Alfa Romeo Sportwagon 138 CV (1.910 cc): equilibrio para viajar

Con 138 CV, el Alfa Romeo Sportwagon ofrece una entrega de potencia progresiva que se traduce en adelantamientos seguros y un ritmo de crucero sereno. Su motor de 4 cilindros y 1.910 cc aporta una respuesta elástica: empuja con suavidad desde medias vueltas y mantiene la compostura cuando la carretera se abre. En trayectos largos, el formato familiar suma practicidad sin renunciar a una conducción precisa.

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Sobre la marca de coches Alfa Romeo

Alfa Romeo combina diseño italiano y herencia deportiva con una puesta a punto pensada para disfrutar cada curva. Al volante, la dirección se siente directa y el chasis transmite confianza, incluso en cambios de ritmo. Sus motores entregan respuesta con carácter y un sonido reconocible, mientras el interior prioriza al conductor con una ergonomía clara. Una marca para quienes buscan emoción y precisión diaria.

Versiones de Alfa Romeo Sportwagon

1.9 JTD (2002 - 2002 )

Carrocería
Station Wagon
Combustible
Diésel
Transmisión
Manual
Tracción
Delantera
Posición motor
Delantero
Puertas
5
Plazas
5
Cilindrada
1.910 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
138 CV
Potencia (kW)
103 kW
Potencia (PS)
140 PS
Par
306 Nm
Peso
1355 kg
Longitud
4.440 mm
Anchura
1.750 mm
Altura
1.420 mm
Batalla
2.600 mm
Depósito
63 L
Velocidad máx.
209 km/h
0-100
9,7 s
Consumo ciudad
8,2 L/100
Consumo carretera
4,8 L/100
Consumo mixto
6,1 L/100
CO2
-

Información sobre Alfa Romeo Sportwagon

¿Qué es el Alfa Romeo Sportwagon y qué tipo de coche es?

El Alfa Romeo Sportwagon es la carrocería familiar de la marca, pensada para quien quiere practicidad sin renunciar a sensaciones. Normalmente se asocia al 156 Sportwagon y al 159 Sportwagon: dos “rancheras” de corte deportivo, con dirección comunicativa y un chasis que invita a enlazar curvas con confianza. Ofrece cinco plazas reales y un maletero amplio, ideal para viajes largos con equipaje.

¿Cómo se siente al volante: es más familiar o más deportivo?

Se conduce con un punto claramente más deportivo de lo habitual en un familiar. La posición de conducción es baja, el volante cae bien en las manos y la puesta a punto transmite aplomo en autopista y estabilidad en apoyo. En el 159, el peso se nota más en maniobras, pero a cambio gana sensación de “coche grande” y pisada sólida a alta velocidad.

¿Qué motores son los más recomendables y por qué?

En diésel, los JTD/JTDM (1.9 y 2.4) son los más buscados por par y facilidad para viajar: empujan desde abajo y hacen adelantamientos sin reducir tanto. En gasolina, los 1.8/2.0 y los V6 aportan respuesta más lineal y sonido más emocional. Si priorizas equilibrio, un 1.9 JTDM suele combinar consumo razonable y prestaciones convincentes.

¿Qué consumos reales puedo esperar en uso diario?

En diésel, un 1.9 JTDM bien mantenido puede moverse en torno a 5,5–7,0 l/100 km según ciudad y ritmo, con sensación de “músculo” desde 1.800 rpm. El 2.4 suele subir a 7,0–8,5 l/100 km, pero compensa con empuje. En gasolina, lo habitual es 8,0–11,0 l/100 km con conducción mixta.

¿Qué tal es el confort en viajes y la calidad de rodadura?

Como coche rutero, el Sportwagon destaca por estabilidad y sensación de seguridad. En autopista va asentado, con una dirección que no flota y un tren delantero que guía con precisión. La suspensión suele ser firme: filtra bien asfalto bueno, pero en baches cortos puede sentirse seca, especialmente con llanta grande. A cambio, transmite control y trayectoria limpia en curva.

¿Es práctico: maletero, plazas y uso familiar?

Para un familiar, ofrece una practicidad real: portón amplio, formas aprovechables y una boca de carga cómoda. En el 156 Sportwagon el maletero ronda los 360 litros; en el 159 Sportwagon se mueve alrededor de 445 litros, más apto para carrito y maletas. Las plazas traseras son correctas; el 159 gana en anchura y sensación de coche más “adulto” para viajar.

¿Qué equipamiento y tecnología suelen traer estas versiones?

Según acabado y año, puedes encontrar control de crucero, climatizador bizona, sensor de lluvia y luces, asientos con buen apoyo, y sistemas de audio Bose en algunas unidades. En los 159 es frecuente ver xenón, ESP más extendido y mejores aislamientos. La experiencia es la de un coche que prioriza conducción y ergonomía: mandos sólidos, instrumentación clara y un puesto envolvente.

¿Cuáles son los puntos débiles y averías típicas a vigilar?

En diésel, conviene revisar EGR, turbo, caudalímetro y el estado de DPF si lo equipa, además de vibraciones por soportes. En 1.9/2.4, un mantenimiento correcto del aceite marca la diferencia en tacto y durabilidad. En suspensión, brazos y silentblocks pueden coger holgura, afectando a la precisión. También es clave comprobar electrónica menor (elevalunas, cierre) y óxidos en bajos.

¿Qué mantenimiento es clave para que vaya fino?

Aceite de calidad y cambios puntuales son la base para conservar respuesta y suavidad. Revisa distribución según programa (correa y tensores), líquido de frenos y refrigerante, y no descuides la admisión en diésel. Un alineado correcto y neumáticos equivalentes devuelven el “feeling” de dirección. Si buscas ese tacto Alfa: suspensión en buen estado, frenos sin fatiga y un embrague con recorrido limpio.

¿Qué versión me conviene según mi uso (ciudad, carretera, familia)?

Si haces mucha ciudad, un gasolina atmosférico evita complicaciones de EGR/DPF y ofrece tacto progresivo, aunque consume más. Para carretera y kilómetros, un 1.9 JTDM es el equilibrio: par, adelantamientos fáciles y consumo contenido. Si viajas cargado, el 2.4 aporta reserva de empuje y sensación de tren largo. Para familia, el 159 Sportwagon suele ser más amplio y rutero.

¿En qué debo fijarme al comprar uno de segunda mano?

Busca historial: mantenimiento documentado, distribución hecha, y facturas de suspensión/frenos. En prueba dinámica, debe ir recto, sin vibraciones al frenar ni golpes en baches; la dirección ha de sentirse precisa y centrada. Comprueba humos, tirones y regeneraciones en diésel, y que el cambio entre marchas sea suave. Valora estado de neumáticos: delatan alineación y cuidado general del coche.

¿Por qué elegir un Sportwagon frente a otros familiares de su época?

Porque combina espacio con una forma de conducir más comunicativa. Donde otros familiares priorizan solo confort, aquí hay dirección con “peso”, chasis que invita a trazar y una estética sobria pero con carácter. En viaje, ofrece una sensación de aplomo y control que reduce la fatiga; en carreteras secundarias, convierte un trayecto cotidiano en algo más implicado, sin renunciar a maletero y practicidad real.

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