TVR Griffith 335 CV: V8 4.987 cc y carácter británico
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¿Tuviste un TVR Griffith? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
Sobre la marca de coches TVR
TVR es una marca británica que entendió el deportivo desde la ligereza y la respuesta inmediata. Al volante, cada giro del volante se siente mecánico y cercano, con un chasis que invita a leer el asfalto y a dosificar el gas con precisión. Su historia mezcla ingeniería artesanal y una identidad sin filtros, reflejada en modelos que han construido un carácter reconocible dentro del motor europeo.Versiones de TVR Griffith
200 (1964 )
3.9L 8 cil 225 cv Manual Cabrio (1991 - 1999 )
400 (1964 )
5 (2000 - 2003 )
5.0L 8 cil 327 cv Manual Cabrio (1990 )
Información sobre TVR Griffith
¿Qué es el TVR Griffith y por qué sigue siendo tan deseado?
El TVR Griffith es un deportivo británico de pura sangre, famoso por su enfoque sin filtros: chasis ligero, motor grande y mínima asistencia. En sus generaciones clásicas (años 90 y 2000) combinó V8 atmosféricos de 4.0 a 5.0 litros con pesos contenidos, logrando aceleraciones propias de superdeportivos. Al volante se siente visceral: dirección comunicativa, respuesta instantánea y un sonido grave que domina el habitáculo.¿Cómo es la experiencia de conducción del TVR Griffith?
Conducir un Griffith es conducción analógica: cada milímetro del acelerador se traduce en empuje, y cada irregularidad del asfalto llega a tus manos. La relación peso/potencia y el par de un V8 atmosférico hacen que el coche salga de las curvas con contundencia, sin necesidad de ir alto de vueltas. Exige respeto: tracción trasera, ayudas limitadas y reacciones rápidas que premian la técnica.¿Qué motores monta el TVR Griffith y qué sensaciones ofrecen?
El Griffith clásico se asocia al V8 Rover derivado de Buick, con cilindradas habituales de 4.0, 4.3, 4.5 y 5.0 litros según versión y preparación. Son motores elásticos, con par abundante desde medio régimen, ideales para enlazar marchas sin esfuerzo. La entrega se siente muscular y directa, con un rugido metálico que aumenta al abrir gas, más “mecánico” que refinado.¿Qué prestaciones ofrece el TVR Griffith en cifras y en la carretera?
En cifras, muchas versiones rondan 240–340+ CV según motor y estado, con 0–100 km/h aproximadamente en 4–5 segundos en las variantes más potentes y ligeras. En carretera, lo importante es la inmediatez: empuja fuerte al salir de una rotonda y adelanta con un toque de acelerador. La sensación es de coche pequeño con motor grande, siempre disponible.¿Cómo es el chasis, la dirección y el tacto de frenos del Griffith?
El Griffith utiliza una arquitectura ligera con chasis tubular y carrocería de fibra, lo que se traduce en agilidad real. La dirección transmite mucha información: notas el apoyo de las ruedas y el límite del agarre con claridad. Los frenos, según versión y mantenimiento, pueden ser potentes pero requieren pedal firme y buena temperatura. Es un coche que se conduce con manos y pies, no con electrónica.¿Es cómodo para el día a día o está pensado para disfrute puntual?
Es un deportivo de disfrute, no un gran turismo moderno. El habitáculo es compacto, la suspensión suele ser firme y el aislamiento acústico es limitado: el V8 se cuela en cada trayecto. En ciudad puede cansar por visibilidad, calor y embrague en algunas unidades. En cambio, en carreteras secundarias se vuelve adictivo: ligero, rápido de reacciones y con una conexión que hoy es rara.¿Qué consumos y autonomía cabe esperar en un TVR Griffith?
Un V8 atmosférico en un coche ligero no es necesariamente eficiente: los consumos reales suelen moverse en torno a 12–18 l/100 km según conducción, puesta a punto y uso. En autopista estable puede bajar, pero en conducción dinámica sube rápido. La autonomía dependerá del depósito y del ritmo, aunque conviene asumir paradas frecuentes si lo usas “como pide”. Es parte del carácter: disfrutar sin mirar tanto el ordenador.¿Qué puntos débiles y averías típicas conviene vigilar?
En un Griffith importan más el mantenimiento y el historial que el año. Vigila refrigeración (radiador, manguitos), fugas de aceite, estado de la inyección/encendido y la instalación eléctrica, típica de deportivos artesanales. Suspensión y silentblocks sufren si ha vivido en carreteras bacheadas. También es clave revisar el chasis por corrosión y la geometría. Bien cuidado es fiable; descuidado se vuelve exigente y caro.¿Qué hay que revisar antes de comprar un TVR Griffith de segunda mano?
Busca una unidad con facturas, especialista conocido y pruebas recientes: compresión del motor, temperatura estable y ralentí fino. Revisa chasis tubular, puntos de óxido, holguras en dirección y ruidos en diferencial/trasmisión. Un test drive debe mostrar empuje limpio, sin tirones, y frenos consistentes. Comprueba capota, filtraciones y funcionamiento eléctrico. Un Griffith “redondo” se nota en los primeros kilómetros: va tenso, pero no brusco.¿Qué mantenimiento necesita y qué presupuesto orientativo requiere?
Requiere un mantenimiento preventivo más cercano al de un coche de aficionado que al de uno moderno: líquidos, correas, encendido, refrigeración y ajustes periódicos. Un servicio anual con revisión completa puede variar mucho por país y taller, pero conviene reservar un margen generoso para imprevistos. La clave es anticiparse: cuando cambias piezas antes de que fallen, el coche se mantiene fino y la conducción conserva ese tacto preciso.¿Qué hace especial al Griffith frente a deportivos modernos?
Su valor está en la pureza: menos peso, más motor, menos filtros. Donde un deportivo moderno es rápido por electrónica y neumáticos, el Griffith lo es por sensaciones: vibración, sonido, olor a mecánica y una dirección que habla. La tracción trasera y el par te obligan a dosificar, a conducir con intención. No es el coche más fácil, pero sí uno de los que más recompensa cuando lo entiendes.¿Para quién tiene sentido comprar un TVR Griffith hoy?
Tiene sentido para quien busca una experiencia emocional y no un producto perfecto. Si disfrutas ajustando detalles, visitando especialistas y aprendiendo el carácter del coche, el Griffith encaja. Es ideal para rutas de fin de semana, puertos de montaña y eventos clásicos, donde su presencia y sonido generan conversación. Si necesitas uso diario sin preocupaciones, hay alternativas mejores; si quieres sensaciones auténticas, este TVR sigue siendo referencia.Rivales de TVR Griffith
El TVR Griffith representa una forma de entender el deportivo que hoy resulta casi irrepetible: motor grande, tracción trasera, peso contenido y una puesta a punto pensada para sentir cada milímetro de asfalto.
Su rivalidad natural no se mide solo en cifras, sino en carácter.
En su época y por planteamiento, el Griffith se enfrentó a deportivos británicos y europeos que también apostaban por la emoción “analógica”, aunque con recetas distintas: algunos más equilibrados, otros más refinados y otros directamente más potentes, pero casi ninguno con esa mezcla de brutalidad mecánica y simplicidad conceptual.
Si hablamos de antagonistas directos por filosofía, el TVR Chimaera aparece como el “hermano” más utilizable: comparte la base y buena parte de la genética V8, pero orientado a un disfrute más rutero.
La rivalidad aquí es interna: el Griffith suele percibirse como el más incisivo y radical, mientras que el Chimaera ofrece una entrega más amable sin renunciar a prestaciones serias.
En el frente británico, el Lotus Esprit V8 representa el enfoque opuesto: motor central, aerodinámica más elaborada y un paso por curva de escuela.
Frente al TVR, el Esprit juega la carta de la precisión y la arquitectura “exótica”, mientras que el Griffith contraataca con respuesta inmediata, sensación de ligereza y un temperamento menos filtrado.
Ya en el terreno de los deportivos europeos de referencia, el Porsche 911 (993) Carrera es el rival por excelencia cuando se busca comparar rendimiento real y calidad de ejecución.
El 911 aporta consistencia dinámica, reputación de fiabilidad y un chasis extraordinariamente eficaz.
El TVR Griffith, por su parte, seduce desde lo visceral: más cilindrada, más empuje atmosférico y una experiencia de conducción menos domesticada.
Por último, el Chevrolet Corvette C4 sirve como contrapunto americano: V8, propulsión y prestaciones contundentes, pero con otra escala de tamaño y un enfoque más “gran turismo”.
Frente al Corvette, el Griffith tiende a sentirse más compacto y directo, más cercano a la idea de deportivo ligero europeo, aunque ambos comparten esa devoción por el par motor y el sonido de ocho cilindros.
A continuación, una comparativa técnica (versiones representativas, ya que en estos modelos existen variaciones por año y mercado):
| Modelo | Cilindrada (cc) | Potencia (CV) | Arquitectura motor | Inducción | Tracción | Cambio |
| TVR Griffith 500 | 4.997 | 340 | V8 | Atmosférico | Trasera | Manual 5 vel. |
| TVR Chimaera 500 | 4.997 | 320 | V8 | Atmosférico | Trasera | Manual 5 vel. |
| Lotus Esprit V8 | 3.506 | 350 | V8 | Biturbo | Trasera | Manual 5 vel. |
| Porsche 911 (993) Carrera | 3.600 | 272 | Bóxer 6 | Atmosférico | Trasera | Manual 6 vel. |
| Chevrolet Corvette C4 (5.7) | 5.733 | 300 | V8 | Atmosférico | Trasera | Manual 6 vel. |
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