Vauxhall Magnum 77 CV (1.759 cc): carácter clásico al volante
Con 77 CV, el Vauxhall Magnum apuesta por una entrega progresiva que se siente tranquila y fácil de dosificar en ciudad. Su motor de 4 cilindros y 1.759 cc aporta un empuje lineal: acelera sin brusquedades y permite mantener ritmos constantes con una respuesta predecible. Es un enfoque de conducción clásica, donde prima la suavidad mecánica y el disfrute de un manejo relajado en trayectos diarios y carreteras secundarias.
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Sobre la marca de coches Vauxhall
Ponerte al volante de un Vauxhall es sentir un enfoque directo y funcional: dirección ligera, respuesta predecible y un confort pensado para el día a día. Con raíces en la industria británica, la marca ha evolucionado hacia una gama moderna, orientada a la eficiencia y a la facilidad de uso. Aquí repasamos su historia, el carácter de sus modelos y qué esperar en carretera y ciudad.Versiones de Vauxhall Magnum
Magnum 1800 Estate Car (1973 )
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
3
Plazas
5
Cilindrada
1.759 cc
Cilindros
4
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
77 CV
Potencia (kW)
57 kW
Potencia (PS)
78 PS
Par
131 Nm
Peso
998 kg
Longitud
4.140 mm
Anchura
1.650 mm
Altura
1.360 mm
Batalla
2.470 mm
Depósito
54 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-
Información sobre Vauxhall Magnum
¿Qué es el Vauxhall Magnum y dónde encaja en la historia de la marca?
El Vauxhall Magnum fue una variante del Vauxhall Viva HC (años 70) con enfoque más prestacional, pensada para quien quería un compacto británico ligero y con un punto más de nervio. Por tamaño y planteamiento, se situaba entre el coche familiar diario y el compacto con aspiraciones deportivas. Al volante se percibe directo, con mandos sencillos y una sensación clásica de coche “pequeño por fuera, vivo por dentro”.¿Cómo se siente el motor del Vauxhall Magnum en conducción real?
Según versión, montó motores de cuatro cilindros con mayor brío que los Viva equivalentes, buscando mejor respuesta y recuperaciones. En marcha, lo que llega al conductor es un empuje progresivo, con un sonido mecánico presente y una entrega fácil de dosificar. No es potencia bruta: es ligereza y relación peso/potencia lo que hace que se mueva con agilidad en ciudad y carreteras secundarias.¿Qué tal va de aceleración y adelantamientos para su época?
En el contexto de los 70, el Magnum destacaba por sentirse más suelto que un compacto estándar, especialmente al estirar marchas. En adelantamientos, la clave es mantener el motor “alegre”: responde mejor en la zona media-alta y premia una conducción anticipativa. La sensación es de coche que gana velocidad con naturalidad, sin esfuerzo dramático, siempre que se use el cambio con decisión y se aproveche su ligereza.¿Cómo es su comportamiento en curvas y carreteras reviradas?
Su chasis, típico de la época, transmite mucha información: dirección comunicativa, balanceos moderados y un ritmo que se construye con suavidad. En carreteras reviradas se disfruta por precisión y por la sensación de controlar masas pequeñas. No busca tiempos, busca conexión. Si el conjunto está bien mantenido (silentblocks, amortiguadores, alineado), se siente estable y homogéneo, con reacciones previsibles y nobles.¿Qué experiencia ofrece la dirección, el cambio y los pedales?
El Magnum se conduce “con las manos”: la dirección suele ser más pesada a baja velocidad, pero rica en tacto cuando rueda. El cambio exige movimientos claros y un ritmo pausado, con cierta mecánica en la palanca que hoy se siente auténtica. Los pedales invitan a conducir fino, midiendo frenada y aceleración. En conjunto, transmite una sensación analógica: cada acción del conductor tiene una respuesta tangible.¿Cómo frena y qué se nota en uso moderno?
Los frenos responden correctamente si están al día, pero no ofrecen el mordiente inmediato de un coche actual. En conducción moderna se percibe la necesidad de anticipar: dejar margen, frenar antes y mantener distancias. El pedal suele tener más recorrido y una progresividad que ayuda a dosificar. Con líquido, latiguillos y zapatas/pastillas en buen estado, la sensación es coherente y segura, sin brusquedades ni sorpresas.¿Cómo es el interior del Vauxhall Magnum: ergonomía y ambiente?
Dentro predomina la funcionalidad setentera: instrumentos claros, mandos simples y una posición de conducción más alta de lo que esperarías hoy. El ambiente es clásico: plásticos duros, tapicerías con patrones de época y un sonido de rodadura más presente. Esa “falta de aislamiento” se convierte en experiencia: oyes el motor, notas el asfalto y percibes el coche trabajando. Es un interior para conducir, no para aislarse.¿Qué espacio ofrece y qué tal es como coche utilizable?
Por dimensiones, es un compacto práctico: buen compromiso para dos adultos cómodos delante y plazas traseras aprovechables según talla. El maletero suele ser suficiente para uso diario o escapadas cortas, con formas razonablemente útiles. En ciudad, su tamaño ayuda a maniobrar y aparcar, aunque la dirección puede requerir más esfuerzo. En carretera, a ritmos tranquilos, se siente ligero y eficiente en el uso del espacio.¿Qué consumo cabe esperar y qué sensaciones deja en viajes?
En un clásico ligero como el Magnum, el consumo depende mucho del ajuste mecánico y del estilo de conducción: a ritmo suave puede ser contenido, pero sube si se rueda alto de vueltas. En viajes, lo que más se percibe es el carácter: más ruido, más vibración y una velocidad de crucero que se elige por confort, no por potencia sobrante. A cambio, cada kilómetro se siente más “conducido”.¿Qué fiabilidad tiene y cuáles son sus puntos críticos habituales?
Bien mantenido, es un coche sencillo y agradecido, con mecánica accesible. Los puntos típicos de clásicos británicos incluyen corrosión en bajos, pasos de rueda y zonas estructurales, además de desgaste de suspensión y dirección que afecta al tacto. En carburación y encendido, un ajuste fino cambia por completo la respuesta del motor. Cuando todo está correcto, transmite solidez honesta; cuando no, se nota en vibraciones, tirones y holguras.¿Qué mantenimiento conviene priorizar para que conduzca “redondo”?
Para recuperar sensaciones, lo primero es estado de suspensión (amortiguadores, silentblocks), alineado y neumáticos correctos: ahí se gana precisión y aplomo. Después, frenos al día y una puesta a punto de encendido y carburación para que el motor responda limpio. Revisar fugas, manguitos, refrigeración y sistema eléctrico evita problemas intermitentes. El objetivo no es solo fiabilidad: es que el coche vuelva a sentirse ligero, directo y coherente.¿Es un clásico interesante para comprar hoy y qué conviene revisar?
Es atractivo por su rareza relativa y por ofrecer conducción clásica sin necesidad de cifras descomunales. Al comprar, prioriza óxidos y reparaciones previas: una carrocería sana vale más que cualquier mejora mecánica. Prueba holguras de dirección, ruidos de transmisión, estabilidad en frenada y temperatura en uso real. Un Magnum bien resuelto transmite fluidez y tacto; uno cansado se delata por vibraciones, deriva y respuestas imprecisas.Rivales de Vauxhall Magnum
El Vauxhall Magnum ocupa un lugar peculiar en la historia de Vauxhall: un nombre asociado a versiones de corte más prestacional dentro de gamas compactas y familiares, con un enfoque muy “de carretera”, priorizando el empuje del motor y la capacidad rutera por encima de la sofisticación.En su época, la rivalidad del Vauxhall Magnum se entendía como una batalla directa contra compactos y fastbacks generalistas con aspiraciones deportivas, donde el comprador buscaba un coche utilizable a diario, pero con una respuesta más viva al acelerador y un escalón extra de potencia respecto a las variantes convencionales. En ese terreno, sus principales antagonistas se encontraban en marcas británicas y europeas que jugaban la misma carta: más cilindrada, más carburación (o inyección, según año/versión) y una puesta a punto orientada a sostener ritmos altos.
Modelos como el Ford Escort RS2000 y el Volkswagen Golf GTI eran referencias por equilibrio y disponibilidad de recambios, mientras que el Opel Kadett GTE (pariente cercano por enfoque y época) competía por una relación muy similar entre prestaciones y practicidad.
En un escalón algo distinto, el Talbot Sunbeam Lotus aportaba un enfoque más radical y ligero, muy marcado por la competición, lo que elevaba el listón dinámico y situaba al Vauxhall Magnum ante un rival de carácter más afilado. A nivel de mercado, la decisión rara vez era solo potencia: también contaban la entrega (más llena en motores de mayor cilindrada), el peso del conjunto, la arquitectura (tracción delantera o trasera en función del modelo y generación) y la disponibilidad de cajas de cambio y desarrollos.
Donde el Vauxhall Magnum trataba de convencer era en esa mezcla de empuje utilizable y planteamiento generalista, sin obligar a asumir los compromisos de un modelo puramente de homologación.
| Modelo | Cilindrada | Potencia (CV) | Arquitectura | Alimentación |
| Vauxhall Magnum | 1998 cc | 100 CV | L4 | Carburador |
| Ford Escort RS2000 (Mk2) | 1993 cc | 110 CV | L4 | Carburador |
| Volkswagen Golf GTI (Mk1 1.6) | 1588 cc | 110 CV | L4 | Inyección |
| Opel Kadett GTE 2.0 | 1979 cc | 115 CV | L4 | Inyección |
| Talbot Sunbeam Lotus | 2172 cc | 150 CV | L4 | Carburador |
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Galería
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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026