Triumph TR5: 150 CV de puro roadster británico

Con 150 CV, el Triumph TR5 entrega una respuesta viva que se siente inmediata al abrir gas, acompañada por el tono lleno de su 6 cilindros. Sus 2.498 cc aportan un empuje continuo y elástico, ideal para enlazar curvas con una marcha larga y relajada. Un roadster clásico que transmite cada cambio de apoyo, con una conducción directa, ligera y muy conectada al asfalto.

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Triumph - Logo

Sobre la marca de coches Triumph

Triumph lleva décadas traduciendo la tradición británica en motos con personalidad. Al subirte, notas una entrega de par llena desde abajo y un tacto de gas preciso que invita a enlazar curvas con suavidad. En ciudad se siente equilibrada y fácil de llevar; en carretera abierta, estable y aplomada, con una respuesta que acompaña tu ritmo. Una marca para quienes valoran historia, ingeniería y sensaciones.

Versiones de Triumph TR5

2.5L 6 cil 150 cv Manual Roadster (1967 )

Triumph TR5 - 2.5L 6 cil 150 cv Manual Roadster - Imagen no disponible
Carrocería
Roadster
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
2
Plazas
2
Cilindrada
2.498 cc
Cilindros
6
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
150 CV
Potencia (kW)
112 kW
Potencia (PS)
152 PS
Par
222 Nm
Peso
1030 kg
Longitud
3.910 mm
Anchura
1.480 mm
Altura
1.280 mm
Batalla
2.190 mm
Depósito
53 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Triumph TR5

¿Qué es el Triumph TR5 y qué lugar ocupa en la historia de Triumph?

El Triumph TR5 es un roadster británico presentado en 1967, puente entre el TR4A y el TR6. Su gran dato histórico es la inyección mecánica Lucas en un seis cilindros en línea de 2.5 litros, una solución avanzada en su época. Al volante se siente más lleno y elástico que sus predecesores: empuja con suavidad desde medio régimen y mantiene un pulso clásico, directo y comunicativo.

¿Qué motor monta el Triumph TR5 y cómo se percibe su rendimiento?

Bajo el capó del TR5 vive un seis en línea de 2.498 cm³ con inyección Lucas, asociado normalmente a cambio manual de 4 marchas (con overdrive opcional en muchas unidades). Con alrededor de 150 CV en especificación PI, ofrece una respuesta más viva que un carburado equivalente. En carretera transmite empuje progresivo, con un sonido metálico y redondo, y un gusto especial por estirar con naturalidad.

¿Cómo es la experiencia de conducción del TR5 en carreteras secundarias?

Con un peso contenido y una dirección sin filtros modernos, el TR5 se disfruta especialmente en trazados revirados. El dato clave es su chasis de la familia TR con batalla compacta y motor delantero longitudinal, que reparte sensaciones de forma muy honesta. Se apoya con un balanceo típico de clásico, pero avisa pronto; la conducción fluye a ritmo medio-alto, con mucho tacto mecánico.

¿Qué tal es la caja de cambios y el overdrive en el Triumph TR5?

El TR5 suele montar una transmisión manual de 4 relaciones, y muchas unidades incorporan overdrive, muy valorado para viajar. Ese extra no es solo cifra: baja el régimen en crucero, reduce rumorosidad y da una sensación de coche más desahogado a 100–120 km/h. En conducción, el cambio pide mano firme y ritmo; el overdrive añade un “segundo aliento” útil para adelantamientos suaves.

¿Cómo se comportan la suspensión y la dirección del Triumph TR5?

La suspensión del TR5 mantiene una arquitectura clásica: delante independiente y detrás eje rígido, con un tarado orientado a la comunicación más que al aislamiento. En sensaciones, la dirección transmite el asfalto con claridad y exige correcciones finas, especialmente en firmes bacheados. En apoyo, el tren trasero puede moverse si entras con brusquedad, pero a ritmo redondo ofrece un equilibrio muy satisfactorio.

¿Qué frenos tiene el TR5 y qué sensación ofrecen hoy?

El TR5 equipa discos delanteros y tambores traseros, una combinación habitual en su tiempo. En conducción actual, el pedal se percibe más largo y con menos asistencia que en un coche moderno, por lo que conviene anticipar. Cuando están bien ajustados, frenan con solidez para su masa y prestaciones, y transmiten mucha información. La clave está en mantenerlos al día para conservar un tacto consistente.

¿Cómo es el interior del Triumph TR5 y qué confort ofrece?

El habitáculo del TR5 mezcla instrumentación completa y mandos sencillos, con un enfoque claramente conductor. No se trata de lujo moderno: el dato relevante es la posición baja, el volante grande y la visibilidad abierta de roadster. En marcha, la experiencia es cercana al entorno: viento, sonido del seis cilindros y vibraciones finas. En rutas largas, el overdrive y una capota bien ajustada marcan diferencias.

¿Qué consumo y autonomía puedes esperar en un Triumph TR5?

Un TR5 con inyección Lucas suele moverse en consumos propios de un seis cilindros clásico: aproximadamente 10–13 l/100 km según puesta a punto y ritmo. En sensaciones, no invita a conducir “a punta de gas”; pide una marcha larga y aprovechar su par medio. Con depósito en el entorno de los 50 litros, la autonomía realista ronda 350–450 km, variando mucho por carretera y uso urbano.

¿Qué puntos débiles y averías típicas conviene vigilar en el TR5?

La inyección Lucas es el rasgo más deseado y también el más sensible: bomba, presión, calentamiento y ajustes pueden afectar a arranque y finura. En conducción, un sistema fatigado se nota en tirones o falta de respuesta. También hay que revisar óxidos en chasis y carrocería, holguras de suspensión y frenos. Un TR5 sano se siente lineal, pero uno descuidado se vuelve áspero y caprichoso.

¿Qué mantenimiento requiere el Triumph TR5 para usarlo con regularidad?

Un TR5 agradece un mantenimiento preventivo: aceite y encendido al día, refrigeración vigilada y sistema de combustible impecable, especialmente por la inyección. La experiencia de conducción mejora cuando todo está afinado: ralentí estable, aceleración limpia y temperatura controlada en tráfico. Conviene revisar manguitos, bomba, filtros y conexiones eléctricas, además de engrase y ajustes periódicos. Bien mantenido, es un clásico usable y muy coherente.

¿Qué buscar al comprar un Triumph TR5 de segunda mano o restaurado?

Lo primero es confirmar estado estructural: óxido en puntos clave, alineación y calidad de soldaduras. Después, la salud del seis cilindros y la inyección Lucas: arranque en frío, respuesta a medio gas y estabilidad en caliente. En carretera, debe ir recto, frenar sin desviarse y no “rebotar” atrás. Un TR5 restaurado con criterio se nota en la sensación: todo fluye, sin ruidos secos ni vacíos de potencia.

¿Qué valor coleccionable tiene el Triumph TR5 y por qué es apreciado?

El TR5 es apreciado por producción relativamente contenida y por su combinación de roadster clásico con inyección mecánica, un dato que lo distingue dentro de la saga TR. En sensaciones, ofrece un equilibrio muy atractivo: carácter de seis cilindros, tamaño manejable y una conducción participativa sin excesos. Es un coche que no solo se mira; invita a salir temprano, buscar curvas y escuchar el motor trabajando con calma y autoridad.

¿Qué mejoras discretas se recomiendan para disfrutar más del TR5 sin perder su esencia?

Sin alterar su carácter, suelen recomendarse neumáticos de calidad con medida adecuada, renovación de silentblocks, amortiguadores modernos equivalentes y una puesta a punto fina de la inyección. En uso real, eso se traduce en más aplomo, menos rebotes y una dirección más precisa. También ayuda mejorar refrigeración y cableado si está envejecido. El objetivo no es modernizarlo, sino lograr que entregue su tacto clásico con confianza.

Rivales de Triumph TR5

El Triumph TR5 ocupa un lugar muy particular en la genealogía de los roadster británicos: es la bisagra entre la tradición “old school” de chasis y tacto mecánico directo, y la llegada de una tecnología que cambió las reglas del juego en su segmento.

Su gran argumento técnico es la inyección mecánica en un seis cilindros en línea, una solución avanzada para su época que le permitió ofrecer una respuesta más llena y una entrega de potencia más consistente que muchos rivales aún anclados en la carburación.

Traducido a sensaciones: aceleración más limpia, mejor recuperación y un carácter más musculoso sin abandonar el estilo clásico de capó largo y conducción a cielo abierto.

Su rivalidad natural arranca en casa, con el Triumph TR4A.

Aunque comparten filosofía y arquitectura general, el TR5 se desmarca por refinamiento mecánico y rendimiento: el salto al seis cilindros con inyección eleva el listón en empuje y elasticidad, especialmente a medio régimen, donde el TR5 se siente más “gran turismo” que “deportivo ligero”.

Es un duelo generacional: el TR4A conserva un enfoque más simple y accesible, mientras el TR5 introduce complejidad técnica a cambio de prestaciones más serias.

En el frente británico, el MGB representa el contrapunto perfecto: más popular, más sencillo, con un cuatro cilindros de menor cilindrada que prioriza equilibrio y mantenimiento contenido.

Frente a él, el TR5 juega la carta del nervio y el par del seis en línea, con una pisada que invita a viajar rápido y con decisión.

Donde el MGB seduce por su coherencia y facilidad de uso, el TR5 enamora por su empuje y por esa sensación de estar llevando “algo” más ambicioso bajo el capó.

Si miramos hacia Alemania, el BMW 2002 no es un roadster, pero sí uno de los grandes antagonistas por planteamiento deportivo en la misma era: compacto, rígido, muy orientado a la precisión y con un cuatro cilindros de brillantez mecánica.

Compararlo con el TR5 es confrontar dos escuelas: la experiencia abierta y el sabor clásico del británico frente a la eficacia del alemán, más moderno en concepto de chasis y uso diario.

A nivel de cifras, el TR5 se apoya en cilindrada y arquitectura, mientras el 2002 compensa con ligereza y enfoque de conducción más “cerrado” y exacto.

Desde Italia, el Alfa Romeo Spider 1750 aporta un tipo de deportividad distinta: motor de doble árbol, giro alegre y una puesta a punto que mezcla confort con reacciones vivas.

En esta rivalidad, el TR5 se impone por contundencia a bajo y medio régimen y por presencia “GT” de seis cilindros, mientras el Alfa replica con finura mecánica y un carácter más progresivo.

Ambos comparten carisma, pero lo expresan con acentos muy diferentes.

Modelo Cilindrada (cc) Arquitectura Alimentación Potencia (cv)
Triumph TR5 2498 L6 Inyección mecánica 150
Triumph TR4A 2138 L4 Carburadores 104
MGB 1798 L4 Carburadores 95
BMW 2002 1990 L4 Carburador 100
Alfa Romeo Spider 1750 1779 L4 Inyección (según versión/mercado) 118

Opiniones de usuarios

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026