Alfa Romeo Proteo: 256 CV V6 de puro carácter

Con 256 CV, el Alfa Romeo Proteo entrega una aceleración firme que se siente desde el primer toque de gas. Su motor de 6 cilindros y 2959 cc transforma cada salida en un empuje continuo, acompañado por un sonido grave que invita a estirar marchas. La entrega de par, progresiva y llena, se traduce en confianza al adelantar y en un ritmo fluido cuando la carretera se retuerce.

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Sobre la marca de coches Alfa Romeo

Alfa Romeo combina diseño italiano y herencia deportiva con una puesta a punto pensada para disfrutar cada curva. Al volante, la dirección se siente directa y el chasis transmite confianza, incluso en cambios de ritmo. Sus motores entregan respuesta con carácter y un sonido reconocible, mientras el interior prioriza al conductor con una ergonomía clara. Una marca para quienes buscan emoción y precisión diaria.

Versiones de Alfa Romeo Proteo

3.0L 6 cil 256 cv Manual (1991 - 1991 )

Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
4x4
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
2.959 cc
Cilindros
6
Tipo motor
V
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
256 CV
Potencia (kW)
191 kW
Potencia (PS)
260 PS
Par
-
Peso
1470 kg
Longitud
4.150 mm
Anchura
-
Altura
-
Batalla
-
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Alfa Romeo Proteo

¿Qué es el Alfa Romeo Proteo y qué lugar ocupa en la historia de la marca?

El Alfa Romeo Proteo fue un concept car presentado en 1991, un ejercicio de diseño para imaginar un gran turismo abierto de la marca. Con proporciones bajas y anchas, anticipaba una Alfa más tecnológica sin perder el pulso italiano. No nació para venderse, sino para provocar sensaciones: conducción al aire libre, postura de manejo muy deportiva y una estética pensada para viajar rápido con aplomo.

¿Cómo es el diseño exterior del Alfa Romeo Proteo y qué transmite al conducir?

Su carrocería mezcla líneas tensas y superficies limpias, con un morro afilado y una zaga corta que sugiere agilidad. El parabrisas muy tendido y la altura contenida te “encajan” cerca del asfalto, como en un roadster clásico. En marcha, esa silueta invita a llevarlo por carreteras abiertas: sensación de ligereza visual, dirección imaginada rápida y un enfoque de gran turismo.

¿Qué tipo de carrocería tiene y cómo se vive la experiencia a cielo abierto?

El Proteo se concibió como un descapotable/roadster de enfoque prestacional. Sin un techo fijo que aisle, la idea era priorizar el vínculo con el entorno: escuchar el motor, sentir el aire y percibir el ritmo del coche a través del volante. En conducción, un planteamiento así suele traducirse en más emoción a velocidades medias, con especial protagonismo del chasis y del sonido mecánico.

¿Qué sabemos del motor y qué sensaciones sugiere su planteamiento?

Como concept, el Proteo se asocia a una configuración de altas prestaciones propia de Alfa en esa época, orientada a respuesta y estirada, más que a cifras frías. Lo importante es la intención: aceleración progresiva, carácter vivo y una entrega pensada para disfrutar entre curvas. En un GT abierto, ese tipo de motor se percibe cercano: sonido presente, empuje utilizable y ganas de subir de vueltas.

¿Qué tecnologías o ideas destacaba el Proteo y cómo afectan al “feeling” al volante?

El Proteo se presentó como escaparate de soluciones avanzadas para su tiempo, buscando combinar deportividad con control. La filosofía era clara: un coche que te permita ir rápido con confianza, no solo con potencia. En conducción, eso se traduce en más precisión en apoyos, mejor lectura del límite y una sensación de coche “plantado”. El conductor se siente protagonista, no pasajero.

¿Cómo sería la dinámica: equilibrio, dirección y paso por curva?

Por concepto, el Proteo perseguía un reparto de masas y una postura de conducción muy centrada, claves para un tacto directo. Esperarías una dirección rápida, un tren delantero con buena mordida y una trasera que acompañe con seguridad, más gran turismo que coche nervioso. En carreteras reviradas, la sensación buscada sería de apoyo limpio y transiciones suaves, con confianza para enlazar curvas.

¿Cómo es el interior y qué ambiente propone para viajar rápido?

En un concept como el Proteo, el habitáculo suele priorizar al conductor: instrumentación orientada, asientos envolventes y una posición baja. Eso crea un entorno de concentración, como si el coche te pidiera manos firmes y mirada lejos. Para viajar, la idea es confort deportivo: suficiente sujeción para curvas largas y una atmósfera tecnológica sin perder calidez. Más que lujo clásico, precisión.

¿Es un coche producido en serie? ¿Qué implica para coleccionistas y amantes de Alfa?

No, el Alfa Romeo Proteo no fue un modelo de producción; fue un prototipo de salón. Eso lo convierte en pieza de culto: un “qué habría pasado si…” que inspira a diseñadores y alfistas. Para el aficionado, su valor es emocional y cultural: representa una dirección estética y técnica. Se disfruta como objeto de diseño y como promesa de sensaciones, más que como coche utilizable.

¿Qué legado dejó el Proteo y por qué sigue siendo relevante hoy?

Su legado es la actitud: un Alfa abierto, bajo y con enfoque de gran turismo, donde la forma acompaña a la función y la tecnología busca aumentar el placer de conducción. Hoy sigue relevante porque anticipa debates actuales: emoción versus eficiencia, diseño con identidad y experiencias auténticas al volante. El Proteo recuerda que un coche puede ser una idea en movimiento: sonido, postura, ritmo y carácter.

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