¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Fiat Tempra? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Fiat
Fiat representa el diseño italiano aplicado a la movilidad cotidiana: compacto por fuera, práctico por dentro y pensado para la ciudad. Al volante, transmite una conducción ágil, con dirección ligera y buen radio de giro, ideal para moverse entre calles estrechas y aparcamientos ajustados. En carretera, su enfoque prioriza el confort y la eficiencia, con respuestas suaves que invitan a conducir sin esfuerzo.Versiones de Fiat Tempra
1.4 (1990 )
1.4 Weekend (1990 )
1.4L 4 cil 72 cv Manual Sedán (1992 )
1.4L 4 cil 75 cv Manual Sedán (1991 )
1.6 (1990 )
1.6 Weekend (1990 )
1.6L 4 cil 75 cv Sedán (1990 )
1.8 (1990 )
1.8 ie SX (1990 )
1.8 ie SX Weekend (1990 )
1.9 D (1990 )
1.9 D Break (1991 )
1.9 D SX (1990 )
1.9 TDS Weekend (1990 )
2 (1990 )
2.0 Break (1992 )
2.0 Suite (1990 )
2.0L 4 cil 75 cv Manual Sedán (1993 )
Break (1991 - 1994 )
Información sobre Fiat Tempra
¿Qué es el Fiat Tempra y qué lugar ocupa en la historia de Fiat?
El Fiat Tempra fue la berlina compacta de Fiat a comienzos de los 90, situada por encima del Tipo y pensada para familias y flotas. Convivió con una época de diseño funcional: gran superficie acristalada y carrocería cuadrada para aprovechar espacio. Al volante se percibe como un coche honesto, ligero para su tamaño, con una dirección sencilla y una pisada pensada para viajar sin fatiga.¿Cómo es conducir un Fiat Tempra en ciudad y en carretera?
En ciudad se siente estrecho de cintura y fácil de colocar, con buena visibilidad por sus pilares finos y ventanillas generosas. En carretera transmite un rodar estable si llevas neumáticos y amortiguación al día: el chasis prioriza confort y suavidad antes que reacciones deportivas. A ritmos legales, la insonorización es la de su época, pero el coche “respira” y no cansa.¿Qué motores tuvo el Fiat Tempra y cuál conviene elegir?
El Tempra montó gasolina 1.4, 1.6 y 2.0, y diésel 1.9 atmosférico y 1.9 turbodiésel según mercado y año. En sensaciones, los gasolina son más finos y progresivos; el 1.6 encaja por equilibrio y coste. El 1.9 TD ofrece empuje a medio régimen y consumos contenidos, ideal para autopista y carga.¿Qué prestaciones y consumos puedes esperar en uso real?
Por peso contenido y aerodinámica sencilla, las prestaciones son suficientes para el tráfico actual si el motor está sano. Un 1.6 gasolina se mueve con soltura en adelantamientos planificados y consume de forma razonable si no se estira de vueltas. El 1.9 diésel premia conducir con par: pocas reducciones y gasto bajo en viajes. La clave es el mantenimiento, más que la cifra exacta.¿Cómo es la suspensión, la dirección y el tacto general del chasis?
La suspensión está orientada al confort: filtra bien baches pequeños y hace del Tempra un buen compañero de kilómetros. En curvas enlazadas notarás balanceo y una respuesta progresiva, sin sorpresas si los silentblocks y amortiguadores están en buen estado. La dirección es ligera y comunicativa a su manera, con un tacto mecánico clásico. Es un coche que invita a conducir suave y redondo.¿Qué tal es el interior: espacio, ergonomía y maletero?
El interior prioriza habitabilidad: techo alto, buena distancia para piernas y una postura de conducción sencilla, con mandos grandes y directos. La experiencia es “funcional”, sin lujos modernos, pero con sensación de amplitud por el cristal. El maletero, propio de berlina, permite viajar con equipaje familiar sin encajar maletas a presión. En marcha, los plásticos pueden sonar, pero el confort de asiento suele sorprender.¿Qué equipamiento podía llevar el Fiat Tempra?
Según acabado y año, podía ofrecer elementos que hoy se valoran en clásicos de diario: elevalunas eléctricos, cierre centralizado, dirección asistida, aire acondicionado y algunos extras de época. En conducción, el aire acondicionado marca la diferencia en viajes, y la dirección asistida mejora maniobras en ciudad. El enfoque es práctico: equipamiento pensado para uso real, más que para aparentar. Conviene comprobar qué lleva cada unidad.¿Qué averías y puntos débiles son típicos en el Fiat Tempra?
En unidades veteranas, lo más habitual es desgaste por edad: sistema de refrigeración (manguitos, radiador, termostato), juntas, fugas de aceite y componentes eléctricos sencillos. En marcha, amortiguadores cansados y silentblocks gastados se notan en flotación y ruidos. En diésel, revisar inyección y turbo si lo equipa, además de humos. También conviene vigilar óxidos en bajos según clima y cuidados previos.¿Qué revisar antes de comprar un Fiat Tempra de segunda mano?
Prueba en frío: debe arrancar limpio y mantener ralentí estable. En carretera, busca vibraciones al frenar (discos) y dirección con holguras. Revisa temperatura: que no suba en atascos y que el electroventilador actúe. Comprueba cambios: el tacto debe ser definido, sin rascados. Inspecciona óxidos en pasos de rueda y bajos, y verifica historial de distribución, refrigerante y frenos. Un Tempra sano se siente sorprendentemente “entero”.¿Es un coche adecuado como clásico utilizable hoy?
Sí, si asumes su época: seguridad y refinamiento por debajo de un compacto moderno, pero una conducción fácil y un confort honesto. En el día a día se agradecen su visibilidad, su tamaño razonable y el espacio interior. En autopista mantiene cruceros con calma, especialmente en 1.6 y 1.9 diésel, y te invita a viajar sin prisas. Con buen mantenimiento, es un clásico práctico y discreto.¿Qué mantenimiento es clave para que el Fiat Tempra vaya fino?
Lo esencial es “mecánica básica” al día: distribución según motor, aceite de calidad con intervalos prudentes, refrigeración renovada y frenos revisados. Cambiar amortiguadores y neumáticos transforma el coche: gana aplomo, reduce ruidos y mejora la confianza. En sensaciones, un Tempra bien mantenido pasa de “viejo” a “clásico” en el primer kilómetro: dirección más precisa, rodar más redondo y menos fatiga en viajes.¿Qué versiones y carrocerías del Tempra existieron y cómo cambian la experiencia?
Además de la berlina, en algunos mercados hubo variante familiar, pensada para carga y viajes largos. La berlina se percibe más equilibrada y algo más ágil en cambios de apoyo; la familiar aporta un extra de practicidad y sensación de “coche grande” por volumen. Según motor, el carácter cambia mucho: gasolina para suavidad y respuesta lineal; diésel para empuje útil y consumo contenido. Elegir bien la unidad manda más que la versión.Rivales de Fiat Tempra
El Fiat Tempra representó, a comienzos de los 90, la lectura más pragmática del segmento C/D europeo: una berlina (y también familiar SW) de planteamiento racional, buen aprovechamiento del espacio y una gama mecánica amplia, pensada para encajar tanto en el uso diario como en los largos trayectos por autopista. Su rivalidad natural se escribió contra berlinas compactas de enfoque similar, donde el equilibrio entre coste de adquisición, consumo y facilidad de mantenimiento pesaba tanto como el confort o el aplomo.
En esa liga, el Opel Vectra A respondía con un tacto de conducción más “alemán”: dirección y chasis con sensación de mayor solidez, además de una oferta de motores también muy diversa. Era el contrapeso ideal para quien priorizaba estabilidad y un rodar más asentado, especialmente en carretera rápida.
El Ford Sierra —en sus últimos años de vida comercial, conviviendo con la llegada del Mondeo— seguía siendo una alternativa con personalidad: arquitectura y puesta a punto orientadas al viaje, con una pisada que tradicionalmente se valoró por su comodidad. Frente al Tempra, su argumento no era tanto la modernidad del concepto, sino la sensación de coche “hecho para devorar kilómetros”.
Por su parte, el Renault 19 Chamade jugaba la carta de la eficiencia y la ligereza: más compacto, sencillo y generalmente más económico de mantener, atraía a quien buscaba una berlina de corte familiar sin dar el salto a una carrocería claramente mayor. El Tempra, en comparación, ofrecía un aire más de “berlina grande” por empaque y habitabilidad.
Como referencia transversal, el Volkswagen Jetta II aportaba el sello de ajuste y percepción de calidad típica del grupo alemán de la época, con motores sobrios y duraderos. Era un rival que no necesitaba grandes alardes: conquistaba por coherencia, valor residual y una experiencia de uso muy redonda.
A continuación, una comparativa técnica orientativa entre versiones representativas (pueden variar según año, mercado y evolución de gama):
| Modelo | Motor | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Combustible |
| Fiat Tempra | 1.6 | 1.581 | 90 | Gasolina |
| Fiat Tempra | 2.0 8v | 1.995 | 113 | Gasolina |
| Fiat Tempra | 1.9 D | 1.929 | 65 | Diésel |
| Fiat Tempra | 1.9 TD | 1.929 | 92 | Diésel |
| Opel Vectra A | 1.6 | 1.598 | 75 | Gasolina |
| Opel Vectra A | 2.0 | 1.998 | 115 | Gasolina |
| Opel Vectra A | 1.7 D | 1.699 | 57 | Diésel |
| Opel Vectra A | 1.7 TD | 1.699 | 82 | Diésel |
| Ford Sierra | 1.6 | 1.597 | 75 | Gasolina |
| Ford Sierra | 2.0 | 1.993 | 105 | Gasolina |
| Ford Sierra | 2.3 D | 2.304 | 67 | Diésel |
| Renault 19 Chamade | 1.4 | 1.390 | 80 | Gasolina |
| Renault 19 Chamade | 1.7 | 1.721 | 92 | Gasolina |
| Renault 19 Chamade | 1.9 D | 1.870 | 65 | Diésel |
| Renault 19 Chamade | 1.9 dT | 1.870 | 93 | Diésel |
| Volkswagen Jetta II | 1.6 | 1.595 | 72 | Gasolina |
| Volkswagen Jetta II | 1.8 | 1.781 | 90 | Gasolina |
| Volkswagen Jetta II | 1.6 D | 1.588 | 54 | Diésel |
| Volkswagen Jetta II | 1.6 TD | 1.588 | 70 | Diésel |
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