¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Ford 17M? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
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Sobre la marca de coches Ford

Ford es una marca que combina tradición industrial y enfoque práctico en la conducción diaria. Al volante, sus modelos transmiten una dirección precisa y una respuesta equilibrada, pensadas para viajar con seguridad y confort tanto en ciudad como en carretera. En esta guía repasamos su historia, la gama actual y las claves de su tecnología, para ayudarte a entender qué ofrece Ford y cómo encaja en tu forma de conducir.

Versiones de Ford 17M

1.7L 4 cil 59 cv Manual (1957 - 1959 )

Ford 17M - 1.7L 4 cil 59 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
5
Cilindrada
1.697 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
59 CV
Potencia (kW)
44 kW
Potencia (PS)
60 PS
Par
120 Nm
Peso
1115 kg
Longitud
4.380 mm
Anchura
1.680 mm
Altura
1.510 mm
Batalla
2.610 mm
Depósito
55 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ford 17M

¿Qué es el Ford 17M y qué lugar ocupa en la historia de Ford Europa?

El Ford 17M fue la berlina media de Ford Alemania, pensada para quien quería viajar rápido y cómodo sin subir a una categoría superior. Según generación (P2, P3, P5, P6, P7), fue refinando aerodinámica, seguridad y calidad de rodadura. Al volante se percibe “coche grande”: dirección suave, suspensiones orientadas al confort y una entrega de potencia progresiva, ideal para carretera.

¿Qué generaciones del Ford 17M existen y en qué se diferencian al conducir?

Hubo varias: P2 (1957-60) con tacto clásico y balanceo marcado; P3 (1960-64) más estable por su carrocería “bañera” y mejor aerodinámica; P5 (1964-67) más rutero y silencioso; P6 (1966-68) compacto y ágil; P7 (1967-72) con pisada más asentada y mayor aplomo a alta velocidad, especialmente en versiones V6.

¿Qué motores montaba el Ford 17M y cómo se sienten en marcha?

Dependiendo del año, combinó cuatro cilindros en línea y, más adelante, V6. Los L4 priorizan suavidad y consumo razonable, con una aceleración suficiente para ritmos tranquilos; piden anticipación en adelantamientos. Los V6, típicos de finales de los 60, aportan par desde abajo y una sonoridad grave y redonda, haciendo que el coche gane soltura en autopista sin ir “forzado”.

¿Qué potencia y prestaciones ofrece el Ford 17M en términos reales de conducción?

La potencia varía por generación y motor, moviéndose en cifras propias de su época: desde motores modestos para uso familiar hasta V6 más capaces. En la práctica, lo importante es el par y el desarrollo: a velocidades de crucero se siente descansado, con buena capacidad para mantener ritmo en llano. No es un coche para conducción agresiva; brilla cuando se conduce fluido y con previsión.

¿Cómo es el confort y la calidad de rodadura del Ford 17M?

El 17M se diseñó para viajar: suspensión orientada a filtrar baches, asientos amplios y una postura de conducción relajada. En carretera secundaria transmite cierta “flotación” típica de la época, pero también mucha comodidad. En autopista, las generaciones más modernas ganan estabilidad y mejor aislamiento. La sensación general es de berlina seria: te invita a mantener un ritmo constante, sin fatiga.

¿Qué tal va de dirección, frenos y estabilidad comparado con otros clásicos?

La dirección suele ser blanda, con bastante giro y menos precisión que un coche moderno; a cambio, maniobrar resulta fácil. Los frenos, según versión, pueden requerir más presión de pedal y anticipación, especialmente si no están perfectamente ajustados. La estabilidad mejora claramente en generaciones posteriores, con mejor aerodinámica y vías más asentadas. Con neumáticos correctos, transmite seguridad a ritmo clásico.

¿Qué consumo tiene el Ford 17M y qué autonomía es realista?

El consumo depende del motor: los cuatro cilindros suelen ser más contenidos, mientras que los V6 premian la suavidad pero beben más en ciudad. En conducción tranquila, la autonomía puede ser buena para su época, aunque conviene contar con márgenes por la carburación y el estado del motor. Conduciendo a ritmo uniforme, sin acelerones, se percibe eficiente: el coche “rueda” con poca tensión mecánica.

¿Qué versiones y acabados del Ford 17M son más interesantes hoy?

Las versiones con mejor equilibrio suelen ser las intermedias: suficiente motor para viajar y mantenimiento asumible. Si buscas carácter, los V6 de las últimas generaciones (como P7) aportan esa reserva de par que transforma la experiencia en autopista. Para coleccionismo, influyen rareza, estado y originalidad: interiores completos, molduras, emblemas y documentación. Un 17M bien conservado transmite categoría sin estridencias.

¿Qué hay que revisar antes de comprar un Ford 17M clásico?

Prioriza corrosión en bajos, pasos de rueda, suelos y anclajes de suspensión; es lo que más encarece la restauración. Revisa carburación, fugas, estado del radiador y temperatura en marcha. Comprueba frenos, latiguillos y bomba, además del juego en dirección. La caja debe entrar sin rascar y el embrague no debe patinar. En prueba dinámica, escucha ruidos de transmisión y vibraciones a velocidad sostenida.

¿Es un coche fiable para usarlo en concentraciones y rutas?

Con mantenimiento al día, el 17M puede ser un clásico muy disfrutón: mecánica relativamente simple, conducción cómoda y buena capacidad rutera. La fiabilidad real depende más del estado que del modelo: encendido, refrigeración y frenos deben estar impecables. En ruta se aprecia su carácter de berlina viajera: motor girando relajado, suspensión confortable y habitáculo amplio. Ideal para planes tranquilos y kilómetros con calma.

¿Qué disponibilidad de recambios y dificultad de mantenimiento tiene el Ford 17M?

Hay recambios mecánicos que suelen encontrarse con relativa facilidad gracias a la comunidad Ford clásica, pero la dificultad aparece en piezas específicas de carrocería e interior. Mantenerlo exige un taller con sensibilidad por carburación, reglajes y ajustes de frenos. La experiencia es “mecánica” en el buen sentido: se nota cada puesta a punto. Un 17M bien ajustado arranca fino, acelera limpio y rueda con suavidad constante.

¿Cómo es el interior del Ford 17M y qué se siente al conducirlo hoy?

El interior prioriza espacio, visibilidad y mandos sencillos: volante grande, instrumentación clara y asientos pensados para horas de viaje. Conduciendo hoy, lo primero es el ritmo: pide suavidad, distancia y lectura anticipada de la carretera. A cambio, ofrece una sensación auténtica de berlina clásica: suspensión que acompaña, motor con respuesta progresiva y una calma mecánica que convierte cada trayecto en un paseo con propósito.

Rivales de Ford 17M

El Ford 17M representa una etapa clave en la historia europea de Ford: la de las grandes berlinas “de familia” con aspiraciones de coche de categoría. Nacido bajo la denominación “Taunus” y desarrollado en distintas generaciones (P2, P3, P5, P6 y P7), el Ford 17M fue afinando su receta con el paso de los años: comodidad de marcha, una presentación cuidada para su época y una gama mecánica pensada para combinar solvencia en carretera con un mantenimiento relativamente accesible. En su ecosistema natural —la Europa de los 60 y principios de los 70— su rivalidad no se medía solo por potencia, sino por espacio interior, aplomo en viajes largos y una sensación de coche “serio” sin saltar a marcas premium. En ese tablero, el Opel Rekord fue el antagonista más constante: mismo enfoque de berlina racional, con una reputación de robustez y una oferta de motores muy alineada en concepto y cifras. La elección entre ambos solía decantarse por matices: tacto de conducción, red comercial local y preferencias por la puesta a punto del chasis. Más arriba en percepción de calidad y refinamiento aparecía el BMW 1800 (Neue Klasse). Aunque no siempre competía por precio de manera directa, sí lo hacía por el comprador que quería una berlina más dinámica, con motores más “alegres” y un carácter rutero que miraba más al conductor. Frente a un 17M orientado al confort y la polivalencia, el BMW presionaba donde más duele: respuesta, precisión y una imagen más aspiracional. Desde el lado británico, el Ford Cortina 1600 jugaba una carta distinta: más compacto y a menudo más ligero, podía ofrecer prestaciones vivas con mecánicas de menor cilindrada. No era un rival por tamaño puro en todas las versiones, pero sí por uso real y por presupuesto; para muchos compradores, el salto a un 17M significaba ganar empaque y espacio, mientras que el Cortina seducía con sencillez y coste contenido. Nota editorial: el Ford 17M tuvo varias generaciones y motorizaciones. Para una comparativa técnica coherente, a continuación se toman como referencia versiones representativas de mediados de los 60 con motores gasolina habituales en sus gamas (puede haber variaciones según año, mercado y carrocería).
Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura motor Potencia (CV)
Ford 17M 1698 V4 gasolina 70
Opel Rekord 1700 1698 L4 gasolina 60
BMW 1800 (Neue Klasse) 1773 L4 gasolina 90
Ford Cortina 1600 1599 L4 gasolina 88

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026