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¿Tuviste un Ford GT 40? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
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Sobre la marca de coches Ford

Ford es una marca que combina tradición industrial y enfoque práctico en la conducción diaria. Al volante, sus modelos transmiten una dirección precisa y una respuesta equilibrada, pensadas para viajar con seguridad y confort tanto en ciudad como en carretera. En esta guía repasamos su historia, la gama actual y las claves de su tecnología, para ayudarte a entender qué ofrece Ford y cómo encaja en tu forma de conducir.

Versiones de Ford GT 40

4.2L 8 cil 350 cv Manual Coupé (1964 - 1967 )

Ford GT 40 - 4.2L 8 cil 350 cv Manual Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.195 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
350 CV
Potencia (kW)
261 kW
Potencia (PS)
355 PS
Par
85 Nm
Peso
910 kg
Longitud
4.070 mm
Anchura
1.780 mm
Altura
1.040 mm
Batalla
2.420 mm
Depósito
125 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Concept (2002 )

Ford GT 40 - Concept - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.195 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
350 CV
Potencia (kW)
261 kW
Potencia (PS)
355 PS
Par
85 Nm
Peso
1520 kg
Longitud
4.620 mm
Anchura
1.960 mm
Altura
1.110 mm
Batalla
2.620 mm
Depósito
107 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

MK II (1966 )

Ford GT 40 - MK II - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.195 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
350 CV
Potencia (kW)
261 kW
Potencia (PS)
355 PS
Par
85 Nm
Peso
1136 kg
Longitud
4.150 mm
Anchura
1.780 mm
Altura
1.040 mm
Batalla
2.420 mm
Depósito
125 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

MK III (1967 )

Ford GT 40 - MK III - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.195 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
350 CV
Potencia (kW)
261 kW
Potencia (PS)
355 PS
Par
85 Nm
Peso
998 kg
Longitud
4.300 mm
Anchura
1.780 mm
Altura
1.050 mm
Batalla
2.430 mm
Depósito
125 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

MK IV (1968 - 1972 )

Ford GT 40 - MK IV - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
4.948 cc
Cilindros
8
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
424 CV
Potencia (kW)
316 kW
Potencia (PS)
430 PS
Par
637 Nm
Peso
960 kg
Longitud
4.350 mm
Anchura
1.800 mm
Altura
980 mm
Batalla
2.420 mm
Depósito
125 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ford GT 40

¿Qué es el Ford GT40 y por qué es un icono?

El Ford GT40 nació para ganar Le Mans y lo logró: cuatro victorias consecutivas (1966-1969). “40” alude a su altura, apenas 40 pulgadas (1,02 m), lo que se siente desde el primer momento: vas tumbado, con el parabrisas muy cerca y el capó infinito. Su aerodinámica, su postura de conducción y su V8 transmiten carreras puras en carretera.

¿Cómo se siente al volante por su posición de conducción?

Entrar exige doblar el cuerpo y aceptar una cabina estrecha: esa es parte de la experiencia. Sentado muy bajo, con pedales adelantados, el volante queda casi vertical y las ventanillas laterales parecen de competición. La visibilidad frontal es sorprendente para su época, pero detrás manda el motor. Con 1,02 m de altura, todo ocurre cerca, rápido y con intensidad.

¿Qué motores llevaba el Ford GT40 y qué carácter tienen?

Según versión, montó V8 “small block” 289 (4,7 litros) y V8 427 (7,0 litros) en los Mk II, además de 302 (4,9) en algunos Mk I. El 4,7 sube alegre y se siente más ágil de morro; el 7,0 empuja con par denso, como una ola. La respuesta es mecánica, directa, sin filtros modernos.

¿Qué prestaciones ofrecía en su época y cómo se perciben hoy?

Un GT40 Mk I rondaba 306-335 CV según preparación; en Mk II se superaban 480 CV. En sensaciones, no es solo la cifra: el coche pesa alrededor de 1.000 kg, y esa relación potencia/peso se traduce en aceleraciones secas y un empuje continuo. A velocidad alta, el chasis te pide manos firmes y respeto, como un coche de carreras.

¿Cómo es su chasis y qué transmite en curvas?

Usa un chasis monocasco/semimonocasco con subestructuras, muy rígido para su tiempo, y suspensión independiente. En curvas se siente plantado, con el centro de gravedad bajísimo y reacciones inmediatas. La dirección no tiene asistencia: comunica cada rugosidad. Cuando el asfalto es bueno, el GT40 fluye; cuando bachea, notas su enfoque de circuito: precisión antes que comodidad.

¿Qué caja de cambios y tacto mecánico ofrece?

El GT40 empleó cajas manuales de 4 y 5 relaciones, con transaxle para gestionar el par del V8. El tacto es metálico, con recorridos marcados y necesidad de decisión al engranar. No es una palanca “mantequilla”: es un mecanismo que te obliga a sincronizar embrague, gas y muñeca. Esa interacción convierte cada cambio en un gesto de conducción, no en un trámite.

¿Cómo suena y qué vibra en un Ford GT40?

El V8 va detrás, cerca de tus hombros, y eso cambia todo: el sonido no llega, te rodea. A bajo régimen hay pulsación grave; al abrir gas, el escape se endurece y el habitáculo se llena de resonancia. Las vibraciones son parte del guion: notas la transmisión, la temperatura y el trabajo del motor. Es una experiencia sensorial intensa y muy física.

¿Qué diferencias hay entre Mk I, Mk II, Mk III y Mk IV?

El Mk I es el “equilibrio” clásico: más ligero y versátil, con V8 4,7. El Mk II es brutal por par y potencia gracias al 7,0, pensado para dominar rectas. El Mk III fue la interpretación para carretera, más civilizado y con detalles de uso diario. El Mk IV es el más radical en aerodinámica y estructura, diseñado para Le Mans con obsesión por la eficiencia.

¿Qué consumo y uso real tiene un GT40, incluso en conducción tranquila?

Por cilindrada, carburación y aerodinámica de carreras, el consumo es alto incluso a ritmos suaves; es normal ver cifras de dos dígitos elevados (L/100 km) y, si se exige, subir mucho más. En sensaciones, el coche “bebe” como suena: con contundencia. El depósito y la autonomía te invitan a planificar, pero cada parada forma parte del ritual clásico.

¿Es un coche cómodo y utilizable en carretera abierta?

Es utilizable, pero no cómodo en el sentido moderno. La cabina es calurosa, el acceso difícil y el ruido constante. La suspensión prioriza control sobre confort, y el radio de giro y la visibilidad trasera penalizan maniobras. A cambio, en carretera amplia y buen firme, el GT40 se siente como un prototipo matriculado: bajo, estable, rápido y tremendamente comunicativo.

¿Qué valor coleccionista tiene y por qué se cotiza tanto?

Su valor nace de la historia: Le Mans, rivalidad con Ferrari y una silueta reconocible al instante. Además, la producción original fue limitada y cada variante tiene interés propio. Conduciéndolo, entiendes la cotización: es un coche que no se “parece” a un clásico, se comporta como un coche de carreras real. Eso, unido a autenticidad y documentación, marca el precio.

¿Qué hay que revisar en mantenimiento y conservación?

Claves: sistema de refrigeración (trabaja duro), carburación/encendido (sensibles a ajuste), frenos y líneas, y estado del chasis por corrosión/fatiga en unidades antiguas. También juntas, manguitos y depósitos por envejecimiento. En conducción, un GT40 bien afinado se siente redondo y estable; uno desajustado transmite tirones, temperaturas altas y frenos esponjosos. Aquí el mantenimiento cambia por completo la experiencia.

¿Qué neumáticos y frenos influyen más en su comportamiento?

El GT40 nació con medidas y compuestos de época; hoy, el neumático define su seguridad y tacto. Un compuesto moderno compatible mejora agarre y progresividad sin traicionar el carácter. En frenos, el estado de discos, pinzas y líquido es decisivo: el coche va rápido y pide mordiente constante. Cuando todo está bien, frena con decisión y mantiene la línea; si no, aparece fatiga y deriva.

¿Qué alternativas actuales ofrecen una experiencia similar?

Si buscas sensaciones comparables, el Ford GT (2005-2006) y el Ford GT (2017-2022) evocan postura baja y empuje, pero con más control y confort. En réplicas bien construidas, el sabor es más cercano por peso y simplicidad, aunque depende del fabricante. A nivel emocional, lo más parecido es un deportivo ligero y visceral: dirección sin exceso de asistencia, V8 con respuesta inmediata y chasis comunicativo.

Rivales de Ford GT 40

Hablar del Ford GT40 es entrar en una época en la que la velocidad era también una declaración de intenciones. Nacido para resistir el castigo de la larga distancia y, al mismo tiempo, para volar en recta, el GT40 se convirtió en el estandarte de Ford en la batalla más simbólica del automovilismo: la conquista de Le Mans. Su silueta baja —“40” por su altura en pulgadas— no era un capricho estético, sino una consecuencia directa de una obsesión por la penetración aerodinámica, el centro de gravedad y la estabilidad a alta velocidad.

En su escenario natural, los prototipos y GT de resistencia de mediados de los 60, el Ford GT40 se midió con rivales que representaban filosofías muy distintas. El Ferrari 330 P3 apostaba por la sofisticación italiana: un V12 de carrera larga y afinado para combinar estirada y finura mecánica, con una aerodinámica cuidada y una tradición deportiva que pesaba tanto como su ingeniería. Frente a él, el GT40 respondía con el pragmatismo americano bien ejecutado: potencia abundante, fiabilidad y una plataforma que evolucionó con rapidez hasta convertirse en una herramienta de resistencia total.

En paralelo, el Porsche 906 Carrera 6 encarnaba la vía alemana: ligereza, eficiencia y agilidad en trazados revirados. Con menos cilindrada y potencia, el 906 compensaba con masa contenida y una puesta a punto quirúrgica, capaz de castigar a coches más musculosos cuando el circuito premiaba la precisión. Donde el GT40 imponía presencia por empuje y velocidad punta, el Porsche lo hacía por ritmo constante y conservación de neumáticos y frenos.

Y en el frente británico, el Lola T70 Mk3 compartía parte del lenguaje técnico de la época: V8 de gran cubicaje y una concepción de chasis orientada a aprovechar el par motor. Su rivalidad con el GT40 se entendía desde la eficacia: soluciones directas, rendimiento elevado y una interpretación muy “de carreras” del compromiso entre potencia y estabilidad. Si el GT40 es la pieza icónica por palmarés, el Lola fue, a menudo, el recordatorio de que en los 60 el rendimiento real se decidía tanto por el conjunto como por los detalles.

En resumen, el Ford GT40 no solo fue rápido: fue la síntesis entre músculo, desarrollo continuo y resistencia. Sus rivales, cada uno a su manera, obligaron a afinarlo. Ferrari empujó a Ford a la excelencia; Porsche le enfrentó a la lógica del peso y la eficiencia; Lola le obligó a no dormirse en la potencia. De ese choque de escuelas nació una de las rivalidades más recordadas del automovilismo.

Modelo Cilindrada Arquitectura Potencia
Ford GT40 (Mk II, referencia 7.0) 7.0 L (≈ 6.997 cc) V8 atmosférico ≈ 485 cv
Ferrari 330 P3 4.0 L (≈ 3.967 cc) V12 atmosférico ≈ 420 cv
Porsche 906 Carrera 6 2.0 L (≈ 1.991 cc) Bóxer 6 atmosférico ≈ 210 cv
Lola T70 Mk3 (config. Chevrolet 5.7) 5.7 L (≈ 5.735 cc) V8 atmosférico ≈ 500 cv

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026