Armstrong Siddeley 16: elegancia británica con 70 CV

Con 70 CV, el Armstrong Siddeley 16 entrega una respuesta progresiva que invita a conducir con calma y precisión. Su seis cilindros de 1.989 cc aporta un giro fino y una sonoridad discreta, ideal para rodar largo tiempo sin fatiga. Un clásico británico pensado para el confort, con un empuje constante que acompaña en ciudad y en carretera.

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¿Tuviste un Armstrong Siddeley 16? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.

Sobre la marca de coches Armstrong Siddeley

Con Armstrong Siddeley, cada kilómetro se siente como un viaje a la Gran Bretaña de entreguerras y posguerra: dirección pausada, rodar silencioso y una entrega de potencia suave, pensada para viajar con calma y autoridad. Esta marca combinó ingeniería meticulosa y un enfoque premium en sus turismos, dejando una huella reconocible en la historia del automóvil británico. Aquí repasamos su origen, sus modelos más representativos y su legado.

Versiones de Armstrong Siddeley 16

2.0L 6 cil 70 cv Manual (1945 - 1945 )

Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
1.989 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
70 CV
Potencia (kW)
52 kW
Potencia (PS)
71 PS
Par
-
Peso
1525 kg
Longitud
4.770 mm
Anchura
1.730 mm
Altura
-
Batalla
2.930 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Armstrong Siddeley 16

¿Qué es el Armstrong Siddeley 16 y qué lo hace especial en carretera?

El Armstrong Siddeley 16 fue una berlina británica de los años 30, orientada al confort y a la conducción refinada. Con motor de 6 cilindros en línea de 16 HP fiscales (en torno a 2,0–2,5 litros según versión), ofrecía una entrega de par suave y progresiva. En marcha se siente sólido, con rodar silencioso y una dirección lenta pero precisa para su época.

¿Cómo es el motor del Armstrong Siddeley 16 y qué sensaciones transmite?

Su seis cilindros atmosférico prioriza la elasticidad: empuja desde bajas vueltas con una cadencia continua, más de “crucero” que de aceleración brusca. En cifras, rondaba 50–70 CV según configuración y año, suficiente para mantener ritmos constantes en carreteras secundarias. La sensación al volante es de mecánica “redonda”, con vibración contenida y un sonido grave, discreto.

¿Qué tal acelera y cuál es su velocidad de crucero realista?

No es un coche de prestaciones, sino de compostura. En época, muchos Armstrong Siddeley 16 se movían alrededor de 95–115 km/h de punta, dependiendo de carrocería y relación final. Lo agradable es su crucero: mantener 70–85 km/h se percibe natural, con el motor trabajando relajado. Acelera de forma sostenida, ideal para enlazar curvas sin tirones ni estrés.

¿Cómo se siente la dirección, la suspensión y el chasis en conducción?

La dirección suele ser de gran desmultiplicación: exige manos y anticipación, pero recompensa con una trayectoria estable. La suspensión, pensada para absorber firme irregular, filtra baches con un balanceo marcado, típico de la época. En carreteras onduladas transmite “peso” y aplomo, más cómodo que ágil. La experiencia es de conducción pausada, con un ritmo fluido y elegante.

¿Qué frenos lleva y qué expectativas hay que tener en seguridad?

En los 30 era habitual el freno de tambor mecánico o asistido, con eficacia correcta para su tiempo, pero lejos de un coche moderno. La clave es conducir con margen: distancias de frenado largas y tacto progresivo. Bien ajustados, ofrecen una mordida inicial suave y una retención consistente. La sensación invita a planificar: frenar antes, entrar redondo y aprovechar el par.

¿Cómo es el interior y qué confort ofrece al conductor y pasajeros?

El Armstrong Siddeley 16 buscaba un ambiente de salón rodante: asientos amplios, postura erguida y mandos grandes. La insonorización era buena para su clase, con menos resonancias que rivales generalistas. En marcha, el confort se percibe en la suavidad del seis cilindros y en el aislamiento de la carrocería. Es un coche para viajar conversando, no para “luchar” con el camino.

¿Qué consumo y mantenimiento son esperables en un Armstrong Siddeley 16?

Por cilindrada y carburación, un consumo realista puede moverse en torno a 12–18 l/100 km, muy sensible al estado de afinado y al ritmo. El mantenimiento exige mentalidad clásica: engrases periódicos, ajuste de encendido, carburador y revisión de refrigeración. Cuando está bien puesto a punto, la sensación es de motor dócil y agradecido, sin brusquedades, ideal para paseos largos.

¿Qué puntos débiles conviene revisar antes de comprar uno?

Revisaría estructura y carrocería (óxidos, madera en carrocerías mixtas), holguras en dirección y suspensión, estado de tambores y varillaje, y temperatura de trabajo en marcha. También fugas en motor/caja y la disponibilidad de piezas específicas. En conducción, un buen ejemplar no debe “flotar” en exceso ni vibrar al frenar. Debe rodar recto y arrancar con facilidad en caliente.

¿Qué valor histórico y de coleccionismo tiene el Armstrong Siddeley 16?

Armstrong Siddeley representa la tradición británica de calidad sobria, con enfoque en refinamiento mecánico. El “16” se asocia a un escalón intermedio: suficientemente capaz para viajar y suficientemente exclusivo para destacar en concentraciones. Su valor depende mucho de la carrocería, originalidad y documentación. En uso, ofrece una experiencia auténtica: conducción ceremonial, ritmo sereno y presencia distinguida sin estridencias.

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