Alfa Romeo Graduate 115 CV: el encanto de lo clásico

Con 115 CV, el Alfa Romeo Graduate ofrece una respuesta viva que se siente ligera al abrir gas y firme al mantener el ritmo. Su 4 cilindros de 1966 cc entrega el empuje de forma progresiva, con un sonido mecánico cercano y un tacto de conducción analógico. En carretera, invita a enlazar curvas con suavidad, transmitiendo confianza y ese punto de carácter italiano que se disfruta sin prisas.

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Sobre la marca de coches Alfa Romeo

Alfa Romeo combina diseño italiano y herencia deportiva con una puesta a punto pensada para disfrutar cada curva. Al volante, la dirección se siente directa y el chasis transmite confianza, incluso en cambios de ritmo. Sus motores entregan respuesta con carácter y un sonido reconocible, mientras el interior prioriza al conductor con una ergonomía clara. Una marca para quienes buscan emoción y precisión diaria.

Versiones de Alfa Romeo Graduate

2.0L 4 cil 115 cv Manual (1987 - 1987 )

Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
2
Cilindrada
1.966 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
115 CV
Potencia (kW)
86 kW
Potencia (PS)
117 PS
Par
163 Nm
Peso
1250 kg
Longitud
4.290 mm
Anchura
1.630 mm
Altura
1.250 mm
Batalla
2.260 mm
Depósito
49 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Alfa Romeo Graduate

¿Qué es el Alfa Romeo Graduate y qué lo hace especial?

El Alfa Romeo Graduate fue una edición especial enfocada a acercar la marca a conductores jóvenes, combinando diseño italiano y un equipamiento cerrado para simplificar la compra. Normalmente derivaba de la gama Spider/GTV de su época, con detalles específicos y buena relación precio-dotación. Al volante transmite ligereza visual y un tacto “mecánico” directo: dirección comunicativa, postura baja y un coche que invita a conducir con calma y estilo.

¿Cómo se siente al conducir: es más deportivo o más rutero?

Su carácter tiende a ser más rutero con un punto pasional: suspensiones con recorrido suficiente para carreteras reales, pero con una respuesta viva cuando enlazas curvas. La carrocería baja y el morro afilado ayudan a “colocarlo” fácil. No es un coche moderno de aislamiento total; aquí oyes rodadura, notas el asfalto y entiendes el agarre a través del volante, lo que aporta confianza progresiva.

¿Qué motores y prestaciones suelen asociarse al Graduate?

Según año y mercado, lo más habitual es encontrarlo ligado a motores de gasolina atmosféricos de 4 cilindros, con potencias aproximadas entre 90 y 130 CV. No busca cifras absolutas, sino entrega lineal y un régimen alegre. En conducción diaria se siente suficiente: sale con decisión desde medio régimen y estira con sonido metálico. En adelantamientos agradece bajar una marcha y dejarlo respirar arriba.

¿Qué consumo puedes esperar en uso real?

En condiciones reales, un Graduate bien afinado suele moverse en el entorno de 8–11 l/100 km, variando por motor, carburación/inyección, estado de puesta a punto y tipo de conducción. En carretera a ritmo constante puede bajar, pero en ciudad o conducción dinámica sube rápido. La sensación es la de un clásico honesto: premia la suavidad, el cambio bien llevado y una mecánica en temperatura correcta.

¿Cómo es el interior y la posición de conducción?

El habitáculo prioriza la experiencia: asientos bajos, piernas estiradas y un volante que te deja “dentro” del coche. La instrumentación suele ser clara, con relojes analógicos que invitan a mirar más la carretera que pantallas. Los materiales dependen del año, pero el conjunto transmite calidez y sencillez. En marcha, percibes vibraciones finas y un ambiente más cercano a lo mecánico que a lo digital.

¿Qué equipamiento suele traer frente a otras versiones?

En muchas unidades, el Graduate se caracterizaba por un equipamiento de serie más completo para su precio: elementos de confort, algunos detalles estéticos y combinaciones de tapicería específicas. No es tanto tecnología, sino “lo necesario” para disfrutar el coche: buena ergonomía, visibilidad razonable y mandos simples. En el día a día se agradece que todo sea directo: giras la llave, arrancas y listo.

¿Qué tal va en carretera: estabilidad, dirección y frenada?

En carretera abierta, el Graduate destaca por una dirección que habla: notas carga en apoyos y cambios de asfalto. La estabilidad es buena si está en orden de suspensión y alineado; es sensible a neumáticos y silentblocks. La frenada, acorde a su época, exige anticipación y un buen mantenimiento. La recompensa es clara: conducción fluida, trazada limpia y una sensación de control muy analógica.

¿Es un coche recomendable para uso diario hoy?

Puede usarse a diario si aceptas su lógica de clásico: más olores, más sonido, menos asistencias y necesidad de mimo. En trayectos cortos conviene vigilar temperatura y ralentí; en autopista va cómodo a ritmos legales, pero el viento y la rodadura se sienten. La experiencia es más emocional que eficiente: cada trayecto tiene ritual, y eso enamora a quien disfruta conducir, no solo llegar.

¿Qué averías y puntos débiles conviene revisar antes de comprar?

Lo crítico suele estar en óxidos/corrosión (bajos, pasos de rueda), instalación eléctrica envejecida, sistema de refrigeración, fugas de aceite y estado de carburación/inyyección según versión. También suspensión (silentblocks, amortiguadores) y frenos (latiguillos, discos). En prueba dinámica, busca arranque en frío limpio, ralentí estable y temperatura controlada. Un Graduate sano se nota: empuja redondo y no “tose” al abrir gas.

¿Cuánto cuesta mantenerlo y qué mantenimiento es clave?

El coste depende más del estado que del modelo: una unidad bien puesta a punto es relativamente sencilla, pero una descuidada encadena facturas. Mantenimiento clave: aceite y filtros frecuentes, refrigerante, correas, encendido, frenos y revisión de óxidos. En sensaciones, el coche te “habla”: si vibra de más, si huele a gasolina, si calienta… pide atención. Cuidándolo, responde con finura y carácter.

¿Qué valor tiene en el mercado y qué influye en su precio?

El valor varía por rareza, estado de carrocería, originalidad y documentación. Una unidad con pintura correcta, interior completo, mecánica al día y sin corrosión estructural se paga mejor que una “bonita de fotos”. Influyen extras, historial y calidad de restauración. En conducción, lo caro suele sentirse: dirección sin holguras, cambio preciso y un motor que sube alegre. Lo barato, en cambio, suele sonar a pendientes.

¿Para quién es ideal el Alfa Romeo Graduate hoy?

Es ideal para quien busca diseño italiano clásico y una conducción con conversación constante entre manos, pies y asfalto. No es para quien quiere aislamiento o tecnología; sí para quien valora tacto de dirección, sonido mecánico y el placer de llevarlo fino. En rutas secundarias, a ritmo fluido, el Graduate te devuelve sensaciones puras: el coche se apoya, respira y te invita a trazar con paciencia y precisión.

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