¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Ferrari 412 MI? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
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Sobre la marca de coches Ferrari

Subirse a un Ferrari es sentir cómo la precisión mecánica se transforma en emoción pura desde el primer giro de llave. La marca italiana ha construido su leyenda entre la competición y la carretera, con un diseño reconocible y una ingeniería pensada para responder al milímetro. Aquí exploramos su historia, sus modelos más representativos y el carácter que define su manera de entender la conducción.

Versiones de Ferrari 412 MI

0.0L 12 cil (1958 )

Ferrari 412 MI - 0.0L 12 cil - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
2
Cilindrada
-
Cilindros
12
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
-
Potencia (kW)
-
Potencia (PS)
-
Par
-
Peso
-
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
-
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ferrari 412 MI

¿Qué es el Ferrari 412 MI y por qué es tan especial?

El Ferrari 412 MI (Modificata Induzione) es una rarísima evolución del 412 de calle, creada como coche de seguridad/competición a finales de los 80. Mantiene el V12 delantero, pero con preparación específica y aligeramiento. Al volante se siente como un gran turismo convertido en herramienta: largo, estable y con una pisada muy seria, mezclando refinamiento Ferrari con una respuesta más directa.

¿Qué motor lleva y cómo se siente en carretera?

Bajo el capó monta un V12 atmosférico de 4,9 litros (tipo Colombo), en torno a 340 CV en el 412 de serie, y en el MI con ajustes de admisión/gestión para un tacto más inmediato. Lo mejor no es la cifra, sino la entrega: empuja con continuidad, sin escalones, y acompaña con un sonido grave y metálico. Conduce “grande”: mucho par, mucha inercia, mucha autoridad.

¿Cómo es su aceleración y velocidad punta en términos reales?

Como referencia, el Ferrari 412 de producción rondaba 0–100 km/h en ~6,7 s y una punta cercana a 250 km/h. El 412 MI, más ligero y con puesta a punto distinta, transmite más urgencia a medio régimen, donde realmente se disfruta. No es un Ferrari de “salida fulminante”, sino de estirar marchas con aplomo, notar el morro asentado y viajar rápido con serenidad.

¿Qué diferencias clave tiene frente a un Ferrari 412 normal?

El 412 MI nace de una base 2+2 pero orientada a uso de evento/competición: reducción de peso, interior simplificado, y modificaciones funcionales propias de coche de intervención. El resultado se nota en el tacto: menos aislamiento, más lectura del asfalto y una dirección que pide manos firmes. Conserva el carácter de gran turismo, pero con una comunicación más franca, más “mecánica”.

¿Cómo es la conducción: cómodo GT o deportivo exigente?

Es un GT rápido con colmillo. Por dimensiones y V12 delantero, se conduce con líneas amplias, anticipación y suavidad, pero el MI te pide más compromiso. La suspensión se siente más tensa que en un 412 estándar y el coche apoya con más decisión, especialmente en apoyos largos. No es nervioso; es serio. La sensación dominante es estabilidad y empuje continuo.

¿Qué transmisión y configuración tiene, y qué aporta al tacto?

El 412 de serie empleaba un cambio manual de 5 marchas o automático de 3, con motor delantero longitudinal y tracción trasera. En el 412 MI, la experiencia apunta al enfoque más “piloto”: recorridos más directos y una respuesta más inmediata del conjunto. La tracción trasera, con un V12 cargando el eje delantero, exige acelerar con finura a la salida: premia la precisión y castiga la brusquedad.

¿Qué tal frena y cómo se comporta a ritmo alto?

En un 412 estándar ya hay frenos potentes para su época, pero el peso manda; en el 412 MI, aligerar cambia la película: mejor mordiente percibida y menos fatiga. A ritmo alto se siente plantado, con un eje delantero que guía y un trasero que acompaña. No va de cambios de apoyo rápidos; va de sostener velocidad con confianza y trazar con limpieza.

¿Es un coche raro y coleccionable? ¿Por qué?

Sí: el 412 MI es extremadamente escaso y, por concepto, está más cerca de una pieza histórica que de un modelo de producción. Mezcla un Ferrari V12 2+2 con un propósito poco habitual dentro de Maranello, lo que lo hace deseable para coleccionistas. En persona impone por presencia: carrocería grande, detalles específicos y un aura de “coche de servicio especial” con pedigree.

¿Qué puntos débiles y mantenimiento hay que vigilar?

Como V12 clásico, el mantenimiento es de especialista: puesta a punto fina, refrigeración en orden, y atención a sistemas de inyección/encendido. También hay que vigilar frenos, silentblocks y el estado del cableado, típicos de la época. En el MI, la dificultad real es la especificidad: piezas y acabados pueden ser únicos. Bien afinado, recompensa con suavidad y empuje sin esfuerzo.

¿Para quién tiene sentido un Ferrari 412 MI hoy?

Para quien valora historia y sensaciones “de gran turismo serio” por encima del cronómetro. Es un Ferrari para disfrutar en carreteras abiertas, a ritmo alto pero fluido, sintiendo el V12 lleno desde abajo y la carrocería asentada. También encaja en colecciones por su rareza. No es un coche de uso diario: es una experiencia, de conducción larga, pesada y elegante, pero con nervio.

Rivales de Ferrari 412 MI

El Ferrari 412 MI es una de esas piezas de Maranello que se entienden mejor desde la intención que desde el volumen: un gran turismo llevado a un terreno experimental, donde la marca exploró soluciones de ingeniería y puesta a punto con la base de un 2+2 de doce cilindros. En su planteamiento late la filosofía clásica del V12 delantero: entrega elástica, respuesta progresiva y una reserva de par pensada para devorar kilómetros con la misma naturalidad con la que estira en la zona alta del cuentavueltas. Su “rivalidad” no se mide tanto en números de ventas o confrontaciones directas en concesionario, sino en el territorio que ocupa: el de los coupés V12 de alto linaje, rápidos y exigentes, con una mezcla de refinamiento y carácter mecánico muy marcada. En ese escenario, el primer contrapeso lógico aparece en casa: el Ferrari 412 “de serie”. Comparten arquitectura general y espíritu de gran turismo, pero el Ferrari 412 MI se asocia a un enfoque más singular, cercano a la evolución y a la experimentación, mientras que el Ferrari 412 representa la interpretación más burguesa del concepto: comodidad, usabilidad y un desempeño elevado, pero más orientado al equilibrio global que a la búsqueda de matices técnicos especiales. Cuando se amplía el foco fuera de Maranello, el Lamborghini Jarama 400 GT entra como rival natural por planteamiento: también V12 delantero, también coupé con cierta vocación de gran turismo, y también una escuela de sensaciones distinta. Frente a la elasticidad y tacto típicamente Ferrari, el Jarama suele percibirse como un automóvil más físico, con un carácter de dirección y chasis que refleja la identidad de Sant’Agata de la época. No es tanto “mejor o peor”, sino otra forma de entender un V12: más brusca en modales, más temperamental en reacciones, y muy atractiva para quien busca una conexión más cruda. En la misma órbita de potencia y presencia aparece el Aston Martin V8 Vantage (primeras generaciones “clásicas”): su rivalidad con el 412 MI es conceptual. Donde Ferrari recurre a la sofisticación de un V12 atmosférico, Aston apuesta por el músculo de gran cilindrada con una entrega de par rotunda. Es un enfrentamiento de escuelas: precisión italiana frente a empuje británico; finura mecánica frente a contundencia. Por último, el Porsche 928 S4 funciona como antagonista por enfoque tecnológico y eficacia. Aunque su motor sea un V8, su propuesta fue la de un gran turismo de alto rendimiento con soluciones avanzadas para la época (equilibrio, estabilidad, facilidad de conducción a ritmos altos). En comparación, el Ferrari 412 MI juega en un plano más emocional y “mecánico” en el sentido clásico: mayor ceremonia en los mandos y una recompensa ligada al estilo de conducción, mientras el 928 destaca por su capacidad para hacer sencillo ir muy rápido durante mucho tiempo.
Modelo Cilindrada Arquitectura Potencia
Ferrari 412 MI 4943 cm³ V12 atmosférico (delantero) 340 CV
Ferrari 412 4943 cm³ V12 atmosférico (delantero) 340 CV
Lamborghini Jarama 400 GT 3929 cm³ V12 atmosférico (delantero) 350 CV
Aston Martin V8 Vantage 5340 cm³ V8 atmosférico (delantero) 390 CV
Porsche 928 S4 4957 cm³ V8 atmosférico (delantero) 320 CV

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026