Allard J1: V8 3.915 cc y 100 CV

El Allard J1 combina 100 CV con un V8 de 8 cilindros y 3.915 cc, una ficha que se traduce en empuje progresivo y un pulso mecánico muy presente desde bajas vueltas. Su respuesta prioriza la entrega con tacto más que la cifra pura, invitando a dosificar el gas y sentir cada combustión. Al volante, el sonido lleno y la simplicidad técnica convierten cada aceleración en un ritual clásico.

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Sobre la marca de coches Allard

Allard es una firma británica ligada a la era dorada del deportivo artesanal, donde el chasis, el motor y el conductor formaban un conjunto directo. Al volante, la experiencia se siente mecánica y cercana: dirección comunicativa, reacciones vivas y un sonido que acompaña cada cambio de ritmo. Repasamos su historia, los modelos más representativos y el legado que dejó en la cultura del rendimiento clásico.

Versiones de Allard J1

3.6L 8 cil 85 cv Manual (1946 - 1950 )

Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
-
Cilindrada
3.622 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
85 CV
Potencia (kW)
63 kW
Potencia (PS)
86 PS
Par
203 Nm
Peso
1020 kg
Longitud
3.690 mm
Anchura
1.480 mm
Altura
1.510 mm
Batalla
2.440 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
132 km/h
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

3.9 (1946 - 1951 )

Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
3.915 cc
Cilindros
8
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
100 CV
Potencia (kW)
74 kW
Potencia (PS)
101 PS
Par
305 Nm
Peso
1140 kg
Longitud
3.690 mm
Anchura
1.480 mm
Altura
1.510 mm
Batalla
2.440 mm
Depósito
113 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Allard J1

¿Qué es el Allard J1 y qué lugar ocupa en la historia?

El Allard J1 es un deportivo británico de posguerra, construido a finales de los 40 e inicios de los 50, pensado para correr y también para la carretera. Su receta era directa: chasis ligero, motor delantero potente y una puesta a punto orientada al agarre. Al volante se siente crudo y mecánico, con dirección viva y una conexión constante con el asfalto.

¿Qué motor monta el Allard J1 y cómo se siente su entrega?

Según configuración, el J1 se vio con V8 americanos (habituales en Allard) y también soluciones británicas, buscando par y facilidad de preparación. Más que cifras absolutas, lo importante es la entrega: empuja desde muy abajo, con una respuesta inmediata al acelerador. En conducción transmite una sensación de “músculo” continuo, ideal para salir de curvas con decisión y sin necesidad de estirar marchas.

¿Cómo es el chasis y qué transmite en curvas?

El Allard J1 utiliza un planteamiento clásico de la época: estructura ligera y sencilla, pensada para ser robusta en competición y reparable. En curva no es un coche de apoyos finos modernos; te pide manos y anticipación. A cambio, comunica mucho: notas el peso moverse, el tren delantero morder y el límite llegar con señales claras, creando una conducción muy participativa.

¿Qué tal es la dirección, los frenos y el control del coche?

La dirección del J1 es directa para su tiempo y transmite cada textura del firme: juntas, cambios de asfalto y pequeñas pérdidas de adherencia. Los frenos, típicamente de tecnología clásica, requieren presión y planificación, especialmente en bajadas o tramos enlazados. La experiencia se basa en gestionar inercias: frenas antes, colocas el coche y aceleras pronto, disfrutando de su balance mecánico.

¿Cómo es el interior y la posición de conducción?

El habitáculo del Allard J1 es funcional, con instrumentación analógica y mandos pensados para leer el coche de un vistazo. La posición suele ser baja, con piernas estiradas y un volante grande que favorece la palanca sobre la dirección. En marcha sientes vibraciones, calor mecánico y resonancias del motor. No busca aislar: convierte cada kilómetro en una experiencia sensorial y física.

¿Qué consumo y uso realista se puede esperar en carretera?

En un clásico como el Allard J1, el consumo depende mucho del motor montado y del reglaje, pero conviene pensar en cifras elevadas para estándares actuales, especialmente en conducción viva. En ruta tranquila puede estabilizarse, pero el coche invita a aprovechar el par y eso se paga en combustible. La recompensa es la sensación de velocidad “auténtica” a ritmos hoy legales.

¿Qué mantenimiento requiere y qué puntos son críticos?

El mantenimiento del J1 es el de un deportivo histórico: revisión frecuente de lubricación, sistema de refrigeración, encendido y ajustes de carburación si los equipa. Son claves las holguras de dirección, el estado de frenos y la integridad del chasis. Con uso, vigilar fugas y fatiga de componentes es normal. Bien atendido, se siente fiable, pero exige cultura mecánica y constancia.

¿Es un coche apto para rallies históricos y eventos clásicos?

Sí, el Allard J1 encaja muy bien en eventos clásicos por su carácter de competición y su presencia. Su conducción premia el ritmo fluido: frenar recto, girar con decisión y aprovechar el par a la salida. En tramos, el coche “trabaja” contigo y exige precisión. Es recomendable preparar frenos y refrigeración, y elegir neumáticos adecuados para mantener consistencia durante toda la jornada.

¿Qué valor de colección tiene y qué mirar antes de comprar?

El valor del Allard J1 está ligado a autenticidad, historial, especificación mecánica y calidad de restauración. Antes de comprar, revisa documentación, coincidencia de números, estado del chasis, corrosión, soldaduras y alineación. Un motor bien montado y una transmisión sana cambian por completo la experiencia. En carretera, una unidad buena se nota en estabilidad y frenada: inspira confianza desde los primeros metros.

¿Cómo es la experiencia de conducción del Allard J1 hoy?

Conducir un Allard J1 hoy es viajar a una época donde el coche se llevaba más con el cuerpo que con ayudas. A bajas vueltas ya empuja, y a medida que sube el ritmo aparece un sonido grave y presente. La suspensión es firme y comunicativa; el asfalto se “lee” con claridad. No es cómodo en el sentido moderno, pero sí tremendamente honesto y absorbente.

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