Volkswagen Microbus 150 CV: 5 cilindros y 2553 cc

Con 150 CV, el Volkswagen Microbus entrega una respuesta suficiente para moverse con soltura incluso cargado, con aceleraciones progresivas que invitan a conducir sin prisas. Su motor de 5 cilindros y 2553 cc aporta un tacto más lleno desde bajas vueltas: se nota en la facilidad para mantener el ritmo en carretera y en un sonido redondo, muy reconocible, que acompaña cada trayecto.

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¿Tuviste un Volkswagen Microbus? Comparte una foto y cuéntanos qué significó para ti. Tu experiencia puede ayudar a otros y mantener viva la historia de este modelo.
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Sobre la marca de coches Volkswagen

Volkswagen combina ingeniería alemana y un enfoque práctico pensado para el día a día. Al volante, destaca por una pisada sólida y un tacto de dirección que transmite confianza en ciudad y autopista, con un rodar que prioriza el confort sin perder precisión. En esta guía repasamos su gama, niveles de acabado y claves de compra, para ayudarte a elegir el Volkswagen que mejor encaje con tu estilo de conducción.

Versiones de Volkswagen Microbus

2.6 Active (2005 )

Volkswagen Microbus - 2.6 Active - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
-
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
4
Plazas
8
Cilindrada
2.553 cc
Cilindros
5
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
5
Potencia (CV)
150 CV
Potencia (kW)
112 kW
Potencia (PS)
152 PS
Par
200 Nm
Peso
1725 kg
Longitud
-
Anchura
-
Altura
-
Batalla
2.470 mm
Depósito
80 L
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

2.6L 5 cil 134 cv Manual (1997 - 2002 )

Volkswagen Microbus - 2.6L 5 cil 134 cv Manual - Imagen no disponible
Carrocería
-
Combustible
Gasolina
Transmisión
Manual
Tracción
Trasera
Posición motor
Delantero
Puertas
-
Plazas
-
Cilindrada
2.553 cc
Cilindros
5
Tipo motor
in-line
Válvulas/cilindro
-
Potencia (CV)
134 CV
Potencia (kW)
100 kW
Potencia (PS)
136 PS
Par
201 Nm
Peso
1660 kg
Longitud
4.670 mm
Anchura
1.850 mm
Altura
1.960 mm
Batalla
2.470 mm
Depósito
-
Velocidad máx.
-
0-100
-
Consumo ciudad
-
Consumo carretera
-
Consumo mixto
-
CO2
-

Información sobre Volkswagen Microbus

¿Qué es el Volkswagen Microbus y qué lugar ocupa en la historia del automóvil?

El Volkswagen Microbus nació como la furgoneta derivada del Beetle: motor trasero, simplicidad y una cabina adelantada que maximizaba espacio. En sus primeras generaciones (T1/T2) ofrecía entre 25 y 70 CV según versiones, pero lo importante era la sensación: conducción relajada, visión panorámica y un ritmo pausado que invitaba a viajar. Su iconografía viene de su versatilidad familiar, comercial y camper.

¿Cómo se siente conducir un Microbus clásico (T1/T2) en el día a día?

Conducirlo hoy es gestionar inercias: dirección sin asistencia, frenos modestos y un cambio largo que pide anticipación. Con unos 30–50 CV en muchas unidades, no acelera, pero transmite calma y conexión mecánica. La postura alta y el parabrisas amplio te meten en la carretera como si fuese un mirador móvil. A 80–95 km/h va cómodo; por encima, pide paciencia.

¿Qué motores y potencias son habituales en el Volkswagen Microbus clásico?

Lo más común es el bóxer aire del “Type 1” (1.2–1.6 litros) con potencias aproximadas de 25 a 50 CV en T1 y primeras T2, y el “Type 4” (1.7–2.0 litros) en T2 posteriores con alrededor de 66–70 CV. En sensaciones, los pequeños son suaves y elásticos a baja velocidad; los 2.0 permiten cruceros más desahogados.

¿Qué consumo real y autonomía puedes esperar en un Microbus clásico?

En uso real, un Microbus de carburación suele moverse entre 10 y 14 l/100 km, dependiendo de motor, puesta a punto y aerodinámica de la carrocería. Con depósitos típicos cercanos a 50–60 litros, la autonomía práctica ronda 350–500 km. La experiencia es de conducción “a ritmo”: si fuerzas la velocidad, sube el consumo y el ruido; si fluyes, el viaje se vuelve más redondo.

¿Qué tal es el interior, el espacio y la practicidad para viajar?

Su punto fuerte es el volumen: el diseño “cab over” deja un habitáculo amplio, con asientos sencillos y mucha superficie acristalada. En sensaciones, te sientes sentado en un salón con ruedas, con una altura que domina el tráfico. En versiones de 7–9 plazas, el acceso es fácil; en campers, la distribución convierte cada parada en parte del viaje. El confort depende del estado de suspensiones y aislamiento.

¿Qué diferencias clave hay entre T1, T2 y T3 en conducción y calidad?

El T1 es el más “puro”: ligero, básico y con frenos y potencia más justos; se conduce con mimo. El T2 mejora estabilidad, frenos y robustez, y en versiones tardías con Type 4 se nota más músculo. El T3 (Transporter) se siente más coche: mejor aplomo, ergonomía y seguridad, aunque mantiene el encanto de viajar despacio con gran visibilidad.

¿Qué fiabilidad tiene y qué puntos críticos conviene revisar antes de comprar?

Mecánicamente son sencillos, pero hay que mirar corrosión estructural (bajos, pasos de rueda, marcos, suelos) y el estado del motor bóxer: compresión, fugas, temperatura y carburación. También frenos, dirección y cajas de cambio. En sensaciones, una unidad sana se nota por un ralentí estable, cambios precisos y frenadas rectas. Una oxidada o mal mantenida “flota” y vibra en exceso.

¿Cómo es la experiencia de conducción en carretera y en ciudad?

En ciudad, la posición alta y el morro corto ayudan a colocarla, pero el radio de giro y la dirección pesada se notan al aparcar. En carretera, su aerodinámica cuadrada y su potencia limitada piden planificar adelantamientos. A cambio, la sensación es muy “viajera”: el motor bóxer suena detrás como un metrónomo, y el paisaje entra por los cristales como si fueses en un tren lento.

¿Qué seguridad ofrece un Microbus clásico y qué mejoras son recomendables?

De origen, la seguridad es limitada: estructuras antiguas, ausencia de airbags y frenos menos potentes que en coches modernos. La mejora más sensata es actualizar frenos (discos delanteros en algunas conversiones), neumáticos de calidad con medidas correctas, amortiguadores y cinturones. Con estas mejoras, la sensación al volante cambia: más confianza en apoyos y frenadas, y menos fatiga en viajes largos.

¿Qué mantenimiento básico necesita y cada cuánto conviene hacerlo?

Un bóxer aire agradece mantenimiento frecuente: aceite y filtro (si equipa) cada 5.000–7.500 km, reglaje de válvulas periódico, revisión de encendido, carburación y sistema de refrigeración por aire (conductos y ventilador). También revisar fuelles, frenos y rótulas. En sensaciones, cuando está bien afinado arranca con facilidad, empuja lineal y reduce vibraciones; cuando no, huele a gasolina y pierde finura.

¿Qué es el “Volkswagen ID. Buzz” y cómo se relaciona con el Microbus?

El ID. Buzz es la reinterpretación eléctrica moderna del Microbus: diseño retro, espacio familiar y enfoque de vida a bordo, pero con tecnología actual. Según versiones, ofrece alrededor de 150–250 kW y baterías en torno a 77–86 kWh (según mercados y años), con aceleración inmediata. La sensación frente al clásico cambia por completo: silencio, empuje instantáneo y estabilidad moderna, manteniendo la idea de viajar con amplitud.

¿Qué Microbus es mejor para camperizar y por qué?

Para camperización clásica, el T2 ofrece equilibrio entre encanto y disponibilidad de piezas, y su estructura admite soluciones probadas. El T3 suele ser más práctico: mejor chasis, más carga útil y, en general, mayor facilidad para viajar rápido y con menos ruido. En sensaciones, el T2 es más “romántico”; el T3 es más descansado. Elige según tu ritmo: contemplativo o rutero.

¿Qué debes considerar sobre precios y valor de reventa del Microbus?

El Microbus clásico se ha revalorizado por icono y escasez de unidades sanas; el estado de chapa y documentación pesa más que la potencia. Una unidad restaurada correctamente suele mantener valor, mientras que proyectos con óxido oculto pueden disparar costes. En sensaciones, un buen Microbus se disfruta desde el primer kilómetro; uno barato pero fatigado se convierte en un viaje de taller en taller, perdiendo magia.

¿Para quién es el Volkswagen Microbus hoy: clásico o moderno?

El clásico es para quien busca experiencia analógica: conducción lenta, mecánica visible y ritual de viaje, aceptando límites de seguridad y confort. El moderno (ID. Buzz) es para quien quiere el concepto de “salón rodante” con aceleración eléctrica, ADAS y uso diario sin concesiones. En sensaciones, el clásico te conecta con la carretera; el moderno te conecta con el destino, con menos esfuerzo y más silencio.

Rivales de Volkswagen Microbus

El Volkswagen Microbus (conocido popularmente como “Bulli” o “Type 2”) no se entiende solo como un vehículo: es una forma de viajar.

Nació con una misión muy clara —transportar personas y carga con la misma naturalidad— y terminó convirtiéndose en un símbolo de movilidad práctica y emocional.

Su planteamiento de motor trasero, su carrocería de gran volumen útil y su enfoque modular (combi, furgón, passenger van) lo colocaron, desde los años 50 y 60, en el centro de un nuevo tipo de rivalidad: la de las furgonetas que debían ser herramienta entre semana y compañera de escapadas el fin de semana. En ese contexto, sus principales rivales históricos aparecen por motivos distintos.

El Ford Econoline representó la respuesta norteamericana de “van” compacta con motor delantero: más músculo y cilindrada, una conducción diferente y un enfoque muy orientado a mercado doméstico y trabajo duro.

El Chevrolet Corvair Greenbrier, por su parte, fue el contrapeso técnico más interesante: también apostó por motor trasero (en su caso bóxer de seis cilindros), buscando un tacto de conducción más automovilístico y un nivel de prestaciones superior en carretera.

Desde Europa, el Citroën Type H jugó otra partida: tracción delantera, piso bajo y vocación profesional, priorizando facilidad de carga y explotación diaria antes que el carisma viajero.

Y si se busca una alternativa británica contemporánea, el Bedford CA compitió como furgoneta ligera de concepción simple y motor delantero, con soluciones prácticas para reparto y uso mixto. La rivalidad del Volkswagen Microbus no se resuelve solo en números: se decide en arquitectura (motor trasero vs.

delantero), en filosofía (ocio y comunidad vs.

herramienta industrial) y en la manera en que cada modelo interpreta el espacio interior.

Aun así, las cifras ayudan a situarlos: el Microbus fue más comedido en cilindrada y potencia en sus primeras generaciones, mientras que varios rivales compensaban con motores mayores o configuraciones más prestacionales.

Abajo tienes una comparativa técnica orientativa de versiones representativas de la época (las especificaciones pueden variar según año, mercado y configuración).
Modelo Arquitectura motor Cilindrada (cc) Potencia (CV) Nº cilindros
Volkswagen Microbus (Type 2 T1, 1.2) Trasero, bóxer 1.192 34 4
Ford Econoline (1ª gen, 144 cu in) Delantero, en línea 2.365 90 6
Chevrolet Corvair Greenbrier (2.4) Trasero, bóxer 2.392 80 6
Citroën Type H (1.9) Delantero, en línea 1.911 58 4
Bedford CA (1.5) Delantero, en línea 1.508 51 4

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Galería

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Autor
Enric Jané Studio
Proyecto
Catálogo de coches
20/02/2026
20/09/2026