¿Tuviste uno?
¿Tuviste un Holden Commodore? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Holden
Hablar de Holden es pensar en carreteras abiertas y en esa dirección firme que transmite un coche hecho para recorrer grandes distancias. La marca, nacida en Australia, dejó huella con berlinas, coupés y deportivos de enfoque popular, capaces de combinar músculo y comodidad. Repasamos su historia, los modelos más emblemáticos y el legado que aún se siente en cada aceleración y en su identidad.Versiones de Holden Commodore
3.8L 6 cil 197 cv Manual Sedán (1998 - 1999 )
SS (2006 )
VC (1980 - 1981 )
VC 2.8 (1980 )
VC 3.3 (1980 )
VC 4.1 (1980 )
VC 5.0 (1980 )
VH (1981 )
VH 2.8 (1981 )
VH 3.3 (1981 )
VH 4.1 (1981 )
VK (1984 - 1986 )
VK 3.3 (1984 )
VK 5.0 (1984 )
VL (1986 )
VL 3.0 (1986 )
VL 5.0 (1986 )
VN (1988 - 1991 )
VN 5.0 (1988 )
VN SS (1989 )
VP (1991 )
VP 5.0 (1991 )
VR (1993 - 1995 )
VR 5.0 (1993 )
VT 3.8 (1997 )
VT 5.0 (1997 )
Información sobre Holden Commodore
¿Qué es el Holden Commodore y qué lo hace especial?
El Holden Commodore es una berlina (y también familiar/ute según generación) nacida para combinar uso diario y carácter de gran turismo. Según versiones montó motores V6 y V8, con potencias habituales entre 200 y más de 300 CV, y propulsión trasera en muchas etapas. Al volante se siente aplomado y musculoso: dirección con peso, pisada ancha y una entrega de par que invita a viajar rápido sin esfuerzo.¿Cómo se siente al conducir un Commodore en carretera?
En carretera abierta el Commodore transmite estabilidad de “coche grande”: batalla generosa, vías anchas y suspensiones pensadas para sostener peso y potencia. En V6 empuja con progresividad; en V8 la respuesta es más inmediata, con un par que llena desde medio régimen. A ritmo alto notas cómo se apoya con seguridad, y la insonorización suele favorecer una conducción relajada, de largas distancias.¿Es un coche cómodo para el día a día y viajes largos?
Sí, especialmente por su enfoque de berlina amplia. En generaciones como VE/VF destaca el espacio en plazas traseras y un maletero apto para equipaje familiar. La suspensión suele priorizar confort sin volverse blanda: filtra irregularidades y mantiene la carrocería controlada. En autopista viaja con pocas correcciones de volante, y el motor gira desahogado, lo que reduce fatiga en trayectos largos.¿Qué motores y versiones son las más recomendables?
Depende de lo que busques. Los V6 atmosféricos y posteriores V6 más modernos equilibran consumo y respuesta, con aceleración suficiente para adelantamientos seguros. Si quieres sensaciones, los V8 (SS/HSV en mercados donde aplica) aportan entre 300 y más de 400 CV según serie, y un empuje contundente. Manuales ofrecen conexión directa; automáticos priorizan suavidad y confort urbano.¿Qué tal es el comportamiento con tracción trasera y chasis?
En las etapas de propulsión trasera, el Commodore se siente clásico: morro asentado, salida de curva con empuje desde atrás y una dinámica que permite dosificar con el acelerador. El chasis (sobre todo en VE/VF) ganó rigidez y precisión, dando confianza en apoyos largos. No es un deportivo ligero; es un gran turismo robusto que premia conducir fluido y con buen ritmo.¿Cómo es el consumo y qué esperar en mantenimiento?
El consumo varía mucho: un V6 suele moverse en cifras razonables para su tamaño, mientras que un V8 puede subir claramente en ciudad y conducción rápida. En mantenimiento, es clave revisar historial, cambios de aceite y refrigeración, y el estado de transmisión y diferenciales en unidades potentes. En carretera, su aerodinámica y desarrollos largos ayudan, pero el peso siempre se nota en el gasto.¿Qué problemas o puntos débiles conviene revisar al comprar uno usado?
Conviene comprobar fugas, estado del sistema de refrigeración, ruidos de suspensión (silentblocks, amortiguadores) y desgaste irregular de neumáticos por alineaciones. En V8, revisa transmisión, soportes y posibles vibraciones; en automáticos, suavidad de cambios y mantenimiento del ATF. También mira electrónica de confort según generación. Lo importante es una unidad cuidada: el Commodore tolera mal el abandono, pero premia el buen mantenimiento.¿Qué generaciones del Commodore existen y cómo cambian sus sensaciones?
El Commodore evolucionó desde propuestas más “analógicas” (años 80-90) hacia un gran berlina moderna (VE/VF). En las antiguas, la dirección y frenos se sienten más sencillos, con un tacto mecánico directo. En VE/VF, el chasis es más sólido, la estabilidad mejora y el coche transmite más refinamiento a alta velocidad. En general, cuanto más nuevo, más precisión; cuanto más clásico, más carácter.¿Es un coche adecuado si busco deportividad?
Es deportividad de gran tamaño: aceleración sólida, aplomo y un eje trasero que permite tracción con “empuje” en salidas. En versiones SS/HSV, frenos y suspensiones suelen acompañar mejor, con mayor resistencia a la fatiga. No esperes la agilidad de un compacto ligero; lo que ofrece es sensación de potencia disponible, estabilidad en curvas rápidas y una conducción que se disfruta por ritmo y par.¿Qué tal va en ciudad y maniobras de aparcamiento?
Por dimensiones y radio de giro, en ciudad se siente grande. Aun así, con dirección asistida y cambios automáticos, el día a día resulta llevadero. Donde se nota más es al aparcar: longitud y anchura exigen previsión, y se agradecen sensores/cámara en unidades equipadas. La ventaja es que circula con mucha soltura a baja velocidad, con motor sobrado y una pisada que transmite seguridad en asfaltos irregulares.¿Qué alternativas comparables existen si me gusta el Commodore?
Si te atrae su concepto (berlina amplia, potencia y estabilidad), alternativas típicas son Ford Falcon (misma filosofía australiana), BMW Serie 5 de generaciones equivalentes (más europeo y preciso), Mercedes Clase E (más confort), o incluso Dodge Charger en mercados afines por enfoque de berlina potente. El Commodore destaca por equilibrio entre robustez, sensaciones de propulsión y facilidad para viajar rápido con tranquilidad.¿Para qué tipo de conductor encaja mejor el Holden Commodore?
Encaja en quien valora un coche “de verdad” para usar y viajar: amplio, estable y con motores que no van justos. Si disfrutas del tacto de propulsión, del par disponible y de una conducción de ritmo constante, te gustará. Es ideal para carretera y grandes distancias, y más aún si buscas una berlina con personalidad mecánica. En ciudad puede imponer, pero compensa por presencia y solvencia.Rivales de Holden Commodore
El Holden Commodore ha sido durante décadas una pieza vertebradora del mercado australiano: una berlina (y, según generaciones, también familiar o liftback) concebida para combinar empaque rutero, capacidad de carga y un enfoque claramente orientado a largas distancias. Su rivalidad natural siempre se ha jugado en dos frentes: por un lado, la guerra doméstica por la tracción trasera y los grandes motores con los Ford Falcon; por otro, la comparación con berlinas más “globales” que priorizan refinamiento, eficiencia y tecnología.
En su etapa más recordada por los aficionados —las generaciones de propulsión trasera como la VE/VF— el Holden Commodore se enfrentó al Ford Falcon en un duelo clásico: dos interpretaciones del gran turismo australiano, con motores de seis cilindros y V8, enfoque de chasis pensado para carreteras abiertas y un carácter que premia la entrega de par y la estabilidad a alta velocidad. Frente al Falcon, el Commodore solía destacar por una puesta a punto más europea en algunas iteraciones y un tacto de dirección/chasis muy trabajado, mientras que el Ford respondía con su propio músculo mecánico y una tradición igual de arraigada.
Cuando miramos rivales “de concepto” fuera de Australia, el Toyota Aurion representa el antagonista pragmático: tracción delantera, V6 solvente, mantenimiento y fiabilidad como argumento central, y una experiencia de conducción menos pasional pero muy coherente para quien busca desplazamientos rápidos y sencillos. En el terreno de las berlinas medias-grandes europeas, un BMW Serie 5 (por ejemplo, un 530i de la época) ilustra el rival aspiracional: más enfoque en calidad percibida, precisión dinámica y eficiencia, aunque normalmente con un coste de adquisición y mantenimiento superior.
Para ofrecer una comparativa técnica clara y homogénea, tomamos como referencia versiones representativas y muy conocidas: Holden Commodore VF SS (V8), Ford Falcon FG XR6 (I6), Toyota Aurion (V6 3.5) y BMW Serie 5 530i (I6 3.0). Las cifras pueden variar ligeramente según año/mercado y homologación, pero sirven para entender con precisión el posicionamiento mecánico de cada rival.
| Modelo | Arquitectura / Cilindros | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) |
| Holden Commodore (VF SS V8) | V8 | 6162 | 411 |
| Ford Falcon (FG XR6) | L6 | 3984 | 261 |
| Toyota Aurion (3.5 V6) | V6 | 3456 | 272 |
| BMW Serie 5 (530i 3.0) | L6 | 2996 | 272 |
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