Armstrong Siddeley Whitley: elegancia británica y 75 CV
Con 75 cv, el Armstrong Siddeley Whitley ofrece una entrega progresiva que se siente serena al acelerar, ideal para rodar sin prisas. Su motor de 6 cilindros aporta un giro más redondo y silencioso: menos vibración en el volante y una marcha más fina en carretera. Los 2309 cc se traducen en par utilizable desde abajo, facilitando salidas suaves y recuperaciones cómodas en un ritmo clásico y relajado.
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¿Tuviste un Armstrong Siddeley Whitley? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches Armstrong Siddeley
Con Armstrong Siddeley, cada kilómetro se siente como un viaje a la Gran Bretaña de entreguerras y posguerra: dirección pausada, rodar silencioso y una entrega de potencia suave, pensada para viajar con calma y autoridad. Esta marca combinó ingeniería meticulosa y un enfoque premium en sus turismos, dejando una huella reconocible en la historia del automóvil británico. Aquí repasamos su origen, sus modelos más representativos y su legado.Versiones de Armstrong Siddeley Whitley
2.3L 6 cil 75 cv Manual (1949 - 1949 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
5
Cilindrada
2.309 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
75 CV
Potencia (kW)
56 kW
Potencia (PS)
76 PS
Par
145 Nm
Peso
1430 kg
Longitud
4.710 mm
Anchura
1.730 mm
Altura
1.610 mm
Batalla
2.930 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Armstrong Siddeley Whitley
¿Qué es el Armstrong Siddeley Whitley y por qué sigue siendo interesante?
El Armstrong Siddeley Whitley fue una gran berlina británica de posguerra (finales de los 40 y primeros 50) pensada para viajar con calma y categoría. Su motor de seis cilindros en línea, alrededor de 2,3 litros, prioriza el par y la suavidad más que la prisa. Al volante se percibe como un coche de “paso largo”: dirección pausada, aplomo y una calidad de rodadura muy propia del lujo clásico.¿Qué motor monta y cómo se siente en marcha?
Bajo el capó suele encontrarse un seis cilindros en línea de unos 2.309 cm³, con alimentación por carburador, enfocado a empujar desde abajo. No busca aceleraciones modernas: entrega progresiva, sonido redondo y ausencia de vibraciones. En carretera transmite esa sensación de locomotora refinada: mantiene cruceros sostenidos sin esfuerzo aparente y permite adelantar con planificación, aprovechando el par más que el régimen alto.¿Qué potencia tenía y qué implica para la conducción actual?
Según versiones, el Whitley rondaba cifras cercanas a 70–80 CV, típicas de su época, con un enfoque claramente turístico. Hoy eso se traduce en una conducción más “de lectura”: anticipar, trazar con limpieza y dejar que el coche gane velocidad de forma continua. La recompensa es el tacto mecánico, el empuje lineal y la sensación de viajar en un salón rodante, sin prisas ni brusquedad.¿Cómo es su cambio y qué tacto ofrece?
Muchos Whitley se asociaron a cajas manuales de 4 marchas, a menudo con soluciones pensadas para suavizar el uso en ciudad y carretera. El tacto es deliberado: recorridos más largos, sincronizados de otra época y una mecánica que invita a conducir con mimo. Cambiar bien es parte de la experiencia: cada inserción se siente, y el coche premia una conducción fluida, sin tirones.¿Qué tal va de suspensión, confort y calidad de rodadura?
El Whitley se diseñó para absorber el asfalto de la posguerra: suspensión blanda, mucho recorrido y una pisada que filtra baches con elegancia. En marcha se nota la carrocería alta y el peso, pero también un aplomo sereno en recta. El confort acústico depende del estado de gomas y ajustes, aunque la base es refinada: vibra poco y transmite descanso.¿Cómo se comporta en carretera: dirección, frenos y estabilidad?
La dirección es lenta y exige manos; no hay inmediatez moderna, sino precisión gradual. En curvas se conduce “redondo”, apoyando con suavidad y evitando cambios bruscos. Los frenos, normalmente de tambor, piden distancia y planificación: funcionan, pero el pedal transmite otro tempo. La estabilidad es buena a ritmos realistas; la clave es conducir con anticipación, dejando que el coche se asiente.¿Qué consumo y autonomía puedes esperar?
Con un seis cilindros carburado de 2,3 litros, lo habitual es moverse en consumos aproximados de 12–15 l/100 km según ajuste, uso y estado. En conducción constante, el Whitley agradece el ritmo estable: el consumo se vuelve más predecible y la mecánica trabaja relajada. La autonomía depende del depósito, pero su filosofía es clara: viajar sin estrés, parando con naturalidad.¿Cómo es el interior y qué sensación transmite?
El habitáculo apuesta por materiales clásicos: tapicerías generosas, instrumentación legible y un ambiente de club británico. La posición de conducción es erguida, con un volante grande que marca el estilo de la época. En marcha se siente espacioso y ceremonioso: todo ocurre a un ritmo educado, con un aislamiento razonable y una suspensión que convierte el trayecto en algo más cercano al paseo que al sprint.¿Qué puntos fuertes tiene como clásico para disfrutar hoy?
Su mayor virtud es la suavidad: seis cilindros, entrega progresiva y un chasis pensado para confort. Es un coche que hace disfrutar a través del tacto: dirección con peso, mandos mecánicos y una respuesta noble. En concentraciones destaca por elegancia y rareza, y en rutas tranquilas ofrece una experiencia muy “analógica”: se conduce con calma, escuchando el motor y dejando que el paisaje pase.¿Qué debes revisar antes de comprar un Armstrong Siddeley Whitley?
Prioriza corrosión en bajos, pasos de rueda y anclajes de suspensión; en estos coches el óxido define el proyecto. Revisa frenos de tambor (cilindros, latiguillos) y estado del sistema eléctrico. En el motor, busca presión de aceite estable y temperatura controlada; carburación y encendido deben estar finos. En prueba dinámica, vigila holguras de dirección y ruidos de transmisión: el Whitley debe sentirse suave.¿Qué mantenimiento y disponibilidad de recambios puedes esperar?
El mantenimiento es sencillo en concepto, pero requiere especialista en clásicos: reglajes, encendido, carburador y frenos deben quedar bien afinados. La disponibilidad de recambios varía: hay piezas reproducidas y apoyo de clubes, aunque ciertas molduras o elementos específicos pueden exigir paciencia. Con el coche bien puesto, la experiencia es fiable para uso recreacional: salidas de fin de semana, rutas y eventos con un tacto muy auténtico.¿Qué versiones o detalles históricos conviene conocer?
El Whitley se ofreció como berlina de representación en la posguerra, cuando el lujo se medía en silencio, suavidad y presencia. Hubo diferencias por años en acabados, equipamiento y ajustes mecánicos, con el seis cilindros como hilo conductor. Su carácter es coherente en toda la gama: un turismo para ir lejos sin fatiga. Su valor histórico está en ese refinamiento británico discreto, más de carretera que de escaparate.Opiniones de usuarios
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