Armstrong Siddeley Star Sapphire: 145 CV de distinción
Con 145 cv, el Armstrong Siddeley Star Sapphire entrega una aceleración progresiva que se siente como un empuje constante, sin sobresaltos. Su 6 cilindros de 3.990 cc trabaja con un tacto sedoso: al rodar a ritmo de crucero, el motor apenas se hace notar y el coche transmite serenidad. En carretera, ese par disponible se traduce en adelantamientos más seguros y una conducción de gran aplomo.
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Sobre la marca de coches Armstrong Siddeley
Con Armstrong Siddeley, cada kilómetro se siente como un viaje a la Gran Bretaña de entreguerras y posguerra: dirección pausada, rodar silencioso y una entrega de potencia suave, pensada para viajar con calma y autoridad. Esta marca combinó ingeniería meticulosa y un enfoque premium en sus turismos, dejando una huella reconocible en la historia del automóvil británico. Aquí repasamos su origen, sus modelos más representativos y su legado.Versiones de Armstrong Siddeley Star Sapphire
4.0L 6 cil 145 cv Automática (1958 - 1958 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Automática
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
5
Cilindrada
3.990 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
145 CV
Potencia (kW)
108 kW
Potencia (PS)
147 PS
Par
312 Nm
Peso
1778 kg
Longitud
4.940 mm
Anchura
1.890 mm
Altura
1.580 mm
Batalla
2.900 mm
Depósito
72 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Armstrong Siddeley Star Sapphire
¿Qué tipo de coche es el Armstrong Siddeley Star Sapphire y qué transmite al conducirlo?
El Armstrong Siddeley Star Sapphire (1958-1960) es una berlina británica de representación, pensada para viajar con calma y autoridad. Con su seis cilindros en línea de 4,0 litros y alrededor de 165 CV, entrega empuje suave, sin asperezas. Al volante, el coche se siente sólido y ceremonial: dirección tranquila, suspensión orientada al confort y una pisada que invita a devorar kilómetros en silencio y buena compostura.¿Qué motor monta y cómo es su respuesta en carretera?
Monta un 6 cilindros en línea de 3.990 cm³, con doble carburador y una potencia en el entorno de 165 CV (según especificación). Su carácter no busca estirar, sino empujar con par desde medio régimen, ideal para adelantamientos sin dramatismo. En carretera abierta se percibe como un motor “de catedral”: constante, redondo y con un sonido grave y educado, más de elegancia que de urgencia.¿Qué prestaciones ofrece y cómo se sienten hoy?
Según configuración, puede rondar los 160 km/h de punta, con un 0-100 km/h aproximado cercano a los 13-15 s. Hoy no impresiona por cifras, pero sí por manera: acelera sin brusquedad, gana velocidad con continuidad y mantiene cruceros con una serenidad muy de su época. La sensación dominante es de reserva mecánica y solvencia, como si siempre tuviera “un poco más” guardado.¿Qué cambio lleva y qué aporta a la experiencia de conducción?
Se ofreció con caja manual de 4 velocidades y, en muchas unidades, opción de transmisión automática. En manual, el coche invita a conducir con anticipación, enlazando marchas con movimientos largos y deliberados. Con automática, el Star Sapphire se vuelve aún más coherente: un gran turismo tranquilo, de ritmo fluido, donde la mecánica acompaña sin interferir, favoreciendo un manejo relajado y muy confortable.¿Cómo es la suspensión y el confort de marcha?
Es un coche concebido para aislar: suspensión blanda para su tiempo, amortiguación enfocada al confort y una carrocería que filtra baches con dignidad. No “flota” sin control, pero sí prioriza el bienestar. A ritmo de paseo, el Star Sapphire transmite aplomo y calma; a mayor velocidad, se agradece su batalla y su masa, que aportan estabilidad y sensación de coche grande, serio y bien plantado.¿Cómo se comporta en curvas y qué esperar de su dirección?
Su enfoque es el de una berlina pesada de lujo: entra en curva con nobleza si se conduce con suavidad y margen. La dirección es más lenta y comunicativa a su manera, pidiendo manos tranquilas y trazadas limpias. No invita a atacar; invita a “dibujar” la carretera. La sensación es de conducción ceremoniosa, donde el coche se apoya con progresividad y premia el ritmo constante.¿Qué frenos monta y cómo se sienten en uso real?
En esta época lo habitual eran frenos de tambor con asistencia, dimensionados para una conducción previsora. En uso real, el pedal se siente más largo y con una mordida menos inmediata que en un coche moderno. A cambio, si están bien ajustados, frenan con progresión. La experiencia correcta es anticipar: frenar antes, con más recorrido, y disfrutar de una conducción suave y sin brusquedades.¿Cómo es el interior y qué calidad percibida ofrece?
El interior responde a la tradición británica: madera, cuero y una atmósfera de club privado. El espacio es generoso, especialmente para viajar, y la posición de conducción transmite dominio tranquilo. Los mandos tienen un tacto mecánico, deliberado, de otro tiempo. Más que “tecnología”, ofrece ceremonia: el sonido de puertas, el grosor de materiales y el aislamiento crean una experiencia de lujo clásico, serena y distinguida.¿Qué diseño exterior tiene y qué detalles lo hacen reconocible?
Su carrocería combina volumen y elegancia: capó largo, cintura alta y presencia formal. La parrilla vertical y las proporciones de berlina de representación marcan una identidad sobria. Los cromados están puestos para subrayar líneas, no para gritar. En carretera, su silueta impone respeto por tamaño y compostura. La sensación visual es la de un coche de protocolo, hecho para llegar con puntualidad y clase.¿Qué consumo y mantenimiento aproximado exige hoy?
Un 4.0 de seis cilindros y carburadores suele moverse en cifras de 15-20 l/100 km, según puesta a punto y conducción. El mantenimiento exige mimo: carburación, encendido, refrigeración y frenos deben estar al día. Con todo correcto, la recompensa es una suavidad difícil de replicar. La sensación de propiedad es más de “custodia” que de uso diario: atenderlo bien es parte del placer.¿Qué fiabilidad puede tener y qué puntos conviene revisar al comprar?
Bien conservado, puede ser fiable, pero conviene revisar sistema de refrigeración, fugas, estado del cableado, carburadores y frenos. También óxidos en bajos, pasos de rueda y zonas estructurales: la corrosión es el enemigo real. En prueba dinámica, busca temperatura estable, ralentí redondo y frenada recta. La sensación ideal es un coche que empuja suave, no vibra y rueda con silencio “de salón”.¿Por qué el Star Sapphire es interesante como clásico y qué valor aporta?
Aporta una experiencia de lujo británico auténtico: grande, suave y con carácter de alta sociedad de posguerra. Sus cifras (4.0 litros, ~165 CV) importan menos que su modo de viajar: silencio, aplomo y presencia. Como clásico, interesa por rareza y por ofrecer una conducción distinta a la de deportivos o utilitarios: aquí el placer está en el ritmo, la calidad percibida y el viaje como ceremonia.Opiniones de usuarios
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