¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Ferrari Testarossa? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
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Sobre la marca de coches Ferrari

Subirse a un Ferrari es sentir cómo la precisión mecánica se transforma en emoción pura desde el primer giro de llave. La marca italiana ha construido su leyenda entre la competición y la carretera, con un diseño reconocible y una ingeniería pensada para responder al milímetro. Aquí exploramos su historia, sus modelos más representativos y el carácter que define su manera de entender la conducción.

Versiones de Ferrari Testarossa

4.9L 12 cil 385 cv Manual Coupé (1985 - 1990 )

Ferrari Testarossa - 4.9L 12 cil 385 cv Manual Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.943 cc
Cilindros
12
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
385 CV
Potencia (kW)
287 kW
Potencia (PS)
390 PS
Par
500 Nm
Peso
1590 kg
Longitud
4.490 mm
Anchura
1.980 mm
Altura
1.140 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

4.9L 12 cil 386 cv Manual Coupé (1984 )

Ferrari Testarossa - 4.9L 12 cil 386 cv Manual Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.942 cc
Cilindros
12
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
386 CV
Potencia (kW)
288 kW
Potencia (PS)
391 PS
Par
490 Nm
Peso
1506 kg
Longitud
4.490 mm
Anchura
1.980 mm
Altura
1.140 mm
Batalla
2.460 mm
Depósito
115 L
Velocidad máx.
275 km/h
0-100
5,8 s
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Convertible (1987 - 1990 )

Ferrari Testarossa - Convertible - Imagen no disponible
Carrocería
Cabrio
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.943 cc
Cilindros
12
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
385 CV
Potencia (kW)
287 kW
Potencia (PS)
390 PS
Par
500 Nm
Peso
1530 kg
Longitud
4.490 mm
Anchura
1.980 mm
Altura
1.140 mm
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Spider (1986 )

Ferrari Testarossa - Spider - Imagen no disponible
Carrocería
Cabrio
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.941 cc
Cilindros
12
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
390 CV
Potencia (kW)
291 kW
Potencia (PS)
395 PS
Par
475 Nm
Peso
1500 kg
Longitud
4.490 mm
Anchura
1.980 mm
Altura
-
Batalla
2.560 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
290 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ferrari Testarossa

¿Qué sensaciones transmite conducir un Ferrari Testarossa?

Conducir un Ferrari Testarossa es llevar un V12 bóxer de 4,9 litros (390 CV) justo detrás, empujando con una entrega contundente desde medio régimen y una banda sonora metálica y densa. Acelera de 0 a 100 km/h en torno a 5,3 s y roza 290 km/h, pero lo que más marca es la presencia: dirección pesada, pedalier firme y una sensación de “gran turismo” musculoso.

¿Qué motor lleva el Ferrari Testarossa y cómo se siente en marcha?

Monta un 12 cilindros opuestos (“flat-12”) de 4.943 cm³, con inyección Bosch KE-Jetronic y unos 390 CV a 6.300 rpm, asociado a cambio manual de 5 marchas. En carretera se percibe lleno, elástico y muy mecánico: empuja con progresividad hasta que, arriba, gana rabia. No es un turbo moderno; es par constante y respuesta directa, con calor y olor a motor vivo.

¿Cómo es la aceleración y la velocidad del Ferrari Testarossa?

Por cifras, el Testarossa se mueve alrededor de 5,2–5,4 s en el 0–100 km/h y cerca de 290 km/h de punta, según unidad y condiciones. En sensaciones, acelera con un empuje sostenido, más de “ola” que de golpe: notas cómo el eje trasero se asienta, el V12 sube con decisión y el coche gana velocidad con una estabilidad sorprendente para su época, exigiendo respeto al ritmo.

¿Cómo se comporta en curvas y qué tipo de conducción pide?

Con chasis de motor central-trasero y batalla larga, el Testarossa se siente estable y plantado, más GT rápido que bisturí. Pide entradas limpias, frenos rectos y gas progresivo: si fuerzas, el peso y la anchura se dejan notar. La dirección (sin la ligereza actual) transmite carga y apoyo, y el coche recompensa una conducción fluida, de trazadas amplias, con el V12 empujando a la salida.

¿Qué cambio tiene y qué tacto ofrece al conductor?

El Testarossa equipa un manual de 5 relaciones con la clásica rejilla metálica Ferrari. El tacto es físico: recorridos marcados, necesidad de decisión y un “clack” mecánico que forma parte del ritual. No es una caja moderna de mantequilla; en frío puede sentirse más dura y precisa. En carretera, elegir marcha es parte de la experiencia, acompañando el régimen del V12 para mantenerlo lleno y sonoro.

¿Cómo frena el Ferrari Testarossa y qué confianza da?

Cuenta con frenos de disco ventilados y un pedal con recorrido y presión de escuela clásica: exige pierna y anticipación, pero entrega mucha información. A ritmo vivo se siente estable en apoyos largos y, si frenas fuerte, percibes el coche asentarse con nobleza. No esperes la mordida inmediata de un carbono-cerámico moderno; aquí la confianza nace de la progresividad y de entender su inercia, especialmente en puertos.

¿Qué consumo y autonomía son realistas en un Testarossa?

Un V12 de 4,9 litros no está pensado para la austeridad: lo normal es moverse en torno a 15–25 l/100 km según ritmo y tráfico, pudiendo subir más en conducción exigente. En sensaciones, el coche “bebe” al mismo ritmo que te pide carretera. Con un depósito generoso para la época, la autonomía varía mucho, pero la experiencia invita a planificar paradas: también para dejar enfriar y disfrutar el momento.

¿Cómo es por dentro: postura, visibilidad y vida a bordo?

El interior es bajo y envolvente, con una postura estirada y pedales desplazados hacia el centro, típica de Ferrari ochentero. La visibilidad trasera está condicionada por el motor y las lamas, así que maniobrar requiere calma. En marcha, te llega el sonido y el calor del conjunto central, creando una atmósfera mecánica. Es un habitáculo de gran turismo: cómodo a alta velocidad, menos amable en ciudad y baches.

¿Qué hay detrás del diseño y qué aportan sus “branquias” laterales?

Las tomas laterales (“strakes”) no son solo icono: ayudan a canalizar aire hacia los radiadores laterales, necesarios para un V12 central-trasero de alta temperatura. Visualmente ensanchan el coche y refuerzan su carácter ancho y bajo. En conducción, esa arquitectura se traduce en estabilidad y aplomo a alta velocidad: sientes un coche grande, con mucha superficie, que prefiere autopistas rápidas y curvas amplias a cambios de apoyo bruscos.

¿Qué versiones existen: Testarossa, 512 TR y F512 M?

El Testarossa original (1984–1991) es el más “puro” en estilo. El 512 TR (1991–1994) refina chasis, mejora respuesta y sube potencia (aprox. 428 CV), sintiéndose más preciso. El F512 M (1994–1996) es el más raro y evolucionado (aprox. 440 CV), con estética revisada. En sensaciones, la familia va de gran turismo musculoso a deportivo más afinado, con mejor frenada, dirección y control del conjunto.

¿Qué fiabilidad y mantenimiento requiere un Ferrari Testarossa?

Es un clásico exigente: mantenimiento preventivo, revisiones de inyección, refrigeración y sistema eléctrico, y especial atención a correas y tensores (servicio mayor costoso). El calor del V12 y el embalaje mecánico piden que todo esté al día: manguitos, radiadores y ventiladores. Con una unidad bien cuidada, se disfruta sin drama, pero la experiencia incluye disciplina: calentar, vigilar temperaturas y asumir que cada pieza trabaja cerca de su límite.

¿En qué hay que fijarse al comprar uno hoy?

Prioriza historial completo, facturas de servicios mayores, estado del sistema de refrigeración y ausencia de sobrecalentamientos. Revisa fugas, calidad del ralentí, funcionamiento de la inyección y del embrague, y que la caja entre con decisión. Comprueba también interior, climatización y ajuste de paneles: restaurar es caro. En prueba, busca estabilidad térmica, frenada recta y dirección sin holguras. Un Testarossa sano se siente tenso y coherente, no “cansado”.

¿Qué valor tiene como clásico y cómo es su experiencia frente a deportivos modernos?

Como clásico, su valor mezcla icono cultural y mecánica Ferrari V12 atmosférica, con producción relativamente alta pero demanda constante. Frente a un deportivo moderno, pierde en facilidad y ayudas, pero gana en ritual: tacto de embrague, sonido a centímetros de la espalda y dirección que te obliga a estar presente. No “hace todo por ti”; te pide técnica y paciencia, y te devuelve una conducción grande, analógica y muy sensorial.

Rivales de Ferrari Testarossa

El Ferrari Testarossa es uno de esos grandes turismos de motor central que marcaron la conversación automovilística de su época: presencia baja y ancha, un V12 diseñado para sostener velocidades de crucero elevadas con solvencia, y una puesta a punto pensada para viajar rápido con el sello de Maranello. En su contexto —finales de los 80 y primeros 90— su propuesta era clara: combinar un rendimiento muy alto con un grado de refinamiento y estabilidad que lo hiciera utilizable en carretera abierta, algo que no todos sus rivales lograban con la misma naturalidad.

Su rivalidad más directa se entiende desde dos frentes. Por un lado, el Lamborghini Countach 5000 QV, antagonista natural por filosofía: más teatral en formas y sensaciones, con un V12 que prioriza la visceralidad y un planteamiento que exige más al conductor. Donde el Testarossa busca aplomo y consistencia en ritmos altos, el Countach responde con una experiencia más cruda y exigente, especialmente en ergonomía y maniobrabilidad urbana; dos maneras de entender el superdeportivo italiano, ambas con magnetismo, pero con distintos peajes.

Por otro lado aparece el Porsche 911 Turbo (930), rival desde la eficacia. Su motor trasero turboalimentado y su menor cilindrada representan un camino alternativo: compacto, relativamente discreto y con una entrega de par que puede ser contundente. Frente al V12 atmosférico del Testarossa —progresivo, lleno arriba y con un timbre muy característico— el 930 contrapone su carácter de turbo clásico, con una personalidad más “de herramienta” y un enfoque de prestaciones apoyado en la sobrealimentación y el tamaño contenido.

En clave de GT de motor delantero, el Aston Martin Virage juega otra partida: potencia notable, ocho cilindros y un lujo británico orientado al viaje largo. No compite tanto por radicalidad como por el tipo de cliente: quien quiere velocidad con confort y distinción. Aun así, al colocarlo junto al Testarossa se entiende bien la diferencia entre un gran turismo tradicional y el concepto de gran turismo “exótico” de motor central que Ferrari defendía con determinación.

En conjunto, el Ferrari Testarossa se sitúa como un puente entre la estética y la ambición técnica de los superdeportivos clásicos y una idea más madura de uso real: gran cilindrada, doce cilindros, velocidades altas sostenidas y una identidad marcada, tanto por arquitectura como por enfoque dinámico.

Modelo Arquitectura / Motor Cilindrada (cc) Potencia (CV) Configuración Aspiración
Ferrari Testarossa Motor central-trasero longitudinal 4.943 390 V12 Atmosférico
Lamborghini Countach 5000 QV Motor central-trasero longitudinal 5.167 455 V12 Atmosférico
Porsche 911 Turbo (930) Motor trasero 3.299 300 Bóxer 6 Turbo
Aston Martin Virage Motor delantero longitudinal 5.341 330 V8 Atmosférico

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026