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De Tomaso - Logo

Sobre la marca de coches De Tomaso

De Tomaso representa esa sensación de conducir un gran turismo con temperamento: dirección firme, respuesta mecánica inmediata y una postura de mando pensada para devorar kilómetros. Nacida del impulso de Alejandro de Tomaso, la marca mezcló artesanía italiana y ambición competitiva para crear deportivos de presencia rotunda. Su legado se entiende al volante: sonido lleno, aceleración contundente y un estilo que prioriza el carácter.

Versiones de De Tomaso Deauville

5.8L 8 cil 296 cv Automática Sedán (1971 - 1985 )

De Tomaso Deauville - 5.8L 8 cil 296 cv Automática Sedán - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
5.763 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
296 CV
Potencia (kW)
221 kW
Potencia (PS)
300 PS
Par
450 Nm
Peso
1940 kg
Longitud
4.890 mm
Anchura
1.890 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.610 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

5.8L 8 cil 297 cv Automática Sedán (1973 - 1978 )

De Tomaso Deauville - 5.8L 8 cil 297 cv Automática Sedán - Imagen no disponible
Carrocería
Sedán
Combustible
Gasolina
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
5.763 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
297 CV
Potencia (kW)
221 kW
Potencia (PS)
301 PS
Par
450 Nm
Peso
1940 kg
Longitud
4.890 mm
Anchura
1.890 mm
Altura
1.380 mm
Batalla
2.610 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre De Tomaso Deauville

¿Qué es el De Tomaso Deauville y qué tipo de coche propone?

El De Tomaso Deauville es una berlina italiana de alto rendimiento (años 70-80) que mezcla lujo clásico y músculo mecánico. Con carrocería de cuatro puertas y enfoque gran turismo, se apoya en un V8 de origen estadounidense (Ford 351 Cleveland, 5,8 litros) para entregar una respuesta contundente. Al volante se percibe grande, estable y autoritario, pensado para devorar autopistas con presencia.

¿Qué motor lleva el De Tomaso Deauville y cómo se siente?

Monta un V8 Ford 351 Cleveland de 5,8 litros, normalmente en el entorno de 270-330 CV según versión y ajuste. Más que cifras, lo que define su carácter es el empuje a medio régimen: acelera con una elasticidad muy americana y un sonido grave, continuo, poco filtrado. En conducción, invita a ir con el par, sin necesidad de exprimirlo para sentir fuerza.

¿Qué prestaciones ofrece y cómo se traducen en la carretera?

Según especificación, puede rondar 230 km/h de velocidad punta y moverse en el 0-100 km/h en torno a 7-8 segundos. En carretera se percibe como un “expreso” rápido: no es nervioso, sino aplomado. Adelanta con solvencia y gana velocidad de forma sostenida, con esa sensación de empuje largo típica de un V8 grande, ideal para viajes.

¿Cómo es su conducción: ágil o más bien señorial?

Es una berlina grande y pesada para los estándares actuales, con un tacto más señorial que deportivo. La dirección y el chasis priorizan estabilidad y confort, con una pisada segura a velocidad. En curvas rápidas transmite confianza por batalla y aplomo; en tramos revirados pide anticipación y manos suaves. La recompensa es una conducción fluida, con mucho “cuerpo” y presencia.

¿Qué caja de cambios suele montar y qué sensaciones aporta?

El Deauville se asocia a cambios manuales y automáticos según año y mercado, con configuraciones pensadas para aprovechar el par del V8. En manual, el coche se siente más conectado y mecánico, con transiciones deliberadas. En automático, encaja con su espíritu de berlina gran turismo: aceleraciones progresivas y una conducción más relajada, dejando que el motor empuje sin esfuerzo.

¿Cómo es el diseño exterior y qué identidad transmite?

Su silueta de cuatro puertas tiene proporciones clásicas: capó largo, cintura alta y una estética sobria pero potente. No busca llamar por estridencias, sino por empaque. En vivo transmite autoridad y cierto aire “industrial” italiano de los 70: líneas tensas, voladizos marcados y una presencia que sugiere motor grande delante. Es un coche que impone respeto en parada y en marcha.

¿Qué tal es el interior en calidad, confort y ambiente?

El habitáculo prioriza amplitud y una atmósfera de berlina de lujo clásica, con materiales y acabados propios de su época. La posición de conducción se siente más “salón rápido” que deportivo puro: asientos generosos, visibilidad de berlina tradicional y mandos con tacto analógico. En carretera, el aislamiento no es moderno, pero eso suma carácter: se percibe el V8 y el rodar.

¿Es un coche práctico para viajar y usar a diario?

Para viajar es donde mejor encaja: cuatro puertas, espacio razonable y un motor que sostiene cruceros altos con poco esfuerzo. Para uso diario depende de tu tolerancia a consumos y mantenimiento clásico: el V8 5.8 puede moverse fácilmente por encima de 15-20 l/100 km en conducción real. En ciudad se siente grande y pesado, pero en autopista se vuelve natural.

¿Qué consumo y autonomía cabe esperar del De Tomaso Deauville?

No es un coche de cifras frugales: el V8 carburado de 5,8 litros suele traducirse en consumos elevados, típicamente 15-20 l/100 km, y más si se aprovecha su empuje. La autonomía depende del depósito, pero la experiencia es clara: pide planificar repostajes como parte del ritual. A cambio, entrega una conducción llena de par y un sonido grave constante.

¿Qué mantenimiento y puntos críticos conviene revisar antes de comprar?

Lo clave es el estado del V8 (fugas, compresión, carburación, temperatura) y la salud del sistema de refrigeración, vital en clásicos potentes. Revisa transmisión, frenos y suspensión por desgaste y disponibilidad de piezas. También la corrosión en bajos y ajustes de carrocería. En conducción, un Deauville sano debe empujar limpio y mantener temperatura estable; cualquier sobrecalentamiento es señal de alerta.

¿Qué valor tiene como clásico y qué tipo de comprador lo disfrutará más?

Es un clásico raro y de nicho: mezcla lujo europeo con mecánica americana, lo que lo hace atractivo para quien busca exclusividad sin complicarse con un motor exótico. Su valor crece por escasez y por historia de marca, pero exige afición. Lo disfrutará quien quiera una berlina clásica con carácter, para rutas largas, concentraciones y conducción de placer, no para eficiencia.

¿Con qué rivales se comparaba en su época y qué aporta diferente?

En su contexto, se miraba con berlinas potentes europeas de lujo (tipo Jaguar XJ o Maserati Quattroporte de época). Su diferencia está en el enfoque: un V8 Ford grande y relativamente conocido, con entrega de par muy llena, en una carrocería italiana sobria. En marcha se siente menos refinado que algunos rivales, pero más “mecánico” y directo, con personalidad marcada en aceleración.

Rivales de De Tomaso Deauville

El De Tomaso Deauville ocupa un lugar singular en la historia del gran turismo europeo: un sedán de representación con acento italiano y corazón estadounidense, concebido para codearse con las berlinas más prestacionales de los años 70 y 80. Frente a la ortodoxia alemana o al linaje británico, el Deauville proponía una receta distinta: ingeniería de gran coche, diseño de presencia contundente y un V8 de generosa cilindrada pensado para viajar rápido, con par abundante y mantenimiento relativamente menos delicado que el de algunos rivales europeos de la época.

En su panorama natural de rivales, el Jaguar XJ12 representaba el ideal británico del lujo silencioso y la suavidad mecánica. Su V12 era una declaración de refinamiento y elasticidad, especialmente apreciable en autopista, aunque a cambio solía exigir una atención mecánica más cuidadosa. El Maserati Quattroporte III, por su parte, encarnaba la aristocracia italiana del “gran turismo” de cuatro puertas: un V8 con un timbre muy particular, enfoque más señorial y un posicionamiento de marca que apelaba directamente a la tradición. Y como contrapunto técnico-racional, el Mercedes-Benz 450 SEL (W116) ofrecía la visión alemana de la alta gama: gran motor V8, solidez estructural y una ingeniería orientada a la durabilidad y el confort a alta velocidad, con una puesta a punto más conservadora pero tremendamente coherente.

Así, la rivalidad del De Tomaso Deauville no se entiende solo por cifras: se trata de carácter. Donde el Jaguar seduce por seda mecánica, el Maserati por pedigree y el Mercedes por autoridad técnica, el Deauville atrae a quien busca una gran berlina con personalidad menos convencional, un V8 robusto y una manera muy propia de interpretar el lujo europeo de su tiempo.

Modelo Cilindrada (cc) Configuración Potencia (CV)
De Tomaso Deauville 5.763 V8 ≈ 330
Jaguar XJ12 5.343 V12 ≈ 285
Maserati Quattroporte III 4.930 V8 ≈ 280
Mercedes-Benz 450 SEL (W116) 4.520 V8 ≈ 225

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026