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Sobre la marca de coches De Tomaso

De Tomaso representa esa sensación de conducir un gran turismo con temperamento: dirección firme, respuesta mecánica inmediata y una postura de mando pensada para devorar kilómetros. Nacida del impulso de Alejandro de Tomaso, la marca mezcló artesanía italiana y ambición competitiva para crear deportivos de presencia rotunda. Su legado se entiende al volante: sonido lleno, aceleración contundente y un estilo que prioriza el carácter.

Versiones de De Tomaso Vallelunga

1.5L 4 cil (1965 )

De Tomaso Vallelunga - 1.5L 4 cil - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
-
Posición motor
Central
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.500 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
-
Potencia (kW)
-
Potencia (PS)
-
Par
-
Peso
775 kg
Longitud
3.910 mm
Anchura
1.560 mm
Altura
1.210 mm
Batalla
2.180 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre De Tomaso Vallelunga

¿Qué es el De Tomaso Vallelunga y por qué es tan importante?

Nacido a mediados de los 60 como primer gran paso de Alejandro de Tomaso, el Vallelunga es un deportivo ligero con chasis tipo “backbone” y carrocería muy baja. Su filosofía prioriza la agilidad sobre la potencia bruta: pesa en torno a 700 kg según versión, lo que se traduce en una conducción viva, directa y muy comunicativa, de esas que se sienten en las palmas.

¿Qué motor monta y cómo se siente en marcha?

El Vallelunga recurre a un cuatro cilindros Ford de 1,5 litros (familia Kent), con potencias aproximadas entre 104 y 120 CV según preparación y época. Sobre el papel no intimida, pero con tan poco peso empuja con alegría y estira con ganas. La entrega es lineal y mecánica: pide jugar con el cambio, mantenerlo “en la zona” y salir de curvas con inmediatez.

¿Cómo es su comportamiento dinámico y qué lo hace especial?

Con motor en posición central-trasera y una batalla contenida, el Vallelunga gira con rapidez y transmite cada variación del asfalto. La dirección se percibe ligera y muy informativa, y el coche reacciona al gas con claridad, especialmente en apoyos. No busca filtrar: busca dialogar. En carreteras reviradas se siente pequeño, preciso y con una sensación de kart “adulto”.

¿Qué rendimiento ofrece y cómo se traduce en sensaciones?

Dependiendo de la versión, se cita una velocidad punta alrededor de 200–215 km/h y un 0–100 km/h cercano a 7–8,5 s. Más allá del dato, lo relevante es el ritmo que mantiene: acelera con prontitud por su masa reducida y frena sin arrastrar inercias. A velocidades medias ya se percibe rápido, porque el habitáculo va cerca del suelo y todo sucede “a flor de piel”.

¿Cómo es el diseño exterior y qué transmite al conducirlo?

Su silueta es baja y afilada, con proporciones muy italianas: voladizos cortos, cabina compacta y un frontal pegado al suelo. Visualmente sugiere ligereza, y al volante lo confirma: se coloca en el carril con facilidad y cambia de apoyo sin esfuerzo. La vista sobre el capó es mínima, casi de prototipo; eso refuerza la sensación de ir “metido” en la carretera.

¿Cómo es el interior y qué experiencia ofrece?

El habitáculo es espartano y funcional, con instrumentación analógica y mandos simples, típico de un deportivo de producción limitada en los 60. La postura suele ser baja, con piernas estiradas, lo que intensifica la percepción de velocidad. No hay aislamiento moderno: se escuchan admisión, transmisión y rodadura. El resultado es una conducción inmersiva, donde cada cambio de carga se percibe sin intermediarios.

¿Qué versiones existen y cuál es la más buscada?

Se conocen principalmente carrocerías coupé (incluida la versión “Mangusta”-style temprana) y algunas variantes spider/competición en series muy pequeñas. La rareza es parte del atractivo: se fabricaron pocas unidades, con cifras totales habitualmente citadas alrededor de 50–60. En la práctica, las más deseadas son las mejor documentadas y originales, porque su valor depende mucho de autenticidad y trazabilidad histórica.

¿Es un coche “fácil” de conducir hoy o exige manos?

Exige respeto: no tiene ayudas electrónicas, la puesta a punto es clásica y la respuesta al gas en un motor central puede ser muy expresiva si se entra pasado. A cambio, es noble cuando se conduce fino: frena recto, apoya con rapidez y deja corregir con tacto. Es un coche para trazar, no para “pelear”. Premia manos suaves y anticipación.

¿Qué mantenimiento requiere y qué puntos conviene vigilar?

El motor Ford Kent es relativamente conocido y reparable, pero lo delicado suele ser lo específico: chasis, piezas de carrocería, herrajes y ajustes de suspensión. Conviene vigilar corrosión, alineaciones y holguras, además de temperatura y alimentación (carburación). Un Vallelunga en orden se nota en la precisión: si hay fatiga, aparece vaguedad en apoyos y frenadas menos consistentes.

¿Qué valor de mercado tiene y qué impulsa su cotización?

Por su producción limitada y su condición de “primer De Tomaso” de calle, su cotización suele ser alta y muy sensible al estado, historial y originalidad. En transacciones y subastas se han visto referencias en el rango de los seis dígitos en euros, variando ampliamente por autenticidad y restauración. Al conducirlo, esa rareza se percibe en su carácter: es un clásico para usar con intención, no para acumular kilómetros sin cuidado.

Rivales de De Tomaso Vallelunga

De Tomaso Vallelunga es una pieza clave para entender el origen de la marca: un deportivo ligero, de planteamiento casi artesanal, concebido más como herramienta de precisión que como gran turismo. Su receta —motor central, baja masa y una geometría pensada para enlazar curvas con fluidez— lo sitúa en la misma conversación que los biplaza europeos más afilados de mediados de los 60, pero con una personalidad propia: menos ostentación y más enfoque en la respuesta, el equilibrio y la conexión conductor-máquina. En su entorno natural, el De Tomaso Vallelunga se mide con propuestas británicas e italianas que perseguían objetivos similares por caminos distintos. Frente al Lotus Europa S1, comparte filosofía de ligereza y motor central, aunque el inglés suele interpretarse como una solución todavía más minimalista, con una puesta a punto orientada a la agilidad quirúrgica. El italiano, por su parte, aporta un aire más “gran carretera”: sigue siendo compacto y directo, pero con un acabado y una presencia que lo alejan del radicalismo espartano. Si lo comparamos con el Alpine A110 1300, la rivalidad gira alrededor del concepto de “deportivo pequeño” llevado al límite: el Alpine, con motor trasero y un historial muy ligado a la competición, destaca por su capacidad para leer el asfalto y traccionar a la salida de las curvas. El De Tomaso Vallelunga responde con una distribución de masas más centrada y una sensación de pivoteo muy característica del motor central, invitando a una conducción milimétrica y progresiva. Y ante el Matra Djet V, uno de los pioneros franceses del motor central en formato utilizable, el duelo se vuelve especialmente interesante: ambos interpretan el deportivo ligero como un conjunto de decisiones técnicas que priorizan el paso por curva. El Matra suele percibirse como más “ingenieril” en su enfoque, mientras que el De Tomaso transmite un encanto italiano más emocional, sin perder esa intención clara de precisión.
Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Arquitectura motor Ubicación del motor Tracción Cambio
De Tomaso Vallelunga 1498 ≈104 L4 Central Trasera Manual 5v
Lotus Europa S1 1470 ≈82 L4 Central Trasera Manual 4v
Alpine A110 1300 1296 ≈95 L4 Trasero Trasera Manual 4v
Matra Djet V 1108 ≈70 L4 Central Trasera Manual 4v

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026