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Sobre la marca de coches Ford

Ford es una marca que combina tradición industrial y enfoque práctico en la conducción diaria. Al volante, sus modelos transmiten una dirección precisa y una respuesta equilibrada, pensadas para viajar con seguridad y confort tanto en ciudad como en carretera. En esta guía repasamos su historia, la gama actual y las claves de su tecnología, para ayudarte a entender qué ofrece Ford y cómo encaja en tu forma de conducir.

Versiones de Ford RS 200

1.8L 4 cil 247 cv Manual Coupé (1985 - 1989 )

Ford RS 200 - 1.8L 4 cil 247 cv Manual Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
1.804 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
247 CV
Potencia (kW)
184 kW
Potencia (PS)
250 PS
Par
292 Nm
Peso
1280 kg
Longitud
4.010 mm
Anchura
1.770 mm
Altura
1.330 mm
Batalla
2.410 mm
Depósito
116 L
Velocidad máx.
224 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

1.8L 4 cil 250 cv Manual Coupé (1990 )

Ford RS 200 - 1.8L 4 cil 250 cv Manual Coupé - Imagen no disponible
Carrocería
Coupé
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
4x4
Posición motor
Central
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
1.798 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
250 CV
Potencia (kW)
186 kW
Potencia (PS)
253 PS
Par
292 Nm
Peso
1180 kg
Longitud
4.000 mm
Anchura
1.770 mm
Altura
1.330 mm
Batalla
2.520 mm
Depósito
54 L
Velocidad máx.
249 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ford RS 200

¿Qué es el Ford RS200 y por qué sigue siendo tan deseado?

El Ford RS200 nació para el Grupo B (1984-1986) y se fabricó en torno a 200 unidades para homologación. Con chasis tubular y carrocería ligera, era un coche diseñado para ganar en tramos, no para presumir en ciudad. Al volante se siente compacto, “tenso”, con respuestas inmediatas. Su rareza, su historia de rally y su conducción cruda lo han convertido en objeto de colección.

¿Cómo se siente el motor 1.8 turbo del RS200 al acelerar?

Monta un 1.8 turbo de 4 cilindros (Cosworth BDT) con potencias cercanas a 250 CV en calle y mucho más en rally. Lo importante es la entrega: primero notas el empuje creciendo, luego el turbo “entra” con decisión y el coche se estira con rabia hasta la zona alta. No es una aceleración suave; es una patada progresiva que exige manos y atención.

¿Qué prestaciones ofrece y cómo se perciben en conducción real?

En especificación de calle rondaba el 0-100 km/h en aproximadamente 5 segundos y una velocidad punta cerca de 230 km/h, cifras muy serias para su época. En carretera se percibe más por la intensidad que por el número: el coche gana velocidad con una ligereza casi de competición. A altas velocidades se siente estable, pero siempre con un punto de nervio típico de los Grupo B.

¿Cómo funciona su tracción total y qué transmite en curvas?

La tracción total del RS200 reparte par para maximizar motricidad en superficies deslizantes, el terreno natural del coche. En curva sientes que “tira” del morro y empuja desde atrás, permitiendo acelerar antes de lo que te atreverías en un propulsión. Aun así, no lo hace fácil: requiere precisión y gas medido, porque la respuesta puede volverse viva cuando el turbo sopla fuerte.

¿Qué tal es su chasis y por qué se nota tan “de carreras”?

El RS200 utiliza un chasis tubular con suspensión de largo recorrido pensada para rally, con un equilibrio muy particular: absorbe baches con eficacia, pero mantiene el coche firme en apoyos. La dirección transmite textura del asfalto y los cambios de carga se sienten inmediatos, como si el coche estuviera atornillado a tus manos. Es ágil, compacto y rápido de reacciones, más cercano a un tramo que a una autopista.

¿Cómo es la posición de conducción y la vida a bordo?

La cabina está enfocada a conducir, no a viajar: visibilidad razonable, mandos simples y una sensación de estar sentado “dentro” del coche, casi en el centro. Se percibe ruido mecánico, vibración y calor, parte del carácter del RS200. Los asientos y el volante invitan a sujetar el coche con el cuerpo. Es un ambiente funcional, que convierte cada kilómetro en una experiencia concentrada y analógica.

¿Qué consumo y autonomía puede esperarse de un RS200?

No es un coche pensado para eficiencia: el 1.8 turbo, la tracción total y la puesta a punto de alto rendimiento elevan el consumo con facilidad. En uso tranquilo puede moverse en cifras de dos dígitos (l/100 km), y si aprovechas el turbo, sube con rapidez. La sensación es la de un coche que “bebe” cuando lo exprimes, coherente con su ADN de competición y su respuesta intensa.

¿Qué mantenimiento requiere y cuáles son sus puntos críticos?

El mantenimiento debe ser meticuloso: turbo, refrigeración, sistema de tracción y componentes de suspensión sufren si se usa con alegría. La disponibilidad de piezas puede ser compleja y cara, y conviene contar con especialistas en clásicos de competición. En conducción, un RS200 bien mantenido se nota por su finura mecánica: sube de vueltas limpio, no “tose” y la transmisión entrega sin tirones, reforzando confianza en cada aceleración.

¿Qué versiones existen, incluyendo el RS200 Evolution?

La versión de calle se creó para homologar, mientras que en competición hubo configuraciones mucho más potentes. El RS200 Evolution es el santo grial: evolución pensada para superar los 400 CV y, en especificaciones de rally, acercarse o superar cifras muy superiores. En sensaciones, la diferencia es la urgencia: el coche pasa de rápido a brutalmente reactivo, con un turbo más dominante y una exigencia mayor para dosificar tracción.

¿Qué valor de mercado tiene y qué influye en su precio?

El RS200 se mueve en cifras muy altas por rareza, historia y demanda entre coleccionistas. El precio depende de originalidad, historial, estado del chasis, documentación, preparación y si conserva especificación de calle. Un ejemplar sano transmite solidez: cierres, alineación, respuesta del motor y ausencia de holguras. En el mercado, los mejor documentados y menos modificados suelen estar más cotizados por su autenticidad y trazabilidad.

¿Para quién tiene sentido comprar un Ford RS200 hoy?

Tiene sentido para quien busca un clásico con carácter competitivo real y está dispuesto a asumir mantenimiento, logística y respeto al volante. No es un deportivo “fácil”; es un coche que pide técnica, calentamiento, y una conducción fina con el turbo. A cambio, ofrece sensaciones que ya casi no existen: ligereza, ruido mecánico, tracción y una respuesta inmediata. Ideal para colecciones, eventos históricos y conducción ocasional con propósito.

Rivales de Ford RS 200

El Ford RS200 nació con un objetivo muy concreto: dominar el Grupo B con una receta de ingeniería sin concesiones. Motor central, tracción total y una carrocería compacta concebida para devorar tramos estrechos y superficies deslizantes. Más que un “Ford rápido”, el RS200 fue un proyecto de competición homologado para la calle: dirección directa, reparto de masas pensado para la agilidad y una sobrealimentación que entrega empuje con un carácter muy de los años 80. Su rivalidad natural no se entiende en un concesionario, sino en la cuneta de un rally: donde importan la respuesta del turbo, la tracción al salir de una horquilla y la capacidad de frenar tarde sin perder compostura. En ese tablero de juego, el primer adversario inevitable es el Audi Sport quattro, el coche que cambió las reglas al llevar la tracción total a la élite del rally. Frente al planteamiento del Audi —motor delantero y batalla recortada para ganar nervio— el RS200 apostaba por el equilibrio del motor central, buscando una mayor neutralidad en apoyos y una motricidad muy aprovechable cuando el terreno se complica. La comparación es casi filosófica: potencia y tracción como arma bruta en el Audi, precisión y reparto de masas como argumento principal en el Ford. Otro duelo clave es con el Peugeot 205 Turbo 16, quizá el enfoque más “quirúrgico” del Grupo B. El Peugeot también utilizaba motor central y 4x4, con una compactación extrema y una eficacia que prioriza la salida de curva y la tracción constante. Frente a él, el RS200 destaca por su concepción muy específica como plataforma de rally desde el origen, con una arquitectura pensada para ajustes y puesta a punto en competición. Donde el Peugeot impone ritmo con eficiencia, el Ford busca ritmo con equilibrio y una entrega turbo marcada, de las que exigen manos y criterio. La tercera gran sombra es el Lancia Delta S4, un rival que representó el maximalismo técnico: tracción total, motor central y la famosa combinación de compresor y turbo para rellenar la respuesta a bajas vueltas y estirar con rabia arriba. Comparado con el S4, el RS200 juega una carta más “pura” de turboalimentación, con una respuesta que depende más de la gestión del régimen y de cómo se encadena el tramo. El Lancia se apoya en su capacidad para empujar con continuidad; el Ford, en la lectura fina del agarre y en esa sensación de coche compacto que se coloca con precisión en el sitio correcto. En conjunto, el Ford RS200 se mide con rivales que marcaron época por soluciones distintas a un mismo problema: ser los más rápidos donde el asfalto perfecto no existe. Su legado no es el de la cifra aislada, sino el de una arquitectura diseñada para convertir tracción, potencia y ligereza en velocidad útil.
Modelo Arquitectura / Tracción Cilindrada (cc) Alimentación Potencia (CV) Cilindros
Ford RS200 Motor central / 4x4 1.803 Turbo 250 4
Audi Sport quattro Motor delantero / 4x4 2.133 Turbo 306 5
Peugeot 205 Turbo 16 Motor central / 4x4 1.775 Turbo 200 4
Lancia Delta S4 Motor central / 4x4 1.759 Compresor + Turbo 250 4

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026