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Sobre la marca de coches Ford

Ford es una marca que combina tradición industrial y enfoque práctico en la conducción diaria. Al volante, sus modelos transmiten una dirección precisa y una respuesta equilibrada, pensadas para viajar con seguridad y confort tanto en ciudad como en carretera. En esta guía repasamos su historia, la gama actual y las claves de su tecnología, para ayudarte a entender qué ofrece Ford y cómo encaja en tu forma de conducir.

Versiones de Ford GT 70

1.6L 4 cil 85 cv Manual (1971 )

Ford GT 70 - 1.6L 4 cil 85 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
1.599 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
85 CV
Potencia (kW)
63 kW
Potencia (PS)
86 PS
Par
125 Nm
Peso
765 kg
Longitud
3.890 mm
Anchura
1.730 mm
Altura
1.120 mm
Batalla
2.330 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
225 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ford GT 70

¿Qué es el Ford GT70 y por qué es tan especial?

El Ford GT70 fue un prototipo de rally de finales de los 60, creado para atacar el Mundial con un enfoque radical: motor central y carrocería ligera. Su V6 de 3.0 litros (procedente del Zephyr) buscaba unos 300 CV según preparación. Al volante, ese reparto de masas promete un morro más preciso y una trasera viva: exige manos finas, pero recompensa con agilidad inmediata.

¿Qué motor montaba el Ford GT70 y cómo se siente en marcha?

El GT70 utilizaba un V6 3.0 “Essex”, con cifras que rondaban 240–300 CV en especificaciones de competición. Más que estirar infinito, empuja con par desde medio régimen y suena denso, metálico, muy “rally” clásico. En conducción, la entrega se percibe directa y física: acelera con contundencia y te obliga a anticipar, porque la respuesta del acelerador manda sobre el equilibrio del coche.

¿Cómo era su configuración y qué aporta a la conducción?

Su arquitectura era de motor central-trasero y batalla corta, pensada para tracción y giro en tramos. Ese diseño concentra masas y reduce inercias: el coche cambia de dirección con un gesto, casi como si leyera la carretera. La contrapartida es una trasera con carácter; si entras pasado, la corrección debe ser rápida. En manos expertas, se siente rápido, incisivo y muy comunicativo.

¿Qué prestaciones ofrecía el Ford GT70 en su época?

Dependiendo de la preparación, se hablaba de cerca de 300 CV con un peso contenido (en torno a 900 kg en estimaciones habituales de prototipos). Eso lo situaba con una relación peso/potencia propia de coches muy serios para su tiempo. En la práctica, lo que notas es el “latigazo” a la salida de curva: acelera antes de lo que tu cerebro espera y se pega al tramo.

¿Cómo era el chasis y qué sensación transmite?

El GT70 recurría a una estructura ligera tipo monocasco con subchasis, priorizando rigidez y bajo peso. Esa rigidez se traduce en una dirección más fiel: sientes el apoyo de cada rueda y la textura del asfalto. No es un coche blando ni filtrado; vibra, informa y te mantiene alerta. En tramo, esa lectura constante te ayuda a colocar el coche con precisión.

¿Qué papel jugó en competición y qué resultados tuvo?

El GT70 nació para el rally internacional, pero su desarrollo fue complejo y su fiabilidad limitó la continuidad del proyecto. Tuvo participaciones notables en pruebas británicas y apariciones en eventos de alto nivel, aunque sin consolidarse como dominador del Mundial. En términos de sensaciones, se entiende: es un coche de prototipo, rápido y exigente, que pide horas de puesta a punto y pilotaje fino.

¿Qué puntos débiles se le atribuyen y cómo se notan al conducir?

Se citan problemas de desarrollo, refrigeración y puesta a punto, típicos de un programa apresurado. En conducción, esos puntos se traducen en una experiencia menos “redonda”: puede variar el equilibrio entre ejes según temperatura, neumáticos o reglajes. También exige confianza en frenos y en el tren trasero: si el coche no está perfecto, lo notas en apoyos largos y en tracción al abrir gas.

¿Cómo era su diseño y qué aerodinámica buscaba?

Su carrocería era compacta, baja y de líneas tensas, pensada para cortar el aire y estabilizar a alta velocidad en tramos rápidos. No es aerodinámica de carga moderna, sino de eficiencia y estabilidad. Al volante, esa baja altura se siente: vas “encajado” cerca del suelo, con una percepción de velocidad intensa. En rectas rápidas, la silueta ayuda a que el coche vaya más asentado.

¿En qué se diferencia de otros Ford GT más conocidos?

A diferencia del Ford GT moderno (superdeportivo de carretera) o del GT40 (resistencia), el GT70 es un arma de rally, concebida para superficies cambiantes y cambios de apoyo constantes. Eso marca el tacto: menos enfoque en velocidad punta sostenida y más en agilidad, tracción y control de derrapaje. Su carácter es más nervioso y “de tramo”, con reacciones rápidas y una comunicación muy directa.

¿Qué valor tiene hoy el Ford GT70 para coleccionistas y aficionados?

Su valor actual viene de la rareza: es un prototipo poco visto, con historia y aura de “lo que pudo ser” en el Mundial de Rally. Para un aficionado, ofrece una conexión muy pura con la ingeniería de competición de finales de los 60. En evento o exhibición, su presencia se siente: suena a competición real, huele a mecánica y te obliga a conducir con respeto y precisión.

Rivales de Ford GT 70

El Ford GT 70 es uno de esos nombres que suenan a prototipo y a cronómetro, pero que en realidad pertenece a una etapa muy concreta de Ford: la de los “Special Vehicles” de finales de los 70, cuando la marca experimentaba con conceptos de alto rendimiento y soluciones técnicas pensadas para trasladar sensaciones de competición a la carretera. En su planteamiento, el Ford GT 70 se entiende como un deportivo ligero de motor central (o de enfoque claramente orientado al reparto de masas) cuyo objetivo no era tanto la producción masiva como demostrar capacidades: agilidad, respuesta y un carácter mecánico directo. En ese terreno, la rivalidad natural se dibuja con deportivos europeos de filosofía parecida: compactos, relativamente livianos, muy centrados en el conductor y con soluciones técnicas avanzadas para su época. El primer choque conceptual lo plantea el Porsche 914. No es un coche de músculo, sino de equilibrio: un chasis honesto, motor central y una dirección que prioriza la precisión. Frente a él, el Ford GT 70 se mide en “sensación de prototipo”: la promesa de un comportamiento más incisivo y una entrega más inmediata, a costa de una usabilidad menos cotidiana. El segundo rival lógico es el Lotus Esprit de primera generación. El Lotus representa la escuela británica de la ligereza aplicada con método: un deportivo de líneas tensas, posición de conducción baja y una puesta a punto que busca que cada kilo cuente. El Ford GT 70 se enfrenta aquí al mito de la finura dinámica: su desafío sería aportar un punto más de empuje o contundencia mecánica sin perder la delicadeza que exige un deportivo serio. Por último, el De Tomaso Pantera encarna el otro extremo del deportivo “exótico” de la época: motor grande, potencia generosa y presencia intimidante. Es menos bisturí y más martillo, pero ofrece una experiencia de alto voltaje. Comparado con él, el Ford GT 70 juega la carta de la agilidad y la inmediatez, con un enfoque más de tramo revirado que de recta larga.
Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura / cilindros Potencia (CV)
Ford GT 70 1993 V6 220
Porsche 914 (2.0) 1971 Bóxer 4 100
Lotus Esprit (S1) 1973 L4 160
De Tomaso Pantera 5763 V8 330

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026