Alvis TC 108 G: 104 CV de elegancia y suavidad
Con 104 CV, el Alvis TC 108 G entrega una respuesta serena pero constante, ideal para rodar con aplomo. Su motor de 6 cilindros convierte cada aceleración en una sensación de continuidad, sin tirones, con un tacto refinado. Los 2993 cc aportan par utilizable desde abajo, haciendo que mantenga el ritmo con naturalidad y que los viajes largos se sientan fluidos, silenciosos y muy clásicos.
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¿Tuviste un Alvis TC 108 G? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Alvis
Ponerse al volante de un Alvis es viajar a la era dorada del automovilismo británico: dirección comunicativa, ritmo sereno y una sensación de calidad hecha a mano. La marca destacó por su ingeniería refinada, carrocerías de gran porte y un enfoque claro en el confort y la clase. Repasamos su historia, sus modelos más representativos y el legado que mantiene vivo su nombre.Versiones de Alvis TC 108 G
3.0L 6 cil 104 cv Manual (1956 - 1958 )
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
2.993 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
2
Potencia (CV)
104 CV
Potencia (kW)
77 kW
Potencia (PS)
105 PS
Par
221 Nm
Peso
1415 kg
Longitud
4.910 mm
Anchura
1.670 mm
Altura
1.430 mm
Batalla
2.840 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Alvis TC 108 G
¿Qué es el Alvis TC 108 G y por qué es tan especial para conducirlo hoy?
El Alvis TC 108 G es un gran turismo británico de posguerra (principios de los 50) con carrocerías firmadas por carroceros como Graber. Suele montar un seis cilindros en línea de alrededor de 3.0 litros y una puesta a punto pensada para viajar rápido y fino. Al volante transmite suavidad mecánica, dirección con peso “de época” y una sensación de artesanía que se oye y se toca.¿Cómo se siente el motor del Alvis TC 108 G en carretera?
Su seis cilindros en línea de unos 3.0 litros entrega el empuje de forma progresiva, más “turbina” que golpe. La clave no es la aceleración pura, sino la elasticidad para enlazar curvas en tercera y estirar con un sonido metálico contenido. A ritmos de touring, el coche respira: responde sin brusquedades, permite dosificar con el pedal y acompaña con una finura poco común en su época.¿Qué tal es la conducción: dirección, cambios y frenos del TC 108 G?
La dirección transmite mucho del asfalto: no es ligera, pero sí comunicativa, con un centrado que invita a trazar con manos firmes. La caja manual exige precisión y pausa; el recorrido suele ser largo y el tacto, mecánico. Los frenos, propios del periodo, piden anticipación: el coche se conduce “mirando lejos”, modulando y usando el freno como apoyo, no como ancla.¿Es un coche cómodo para viajar o es más bien para paseos cortos?
Nació para viajar, y se nota: posición de conducción relajada, suspensión orientada a filtrar y un aislamiento correcto para su edad si está bien restaurado. A velocidades sostenidas el TC 108 G se siente estable, con una pisada de gran turismo clásico. No es un utilitario para baches; es un coche para carreteras abiertas, ritmo constante y disfrutar del paisaje con elegancia.¿Cómo es la carrocería y qué aporta al comportamiento?
Muchas unidades lucen carrocerías artesanales, a menudo de Graber, con líneas bajas y proporciones de coupé que reducen la sensación de “barco” típica de grandes berlinas. Esa silueta mejora la percepción de estabilidad y hace que el coche se sienta más cercano al suelo. En marcha, el conductor nota un balanceo contenido para la época y un aplomo que acompaña en curvas amplias.¿Qué detalles de interior y ergonomía marcan la experiencia a bordo?
El interior suele combinar cuero y madera con instrumentación analógica clara, ofreciendo una lectura directa de velocidad, temperatura y carga eléctrica. La ergonomía es clásica: pedales algo desplazados, volante grande y mandos con tacto de metal. Esa “liturgia” cambia el ritmo: se conduce con calma y atención, disfrutando de cada gesto. La visibilidad es buena y refuerza la confianza en carreteras secundarias.¿Qué puntos hay que revisar antes de comprar un Alvis TC 108 G?
Lo crítico es la autenticidad (chasis, motor, carrocería y documentación), además de óxidos y reparaciones antiguas en estructura y suelos. En lo mecánico: temperatura en marcha, presión de aceite, sistema eléctrico y estado del sistema de refrigeración. Una unidad bien ajustada debe arrancar con facilidad y mantener ralentí estable. Si hay vibraciones o tendencia a calentarse, toca invertir en puesta a punto.¿Cómo es el mantenimiento y la disponibilidad de recambios?
El mantenimiento es el de un clásico con ingeniería robusta: cambios de fluidos frecuentes, engrase y ajustes periódicos. Los recambios pueden conseguirse mediante clubes, especialistas británicos y fabricación a medida, pero conviene asumir plazos y costes. La recompensa es un coche agradecido cuando está al día: arranca mejor, frena más recto y recupera esa suavidad típica del seis cilindros, clave en su carácter.¿Qué consumo y uso realista se puede esperar del TC 108 G?
En uso real, un seis cilindros de 3.0 litros de los 50 puede moverse en cifras de dos dígitos (aprox. 12–18 l/100 km según puesta a punto y ritmo). No es un coche para ciudad diaria: el calor, el tráfico y las arrancadas penalizan. Donde mejor encaja es en rutas de fin de semana y eventos, manteniendo un paso constante que reduce estrés mecánico y mejora la finura.¿Para qué tipo de conductor tiene más sentido este Alvis?
Encaja con quien valora la conducción analógica: anticipación, trazada limpia y mecánica con “ritmo”. No es para buscar tiempos, sino sensaciones de gran turismo clásico: empuje progresivo, dirección con conversación y un habitáculo que invita a viajar. También es ideal para coleccionistas que aprecian la carrocería artesanal y la historia del fabricante. Si te gusta conducir “con guantes”, este coche tiene sentido.¿Qué versiones y carroceros se asocian al nombre TC 108 G?
El TC 108 G suele relacionarse con una evolución de la serie TC, frecuentemente vista con carrocerías especiales de fabricantes como Graber, y en algunos casos con denominaciones comerciales específicas según mercado. Más que “acabados” modernos, aquí importan chasis, batalla y el carrocero: cambian pesos, ergonomía y sensaciones. Por eso dos TC 108 G pueden sentirse distintos: uno más rutero y otro más enfocado a coupé deportivo.¿Qué valor aporta hoy el Alvis TC 108 G frente a otros clásicos británicos?
Aporta discreción y calidad de construcción: es un gran turismo menos obvio que algunos iconos, pero con un refinamiento mecánico notable. En carretera ofrece una experiencia más fluida que muchos deportivos puros de su época, y su exclusividad viene de la carrocería artesanal y la baja producción. Es un clásico para entendidos: transmite estatus sin estridencias, con una conducción redonda y muy “de época”.Opiniones de usuarios
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