Alfa Romeo GP 158: 346 CV de pura competición
Con 346 cv, el Alfa Romeo GP 158 transforma cada salida de curva en un latigazo de aceleración: el empuje llega de golpe y obliga a sujetar el volante con firmeza. Su 8 cilindros y 1.479 cc combinan ligereza y precisión, con un sonido agudo y mecánico que acompaña cada cambio de ritmo. Un monoplaza pensado para ir al límite, vuelta tras vuelta.
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¿Tuviste un Alfa Romeo GP 158? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Alfa Romeo
Alfa Romeo combina diseño italiano y herencia deportiva con una puesta a punto pensada para disfrutar cada curva. Al volante, la dirección se siente directa y el chasis transmite confianza, incluso en cambios de ritmo. Sus motores entregan respuesta con carácter y un sonido reconocible, mientras el interior prioriza al conductor con una ergonomía clara. Una marca para quienes buscan emoción y precisión diaria.Versiones de Alfa Romeo GP 158
1.5L 8 cil 346 cv Manual (1950 - 1950 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
-
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
1.479 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
346 CV
Potencia (kW)
258 kW
Potencia (PS)
351 PS
Par
-
Peso
700 kg
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
2.510 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Alfa Romeo GP 158
¿Qué es el Alfa Romeo GP 158 y por qué es tan importante?
El Alfa Romeo GP 158 “Alfetta” fue el monoplaza con el que la marca dominó el inicio de la Fórmula 1. Con motor 1.5 litros ocho en línea sobrealimentado por compresor, superaba los 300 CV en versiones tempranas y llegó a rondar 350 CV. Ligero y estrecho, transmitía aceleraciones bruscas y una sensación de coche “tenso”, siempre listo para morder el asfalto.¿Cómo es su motor 1.5 sobrealimentado en sensaciones?
El 1.5 de ocho cilindros en línea con compresor entrega la potencia de forma explosiva: a medio régimen se nota el “empuje” del soplado y, cuando el compresor carga, el coche parece estirar el cuello hacia delante. Con alrededor de 300–350 CV según especificación, exige tacto con el acelerador. El sonido es metálico y continuo, como una turbina mecánica de época.¿Qué tal acelera y qué se siente al estirar marchas?
Con un peso muy contenido (en el entorno de 700 kg, según reglamento de la época) y más de 300 CV, la relación peso/potencia era feroz. La aceleración se percibe inmediata y sin filtros: cada cambio de marcha corta el empuje un instante y vuelve con más intensidad. En recta, la velocidad se vive “cerca”, con el viento y la vibración marcando el ritmo de cada metro ganado.¿Cómo es la conducción: dirección, chasis y equilibrio?
Su chasis tubular y carrocería estrecha hacen que el coche se sienta pequeño alrededor del piloto, casi como llevarlo puesto. La dirección es física, comunicativa, con cada irregularidad transmitida a las manos. En curva, el GP 158 pide trazadas limpias y anticipación: si entras con decisión, se apoya con precisión; si dudas, el tren delantero protesta y te obliga a recomponer.¿Qué comportamiento tiene en frenada y cómo se gestiona?
Con frenos de tambor propios de la época, la frenada se vive como una negociación: necesitas empezar antes y aumentar presión progresivamente para evitar fatiga y bloqueo. A alta velocidad, el coche se aligera y la referencia es el tacto del pedal y la estabilidad del tren trasero. Bien llevado, frena recto y noble; mal llevado, te obliga a corregir con rapidez y sensibilidad.¿Qué velocidad punta alcanzaba y cómo se percibe en pista?
Según configuración y circuito, podía superar los 280 km/h en época, una cifra enorme para su carrocería mínima y sin carga aerodinámica moderna. A esa velocidad, la sensación es de “exposición”: el piloto va alto, con el coche vibrando, y la pista parece estrecharse. No hay ayudas: la estabilidad depende de tu pulso, del gas milimétrico y de mantener el coche fluido.¿Qué tecnología y soluciones técnicas lo hicieron competitivo?
El compresor, el ocho en línea y un conjunto muy ligero fueron su base. Además, su empaquetado compacto y su eficiencia mecánica permitían convertir potencia en velocidad real. El coche se siente “afilado” porque todo está al servicio de avanzar: poca masa, mucha respuesta y una entrega contundente. Su ingeniería priorizaba fiabilidad en carrera, pero con un carácter exigente y directo.¿Cuál es su legado en la Fórmula 1 y en Alfa Romeo?
El GP 158 cimentó la reputación deportiva de Alfa Romeo en el arranque del Mundial: es un símbolo del automovilismo clásico, donde el piloto era parte esencial del control. Su legado se nota en la narrativa de la marca: ligereza, motores con carácter y enfoque en sensaciones. Conducirlo (o imaginarlo) es entender una F1 sin aerodinámica, donde el valor está en el tacto.¿Qué pilotos y éxitos se asocian a este modelo?
Está ligado a nombres clave como Giuseppe “Nino” Farina y Juan Manuel Fangio, protagonistas del dominio de Alfa Romeo en los primeros años del campeonato. Sus victorias no eran solo por potencia: también por consistencia y ejecución. En conducción, eso se traduce en un coche que premia la precisión vuelta a vuelta. Exige respeto, pero devuelve confianza cuando mantienes el ritmo con limpieza.¿Cómo sería hoy la experiencia de verlo o escucharlo en eventos históricos?
En un festival o exhibición, impacta por tamaño y presencia: es bajo, estrecho y mecánicamente “visible”. Al arrancar, el ocho en línea suena lleno, con un zumbido mecánico del compresor que domina el ambiente. En pista, su paso es rápido pero no “pegado” al suelo: flota ligeramente, y esa falta de carga moderna hace que cada apoyo se vea y se sienta auténtico.¿Qué debes saber si buscas información para comprar, restaurar o coleccionar uno?
Es una pieza de altísimo valor histórico, extremadamente rara y con trazabilidad fundamental (chasis, especificación, historial). La restauración exige especialistas en materiales y técnicas de posguerra, y la puesta a punto debe respetar tolerancias, alimentación y compresor. En conducción, no es un coche “para aprender”: requiere experiencia. En coleccionismo, manda la documentación y la fidelidad a la configuración original.¿Qué lo diferencia del Alfa Romeo 159 y cómo evoluciona la sensación?
El 159 es la evolución directa: más potencia (en torno a 420 CV en algunas configuraciones) y mayor sofisticación para gestionar ese rendimiento. Si el 158 ya se siente nervioso y rápido, el 159 añade una intensidad superior: acelera con más violencia y exige aún más manos. En sensaciones, pasas de un coche afilado y dominante a uno más brutal, pensado para ganar en cualquier escenario.Opiniones de usuarios
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