¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Dodge Mirada? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Dodge
Dodge es sinónimo de carácter americano y sensaciones directas al volante. Desde el primer giro de llave se percibe una puesta a punto enfocada al rendimiento: aceleraciones contundentes, sonido con personalidad y una dirección que invita a trazar con decisión. Su diseño transmite fuerza y herencia racing, mientras la tecnología acompaña con un enfoque práctico. Una marca para quien busca emoción diaria y presencia en carretera.Versiones de Dodge Mirada
5.2L 8 cil 145 cv Coupé (1979 - 1983 )
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
5.210 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
145 CV
Potencia (kW)
108 kW
Potencia (PS)
147 PS
Par
343 Nm
Peso
1700 kg
Longitud
5.330 mm
Anchura
1.860 mm
Altura
1.360 mm
Batalla
2.870 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
5.2L 8 cil 146 cv Coupé (1980 )
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
5.210 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
146 CV
Potencia (kW)
109 kW
Potencia (PS)
148 PS
Par
343 Nm
Peso
1700 kg
Longitud
5.330 mm
Anchura
1.860 mm
Altura
1.360 mm
Batalla
2.870 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Dodge Mirada
¿Qué es el Dodge Mirada y qué lugar ocupa entre los “personal luxury” americanos?
El Dodge Mirada (1980-1983) fue el cupé de lujo personal de Dodge basado en la plataforma J-body (derivada de la M-body), pensado para viajar con calma y presencia. Con batalla cercana a 2,8 m y carrocería larga, transmite conducción de “crucero”: dirección suave, aislamiento correcto y un ritmo constante. Es un coche de autopista, más de deslizar que de atacar curvas.¿Cómo se siente al volante: cómodo, blando, preciso?
Su puesta a punto prioriza confort: suspensión orientada a filtrar juntas y baches, y un tarado que invita a mantener trazadas amplias. El peso y la batalla aportan aplomo a 100-120 km/h, mientras que en carreteras reviradas pide anticipación. La dirección, típica de la época, es más asistida que comunicativa, favoreciendo maniobras y uso relajado.¿Qué motores montó el Dodge Mirada y qué carácter tiene cada uno?
Según año y mercado, se ofrecieron V8 de la familia LA: 318 (5,2) y, en algunos casos, 360 (5,9); también existieron opciones más frugales en ciertos catálogos. El 318 destaca por suavidad y par utilizable: acelera sin prisas, pero con empuje desde bajas. El 360 aporta más “pulmón” y respuesta en adelantamientos, con consumo superior.¿Qué potencia y prestaciones puedo esperar en conducción real?
En los primeros 80, las cifras variaban por normativa y ajuste, con potencias modestas frente a V8 de décadas anteriores. En conducción real, lo más relevante es el par: el Mirada avanza con brío a medio gas, ideal para incorporaciones y cruceros sostenidos. No es un cupé para cronómetro; es para viajar con sonido V8 contenido y progresivo.¿Qué cambios automáticos llevaba y cómo afectan a la experiencia?
Lo habitual era un automático TorqueFlite de 3 velocidades (familia A904/A998/A999 según motor y año), famoso por su robustez. En marcha se siente “redondo”: cambios suaves, baja exigencia al conductor y buena capacidad para llevar el motor en zona de par. En carretera, mantiene un ritmo continuo; en ciudad, facilita maniobras, aunque sin la rapidez moderna al reducir.¿Es un coche estable en autopista y cómo se comporta con viento lateral?
La carrocería larga y el enfoque gran turismo aportan estabilidad de crucero: se asienta bien y transmite seguridad a velocidad constante. Con viento lateral, el tamaño y los reglajes confort pueden requerir correcciones suaves, más por aerodinámica clásica que por falta de chasis. La sensación general es de “barco noble”: predecible, con reacciones lentas y fáciles de leer.¿Qué tal es el interior: ergonomía, espacio y sensación de lujo?
El Mirada apuesta por asientos amplios y una postura de conducción relajada, con salpicadero pensado para lectura rápida. La sensación es más “salón rodante” que deportiva: volante grande, mandos generosos y una atmósfera de cupé americano de principios de los 80. Detrás hay plazas utilizables para trayectos medios, aunque el acceso está condicionado por sus puertas largas.¿Qué consumos son razonables y de qué dependen?
En V8 carburado, el consumo depende mucho del estado de ajuste (encendido, carburación, vacío) y del uso. En conducción tranquila, puede moverse en cifras típicas de la época; si se aprovecha el par y se rueda a velocidades estables, se contiene. En ciudad sube con facilidad por peso y desarrollos. La sensación: pide conducción suave para recompensar con progresividad.¿Cuáles son los puntos débiles y averías típicas a vigilar?
Conviene revisar corrosión en bajos y pasos de rueda, holguras de suspensión y dirección, y el estado de frenos, especialmente si ha estado parado. En motores, fugas de aceite y refrigeración son habituales por edad; en automática, mirar color/olor del ATF y suavidad de cambios. En electricidad, conectores y masas pueden dar fallos intermitentes que afectan a iluminación e instrumentación.¿Qué revisiones y mantenimiento mejoran más su conducción?
Una puesta a punto básica cambia el coche: encendido (avance, bujías, cables), limpieza/ajuste del carburador, y revisión de manguitos y termostato para temperatura estable. En chasis, silentblocks, rótulas y amortiguadores devuelven aplomo y reducen balanceo. Un buen alineado y neumáticos correctos transforman la sensación de dirección. Es un coche que “se nota” cuando está fino: vuelve a fluir.¿Qué debo comprobar antes de comprar un Dodge Mirada clásico?
Prioriza estructura: óxidos, reparaciones antiguas y alineación de paneles. En prueba dinámica, busca arranque en frío limpio, ralentí estable y temperatura constante. La caja debe cambiar sin golpes ni patinar. Fíjate en vibraciones a 80-100 km/h (cardán, equilibrado, soportes) y en frenada recta. Si todo está en orden, transmite un rodar grande y sereno, muy de época.¿Tiene interés como clásico y cómo es su experiencia para eventos y rutas?
Es un clásico menos visto que otros cupés americanos, lo que le da atractivo en concentraciones sin caer en lo obvio. En rutas, brilla por comodidad, presencia y ese modo de avanzar con par y calma. No exige pilotaje; invita a conversar y a devorar kilómetros. Para quien busque un “personal luxury” accesible, su propuesta es clara: estilo ochentero y crucero con V8.Rivales de Dodge Mirada
El Dodge Mirada ocupa un lugar muy particular en la historia del automóvil norteamericano: un coupé de gran tamaño nacido a finales de los 70 para combinar presencia, confort de marcha y el carácter inconfundible de los V8 “small block” y “big block” de Chrysler. Su planteamiento era claro: capó largo, habitáculo amplio, enfoque rutero y una respuesta mecánica pensada más para el par y la suavidad que para la precisión quirúrgica en curva. En su terreno, el Dodge Mirada rivalizaba directamente con los grandes coupés personales de Detroit, modelos concebidos para devorar millas con una sensación de aplomo y esa entrega de potencia progresiva que define a la época. Frente a él, el Ford Thunderbird (finales de los 70/inicios de los 80) representaba la alternativa de Ford con un enfoque igualmente “personal luxury”, priorizando aislamiento, tamaño y una conducción descansada. Su oferta de V8 tendía a equilibrar finura y empuje, con cifras de potencia condicionadas por la transición normativa del periodo (emisiones y cambios en los métodos de medición). En la práctica, la rivalidad se decidía por matices: sensaciones de dirección, puesta a punto de suspensiones y, sobre todo, la personalidad del conjunto motor-cambio. El Chevrolet Monte Carlo jugaba otra carta: mantenía el aire de coupé grande, pero con una tradición más cercana a lo “sporty” en la percepción del público, especialmente por su presencia en NASCAR en décadas previas. En carretera, muchos conductores apreciaban su tacto general y la disponibilidad de V8 de Chevrolet, con una entrega muy lineal. El Dodge Mirada, en cambio, apostaba por esa contundencia de par típica de Chrysler y una experiencia de conducción muy americana, con un confort orientado a viajar. Por último, el Pontiac Grand Prix completaba el cuarteto de rivales naturales: un coupé de porte similar, con un enfoque que mezclaba imagen, equipamiento y una gama mecánica donde el V8 seguía siendo el reclamo emocional. En este duelo, el Dodge Mirada destacaba por su silueta sobria y su interpretación “Mopar” del gran turismo doméstico: menos artificio, mucha presencia y una mecánica que, cuando está en buen estado, entrega una sensación de empuje redondo y constante. A continuación, una comparativa técnica orientativa con motorizaciones representativas de la época (las cifras podían variar por año, mercado y configuración):| Modelo | Cilindrada (cc) | Configuración | Potencia (CV) |
| Dodge Mirada | 5899 | V8 | 195 |
| Ford Thunderbird | 4942 | V8 | 140 |
| Chevrolet Monte Carlo | 5735 | V8 | 170 |
| Pontiac Grand Prix | 4998 | V8 | 150 |
Opiniones de usuarios
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026