieza en casa: el Datsun 240Z es el referente emocional por ligereza y tacto directo. En conducción dinámica, el 240Z suele sentirse más ágil y comunicativo; el Datsun 260Z, en cambio, gana en elasticidad y facilidad para mantener ritmos altos con menos trabajo de cambio. Si el objetivo es disfrutar de carreteras enlazadas con un carácter más “raw”, el 240Z conserva ventaja; si se busca un Z con más pulmón y una entrega más llena, el 260Z cobra sentido.

Fuera de Nissan/Datsun, el oponente más obvio por filosofía es el Porsche 911 (G-Series) 2.7. Ambos plantean el deportivo utilizable a diario, pero con interpretaciones opuestas: el 911 propone motor trasero y un comportamiento que exige manos y atención, a cambio de una precisión y una tracción muy particulares al salir de curva; el 260Z apuesta por equilibrio clásico de motor delantero y propulsión, más progresivo y predecible en el límite para la mayoría de conductores. En términos de ingeniería y finura, Porsche juega en otra liga; en relación coste/placeres mecánicos, el Z se defiende con una honestidad mecánica muy atractiva.

Otro rival directo por formato es el Triumph TR6: seis cilindros delantero, propulsión y una conducción con aroma británico, más abierta y “roadster”. El TR6 seduce por su carácter y por la experiencia a cielo abierto, pero el Datsun 260Z suele imponerse en refinamiento de conjunto, estabilidad a alta velocidad y consistencia mecánica, especialmente cuando se busca sumar kilómetros sin convertir cada salida en una pequeña negociación con la fiabilidad.

Y, como alternativa americana, el Ford Mustang II (2.8 V6) representa otra lectura del coupé accesible de los 70. Su planteamiento es más de “cruiser” que de deportivo europeo-japonés: V6, enfoque confortable y un dinamismo menos incisivo. Frente a él, el 260Z suele sentirse más compacto, más centrado y más deportivo en chasis, manteniendo además una respuesta del seis en línea particularmente redonda.

En conjunto, el Datsun 260Z no es solo “un 240Z más grande”: es un puente entre la pureza inicial y la evolución posterior de la saga, con una personalidad más rutera. Su rivalidad con 240Z, 911, TR6 y Mustang II se decide menos por cifras aisladas y más por el tipo de conducción que uno busca: bisturí, gran turismo o clásico de fin de semana.

Modelo Cilindrada Configuración Potencia Par
Datsun 260Z 2.565 cc L6 atmosférico 140–165 cv (según mercado/año) ≈ 206–220 Nm (según mercado/año)
Datsun 240Z 2.393 cc L6 atmosférico ≈ 151 cv ≈ 198 Nm
Porsche 911 (G-Series) 2.7 2.687 cc B6 atmosférico 150–175 cv (según versión) ≈ 235–240 Nm (según versión)
Triumph TR6 2.498 cc L6 atmosférico ≈ 104–150 cv (según mercado/inyección) ≈ 197–221 Nm (según mercado/versión)
Ford Mustang II (2.8 V6) 2.792 cc V6 atmosférico ≈ 105–115 cv (según año) ≈ 190–200 Nm (según año)

Opiniones de usuarios

Todavía no hay opiniones de usuarios para este modelo.

Galería

Todavía no hay fotos en la galería.

Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026