¿Tuviste uno?

¿Tuviste un Ginetta G27? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Ginetta - Logo

Sobre la marca de coches Ginetta

Ginetta es una marca británica forjada entre boxes y carreteras secundarias, donde el peso contenido y la respuesta del chasis marcan la diferencia. Al volante, la dirección comunica cada cambio de asfalto y el tren delantero invita a trazar con precisión, como en una sesión de tandas. Su filosofía prioriza la conexión conductor-máquina, con un enfoque claro: rendimiento puro, sin artificios, y herencia real de competición.

Versiones de Ginetta G27

1.8L (1990 - 2004 )

Ginetta G27 - 1.8L - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
-
Tracción
-
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.800 cc
Cilindros
-
Tipo motor
-
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
-
Potencia (kW)
-
Potencia (PS)
-
Par
-
Peso
-
Longitud
-
Anchura
1.630 mm
Altura
-
Batalla
-
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ginetta G27

¿Qué es el Ginetta G27 y qué lo hace especial en carretera?

El Ginetta G27 es un kit car británico ligero de finales de los 80 y 90, pensado para quien busca sensaciones puras. Con chasis tubular y carrocería de fibra, suele rondar 650–800 kg, así que cada caballo se nota. La dirección se siente directa y el morro entra rápido en curva. Con mecánicas Ford habituales (1.6–2.0), acelera con inmediatez y transmite mucha carretera.

¿Cómo se siente al volante: confort, postura y “feeling” de conducción?

Conduces muy cerca del suelo, con una postura baja y piernas estiradas, tipo deportivo clásico. El habitáculo es sencillo: menos aislamiento, más sonido mecánico y de rodadura, lo que aumenta la conexión con el coche. La suspensión, a menudo con tarados firmes, comunica cada cambio de asfalto. No es un gran turismo; es un coche para disfrutar de la trazada, no para filtrar.

¿Qué motores puede llevar el Ginetta G27 y qué sensaciones ofrecen?

Muchas unidades montan motores Ford Pinto 2.0 o Ford CVH/“Zetec” según preparación y época, con potencias frecuentes entre 100 y 170 CV. En un peso contenido, eso se traduce en una respuesta viva al acelerador y recuperaciones ágiles. Con carburación o ajustes simples, el empuje llega de forma lineal y audible. Si está bien afinado, invita a estirar marchas por placer.

¿Qué tal es su chasis y su comportamiento en curvas?

El chasis tubular aporta rigidez y una lectura clara del agarre. En curvas enlazadas, el G27 suele destacar por agilidad: gira rápido y cambia de apoyo con poca inercia, gracias al bajo peso. El tren delantero tiende a ser comunicativo y el trasero, si aceleras pronto, puede insinuarse progresivamente. Con neumáticos adecuados, el equilibrio es muy “deportivo clásico”: preciso, sin filtros.

¿Es un coche rápido hoy: aceleración, sensaciones y ritmo real?

Más que cifras absolutas, lo que impresiona es la intensidad. Con 120–160 CV y menos de 800 kg, el 0–100 km/h puede moverse aproximadamente en 5,5–7,5 s según preparación y transmisión. En carreteras reviradas se siente muy rápido porque frena menos masa y cambia de dirección con facilidad. La velocidad se percibe más, y eso hace cada tramo más envolvente.

¿Cómo frena el Ginetta G27 y qué se percibe en el pedal?

El peso ligero juega a favor: con frenos en buen estado, detiene con decisión y fatiga contenida en uso de carretera. El pedal suele tener un tacto más mecánico que en un coche moderno, con recorrido corto y mucha información. Si equipa mejoras (discos mayores, pastillas deportivas), se refuerza la confianza en bajadas y enlazadas. Lo importante es el equilibrio: que no bloquee fácil el eje trasero.

¿Qué mantenimiento requiere y qué puntos conviene revisar antes de comprar?

Al ser un kit car, el estado manda más que el modelo. Revisa corrosión o grietas en el chasis tubular, calidad de soldaduras y alineación de paneles de fibra. Comprueba holguras en suspensión, dirección y rótulas, y el estado de frenos/latiguillos. En motor, busca fugas, temperatura estable y carburación fina. Un G27 bien montado se siente sólido; uno regular, nervioso y ruidoso.

¿Es apto para uso diario o está pensado para fines de semana?

Para diario puede hacerse, pero no es su terreno natural. El confort acústico y la protección aerodinámica son limitados; a 100–120 km/h el viento y la rodadura están muy presentes. La visibilidad y la maniobrabilidad dependen del montaje, y el acceso al habitáculo suele ser más “deportivo” que práctico. En cambio, para rutas de fin de semana ofrece una conexión directa con la carretera que pocos coches modernos replican.

¿Qué consumo y costes de uso se pueden esperar?

El consumo depende mucho del motor y la puesta a punto: en conducción tranquila puede rondar 7–9 l/100 km, y en tramos alegres subir a 10–12 l/100 km. Los costes pueden ser razonables porque muchas piezas son de origen Ford, con repuesto accesible. Donde se encarece es en componentes específicos (carrocería, interior, ajustes). Un buen mantenimiento preventivo evita vibraciones y desgastes prematuros.

¿Qué modificaciones o mejoras son habituales y cuáles se notan más al conducir?

Lo más común es mejorar suspensión (amortiguadores regulables), frenos (pastillas, discos, latiguillos metálicos) y refrigeración. También se ven swaps a Zetec u otras preparaciones para ganar respuesta. En conducción, lo que más se nota es una suspensión bien calibrada: el coche apoya con más confianza y “lee” mejor el asfalto. Un diferencial y una alineación fina transforman la tracción a la salida de curva.

¿Cómo es la calidad interior y qué esperar a nivel de equipamiento?

El interior suele ser funcional: asientos tipo bucket, instrumentación simple y acabados que varían según el constructor. No esperes ayudas electrónicas ni lujos; lo valioso es la ergonomía y la lectura del coche. Si la unidad está bien hecha, todo queda a mano y el tacto es firme. Si no, aparecen crujidos, vibraciones y mandos poco precisos. Un buen volante y pedales bien colocados elevan la experiencia.

¿Para quién tiene sentido un Ginetta G27 hoy y qué alternativas emocionales hay?

Tiene sentido para quien prioriza sensaciones puras, ligereza y mecánica accesible, y acepta la realidad de un coche artesanal. Es ideal para carreteras secundarias, concentraciones o trackdays ligeros. Como alternativas de espíritu parecido: Lotus Seven/Caterham, Westfield, Robin Hood o algunos “lightweight” clásicos. El G27 destaca cuando está bien ajustado: te recompensa con dirección viva, peso pluma y conducción muy consciente.

Rivales de Ginetta G27

La Ginetta G27 encarna una forma de entender el deportivo que hoy resulta casi artesanal: compacta, ligera y con un planteamiento claramente orientado a extraer sensaciones desde la sencillez mecánica. Nacida en el ecosistema británico de las décadas en las que el “kit car” y los deportivos de bajo peso eran un refugio para los puristas, la G27 se apoya en una receta clásica: motor delantero, tracción trasera y una masa contenida para que cada caballo se sienta en la carretera. Su rivalidad natural no se mide solo en cifras de potencia, sino en cómo cada alternativa interpreta el mismo ideal de conducción directa. En ese territorio, uno de los adversarios más evidentes es la Caterham Seven, heredera espiritual del Lotus Seven y referencia absoluta cuando se habla de ligereza. Frente a la G27, el enfoque de Caterham suele ser aún más minimalista: menos concesiones, más exposición al entorno y una respuesta inmediata gracias a una relación peso/potencia muy favorable en prácticamente cualquier configuración. La G27, por su parte, tiende a presentarse como una opción ligeramente más “carrozada” y utilizable, manteniendo el nervio de un chasis simple y comunicativo. Otro rival directo es la Westfield SE, que durante años ha jugado en la misma liga de deportivos ultraligeros con múltiples combinaciones de motor. En comparación, Westfield acostumbra a ofrecer una base muy modulable y orientada al montaje, mientras que la G27 destaca por su carácter de coupé/roadster compacto con un aire más “Gran Turismo a escala”, siempre dentro de la filosofía ligera. En carreteras reviradas, ambas opciones se deciden por tacto de dirección, geometrías y puesta a punto más que por pura potencia. Si ampliamos la mirada hacia deportivos ligeros ya “de serie” y con un enfoque accesible, el Mazda MX-5 (NA) aparece como el contrapunto perfecto. No es un kit car ni pretende serlo: aporta refinamiento, fiabilidad industrial y una dinámica equilibrada. La G27, en cambio, responde con una experiencia más cruda y próxima al automovilismo amateur: menos filtros, más sensación mecánica y, en muchas unidades, una personalidad marcada por el motor elegido y el estado de la preparación. Nota SEO/técnica: en la Ginetta G27 existen variaciones relevantes según mercado, año y motorización (con swaps frecuentes). La comparativa inferior refleja especificaciones típicas y ampliamente documentadas para configuraciones habituales; si me indicas el motor concreto de la unidad (p. ej., Ford CVH, Zetec, Rover V8, etc.), ajusto la tabla a esa versión exacta.
Modelo Cilindrada Potencia Configuración motor Tracción Cambio
Ginetta G27 1.6 L (1597 cc) ≈ 105–115 CV L4 atmosférico (típico Ford) Trasera Manual 5v
Caterham Seven 1.6 L (≈ 1598 cc) ≈ 120–135 CV L4 atmosférico Trasera Manual 5v
Westfield SE 1.6–2.0 L (≈ 1598–1998 cc) ≈ 130–170 CV L4 atmosférico Trasera Manual 5v
Mazda MX-5 (NA) 1.6 L (1597 cc) ≈ 115 CV L4 atmosférico Trasera Manual 5v

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026