¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Fiat OT? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Fiat - Logo

Sobre la marca de coches Fiat

Fiat representa el diseño italiano aplicado a la movilidad cotidiana: compacto por fuera, práctico por dentro y pensado para la ciudad. Al volante, transmite una conducción ágil, con dirección ligera y buen radio de giro, ideal para moverse entre calles estrechas y aparcamientos ajustados. En carretera, su enfoque prioriza el confort y la eficiencia, con respuestas suaves que invitan a conducir sin esfuerzo.

Versiones de Fiat OT

1300 Coupe Abarth (1966 )

Fiat OT - 1300 Coupe Abarth - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
-
Tracción
Trasera
Posición motor
Trasero
Puertas
2
Plazas
4
Cilindrada
1.280 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
75 CV
Potencia (kW)
56 kW
Potencia (PS)
76 PS
Par
134 Nm
Peso
755 kg
Longitud
3.610 mm
Anchura
1.510 mm
Altura
1.310 mm
Batalla
2.030 mm
Depósito
37 L
Velocidad máx.
170 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Fiat OT

¿Qué es el Fiat OT y qué lugar ocupa en la historia de la marca?

Fiat OT (“Omologata Turismo”) identifica una saga de pequeños deportivos nacidos en los 60 y 70, muchos de ellos preparados por Abarth sobre bases Fiat. Eran coches ligeros, pensados para carretera y circuito, con homologaciones enfocadas a competición. Al volante se sienten mecánicos y directos: poco aislamiento, respuestas instantáneas y una conexión muy física con el asfalto.

¿Qué versiones existen dentro de la familia Fiat OT?

Bajo la denominación OT se agrupan modelos como OT 850, OT 1000, OT 1300 y OT 1600 (según preparación y cilindrada), a menudo asociados a Abarth. La experiencia cambia con el motor: los OT pequeños son ágiles y juguetones; los de mayor cilindrada empujan con más contundencia. En todos, el peso contenido manda: giran rápido y frenan con sensación de kart.

¿Qué motores montaban los Fiat OT y cómo se sienten en marcha?

Según versión, empleaban bloques derivados de Fiat con cilindradas aproximadas entre 0,85 y 1,6 litros, normalmente atmosféricos y afinados para subir de vueltas. No destacan por par a bajas rpm; piden llevarlos alegres, estirando marchas para disfrutar del carácter. La entrega es viva y lineal, con un sonido metálico típico de época, transmitiendo cada vibración al habitáculo.

¿Qué potencia y prestaciones ofrecían los Fiat OT en su época?

Dependiendo de la preparación, podían moverse desde potencias moderadas hasta cifras claramente deportivas para su tamaño, con velocidades máximas que en las versiones más capaces rondaban el entorno de los 170–200 km/h. En conducción real, lo más llamativo no es el número, sino cómo llega: aceleraciones contundentes por ligereza, y recuperaciones que mejoran si mantienes el motor en la zona alta.

¿Cómo es su conducción: dirección, chasis y sensaciones?

La dirección suele ser rápida y comunicativa, con un tacto más pesado a baja velocidad y muy claro en apoyo. El chasis se siente nervioso y reactivo: entra en curva con poca inercia y pide manos finas cuando el firme está roto. Es un coche que “habla” continuamente: notas transferencias de pesos, agarre disponible y el límite llegando de forma progresiva.

¿Qué tipo de caja de cambios llevaban y qué tacto ofrece?

Lo habitual era una caja manual, con recorridos algo más largos y un enclavamiento mecánico, propio de coches clásicos. No es una palanca “suave”; es precisa si la guías con decisión. En carretera, invita a trabajar: reduces, escuchas el motor subir y colocas el coche con el cambio. Esa interacción constante es parte del encanto, y exige conducción atenta.

¿Qué consumo y uso diario puede esperarse de un Fiat OT?

El consumo varía mucho por preparación, carburación y estado, pero en uso real puede moverse en cifras típicas de clásicos deportivos: alrededor de 8–12 l/100 km, con picos mayores si se rueda alto de vueltas. Para diario, la experiencia es intensa: calor, ruido y suspensiones firmes. En trayectos cortos es estimulante; en autopista prolongada, cansado.

¿Qué puntos débiles y averías comunes conviene vigilar?

En clásicos OT es clave revisar corrosión estructural, especialmente bajos, pasos de rueda y anclajes de suspensión. También carburación, sistema de refrigeración, fugas de aceite y el estado del cableado. Un OT bien puesto a punto se siente fino y redondo; uno cansado vibra más, ratea y calienta. La frenada debe ser estable; si flanea, puede haber fatiga o desajustes.

¿Qué hay que comprobar antes de comprar un Fiat OT?

Prioriza historial de restauración, documentación y coherencia de números (chasis, motor) según versión. Valora la calidad de chapa y alineaciones: un coche recto transmite confianza en curva. Prueba en frío: debe arrancar sin excesivo acelerador. En marcha, vigila temperaturas y presión de aceite. Si la dirección tiene holguras o frena desigual, te espera inversión en seguridad y puesta a punto.

¿Cómo es el interior y qué confort ofrece?

El interior suele ser espartano: instrumentación clara, asientos firmes y una ergonomía sencilla. El confort es limitado, pero a cambio todo queda cerca y sientes el coche como una extensión del cuerpo. La insonorización es mínima; el motor y la transmisión se oyen y se notan. Para un paseo de fin de semana es ideal; para viajes largos, exige tolerancia.

¿Qué valor de mercado y coleccionabilidad tiene el Fiat OT?

Su valor depende de rareza, autenticidad, preparación, estado y si conserva especificación correcta. Las unidades documentadas y bien restauradas tienen demanda por su carácter “racing” y su ligereza. En conducción, eso se traduce en una experiencia difícil de replicar hoy: poco peso, mucha respuesta y sensaciones sin filtros. Como clásico, premia el mantenimiento meticuloso y la originalidad bien acreditada.

Rivales de Fiat OT

El Fiat OT es una de esas siglas que, dentro del universo Abarth/Fiat, remiten más a una filosofía que a un único coche “convencional”: la de tomar una base ligera, compacta y asequible, y convertirla en un arma de precisión para tramo y circuito. Bajo la denominación OT (“Omologata Turismo” en el lenguaje de época), Fiat/Abarth llegó a ofrecer distintas evoluciones apoyadas en plataformas como los 850/1000, con motores pequeños de gran respuesta, carrocerías contenidas y un equilibrio de masas que premiaba la conducción fina. Su rivalidad natural no se entiende tanto en términos de potencia bruta, sino de cómo cada propuesta italiana de pequeño cubicaje resolvía la misma pregunta: ¿cuánta velocidad puedes extraer de un coche diminuto sin traicionar la agilidad? En ese territorio, el Abarth 850 OT (como representante típico de la familia “Fiat OT”) se cruza con tres adversarios con pedigrí: el Abarth 1000 TC, el Fiat-Abarth 1000 OTS y el Autobianchi A112 Abarth. El primero, Abarth 1000 TC, es el rival más “directo” por concepto: un turismo pequeño, musculado y pensado para pelear en categorías populares. Frente al OT, suele jugar la carta de mayor cilindrada y empuje, con un carácter algo más contundente en aceleración, aunque con un compromiso aerodinámico y de estabilidad que exigía manos y valentía cuando el ritmo subía. El Fiat-Abarth 1000 OTS introduce un matiz interesante: mantiene la esencia del compacto ligero, pero con una orientación algo más “gran turismo” dentro de lo posible, cuidando más la utilización en carretera y la progresividad del conjunto. Comparado con el OT, la rivalidad aquí no es sólo por cifras, sino por la manera de entregar la potencia: el OTS acostumbra a sentirse menos nervioso y más aprovechable fuera del cronómetro, sin renunciar a una punta y una elasticidad muy serias para su tamaño. Y como contrapunto generacional, el Autobianchi A112 Abarth representa la evolución lógica del “pequeño matador” hacia el formato utilitario moderno (tracción delantera, empaquetado más eficiente y una conducción más neutra). Contra un OT de raíz sesentera, el A112 Abarth responde con otra receta: menos teatralidad mecánica y más eficacia cotidiana, con un chasis que invita a enlazar curvas con precisión y con un motor que, aun sin cifras desorbitadas, trabaja muy bien en la zona media para sostener el ritmo real. En conjunto, la rivalidad del Fiat OT se decide por matices: ligereza y respuesta inmediata frente a cilindrada y velocidad de crucero; temperamento de coche de carreras “en pequeño” frente a soluciones más maduras y utilizables. No es una guerra de números, sino de sensaciones: dirección viva, motor dispuesto y una carrocería corta que convierte cada curva en una negociación directa entre piloto y física.
Modelo Cilindrada (cc) Potencia (CV) Nº cilindros Arquitectura
Fiat OT (referencia: Abarth 850 OT) 847 52 4 Gasolina, atmosférico
Abarth 1000 TC 982 60 4 Gasolina, atmosférico
Fiat-Abarth 1000 OTS 982 62 4 Gasolina, atmosférico
Autobianchi A112 Abarth (70 HP) 1.049 70 4 Gasolina, atmosférico

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026