Ariel Atom 109 CV: el kart de calle definitivo

Con 109 CV, 4 cilindros y 1.589 cc, el Ariel Atom convierte cada aceleración en una sacudida directa al cuerpo. Su bajo peso hace que el gas se traduzca en avance inmediato y en cambios de ritmo sin esfuerzo. El motor entrega empuje lineal y utilizable, mientras el chasis expone el asfalto con una dirección viva y un paso por curva que se siente milimétrico.

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Sobre la marca de coches Ariel

Ariel representa una visión radical del rendimiento: reducir peso para ganar sensaciones. Al volante, cada aceleración se percibe directa, sin filtros, y la dirección transmite el asfalto con una precisión casi quirúrgica. Su ingeniería británica prioriza la agilidad y el control, haciendo que cada curva se viva con intensidad y confianza. Una marca pensada para quienes buscan conducción pura, reactiva y centrada en el piloto.

Versiones de Ariel Atom

1.6L 4 cil 109 cv Manual Roadster (2000 - 2005 )

Carrocería
Roadster
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Trasero
Puertas
-
Plazas
1
Cilindrada
1.589 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
4
Potencia (CV)
109 CV
Potencia (kW)
82 kW
Potencia (PS)
111 PS
Par
148 Nm
Peso
462 kg
Longitud
3.420 mm
Anchura
1.800 mm
Altura
1.200 mm
Batalla
2.350 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Ariel Atom

¿Qué es el Ariel Atom y qué tipo de coche es?

El Ariel Atom es un deportivo ultraligero británico, casi sin carrocería, pensado para maximizar sensaciones. Su chasis tubular a la vista, el peso cercano a 600 kg según versión y una posición de conducción muy expuesta convierten cada aceleración y cada bache en información directa. No busca aislarte: busca conectarte. Es más parecido a un monoplaza de carretera que a un deportivo convencional.

¿Cómo se siente al acelerar y qué motores puede llevar?

Según generación, el Atom ha montado mecánicas Honda: desde 2.0 atmosféricos hasta 2.0 turbo en Atom 4. En versiones sobrealimentadas se superan con facilidad los 300 CV, y con tan poca masa el empuje llega inmediato, sin filtro. La aceleración se vive como una catapulta: el aire golpea el casco, el motor suena cerca y cada cambio te recuerda que vas en algo muy serio.

¿Qué rendimiento ofrece en cifras (0-100 y velocidad) y cómo se traduce en la conducción?

En variantes potentes, el 0-100 km/h puede situarse en torno a 3 segundos o menos, y la velocidad máxima suele rondar los 240-260 km/h dependiendo del desarrollo. Pero lo importante no es la punta: es cómo gana velocidad entre curvas. La relación peso/potencia hace que cualquier recta parezca más corta; anticipas frenada antes, y aprendes a dosificar gas porque la respuesta es instantánea.

¿Qué tal es su comportamiento en curvas y la dirección?

El Atom se apoya en una suspensión muy enfocada a circuito, con geometrías agresivas y un centro de gravedad bajísimo. La dirección es rápida y comunicativa: notas el agarre delantero con las manos y el asiento. En curva enlazada, la sensación es de kart grande: cambia de apoyo sin inercias y te obliga a ser fino. Si entras pasado, el coche lo “dice” al momento.

¿Cómo frena y qué sensación transmite el pedal?

Con poco peso que detener, la frenada es contundente incluso sin cifras descomunales. Suele montar discos ventilados y pinzas deportivas, y el pedal transmite mucho: percibes el punto en que el neumático empieza a deslizar. En conducción rápida, frenar tarde es tentador; el Atom te lo permite, pero también te exige precisión. La ausencia de aislamiento hace que el trabajo de frenos se sienta físico y directo.

¿Es cómodo para carretera o está pensado solo para circuito?

Puede circular por carretera, pero su hábitat natural es el circuito y las carreteras muy despejadas. Sin puertas, con poca o ninguna protección frente a lluvia y ruido, la comodidad es secundaria. A baja velocidad se siente duro y mecánico; a ritmo, todo cobra sentido. El viento, las vibraciones y el sonido forman parte del viaje. Es un coche para conducir, no para “desplazarte”.

¿Qué equipamiento y tecnología ofrece (y qué no) en un Atom?

El Atom prioriza lo esencial: instrumentación básica, asientos tipo bucket, arneses y pocos lujos. Dependiendo de versión, puede incluir control de tracción, telemetría o ajustes de suspensión, pero no esperes infotainment ni aislamiento acústico. La “tecnología” aquí es el chasis, el reparto de masas y la puesta a punto. Conducirlo es como tener el manual de física abierto: todo se percibe sin intermediarios.

¿Cómo es la posición de conducción y la visibilidad?

La posición es muy baja, con piernas estiradas y el volante cerca, estilo coche de carreras. La visibilidad hacia delante es limpia por la ausencia de pilares y salpicadero voluminoso, pero vas expuesto: sientes la velocidad por el viento y por cómo cambia el entorno. Los retrovisores cumplen, aunque vibran más que en un turismo. En ciudad impone respeto: estás bajo y el tráfico te “supera” en altura.

¿Qué nivel de seguridad tiene un coche tan abierto?

El Atom emplea un chasis tubular rígido y estructuras antivuelco, además de arneses, lo que aporta seguridad estructural. Sin embargo, la exposición es real: no hay carrocería envolvente ni zonas de deformación convencionales como en un turismo moderno. En circuito, con casco y conducción responsable, encaja mejor. En carretera, la seguridad depende mucho del entorno y del conductor. La sensación es intensa porque también eres consciente de lo que te rodea.

¿Cuál es el consumo y el mantenimiento típico del Ariel Atom?

El consumo varía mucho por uso: a ritmo tranquilo puede ser razonable para su potencia, pero en conducción deportiva sube rápido. El mantenimiento se parece al de un coche de altas prestaciones: neumáticos, frenos y alineaciones son clave. Al ser ligero, castiga menos algunos componentes, pero su enfoque exige revisiones frecuentes si haces tandas. Lo importante es la puesta a punto: un Atom bien alineado se siente preciso; uno desajustado, nervioso.

¿Para qué tipo de conductor es el Ariel Atom y qué alternativas hay?

Es para quien busca sensaciones puras, aprendizaje de conducción y una conexión sin filtros. Si te gusta el circuito, la técnica y la mecánica, encaja; si buscas confort, viajes largos o discreción, no. Alternativas por filosofía: Caterham Seven (más clásico), KTM X-Bow (más “carrocería”), Radical (más de pista) o un Lotus Elise/Exige (más usable). El Atom es el extremo: mínimo peso, máximo estímulo.

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